Moda sustentable. Vestidos, capas, joyas y escarapelas con cápsulas usadas

Fuente: La Nación ~ Con su marca ADNJewerly crea en Miami piezas de diseño a partir de cápsulas de café recicladas y bolsas de plástico. Hace accesorios de uso cotidiano o para ocasiones especiales, pero siempre únicos.

Tiene el gen de la creatividad en sus iniciales y por eso se llama ADNJewerly la marca que gestó para cobijar sus diseños de joyas , entre las que se destacan las piezas hechas con materiales reciclables como cápsulas de café y bolsas plásticas. Pero la emprendedora argentina Andrea De Navarrete está agitando la movida arty de Miami con muchas otras propuestas, que van desde anillos, collares, petos, brazaletes, pulseras, aros, hebillas, indumentaria y collages hasta escarapelas.

¿Cómo fue tu primer contacto con el diseño? ¿Fue por hobby?

Estudié Comunicación Social (UBA) y tengo un Master en Comunicación Institucional (UCES). Trabajé en corporaciones como Pepsi Cola y General Motors, pero siempre estuvo en mí la necesidad de diseñar mis propios accesorios, así que podría decirse que comenzó como un hobby. Pero me fue atrapando cada vez más y decidí especializarme tomando cursos de Joyería Contemporánea, Piedras Preciosas y Semipreciosas, Cristales y Bordados. Quería materializar profesionalmente en una pieza de joyería lo que imaginara o creara.

¿Cuándo y cómo decidiste que fuera un modo de vida?

Me llevó un par de años darme cuenta que el diseño de joyas estaba latente en mí, a pesar de que mi trabajo me fascinaba. Pero en 2007 esas creaciones que hacía solo para mí empezaron a interesar a amigas y a conocidos que querían hacer regalos. Fue difícil dejar mi carrera de toda la vida y la seguridad de un sueldo mensual, pero hoy agradezco haber callado todas esas voces internas que boicoteaban mis sueños. Me da mucha felicidad que mis clientas elijan mis piezas por únicas, atemporales e ideales para complementar sus outfits . Eso no tiene precio.

¿Por qué decidiste emigrar?

Fue una decisión familiar en base a una propuesta laboral que recibió mi marido. Considerando que mi trabajo requiere solamente de mi mano de obra y el equipamiento para diseñar y crear accesorios, nos vinimos a vivir a Miami en 2015. Aquí fue empezar de cero nuevamente. Profundicé mis conocimientos en el New York Institute of Art + Design, empecé a participar de Art Shows y gradualmente mi marca ADNJewelry se fue consolidando con diseños de joyería contemporánea y piezas únicas, hechas tanto con materiales reciclables como las cápsulas de café y los plásticos, como también cristales y piedras preciosas, entre otros.

¿Qué te aportó participar del circuito de exposiciones de arte?

Cuando llegué a Miami tuve dos grandes desafíos: uno empezar de cero, lo cual requería explorar en el mundo de la joyería para encontrar los materiales base y transformarlos en piezas de diseño. Y el segundo fue hacer conocida ADNJewelry. Entendí que aquí es necesario moverse para llegar a tu público y una de las herramientas que me lo permitió fue participar de Art Show, un evento para el que es necesario ser seleccionado por un jurado de curadores a partir de un portfolio de piezas para la venta. Esto me requirió un esfuerzo adicional pero se vio recompensado porque en estos encuentros se eligen las mejores obras y tuve la enorme satisfacción de ganar el primer premio en dos oportunidades con piezas hechas completamente con cápsulas de café recicladas.

¿Por qué decidiste enfocarte en materiales sustentables?

Partiendo de la conciencia hacia el cuidado del medio ambiente. Siempre tuve la idea de que el último descarte puede no ser necesariamente el último uso de un objeto. A medida que mis seguidores comenzaron a ver las piezas creadas, la respuesta fue inmediata: ´Antes tiraba todo o enviaba a Nespresso las cápsulas usadas, pero ahora que veo lo que hacés prefiero enviarte las bolsas a vos para que ver en qué lindas obras las transformás´. Con el aporte y la concientización de ellos es que hoy puedo diseñar desde petos, brazaletes y anillos hasta un vestido con 2.560 cápsulas o una capa con 1.580. Los directivos de la marca me han hecho llegar sus comentarios positivos vía redes sociales.

