La razón por la que la ropa en Argentina cuesta 60% más que el año pasado

Fuente: Cronista ~ La indumentaria fue el rubro que tuvo mayores aumentos según el Índice de precios al consumidor (IPC) publicado por el Indec. ¿Por qué se da esto y qué factores influyen?

El incremento del 4% que registró la inflación en diciembre, el más alto del 2020, alimentó la preocupación social sobre la evolución de la economía y dejó algunos interrogantes por contestar: ¿por qué suben los precios, aún con tarifas congeladas y regulación oficial?

Al analizar el caso de la indumentaria, el rubro que registró mayores alzas en el último relevamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que realizó el Indec, se observa que la categoría ‘Prendas de vestir y calzado’ sufrió un aumento del 60% a nivel nacional. Así, la indumentaria se encuentra 12 puntos porcentuales por encima del siguiente indicador más elevado, Recreación y cultura, con un 48,8%.

Incluso con la caída de la actividad y el cierre de comercios de este rubro debido a la pandemia, la indumentaria casi dobla el promedio de inflación anual. Por ejemplo, un par de jeans “de marca” tiene un valor aproximado de 3.700 pesos y un par de zapatillas vale 6.300 pesos en promedio, ¿Por qué se da esto?

El alza de los precios de los insumos, con valores dolarizados, es un factor pujante para este aumento. Los hilados, las telas y algodones también sufren de escasez: en sólo 6 meses del 2020, el algodón aumentó un 18% en dólares.

Sin embargo, Damián Regalini, directivo de la Fundación Proteger y de la Cámara Argentina de Fabricantes de Medias aclaró que “lo que mide el INDEC poco y nada tiene que ver con la industria” y que “no necesariamente está relacionado a los precios de la industria textil argentina”.

Otro factor se refiere a la medición del IPC: el índice no distingue entre mercadería nacional e importada. Al sufrir esta última un gran aumento, este número se ve reflejado en el valor final, aunque los productos nacionales hayan tenido un resultado menor.

Por otro lado, es importante tener en cuenta el manejo de la industria. La cadena productiva de la indumentaria agrega mucho valor al producto final por factores ajenos a la producción de este, a una prenda retirada en fábrica se la agregan los “Gastos de Desarrollo de Marca”, costos financieros y comerciales (por ejemplo, el alquiler de un local) e impuestos.

El valor agregado que las marcas le aplican a sus productos, especialmente en este año paralizado en el que se busca recuperar el capital perdido, es uno de los factores más influyentes para los altos valores de las prendas. Si se tiene en cuenta que las ventas cayeron durante el año, pero las empresas debieron mantener los costos operativos prácticamente al mismo nivel, esto incide fuertemente en el precio final ya que se busca recomponer el capital.

QUÉ RUBROS SUPERAN EL PROMEDIO DE INFLACIÓN ANUAL DEL 36,1%

Aunque ‘Prendas de vestir y calzado’ se coronó como la categoría ganadora en cuanto a las variaciones anuales del IPC, hubo muchas otras que superaron el promedio del 36,1% de aumento anual. Estas son: Recreación y cultura, con 48%; Alimentos y bebidas no alcohólicas, con un 42,1%; Equipamiento y mantenimiento del hogar, con 37,7% y Restaurantes y hoteles, con un 36,3%.

QUÉ RUBROS SE MANTUVIERON POR DEBAJO DEL PROMEDIO

Por su parte, Bebidas alcohólicas y tabaco (33,1%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (17,6%), Salud (28,7%), Transporte (34,2%), Comunicación (7,6%), Educación (20,1%) y Bienes y servicios varios (26,7%) aumentaron por debajo del promedio de inflación anual.

Muchos de estos valores se deben, sin embargo, al congelamiento de tarifas: el gas, la luz y el transporte no han aumentado en 2020 para mantenerse a la par de la economía.

La Cámara Industrial destacó el impacto positivo de Ahora 12 y 18 en las ventas de ropa

Fuente: Telam ~ Por otra parte, el informe resaltó que la pandemia “provocó en todo el mundo una fuerte crisis en el mercado de la moda, de la cual nuestro país no fue la excepción”.

El relanzamiento de los programas Ahora 12 y Ahora 18, de ventas en cuotas sin interés y con tres meses de gracia, “generó el primer impulso positivo para las ventas del sector Indumentaria de los últimos nueve meses”, destacó la cámara sectorial.

“En noviembre, las cantidades vendidas de ropa con tarjetas de crédito crecieron 20% en comparación con el mismo mes del año anterior, primer registro positivo desde el inicio de la pandemia”, aseguró la Cámara Industrial de la Indumentaria (CIAI).

Los datos, precisó la entidad, surgen de “un reciente informe del BBVA Francés (una de las entidades privadas con más clientes del país)”.

Según la cámara, las “favorables condiciones” de plazo, tasas de interés y meses de gracia de esos programas oficiales generan un incentivo a comprar con tarjetas de crédito en detrimento del uso del efectivo y de las tarjetas de débito.

Eso explica que “las ventas totales continúan cayendo, a pesar de la expansión de las ventas con tarjetas de crédito”.

El informe resalta que la pandemia “provocó en todo el mundo una fuerte crisis en el mercado de la moda, de la cual nuestro país no fue la excepción”.

“Los problemas económicos desatados para millones de familias, como la desocupación y la pérdida de ingresos, así como la minimización de las reuniones sociales masivas (fiestas, casamientos, bautismos, entre muchos otros), redujeron intensamente las cantidades vendidas de ropa”, detalló la CIAI.

En ese sentido, la cámara estimó que este año “cerrará con una contracción de 40% del mercado, en comparación con los niveles registrados durante 2019, que había sido un añ o regular en la comparación histórica”.

Por lo pronto, agregó el informe, las ventas de indumentaria por parte de comercios minoristas tuvieron una contracción de 11,3% en noviembre, según la encuesta realizada mensualmente por la CAME.

El Indec, en tanto, informó que la producción de indumentaria cayó 21,1% interanual durante octubre, mientras que las cantidades fabricadas de hilados y tejidos se contrajeron 13,4%, “cifras que dan cuenta de que el sector a siete meses de su comienzo no logra superar el golpe de la pandemia”.

“Todas nuestras esperanzas están depositadas en que la vacunación de la población argentina sea lo suficientemente rápida para impedir la aparición de una segunda ola que obligue a las autoridades sanitarias a re-intensificar los controles. Sólo en ese caso el mercado de indumentaria podrá comenzar su recuperación durante 2021”, advirtió la CIAI.

Sin embargo, concluyó, “las graves consecuencias que dejará la Covid-19 sobre nuestro sector, en materia de descapitalización de empresas, quiebra de marcas y fábricas, pérdida de puestos de trabajo y niveles de endeudamiento, convertirán en imprescindible a la asistencia pública a las empresas argentinas de indumentaria”.