¿Cómo moldeás las cápsulas para darles esas formas increíbles?

Las técnicas adquiridas en los cursos y las herramientas que utilizo para Joyería Contemporánea son las que fui fusionando con la colección de Joyería Sustentable. Se necesita abrir las cápsulas, extraer el café (es ideal para fertilizar plantas o armar compost), luego lavar y desinfectar cada una, secarlas y recién ahí comenzar el trabajo, comprimiéndolas o cortándolas. Una vez dibujada la pieza comienzo con el montaje y es el grado de sofisticación lo que determina el tiempo de producción. Puede llevarme un par de días o un mes, como en el caso del vestido.

¿Quién te enseñó a trabajar las cápsulas? ¿O aprendiste sola, ensayo y error?

Nadie; fue una iniciativa propia total. Todo comenzó cuando vacié el contenedor de cápsulas usadas de la máquina y vi los colores: azules, verdes, colorados, naranja, dorados. Las lavé y las separé ya imaginando futuros objetos a diseñar con ellas. Pero fui innovando a cada paso. Cualquier cosa puede ser la punta de un iceberg de inspiración: una muestra de un museo, una pintura, revistas… Una vez volvía de un curso en Nueva York y caminando me topé con una vidriera llena de vestidos hechos por alumnos de The School of Visual Arts, con llaves, teclas de computadoras, dardos, saquitos de té, tenedores… Pero no había con cápsulas de café recicladas así que hice el mío.

¿Cómo se te ocurrió hacer accesorios con bolsas de plástico?

Siguiendo mi instinto sustentable: veía cómo se me acumulaban y me negaba a tirarlas así que un día las empecé a trabajar con tratamientos térmicos para darles forma de, por ejemplo, hojas y pétalos. Además, el packaging de mi marca está hecho con revistas de moda que reciclo.

¿Dónde te capacitaste en joyería y en bordado?

Otra vez una vidriera fue el punto de partida. Pasé por un centro artístico y vi varias piezas hechas con cristales. Entré por curiosidad. Y allí conocí a mi maestra y mentora: Carla Bronzini. Fue un descubrir permanente de bordado de cristales, tejidos en alambre y argollas, macramé, diseños en cristales de Swarovski, beading millinery , bordado mexicano, metales nobles, resinas.

¿Tus piezas son todas únicas o hay algunas que hacés en serie?

Tengo accesorios hechos en ambos formatos pero las que más me atrapan son las piezas únicas y hechas a mano, porque aunque las repita nunca una es 100% igual a la otra. Ahí radica el secreto del handmade y hace que todo lleve tu sello, tus conocimientos, tu inspiración, tu puesta en acción y tu historia. Cada joya termina teniendo su propia vida y ese es el secreto al momento de que alguien la elija para un casamiento, una graduación, un evento especial o para el día a día.

¿Hacés objetos cotidianos o las tuyas son piezas para admirar?

Todos mis accesorios son para usar, algunos de manera cotidiana y otros -como los que denomino Art Jewelry- para ocasiones particulares. Con los plásticos estoy ahora diseñando una luminaria y unas guirnaldas para decorar el cuarto de una niña.

¿Cuál es el circuito de comercialización de tus productos?

Mi canal de venta mayoritario es a través de plataformas digitales, como Shopify e Instagram. Si tuviera que definir un público diría que son mujeres de 25 años en adelante. Cada una de las piezas está hecha para que sea súper versátil, que puedas usarla con unos jeans o con un vestido para algún evento. Tengo clientas que siguen usando aros que me compraron hace cinco años y reciben elogios como el primer día. Nunca vendo algo que yo no usaría y trato de seleccionar los materiales con cuidado; hacer joyería a mano hace que cada pieza sea especial y única, como el momento en que la persona lo use.

¿Qué referentes tenés en materia de arte y diseño con elementos reciclables?

Adhiero al concepto de creación que tiene Chee San Fen, de Singapur, una artista que se dedica a la sombrerería utilizando materiales naturales. También sigo el trabajo artesanal de Mercedes Salazar, de Colombia, y me guía la inspiración de Elisa Insúa, de Argentina.

También trabajás con collages en los que combinás pintura y cápsulas.

¡Sí! Salto de un proyecto a otro. A lo mejor estoy terminando un megabrazalete en cristales y ya quiero empezar con algo más que tengo en la cabeza. Hace poco hice una escarapela y una bandera argentina con cápsulas para un evento organizado con el sponsorship del Consulado Argentino en Miami.

¿La actual pandemia modificó en algo tus creaciones?

Aprovecho estos momentos de quietud para encontrar inspiración. Tenía proyectos sin encarar por falta de tiempo. Hice cursos, como por ejemplo de retoque de imágenes, y mejoré mi vínculo con la máquina de coser, que tenía archivada. Busqué telas guardadas, me puse a hacer tapabocas para regalar y sin darme cuenta me encontré haciendo una producción para una empresa. Es momento de seguir moviéndose. Mi taller ahora está en todos los sectores de la casa: máquina de coser, telas, cápsulas de café, cristales, set de fotografía y alguna delicatessen de cocina… Los días suelen ser todos iguales en cuarentena, así que es importante trazarse objetivos e invertir este tiempo en planificar y fortalecernos.

Es argentino, instaló la moda de las mascarillas en 2013 y vaticina qué ocurrirá en el país con los locales de ropa

Fuente: IProfesional ~ Lautaro Cersósimo se autopercibe como un “diseñador autodidacta”. A sus 18 años, tras una serie de experiencias que lo inspiraron durante un viaje por California (Estados Unidos), decidió realizar su primera inversión en el universo de la industria textil. “Fueron cerca de 400 dólares para diseñar y realizar mi primera producción: unas 30 remeras”, contó a Infobae. El progreso nacional de aquellos años fue propicio para su expansión e inmiscusión en otros rubros mediante conceptos impensados.

Uno de ellos fue la creación de una línea de indumentaria llamada face masks. Cersósimo la desarrolló en 2013 para Henky Penky, su marca desde 2003, pensando en el cuidado del medio ambiente “y el el futuro no muy lejano que nos esperaba”: remeras y buzos con mascarillas, bajo el mismo diseño, como una pieza extensiva de la prenda que permitiera resguardar las vías respiratorias del daño exterior. Y el futuro llegó.

“En el momento en el que salieron al mercado fue muy difícil la aceptación, ya que la Organización Mundial de la Salud y los medios de comunicación informaban que no debíamos usar máscaras. Incluso en las redes sociales hubo gente que se lo tomó muy mal. Nos criticaron bastante. Así que hasta ahí creíamos que había sido una mala decisión ofrecerlas, pero la verdad es que estábamos comprometidos con el producto, apoyado por experiencias exitosas de otros países. Hoy esos países nos avisan que la utilización de tapabocas es una de las acciones preventivas más efectivas, por eso continuamos alentando su utilización, a pesar de todo. Cuando se hizo obligatorio el uso, siendo los primeros y los únicos de Argentina en tener este producto testeado y listo para entregar, los agotamos en horas”, reveló el empresario de 36 años.

El hombre, nacido en Buenos Aires, también se considera un artista, aunque si debe definirse en una sola frase atina a lo breve: “Fundador y director creativo”.

Desde el inicio manejé la producción de las prendas de manera sustentable. Toda materia prima que se compra, se utiliza en su totalidad. Los productos se venden hasta agotar stock y no se vuelven a realizar. Sin embargo, suelen quedar retazos que se guardan porque siempre se pueden utilizar y de este modo generar menos contaminación residual. Las face masks, por ejemplo, cumplieron su función sustentable con los desperdicios que comentaba anteriormente”, explicó.

—¿De qué manera le explicarías a un empresario textil extranjero cómo es emprender en Argentina?

—No lo entendería nunca. Creo que se intentó explicar y muchos no ven a nuestro país atractivo para desarrollar su negocio. Las textiles que están en el país optan por irse y no sabemos si es porque entendieron cómo funciona el sistema o porque no lo comprendieron. A veces es difícil explicárselo a un argentino que recién comienza, así que imaginate. Francamente nuestro sistema no es amigable para un empresario del exterior. Es una lástima, porque podríamos ser los número uno de Latinoamérica con un poco de empuje y apoyo. Tenemos talentos en todos los rubros…

—Sin embargo seguís invirtiendo en la Argentina…

—Porque nos volvemos a levantar una y otra vez, a pesar de todo lo que vivimos.… Es por eso que, aún así, decido seguir apostando en mi país.