Grupo textil brasileño destinará $250 M para expandirse con sus Premium Outlet

Fuente: BAE ~ Dass, que tomó el control de la marca Asics en el país, planea abrir tiendas exclusivas Fila

El formato de Premium Outlet, en donde se pueden encontrar mercadería de calidad con precios de oferta, está muy difundido en países como Estados Unidos. Sin embargo, en Argentina hay todavía mucho por explotar en ese segmento.

Teniendo en cuenta ese escenario, el grupo textil brasileño Dass planifica su expansión por el país de la mano de ese tipo de tiendas y tiene en carpeta la apertura de cuatro locales exclusivos de la marca deportiva Fila, que demandarán un desembolso de $250 millones.

El primer outlet de 270 metros cuadrados se acaba de inaugurar en Jumbo Parque Brown, en el barrio de Lugano.

Dass, que recientemente sumó a su cartera de marcas en Argentina a Asics, proyecta abrir otros tres locales similares en el país en los próximos meses. La política de expansión e inversión de la marca acompañan un plan regional de crecimiento: este año se inauguraron seis tiendas Fila en Brasil.

“La lectura de las señales económicas del país -con una visión de mediano y largo plazo-, sumado a la reacción de la demanda y la decisión de acompañar las medidas de gobierno fueron las claves que impulsaron a Grupo Dass a invertir en el país y expandir sus operaciones”, explica Brian Handley, Director de la compañía.

Das cuenta con dos fábricas propias -Eldorado (Misiones) y Coronel Suarez- y terceriza la contratación de indumentaria, con productores locales. Confecciones artículos para las marcas propias como Fila, Umbro y Asics y para otras etiquetas como Adidas. Es propietaria de la licencia perpetua de Fila para toda América latina y de Umbro para Argentina, Brasil y Paraguay.

Mundialmente, está presente en 33 países, manufacturando y comercializando más de 18 millones de pares de calzados y 6 millones de unidades en indumentaria. La firma atiende 7.000 clientes en la región y cuenta con más de 15.000 trabajadores.

Nueva marca

La semana pasada, luego de que la japonesa Asics decidiera marcharse del mercado argentino, en donde estaba en forma directa desde hace tres años, Dass se hizo cargo de la confección y distribución de sus líneas de zapatillas e indumentaria en el país. “Garantizamos la sustentabilidad de la marca Asics a largo plazo en Argentina”, indicó Handley. La empresa brasileña ya comenzó a trabajar con las cuestiones más urgentes y espera mantener parte de la estructura de Asics.

Llegó la ropa de cannabis: ¿una amenaza para el algodón?

Fuente: Iprofesional ~ Las fibras que proceden de variedades del cannabis ganan terreno en la confección de productos textiles y se transforma la industria textil

La marihuana vive hoy uno de sus mejores momentos en términos de negocios legales. No solo ha sido aprobada para usos medicinales y recreativos en un creciente número de países, sino que algunos de sus derivados también empiezan a ganar terreno.

Uno de ellos es el cáñamo, una de las variedades de la planta cannabis de la cual se obtiene una fibra para uso textil. Esta especie, que no tiene propiedades psicoactivas, ha acompañado a la humanidad desde hace miles de años debido a sus calidades para la confección, que muchos consideran mejores que las del algodón.

El regreso del cáñamo

El cáñamo también fue muy usado por la industria naviera en la fabricación de cuerdas, velas y redes de pesca. Pero desde la década de los treinta, cuando inició la prohibición de la marihuana, todas las variedades quedaron vetadas y el cáñamo perdió su lugar, al ser reemplazado por fibras sintéticas (nylon) y algodón.

Ahora, con el nuevo boom del cannabis, está resucitando el cáñamo en la confección. Por años, las prendas hechas a base de esta fibra estuvieron asociadas a los hippies, pero hoy tienen una connotaciones de moda sostenible y de la llamada slow fashion –ropa hecha a la medida y con el objetivo de que dure mucho tiempo–, que se contrapone al fast fashion, la tendencia que le apunta a una renovación constante de las prendas.

Las empresas que impulsan el nuevo negocio

Una de las firmas que está en este negocio es Hemp Textiles, división del holding canadiense Flora Growth Corp, la cual también produce medicamentos, alimentos y cosméticos a base de marihuana. En Colombia tiene cultivos de cannabis medicinal en Santander.

Hemp Textiles arrancó hace seis meses el proceso de confección en Bogotá. Nicolás Vásquez, su gerente, explica que por ahora deben importar las telas de cáñamo, pues en el país aún no se cultiva esa variedad de cannabis. No obstante, ya está en los planes de la firma.

Con las telas empezaron a producir una colección de lo que se conoce como loungewear o ropa para estar en casa, que se puso de moda para el teletrabajo. Su objetivo es exportar a mercados maduros como el estadounidense, cuyos consumidores están dispuestos a pagar por prendas a la medida.

Su marca es Stardog Loungewear. Aunque comenzaron con ventas solo por medio de su página web, vieron la oportunidad de tener locales en Bogotá, aprovechando que había varios vacíos. Hoy están en los centros comerciales Andino y Parque La Colina.

La meta de la empresa es alcanzar ventas por un millón de dólares en el primer año de operación, en tanto que adaptan los cultivos de cáñamo al país para tener la cadena completa. La ventaja es que mientras las ventas de ropa en general caen 50 por ciento en Estados Unidos, su mercado principal (también exportan a Inglaterra y Canadá), las de prendas para estar en casa crecen 25 por ciento.

La ropa de cáñamo no es solo un tema de confeccionistas emergentes; también atrae a las grandes marcas. Se dice que los primeros jeans de Levi’s fueron hechos con cannabis, aunque eso no está comprobado, pero lo que sí es verídico es que en 2020 la multinacional lanzó una línea de prendas con un tejido al que llamó cottonized hemp (cáñamo algodonizado), con el que consigue una suavidad extra.

Asimismo, Nike ha popularizado productos hechos de cáñamo, en su caso tenis, que quedan con absorción y resistencia superior a la del algodón. Giorgio Armani ha alabado la consistencia suave, ligera y flexible del cáñamo, mientras que Ralph Lauren aseguró en entrevistas que “la tela más antigua del mundo es ahora la más moderna”. Incluso la cadena sueca H&M sacó este año una colección que usa fibra natural derivada de los restos de la cosecha de cáñamo, señala Semana.

Todo indica que este material volvió para quedarse. Y Colombia espera entrar en esta moda.

Al estilo Nike, más marcas internacionales de ropa buscan ceder sus negocios locales

Fuente: Iprofesional ~ Como la multinacional norteamericana, otras etiquetas de renombre en el mundo de la ropa y el calzado apuran una salida del país

La, por ahora, fallida salida de Nike de la Argentina no es la única operación de este tipo que esté encarando una de las principales fabricante de indumentaria y calzado internacional en el mercado doméstico.