—¿Qué es lo primero que pensás a la hora de elaborar una nueva línea de ropa?

—Los productos que realizo siempre tienen el foco puesto en la calidad, el detalle y la confección. Hay clientes que envían fotos de buzos o remeras del 2003, que todavía usan. Lo mismo está sucediendo con las face masks. Ahora que es obligatorio usarlas, la gente que las compró en marzo sigue subiendo fotos con el producto en perfecto estado, contemplando lógicamente que se lavan diariamente.

—¿Debiste adoptar nuevas medidas preventivas para poder ver online?

—En la primera etapa de la cuarentena, que no había medios de envío activos, se les comunicó a los clientes que se entregaría terminada la cuarentena. Y a pesar de eso vendimos todos los productos que subimos. Eso fue increíble. Seguido a esto vino la ola de las face masks. Desde hace varios años tenemos la producción y logística de entrega organizada de manera remota, por lo cual las medidas de prevención coincidían casi en su totalidad con los procesos que manejábamos. Salvo por la reducción del equipo de trabajo presencial, que organicé en horarios donde no coincidan en encuentros físicos. Por suerte no hubo mucho para pensar, pero sí para agradecer.

Para los próximos años, el empresario aventura un período de evolución en la industria textil

—¿Cómo observabas la industria previo al inicio de la pandemia?

El rubro viene muy golpeado desde el 2016. Nosotros estábamos con varios proyectos que incluían aperturas de varios locales en Argentina, expansión a otros países como Estados Unidos, Brasil, Francia. En aquel momento fue imposible avanzar y hoy todo esto sigue demorado debido a la imposibilidad de viajar y a la complejidad de la situación mundial, más aún en Argentina donde muchos de esos productos son de alta complejidad de confección y materiales que no se realizan en el país. Sumado a la devaluación constante del peso… Como conclusión, tendríamos productos muy costosos; y el riesgo de comprometerte en dólares, algo insostenible para nuestro mercado. Hay una gran diferencia entre lo que sucede en Buenos Aires y el resto de las provincias. Creo que la pandemia está siendo reveladora en ese sentido.

—¿Te preocupa el futuro para la industria?

—Sí. También me preocupa la incertidumbre que genera no saber lo que va a suceder, ya que vendemos en multimarcas de todo el país. Y genera mucha tristeza ver los negocios y fábricas que cierran diariamente.

—¿Qué creés que pasará con los comercios dentro de una década?

—Me inclino por una evolución. De todos modos vendrá acompañada de varios cambios. La comercialización será igual, los locales en el corto plazo van a estar más orientados a la experiencia y no tanto a la venta, y más a largo plazo habrá más canales y mundos en los que vamos a convivir de forma mixta, entre lo virtual y lo real. Por lo tanto las marcas tendremos que adaptarnos a todos esos mundos y abastecer las necesidades, de manera actualizada. Creo que será un gran desafío, que vendrá de la mano del avance tecnológico y la nueva ola rupturista de redes sociales o forma de relación social. Hoy es difícil tener certezas, ya que lo que esta pasando en el mundo es complejo e inesperado, porque no sabemos cuánto va a durar y de qué o quiénes depende.

—Te leí decir que el argentino muchas veces hace lo que puede y no lo que quiere. ¿Te sucede?

—No lo decía en forma personal, aunque también muchas veces dejé de hacer por no poder hacer lo que quería y como quería. Puntualmente esa frase que mencionás fue una observación al ver que la mayoría de las marcas y empresas van haciendo lo que está de moda, lo que se vende, lo mismo que el de al lado, sin tener un objetivo, convicción, identidad ni compromiso por lo que hacen. Por eso creo que hacen lo que pueden, por ahí les gustaría hacer otra cosa. Lo vi muy claro con las face masks: nosotros sabíamos que iba a ser arriesgado lanzar ese producto pero creíamos que era lo correcto, no especulamos ni esperamos a que se prenda fuego otro para hacerlos. Tomamos una postura y la defendimos. También entiendo la situación del país y que la gente se la rebusca, por ahí no es lo que quieren hacer, pero por necesidad lo hacen y es respetable.