Si bien la marca de la pipa fue la primera en tomar esta decisión a partir de la crisis económica que viene atravesando el país desde el 2018, la tendencia se acrecentó con el plan de Adidas de reestructurar sus operaciones locales, a lo cual se le acaban de sumar decisiones similares de parte de Under Armour y Le Coq Sportif, entre otras.

En el caso de Nike, al haber fracasado su acuerdo con los mexicanos del Grupo Axo, salió a buscar un nuevo operador de su marca en Argentina, Uruguay y Chile.

Por el momento, la multinacional maneja todo desde su sede en la ciudad norteamericana de Oregon, pero ya busca otro representante y en algunos sectores aseguran que podría iniciar conversaciones con el grupo ecuatoriano de Marathon Sports.

Se trata de una empresa dedicada a la confección y distribución de ropa y accesorios deportivos que fue fundada en Quito en 1981 y que actualmente es la más importante de su país.

Desde 1994 equipa a la Selección de fútbol de Ecuador y, desde su fundación, a los principales atletas ecuatorianos. También a Barcelona e Independiente del Valle y abastece de indumentaria extranjera al Club Universitario de Deportes.

Se encarga, además, de distribuir el merchandising oficial de la selección y de los equipos. Y además de confeccionar, importa, distribuye y comercializa marcas internacionales como Adidas, Nike, Puma, Diadora, Wilson y Joma.

Ahora le habría quedado el camino libre para volver a negociar un acuerdo de representación para la región con Nike para hacerse cargo de sus negocios en Argentina, Chile y Uruguay, teniendo en cuenta el fracaso del convenio con Grupo Axo.

Ambos grupos acaban de acordar la rescisión del contrato de compra y venta para la transición del negocio a un socio distribuidor que habían firmado el 6 de febrero pasado en el marco de un plan que abarcaba la cesión de la venta de su indumentaria, la distribución entre socios comerciales y la gestión por parte del distribuidor tanto del canal de retail físico como los canales de venta online.

“Nike sigue comprometido con la región y con Argentina y continuará siendo la propietaria y operando los negocios mientras evalúa las futuras oportunidades para encontrar un socio distribuidor en los tres países”, acaba de informar la multinacional dando a entender que abrirá nuevas negociaciones para ceder su operación local como parte de un plan de reforma global de su modelo comercial impactado también en el país por la crisis de los últimos dos años y las nuevas complicaciones para su esquema de importación de productos que impuso el Gobierno con el regreso de la licencias no automáticas.

En la actualidad, llega a vender siete millones de pares de zapatillas por año en el mercado doméstico, de los cuales la mayoría proviene del exterior, en especial de Asia.

La situación de Adidas

En una situación parecida se encuentra Adidas, su mayor competidora a nivel mundial, que viene llevando a cabo un proceso de reestructuración de sus operaciones, que también afecta sus negocios en la Argentina con el cierre de locales y ajuste de personal para poner más foco en las ventas online.

Casi por las mismas razones que Nike, en la empresa consideran que el mercado local “ya no es negocio” y que la salida es ceder las operaciones a un distribuidor que maneje la marca, cerrar los locales propios y tener grandes clientes que distribuyan en el país.

A nivel global, el plan de Adidas también incluye vender su división Reebok antes de marzo de del 2021, marca que compró en el 2005 por unos u$s3800 millones.

Pero el cambio de modelo de gestión no parece detenerse en Nike y Adidas. Fuentes del mercado de indumentaria local aseguran que se trata de una tendencia que también incluye a otras importantes marcas del sector.

Otras marcas, también de salida

Un caso es el de Under Armour, que busca quién se haga cargo de su marca en el país, a partir de un proceso que ya concretó en Chile y con el cual cambia su operatoria en Latinoamérica para repetir el modelo de distribuidor como el que ya opera en Brasil y Paraguay.

Under Armour es una multinacional estadounidense que diseña, desarrolla, vende y comercializa calzado y ropa de estilo de vida inspirado en el rendimiento y el deporte bajo la marca Under Armour a nivel mundial.

En Argentina aún llega directo, pero miran la búsqueda de representante y hasta es posible que desarticulen su oficina de Panamá, desde donde manejan toda la operación del Cono Sur.

Para llevar a cabo ese proceso la marca negocia la asistencia crediticia de la Corporación Financiera Internacional (CFI), en el marco de un programa denominado Global Trade Supplier Finance.

El objetivo es lograr que el organismo financiero del Banco Mundial le proporcione financiamiento a los proveedores de Under Armour en diferentes países de mercados emergentes por u$s5 millones.

La empresa cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York, trabaja con aproximadamente 200 socios de fabricación externos ubicados principalmente en Asia y distribuye sus productos en más de 120 países, con una fuerte presencia en Estados Unidos.

Las fábricas de ensamblaje, que representan más del 90% de su negocio, están ubicadas en Argentina, Bangladesh, Brasil, Camboya, China, Colombia, República Dominicana, Egipto, El Salvador, Georgia, Haití, Honduras, Indonesia, Jordania, Madagascar , Malasia y México, entre otros países.

Según el proyecto, la CFI compraría las facturas adeudadas por Under Armour a sus proveedores, con descuento. Al vencimiento de la factura, la el organismo recibiría el pago del valor total de la factura de Under Armour.

En cuanto al caso de Le Coq Sportif, muy probablemente no siga operando localmente con Distrinando, la empresa de la familia López que tiene headquarter en la localidad bonaerense de Saladillo y que mantiene otras marcaso como Kappa, Crocs y Superga.

El grupo es licenciatiario de la marca extranjera desde el 2004 ya que hasta ese momento la licencia para la fabricación y comercialización Le Coq Sportif estaba en manos de Gatic desde 1979.

Blusas para Zoom: cómo la pandemia cambió la ropa de trabajo

Fuente: La Nación / The New York Times ~ Muchas oficinistas están trabajando desde casa, por lo que ya no tienen las mismas nociones de lo que es un guardarropa profesional. Las marcas que las habían vestido para la oficina han tenido que cambiar con ellas.

Antes de la pandemia, dijo Rebecca Rittenberg, una mujer de 28 años que trabaja en el área de ventas publicitarias de Google en Nueva York, una de las cosas que más le gustaba de ir a la oficina era “llegar con ropa profesional y a la moda”.

Un elegante par de pantalones, blusas coloridas o estampadas, sacos, faldas, vestidos, botas de tacón y zapatillas de diseñador formaban parte de su vestuario, que utilizaba para expresar su personalidad y estar a la altura de sus elegantes colegas del mundo de la publicidad.

Ahora, después de ocho meses de trabajar desde casa, y cuando Google ha dicho que los trabajadores no tendrán que volver a asistir en persona hasta el próximo verano, por lo menos, una gran parte de esa ropa ha sido donada y reemplazada. La nueva definición de Rittenberg de “ropa de trabajo” incluye camperas y ropa deportiva de cachemira, cintas para la cabeza y otras prendas acogedoras que forman parte de la categoría “saludable punto medio” entre las pijamas y los sacos.

“Vi las cosas que solía usar en la oficina todo el tiempo y pensé: ‘¿Cuándo voy a volver a tocar esto?’”, dijo. “Nuestra mentalidad ha cambiado un poco con esta pandemia y con el hecho de que todos hemos estado trabajando desde casa durante tanto tiempo. En cuanto estemos de vuelta en la oficina, lo cual creo que sucederá, parece que será un cambio bastante extremo volver a usar una chaqueta, una falda formal y tacones”.

Puesto que muchas mujeres profesionales han vivido un largo periodo de trabajo a distancia, sus nociones de la ropa de trabajo se han transformado, lo cual ha sacudido a los negocios que han buscado equiparlas para la oficina. La vestimenta de oficina estadounidense ya se enfrentaba a los efectos de la “casualización” —incluso Goldman Sachs relajó su código de vestimenta el año pasado— pero, a medida que la pandemia se prolonga, el cambio se acelera y puede que se quede para siempre.

Bloomingdale’s ha observado que los clientes buscan cada vez más cachemira, zapatos planos, pantalones con cintura elástica y otras prendas cómodas, mientras que marcas como Theory se han apresurado a añadir más ropa informal a sus líneas, dijo Denise Magid, una vicepresidenta ejecutiva de Bloomingdale’s que supervisa las prendas de vestir “prêt-à-porter”.

“Sin importar cuándo volverán las personas a la oficina, creo que la gente se ha sentido cómoda con lo que lleva puesto”, dijo Magid. “No creo que la gente quiera deshacerse de esa sensación de comodidad”.

El panorama de las ventas minoristas cambia con las nuevas necesidades del trabajador a distancia. Las quiebras de este año incluyeron a Brooks Brothers y al dueño de Ann Taylor y Loft. Rent the Runway cerró todas sus tiendas y eliminó su opción de suscripción ilimitada. En el último trimestre de Gap Inc., las ventas netas se dispararon un 15 por ciento en Old Navy y un 35 por ciento en Athleta, mientras que cayeron en picada un 34 por ciento en Banana Republic.

En cuanto estemos de vuelta en la oficina, lo cual creo que sucederá, parece que será un cambio bastante extremo volver a usar una chaqueta, una falda formal y tacones

Gap nombró un nuevo director de Banana Republic la semana pasada y dijo durante una teleconferencia en la que se presentaron los resultados de la marca que había “trabajado arduamente para actualizar su surtido de productos” con el fin de satisfacer una era de trabajo remoto en la que se prefiere la ropa más informal en lugar de las prendas de vestir y los trajes a medida.

Las mujeres profesionales han sido durante mucho tiempo un mercado lucrativo. Los minoristas las ven como clientes que tienden a tener dinero para gastar y están dispuestas a pagar por prendas que les ayudarán a sentirse seguras en el lugar de trabajo, a adaptarse a estilos de vida ajetreados o a tener el aspecto adecuado para los días en los que tengan que pasar de la oficina a una cena. El atuendo suele ser solo de limpieza en seco, más rígido y estructurado que la ropa de fin de semana, y modesto en el escote y el dobladillo. Muchos de esos productos —y la manera en que se comercializan— han cambiado.

El otoño pasado, el sitio web y las redes sociales de Banana Republic mostraron coloridos tacones y modelos que llevaban “la esencia de Banana Republic con un toque moderno: acogedores tejidos gruesos y pana italiana, sacos a cuadros de doble botonadura y chaquetas de molesquín”. Esta temporada, su sitio incluye búsquedas de entrevistas virtuales y una sección de “ocio en el trabajo”, con suaves mallas de ponte, vestidos de suéter de cuello alto, calcetines con estampado de guepardo y “coatigans” (un híbrido entre una chaqueta y un suéter de punto).

Algunas mujeres parecen estar limpiando sus armarios de ropa de oficina a través de donaciones y reventas. The RealReal dijo que las consignaciones de vestidos de trabajo se duplicaron entre el 1 de agosto y el 15 de octubre comparado con el mismo periodo del año pasado, con excepción de los saltos significativos en los envíos de vestidos de cóctel y vestidos de noche. En Poshmark, las listas de chaquetas y trajes de chaqueta para mujeres de julio al 30 de septiembre aumentaron un 30 por ciento con respecto al año anterior, mientras que las listas de faldas lápiz para mujeres aumentaron un 32 por ciento.

Jackie Temkin, de 33 años, ya había empezado a vender mucha de su ropa de oficina más formal de Washington, D.C. en Poshmark después de graduarse de la escuela de negocios en 2018 y establecer un estudio de diseño en Charlottesville, Virginia. Pero dijo que la demanda de este tipo de ropa parecía haberse agotado desde marzo.

“Creo que muchos empleadores han aprendido que se pueden hacer muchas cosas en casa y que las normas del lugar de trabajo de antes ya no son aplicables”, dijo Temkin. Añadió que su vestuario laboral ya era radicalmente diferente a como recordaba que su madre se vestía para su trabajo como abogada.

“Tenía trajes de vestir y trajes de falda y cosas así, y ese era su uniforme todos los días”, dijo Temkin. Recordó que una vez su madre se puso un bronceador falso en las piernas en verano para que pareciera que llevaba medias. “Es un cambio tan grande”, dijo.

M.M.LaFleur, una empresa de ropa elegante de trabajo para mujeres, fundada en 2011, se ha esforzado para recuperarse del golpe que ha recibido este año. La marca ha eliminado la ropa de primavera y se ha inclinado más hacia la categoría “casual formal”, que introdujo hace varios años.

Creo que muchos empleadores han aprendido que se pueden hacer muchas cosas en casa y que las normas del lugar de trabajo de antes ya no son aplicables

“En realidad, nos inspiramos en nuestros clientes tecnológicos de San Francisco, que decían: ‘No puedo llevar vestidos o un traje para trabajar porque entonces la gente piensa que estoy haciendo una entrevista, pero tampoco voy a llevar una sudadera con capucha y pantalones deportivos, como los ingenieros, porque no soy así’”, dijo Sarah LaFleur, fundadora y directora ejecutiva de la marca. “Ese estilo se ha convertido en algo más generalizado ahora, así que mucho de lo que hemos estado haciendo es diseñar para ese tipo de mujer”.

Las prendas incluyen suéteres de cachemira, un híbrido de chaqueta y cárdigan llamado “jardigan” y pantalones “mejores que jeans”. LaFleur dijo que, aunque las ventas de blusas “aptas para Zoom” habían superado inicialmente las de pantalones durante la pandemia, hubo un repentino aumento de ventas de pantalones en junio.