—¿Sos el mismo emprendedor que comenzó a los 18 años?

—Arranque de muy chico y las cosas se me dieron bastante rápido, lo que me hizo pensar: ‘¿Esto va a ser tan fácil?‘. Tenía un producto que no existía, rupturista, novedoso y exclusivo que me hizo crecer con velocidad y al mismo tiempo ver cómo las dificultades; y ahí te das cuenta que no es tan fácil. Me fui formando y evolucionando a la par de la empresa, de hecho fue mi primer trabajo. Todavía me queda mucho camino por recorrer, pero tengo claro que todo lo que sucede es consecuencia de mis acciones. Que es importante sentirse orgulloso de lo que logramos a pesar de lo que nos toca vivir. Hacer las cosas bien tarde o temprano, da sus frutos. Por suerte soy el mismo, con más experiencia y con más sueños, los cuales con el paso del tiempo creo ver cada vez con mayor nitidez.

Bordados de Chanel: la historia detrás del detalle más icónico

Fuente: Perfil ~ Con la llegada de Karl Lagerfeld a Chanel, la icónica tienda de bordado Casa de Lesage comenzó a colaborar con la reconocida firma de lujo. La historia se remite a 1868 cuando la bordadora Michonet incluyó sus trabajos en la alta costura. Para 1924, Albert y Marie-Louise Lesage se hicieron cargo del taller de Michonet y se convirtió en Lesage et Cie. Herederos de un saber hacer único, los bordadores comenzaron a adornar prendas y accesorios de lujo.

A partir de 1996 establecen una alianza con Chanel y dos años más tarde proponen sus propios de diseños de bordado para las colecciones. Desde 2008 la casa de hilos estableció una línea exclusiva para la firma que hoy dirige Virginie Viard. La Casa de Lesage cuenta con 75 mil muestras de bordado y la mayor colección de bordados de alta costura del mundo. Hoy Hubert Barrère es el director artístico de la casa luego de la muerte de François Lesage en 2011.

Bajo ese espiritú es que las colecciones actuales siguen teniendo esa impronta de bordados que terminan por determinar el estilo de la prenda. Para el último desfile Ready-to-Wear Otoño-Invierno 2020/21, los tweed tejidos combinaron terciopelo con hilos metálicos y cintas de organza, en un sutil juego de contrastes entre materiales y texturas. Una chaqueta con un plastrón y tiras de encaje bordadas completamente por Lesage, mientras que otras tienen adornos con charreteras y ranuras compuestas de cuentas.

Lanzamiento Efica DIGITAL la exposición más grande de Calzado Argentino ONLINE

Fuente: CIC ~ ¡La Exposición Nacional de Calzado, Marroquinería, Proveedores y Servicios más grande, ahora ONLINE!

Tu empresa no puede quedarse afuera de esta Mega Exposición. Participás sin costo, solo tenés que ser Socio de la Cámara de la Industria del Calzado. Contactate con nosotros y te contamos cómo. Bajo la consigna: Diferenciate. Sé parte de EFICA 103 DIGITAL, invitamos a todos los fabricantes de calzado, marroquinería, proveedores y servicios a exponer en este exclusivo sitio web con un stand sin costo.

De acuerdo a las normativas y a los requerimientos sanitarios vigentes respecto del COVID-19, en esta ocasión EFICA 103 no se realizará en forma presencial. Es por ello que la Cámara de la Industria del Calzado (CIC) desarrolla exitosamente EFICA 103 ONLINE, la Mega Exposición Virtual de Calzado, Marroquinería, Proveedores y Servicios, una novedosa plataforma en formato digital que incluirá además servicios de interés, cuyo lanzamiento se llevará a cabo durante el mes de Julio de 2020.