Ella podía identificarse con el suceso. “Después de cien días de usar pantalones deportivos, necesitaba sentir que me levantaba de la cama”, dijo, y añadió que los clientes se han inclinado por los pantalones que parecen hechos a la medida pero que se sienten tan cómodos como los pantalones deportivos.

La compañía también ha cambiado la marca de algunos de sus productos. Sus “pantalones Colby”, de aspecto prolijo, que antes se comercializaban en la colección “Origami Suiting” como resistentes a las arrugas y fáciles de doblar para los viajes de negocios, se han rebautizado en línea como “Colby joggers”, con un nuevo énfasis en su atractivo informal y su cintura elástica. Las ventas se dispararon siete veces. La marca se vio favorecida porque ya comercializaba ropa de trabajo lavable en lavadora, producto de la creencia de LaFleur de que la limpieza en seco es “una industria sexista” basada en sus precios para la ropa de hombre y de mujer.

Kathryn Minshew, la fundadora de 35 años de Muse, un sitio para personas en busca de empleo de entre 20 y 30 años, dijo que se había vuelto mucho menos tolerante con partes de su vestuario que antes usaba en la oficina, incluyendo pantalones y ciertos vestidos.

“No tenía mucha ropa que fuera increíblemente incómoda, pero sí mucha ropa que era incómoda para mi trabajo”, dijo. “Era un poco estructurada, un poco ajustada, te aprieta un poco cuando te mueves de ciertas maneras. Muchos vestidos y camisetas de trabajo para mujeres que son ajustadas, están bien, pero no son las prendas más cómodas”.

Pronosticó que “muchas mujeres apartarán una parte de su armario para los trajes formales y las ocasiones especiales”. Sin embargo, añadió, “creo que esa categoría se reducirá con el tiempo cuanto más se prolongue la pandemia y, por lo tanto, más nos acostumbremos colectivamente a ese tipo de vida y de trabajo”.

En última instancia, Minshew dijo que cualquier cambio a largo plazo podría ayudar a aliviar la presión que sienten las mujeres para presentarse de cierta manera en el lugar de trabajo.

De hecho, Rittenberg de Google dijo que se dio cuenta de que se estaba vistiendo para sí misma más que para los clientes, su equipo o la oficina en general, lo cual ha sido refrescante.

“La pandemia significó demasiada locura en nuestra vida”, dijo. Es lógico, dijo, que la gente “trata de hacer su ropa lo más cómoda, suavecita y abrigada posible para que no tengamos una capa adicional de estructura y caos que no pedimos”.

Moda antiviral. La vestimenta con telas funcionales se impone en la pandemia

Fuente: La Nación ~ Que la ropa además de vestirnos nos proteja y sea útil es la premisa. La ciencia y la tecnología enfocan sus desarrollos de materiales funcionales para una indumentaria cotidiana eficiente en tiempos de COVID

La nueva ola de telas funcionales se reactivó, al menos en la Argentina, con la reciente aparición de los barbijos nacionales fabricados con nanotecnología que inhiben la acción de bacterias y virus, en particular del COVID-19. A partir de un proyecto conjunto entre investigadores del CONICET y el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) en poco tiempo se logró producir y distribuir este producto y hoy es uno más que compite en el mercado.

Pero, debido a que la pandemia sigue su curso y aun está lejos de controlarse, diversos actores del sector de la moda -especialmente, algunos fabricantes globales- imaginan un mundo con indumentaria funcional (es decir, la que cumple objetivos como el de hacerle barrera a los virus), sobre todo para trabajadores esenciales pero también en ropa deportiva, telas para el hogar y ¿por qué no? jeans y accesorios.

Desde la mirada de la ingeniera Patricia Marino, directora de la carrera de posgrado Gestión de la Innovación en Empresas Textiles y de la Moda de la UTN, este es el comienzo de un nuevo proceso: “El COVID 19 aceleró de manera abrupta los procesos vinculados al rediseño del sistema de la moda, a la valorización de innovaciones por parte de los consumidores y a impulsar profundos cambios en el estilo de vida de la sociedad y sus prioridades”. Y agrega: “La industria mundial de la moda en este contexto es una de las grandes perdedoras, según la consultora McKinsey en 2020 sufrirá una retracción del 30% con la desaparición de numerosas de las marcas que hoy conocemos, siendo los artículos de alto lujo los mas afectados”.

Sin embargo esa caída que identifica Marino no es pareja para todos los sectores. De acuerdo al portal Fashionating World, un rubro en crecimiento es el de la indumentaria e implementos vinculados al deporte, las ventas de indumentaria deportiva, kits de gimnasia y calzado a nivel global crecieron sostenidamente para actividades desarrolladas en el hogar, se observa los consumidores valoran la importancia del ejercicio para aumentar la inmunidad contra el virus. “De tal manera se están abriendo nuevas categorías de productos para el fitness”, define Marino.

En este contexto Santista, uno de los mayores fabricantes globales de ropa de trabajo y jeans, presentó hace unas semanas una nueva línea de tejidos con una exclusiva protección antiviral, incluso contra el COVID-19, para aplicar en la confección de prendas convencionales e indumentaria específica para segmentos como salud, industria alimenticia, frigoríficos e industria en general. Según la empresa, esta nueva tecnología inhibe además la proliferación de hongos y bacterias, causa habitual de infecciones hospitalarias como neumonía, infecciones urinarias, candidiasis, meningitis, endocarditis, entre otras.

Marcio Coimbra, gerente de Negocios de Santista JeansWear explica que “se abre una ventana de nuevos negocios en la industria textil en Argentina, sobre todo en los segmentos jeanswear y workwear para que las personas puedan elegir vestimenta de moda que ofrezca, al mismo tiempo, protección adicional. Conciliar las tendencias de moda que incluyen el aspecto visual, colores, moldería o construcciones con funcionalidad es el desafío que tenemos. Por ejemplo, el consumidor en este período de nueva normalidad incrementó el uso de la bicicleta como vía de transporte y podemos ofrecer un producto con protección a fluidos (agua y aceite) y suciedad para que la persona llegue a su destino laboral sin manchas”.

Más allá de la pandemia y el virus

Las telas funcionales y la nanotecnología tienen más de 10 años de investigaciones en el país. Pero sí es responsabilidad del COVID-19 la aceleración en su uso: “En el marco de los estudios del INTI tenemos desarrollos para con nanopartículas que inhiben los virus y las bacterias y pensamos en aplicaciones para los profesionales veterinarios, los trabajadores de feed lot y todos aquellas personas que necesitan tener ropa con protección como puede ser los trabajadores rurales y sus tradicionales bombachas o bien los docentes y sus alumnos. En la actualidad estas nanoparticulas pueden cubrir cualquier textil desde una camisa, una sábanas de hospital o un tapizado”, explica Mariana Carfagnini, miembro del departamento INTI Textiles.

El investigador argentino Laureano Mon, radicado en París desde donde comanda una consultora sobre tendencias globales explica que “el sistema de la moda incorporará estos nuevos tejidos en la medida que se adapte a ciertos criterios estéticos y funcionales de la moda urbana: prendas livianas, una paleta de colores amplia y diferentes texturas para que la ropa se pueda usar en una ciudad sin estar vestidos como científicos o con mamelucos”. Uno de los principales vectores, explica Mon, es que estos tejidos se han abaratado y los primeros lugares donde se verán en cortinas, alfombras, tela para sillones o repasadores para la cocina.

El planteo que sostiene que la indumentaria funcional llegó para quedarse se potencia a partir de uno de los diagnósticos que el investigador argentino de tendencias identificó en unos de sus recientes papers: “Estamos frente a la definitiva fragmentación de los hábitos de consumo, lo que implica el desterramiento de categorías clásicas del marketing -como targets y estilos de vida- que resultaron útiles en el pasado para poder ordenar preferencias, ritmos de consumo y hasta identidades comunes entre amplios grupos de personas. Si hoy eso resulta cada vez más difícil, en el futuro será imposible. La diferenciación como pauta social habilita a las personas a buscar de manera incesante, potenciando el interés por acceder a una amplia variedad de productos y servicios y a utilizar novedosas herramientas tecnológicas para facilitar la experimentación y compra en un mercado global e hiperconectado“.

Hasta el momento, la innovación de productos textiles acompañó las necesidades impuestas por el virus. En una primera instancia, ante la emergencia, se desarrollaron barbijos y máscaras faciales que tienen la posibilidad de inactivar las bacterias y virus exhalados y que se constituyen con productos textiles tricapa. Desde el punto de vista técnico se trata de producto que contienen nano partículas de cobre, plata y tratamiento anti fúngico en la capa del medio e impermeabilización en la capa externa.

Ahora se espera que una segunda ola de productos con telas funcionales se acerque más a los lineamientos que sugiere o impone la moda. Vinculado al sector de indumentaria deportiva investigadores chinos desarrollaron un tejido que calienta y enfría la piel sin requerir entrada de energía de una fuente externa y son tejidos muy livianos. “El desarrollo se basa en realizar la inclusión de polietilen glicol (polímero que al cambiar de fase libera o absorbe energía térmica) en los poros de fibras de seda y quitosano y luego los mismos son sellados con un polímero. Los test indicaron que en una cámara caliente el material mantuvo la piel refrigerada y en una fría calentó la piel y este desarrollo ya se está escalando para productos en masa de acuerdo a un artículo de la revista Nonwoven Technical Textiles Technology”, explicó Marino.

Antes del Covid la aproximación científica hacia los textiles con nanopartículas estaba más relacionada con la indumentaria deportiva de alto rendimiento y el monitoreo de la salud con la incorporación de sensores. Pero ahora se volvió al origen de la ropa, que es la protección. Y en este sentido todos los especialistas coinciden que habrá una preocupación latente por más y nuevos episodios sanitarios y la sociedad incorporará este tipo de telas e indumentaria en su moda cotidiana.

Ropa infantil… y circular, una opción ante el recambio veloz de los talles

Fuente: La Nación ~ A diferencia de las prendas para adultos, la indumentaria infantil no se circunscribe tanto a las tendencias, y al mismo tiempo -en sintonía con el cambio de paradigma que atraviesa la moda en general- son cada vez más las marcas que se corren de las tipologías y colores establecidos según el género. Así y todo, el recambio es veloz y el consumo de ropa para los más chicos se ajusta sí o sí al crecimiento. En ese sentido es que expresiones como: “la usó una sola vez”, “lo tuve que regalar casi sin ponérselo”, o “cambia de número cada dos meses”, son de lo más frecuentes entre madres y padres para dar cuenta de la celeridad en el uso de la vestimenta y del calzado de sus hijos. Ni hablar en estos siete meses de cuarentena.

No olvidemos que en los primeros doce meses de vida, el talle puede variar entre cuatro y seis veces, y aunque después comienza a estabilizarse, continúa cambiando entre uno y dos más al año. En ese contexto, el ideal, sin dudas, sería que cada prenda vaya extendiéndose al mismo tiempo que lo hacen los niños. Y que si bien, esto puede parecer de ciencia ficción, lo cierto es que ese tipo de productos ya existe y se presenta como una de las soluciones posibles. Así lo plantea el ingeniero aeronáutico Ryan Mario Yasin, fundador de Petit Pli, una startup de innovación de materiales y fash-tech, con sede en Londres, que desarrolla ropa que crece a la par de los chicos durante siete talles, y que se realiza en textiles ultraligeros. Para lograrlo, Yasin se inspiró en la técnica del origami y de los nanosatélites, además de su propia experiencia tras haberle comprado indumentaria a su sobrino y darse cuenta de lo pronto que le quedó pequeña.

Otra de las opciones, cada vez más habitual, es el reúso de prendas que ya habían sido vestidas antes, por una e incluso por dos personas. Esta modalidad -sea por donación o por compra y venta- se traduce, por un lado, en una cuestión económica, al disminuir el gasto monetario para adquirir indumentaria y por otro, en un aspecto sostenible, al evitar un nuevo uso de energía y de materiales para confeccionar ropa desde cero. Con esa acción además se logra algo esencial para este tiempo de gran contaminación textil: que la prenda no sea desechada. “Es revelador conocer que en algunos países, por ejemplo Japón y especialmente en Tokio, el reúso es habitual en prendas y accesorios de moda, incluso para la adquisición de marcas de lujo” comenta Gabriel Farias Iribarren, experto en sourcing internacional y moda circular, quien además explica que aunque esta tendencia ya se venía observando, se verá intensificada después de la pandemia. Para el autor de Moda circular, el futuro de la moda, depende de cada mercado en particular: “En algunos el consumidor persigue un objetivo que tiene que ver estrictamente con la sostenibilidad; mientras que en otros, constituye una opción de ahorro a la hora de adquirir indumentaria en función de la nueva situación económica y social post Covid-19”.

Reúso local

Galpón de ropa es una de las tiendas físicas pioneras, en cuanto a la variedad y selección de artículos para volver a usar. Con un total de cuatro locales en la ciudad de Buenos Aires, comercializa ropa para niños en las sucursales de Belgrano C y Almagro. “El consumo textil durante los primeros años de vida es bastante grande, y generalmente cuando las prendas ya no se usan, se pasan de un familiar a otro o quedan olvidadas en los placares a medida de que los chicos crecen”, expresa Florencia López De Carlo, encargada de arte y comunicación del emprendimiento. ¿Cuáles son las más solicitadas? “En general, para el cliente que compra son las de 6 a 12 años aproximadamente, y de 0 a 6 para el que vende”, comenta López De Carlo y destaca que hasta ahora los artículos con más salida son los joggings, las remeras, las camperas y los buzos, y los de menos son los pantalones en denim.