Allí, se reunirán los principales fabricantes de calzado del país, presentando sus colecciones en todos los sentidos: tendencias, información y moda. Todos los socios de la Cámara podrán participar con un stand sin costo para exponer sus productos. De esta forma, como expositor accederás a una nueva y dinámica forma de venta, con re direccionamiento a tu propio sitio web, donde ganarás contactos potenciales, podrás gestionar reuniones y envíos nacionales e internacionales, teniendo un alcance exponencial y personalizado, siempre asesorado y monitoreado por la CIC.

Adicionalmente, podrán exponer los rubros de Proveedores, Marroquinería y Servicios varios. Con el objetivo de preservar a la industria Nacional y las fuentes de empleo, como Cámara nos sentimos orgullosos de poder brindar este novedoso y útil servicio a un Sector Productivo que viene padeciendo los embates de la presente situación, buscando generar nuevos negocios y contactos, apoyando siempre el trabajo argentino. Continuamos trabajando y en breve te participaremos del Lanzamiento de EFICA 103 DIGITAL ¡A UN SOLO CLICK! Argentino ONLINE



Diseñadores de alta costura piden que sus clientes puedan probarse las prendas

La Cámara de la Industria de la Moda de Mar del Plata solicitó a las autoridades municipales que se autorice a los ateliers y sastrerías locales a probar las prendas de alta costura que se hacen a medida, no así la indumentaria llamada “de percha” y que se encuentra a disposición del público en general.

Así lo señaló el presidente de la cámara, Adrián Caballero, quien agregó que los creadores de la moda también se sumaron a las medidas vigentes de sanitización de las prendas y que rigen para los comercios de venta de ropa en general.

“El primer paso para ingresar a un atelier ya está aprobado, tal como se entra a cualquier negocio, con las medidas dispuestas”, dijo y agregó que en el caso de los diseñadores, rige una realidad especial.

“Pedimos poder tomar las medidas (para hacer la prenda), que la clienta se pueda probar su vestido, su traje, su pantalón, esto es para la ropa a medida. Solo esa clienta se la prueba, no es que pasa por varios cuerpos, como ocurre con la ropa que está en los percheros de la industria de la confección, nosotros tenemos otra realidad”, especificó a LA CAPITAL.

“Cuando terminamos de hacer la prueba, desinfectamos la prenda de la clienta, la ponemos en una funda de nuestra marca que también está desinfectada, y la prenda recién se puede volver a tocar, a modificar o a coser después de las cuarenta y ocho horas de haberse hecho la sanitización”, informó.

En el protocolo confeccionado por la cámara local, se establece que los diseñadores reciban a sus clientes con “camisolín, guantes, máscara y barbijo”, mientras que los clientes tendrán que poseer barbijo y los elementos de trabajo (centímetros, alfileres y tijera) estarán debidamente desinfectados.

A su vez, entre visita y visita pasará cerca de una hora y media, con la idea de que el atelier pueda ventilarse y desinfectarse.

El protocolo también señala la necesidad de que se autorice el ingreso de tres personas en cada una de las entrevistas que recibe el atelier, teniendo en cuenta que quien encarga una prenda (novia, cumpleañera de quince, madrinas, egresadas, etc) suele llegar al taller de alta costura siempre en compañía de otras personas.

Benito Fernández: “Los últimos dos gobiernos fueron devastadores para la industria textil”

El próximo 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado y de cara a esa fecha, Fundación ACNUR Argentina lanzó su campaña de concientización y recaudación “Ponchos Azules”, cuyo nombre es un guiño al espíritu solidario “o gaucho” de los argentinos.

En ese contexto, y tras conocer el trabajo que realiza ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) en todo el mundo, Benito Fernández se sumó a la iniciativa creando un diseñado único y especial: el Poncho Azul, que refleja tanto nuestros colores patrios como los de ACNUR a la vez que ostenta un colorido textil al frente que representa los telares de Argentina y del mundo.

Su finalidad no es la venta al público, sino que apunta a visibilizar el trabajo de la agencia y acercar donantes y voluntarios a su página oficial.

Para ello, se hicieron muy poquitas prendas que fueron probadas y comunicadas por diferentes celebridades como Valeria Mazza, Marley, Andrea Frigerio, Osvaldo Laport y Guillermina Valdes.