“Entendimos que había un negocio con un montón de ventajas que no solo tenían que ver con el ropero de nuestros hijos o con gastar menos plata, sino que encontramos nuestro propósito, y de alguna manera tomamos otro envión”, expresa Juliana Politzer, quien junto con Agustina Butler acaban de lanzar RE!, la plataforma para comprar y vender indumentaria infantil de circulación responsable y amigable con el entorno. “Comienza en casa, en nuestros armarios, a partir de una comunidad de familias decididas a cambiar hábitos de consumo, y se concreta en la tienda online”, reconoce. ¿Qué hay que tener en cuenta para comprar? “Primero si realmente lo necesitás, y si es así intentar que sea de tejidos nobles para que dure, que no sea descartable”, dice Politzer, e insiste en que “es clave saber el proceso de selección que tuvo, y la preservación de la calidad original de la prenda”. Según las flamantes emprendedoras, los precios pueden oscilar entre $500 (remeras de algodón, bodies, shorts, etc.) y un rango de entre 2500 y 2800 pesos para la ropa de alto invierno.

María De Piero, dueña de Vintage Reciclado, es otra de las que respondió a la demanda de sus clientas y procuró ir al rescate de prendas de otras épocas para chicos. Así surgió la versión mini de la tienda online que cuenta con una selección de indumentaria infantil especialmente curada, que privilegia ropa de entre los años ’60 y ’90, en estampados, colores pasteles, y alta calidad textil. También destaca otra de las variables que se tiene en cuenta: “Vestir a los niños acordes a su edad”. Y esto lo dice en consonancia con las madres hastiadas de los tonos fuertes o las calzas animal print, entre otras cuestiones. “Que resurja eso que usábamos cuando éramos chicas”, añora. ¿La cuarentena hizo repensar el consumo? “Al estar más tiempo en su casa, la gente comenzó a ver la cantidad de ropa que tenía y que quizás no usaba -reflexiona De Piero- y a tener consciencia del consumo; comprar prendas de buena calidad, buen precio, únicas, y que no sean de marcas que en el proceso intervienen talleres clandestinos”. En esta misma línea, Farias Iribarren señala que el objetivo de un consumidor consciente es conservar sus pertenencias el mayor tiempo posible, usarlas un número máximo de veces e incluso adquirir artículos usados para disfrutarlos y extender su vida útil. “En general, desea contribuir a una industria de la moda que sea ‘circular en lugar de lineal’, en la que nada se desperdicie y todo se utilice, reutilice y recicle de la manera más efectiva y sostenible posible”, concluye

Nike mantuvo su liderazgo en el BrandZ Global 2020 de indumentaria

Las marcas de ropa más valiosas de este año son las que mejor se adaptaron al estilo de vida del confinamiento: informal y consciente. Nike, en la 21ª posición global, mantiene su liderazgo en la categoría, con un crecimiento del 5%.

Durante la pandemia por COVID-19, las marcas de ropa debieron adaptarse a un estilo de vida mucho más informal y consciente, con prendas híbridas entre lo deportivo y los looks casuales, según se desprende del ranking 2020 del BrandZ Global de las marcas más valiosas del mundo, presentado por WPP y Kantar.

Para satisfacer las expectativas cambiantes del consumidor durante el confinamiento, las marcas de indumentaria más valiosas apostaron aún más a los productos fabricados con materiales reciclados e introdujeron la idea de “marca como servicio”, poniendo el foco en la sustentabilidad y mejorando las experiencias de sus clientes en las tiendas online. Inclusive, algunas cadenas de venta de ropa implementaron modelos de suscripción y alquiler de prendas. De las 14 categorías que figuran en el ranking BrandZ Global, la de indumentaria se ubica en la 7ª posición en cuanto a crecimiento del valor de la marca, con un acumulado de US$ 117.632 millones.

Las marcas de ropa más valiosas también agregaron la noción de inclusión a sus productos y campañas. Por ejemplo, Adidas presentó, junto a la cantante Beyoncé, una línea de ropa sin género. Las cadenas H&M y Zara también apostaron a colecciones sin diferenciación por géneros.

Nike es la marca más valiosa de 2020 en la categoría de indumentaria (21° en el ranking global), con un incremento del 5%, escalando hasta los US$ 49.962 millones en valor de marca. La diferencia está dada por la experiencia en ventas vía e-commerce, su participación durante la pandemia, la versatilidad de sus prendas deportivas, su mirada sustentable y sus alianzas (por ejemplo, con Dior).

El ranking BrandZ utiliza datos de valoraciones que incorporan el rendimiento del precio de las acciones desde abril de 2020 para reflejar el impacto del COVID-19. En un contexto de incertidumbre, las empresas que invirtieron constantemente en marketing a largo plazo y en la construcción de marcas sólidas lograron evitar lo peor de la crisis. Antes de la pandemia mundial, el valor total de marca de las 100 mejores mostraba un aumento del 9%; finalmente llegó al 5,9%.

Otra de las marcas del segmento que innovó durante la pandemia fue Adidas, ofreciendo un servicio de “limpieza y personalización” de sus zapatillas e introduciendo un programa de cupones para que sus clientes intercambien sus productos usados para reutilizarlos o reciclarlos. Con su agilidad para actuar en tiempos complicados, la marca alemana se quedó con la 3ª posición en la categoría, con un incremento del 11% respecto de 2019, alcanzando los US$ 14.812 millones.

Experiencia y expansión

La empresa canadiense dedicada al athleisure, Lululemon, obtuvo un impresionante crecimiento del 40% (la que más creció en el segmento), para llevar su valor de marca hasta los US$ 9.669 millones y convertirse en la 3ª marca que más creció en 2020 entre las que figuran en el ranking BrandZ global, apenas por detrás de Moutai (bebidas alcohólicas, US$ 53.755 millones y 58%) e Instagram (tecnología, US$ 41.501 millones y 47%), 1ª y 2ª, respectivamente.

El crecimiento de Lululemon está lejos de ser fruto de una casualidad, ya que la empresa de athleisure por excelencia lleva varios años produciendo prendas de calidad, ropa de moda y creando una comunidad alrededor de la marca con sesiones de yoga y otros eventos online (mientras fue posible, dentro de sus tiendas). Sus productos se valorizaron aún más durante la pandemia, ya que las personas en confinamiento apostaron al athleisure para ejercitarse, trabajar y realizar las tareas cotidianas dentro del hogar, sin necesidad de pensar demasiado en el outfit y sintiéndose cómodas.

El valor total de marca del BrandZ 2020 alcanzó los US$ 5 billones (5×1012), un incremento del 5,9%, muy a pesar de los impactos económicos y sociales del COVID-19. Manuela Urrutia, Brand Lead Argentina de Kantar, afirma: – “La innovación ha demostrado ser un motor clave para el crecimiento en el Top 100 de este año, y una forma de evitar el declive. La creatividad y la sustentabilidad también son rasgos importantes para las marcas más valiosas del mundo”.

Otras tendencias clave a destacar en el estudio BrandZ Global Top 100 de este año 2020 incluyen:

· MasterCard ingresó al Top 10 por primera debido al sólido desempeño financiero, respaldado por un crecimiento en el Brand equity impulsado por un mayor involucramiento de los consumidores en la vida cotidiana, logrando una conexión emocional cercana a través de su posicionamiento.

· Cinco nuevos ingresos aparecen en el Top 100, liderados por la marca china de entretenimiento TikTok (79°, US$ 16.878 millones), seguidos por UnitedHealthcare (86°, US$ 15.799 millones), Bank of China (97°, US$ 13.686 millones), Lancôme (98°, US$ 13.617 millones) y Pepsi (99°, US$ 13.319 millones).

· Building ecology se ha convertido en una tendencia en la comunidad empresarial global. Haier (68°, US$ 18.713 millones) es la marca líder del ecosistema IoT (Internet de las Cosas) por segundo año consecutivo.

· Los Estados Unidos representaron más de la mitad de todas las marcas incluidas en el Top 100. Las marcas asiáticas representaron una cuarta parte del Top 100, 17 por parte de China (incluidas Alibaba y Tencent que están dentro del Top 10) y 2 marcas japonesas

Desde este miércoles reabren los negocios de Indumentaria: cuál es el protocolo que deben cumplir

Fuente: Clarín ~ A partir de este miércoles, los comercios de ropa y calzado barriales vuelven a estar autorizados a abrir. Es en el marco de la primera etapa de una cuarentena escalonada, que prevé la reactivación gradual de las actividades en la Ciudad. El lunes arrancaron los negocios no esenciales de cercanía y ahora se suman los de indumentaria, aunque en los ejes comerciales más concurridos recién podrán volver a funcionar el 3 de agosto. En todos los casos, tanto los responsables de los locales como los clientes deben cumplir con un protocolo de higiene para prevenir contagios de coronavirus​.

Lo primero que hay que recordar es que se puede ir hacer compras en comercios no esenciales -lo que incluye a casas de ropa o calzado- según el número de DNI. Los que tienen DNI par (terminados en 0, 2, 4, 6 y 8), pueden salir los días pares; y los que tienen DNI impar (finalizados en 1, 3, 5, 7 y 9), los días impares.

Los comercios no esenciales están autorizados a abrir de lunes a viernes, pero no los fines de semana, dentro de un rango horario que va de 11 a 21.

¿Cómo va a ser la experiencia de ir a comprarse ropa o calzado durante esta pandemia? Similar a la que se vivió hasta el 30 de junio. Antes de ingresar al local habrá que higienizarse las manos con alcohol en gel o sanitizante, que los comercios deberán poner a disposición del público. La recomendación es no ir acompañado. En los accesos habrá empleados de los negocios evitando aglomeraciones y, si es necesario, organizando la cola en la calle.

La consigna es que, en los momentos de mayor afluencia de gente, los clientes estén la menor cantidad de tiempo posible en el interior del negocio. Está permitida la presencia de una persona por cada 15 metros cuadrados del espacio destinado a la atención al público. Cada establecimiento debe indicar en sus accesos la cantidad máxima de personas que pueden ingresar en simultáneo.

Los probadores estarán clausurados, porque no estará permitido probarse la ropa en el negocio. Los clientes deberán llevársela a su casa y, en caso de que no estén conformes, el comerciante les podrá ofrecer el cambio o la devolución del dinero. Los artículos devueltos deberán ser apartados durante 48 horas. El calzado, en cambio, sí se podrá probar. Eso sí, tanto antes como después de hacerlo será obligatorio que el cliente se desinfecte las manos con alcohol.

Ya sean vendedores o clientes, las personas deben guardar una distancia de al menos 1,5 metro entre sí. Se debe evitar la convivencia simultánea de personas en un mismo espacio físico. Y todos deben tener colocado un tapabocas, que les cubra la nariz, la boca y el mentón, y también tienen que evitar tocarse la cara. En el caso de los trabajadores, los Elementos de Protección Personal (EPP) deben ser provistos por el empleador.

Estará exceptuado de trabajar el personal de los comercios que integre alguno de los grupos de riesgo. Esto es, los que tienen más de 60 años de edad, las embarazadas y los que sufren de enfermedades cardíacas o respiratorias crónicas y los diabéticos. También los que deban cuidar a un niño, niña o adolescente en el hogar.

Los trabajadores de los comercios no esenciales no pueden utilizar el transporte público. Es el empleador el que debe garantizar su traslado, ya sea en taxi, remise o cualquier servicio habilitado o en vehículos propios. En cada auto sólo se puede transportar a un pasajero por vez.

El responsable del local deberá preguntarles a sus empleados si tienen síntomas de coronavirus, antes de que ingresen al local. También se sugiere el control de la temperatura corporal, que debe ser menor a 37,5 grados.

Los vendedores deben lavarse las manos al ingresar al trabajo. También, antes y después de manipular basura o alimentos o de comer, y luego de tocar mostradores, pasamanos, picaportes, barandas o cualquier superficie pública, o después de manipular dinero o tarjetas. La higiene de manos debe hacerse, además, después de estar en contacto con otras personas y luego de ir al baño.

Está prohibido que los empleados compartan elementos de uso personal, como vasos, cubiertos o el mate. Tampoco pueden utilizar el celular en la zona de trabajo. Y si tienen que hacerlo por extrema necesidad, después automáticamente deben lavarse las manos y desinfectar el aparato con una solución de alcohol al 70% .

Los locales deben estar ventilados. Hay que limpiar todas las superficies de trabajo con agua y detergente y desinfectarlas con una mezcla de 10 ml de lavandina en 1 litro de agua o alcohol al 70%. Se debe reforzar la limpieza de mostradores, pasamanos, escritorios, computadoras, teléfonos, pisos, manijas y picaportes.

Siempre que sea posible, se sugiere aislar a los empleados de las personas ajenas al local. Por ejemplo, con mamparas o pantallas que los separen del público en general. Estos elementos son especialmente recomendables para los trabajadores que reciben los pagos en la caja. Lo mejor es usar medios de pago electrónicos. En el caso de las tarjetas de crédito o débito, habrá que desinfectarlas, al igual que al posnet, con una solución de agua y alcohol.