“Es una prenda con muchísimo movimiento; quise lograr algo más terrenal, más asociado a las sensaciones y no tanto a lo visual. Y hoy más que nunca, en un momento en el que este ‘no podés tocar nada’ nos va a pegar fuerte, es un poncho que invita a tocar y a sentirse querido y abrazado”, comenta el diseñador que aceptó además hablar de todo, de moda, cuarentena y crisis.

¿Te parece que esta pandemia puede efectivamente “liberar” más energías solidarias en la gente?

-Soy un convencido de que palabras como solidaridad, resiliencia o inclusión terminarán siendo palabras con otra energía y otra resonancia para todos nosotros. Por lo menos para mí, seguro que sí. Yo saldré de esta pandemia de otra manera. Mucho más solidario y mucho mas concentrado en el otro. Y mi marca también.

-Es un momento delicado (ya lo venía siendo, pero ahora se extremó por completo) para la moda argentina. ¿Cómo lo vivís vos?

-Los últimos dos gobiernos fueron devastadores para la industria textil. Ahora con esta pandemia, por lo menos provocó que mi marca se reinventara desde las estrategias comerciales y de marketing; y también en lo global. Pero en lo económico, este virus no es más grave que los últimos dos gobiernos en lo que respecta al tratamiento de la industria textil.

-¿Por dónde creés que debería comenzar a revertirse eso? ¿Tenés alguna expectativa de mejora o reactivación con este gobierno?

-Tengo mis propias expectativas, sí, pero porque me pasé toda la cuarentena pensando nuevos caminos a seguir y nuevas estrategias. Por ejemplo, antes de la pandemia yo hacia 90% indumentaria y 10% accesorios. Ahora voy a hacer 40% accesorios y 60% ropa y eso es en parte porque la gente no se va a probar tanto, no se va a animar a entrar a los probadores.

Supongo que en todo el sector habrá empresas que buscarán reinventarse y salir adelante. Pero si no hay una clara decisión desde el gobierno, que hasta ahora nunca la mostró, de apoyar una industria que genera fuentes de trabajo, y planificar un apoyo constante a largo plazo no creo que venga la reactivación.

Una lástima porque hay un gran diseño en la Argentina, y eso es un valor agregado que hace que una industria sea tentadora, competitiva y pueda crecer y generar fuentes de trabajo que es lo que necesita un país como el nuestro.

-¿Es, como suele decirse, la competencia barata la principal amenaza para el sector? ¿No puede el diseño local actuar de contrapeso, quizá con precios un poco más bajos?

-Yo no le tengo miedo a la competencia barata. Uno tiene que proponer algo diferenciador. Coincido en que a través del diseño vos te podés diferenciar. E insisto que quiero que el gobierno nos acompañe. Para nosotros los diseñadores locales en general es muy difícil competir con precio.

Porque vos tenés mano de obra, en mi caso particular, 100% argentina donde los valores son otros que en China, por ejemplo. Por eso es muy difícil ser competitivos desde el precio, pero si podés ser competitivo desde otros lugares, de estrategia, de diseño o de concepto. Buscando que la marca tenga un ADN, una identidad.

-La última, ¿cómo estás lidiando a nivel personal con el encierro, los miedos, la ansiedad…?

Este tipo de situaciones no me atemorizan, al contrario, me rebelan, me enojan. Creo que en definitiva me ayudan a crecer. Aparte a mí me gusta estar en mi casa normalmente, es algo que siempre protesto porque no puedo hacer tanto como quisiera.

Obviamente me impactan mucho las muertes, la crisis económica, el mundo paralizado. No soy yo solo. Eso indefectiblemente cambia la ecuación. Por ahí lo que más tengo es ansiedad de salir de esto ya y de plasmar todo lo que evolucioné, crecí y desarrollé en este tiempo. Estoy convencido de que de esto voy a salir de otra manera. Todos vamos a salir diferentes y fortalecidos.

Diseña Alta Costura y realizó un desfile con humor para no parar

Fuente: La Nación ~ Vestida de novia, con un blanco inmaculado, limpia la mesa del comedor y los espejos del baño. Ya en su cocina, luce un vestido en Rosa Dior, y entre ollas y sartenes prepara fideos caseros para el almuerzo, luego de podar las plantas del jardín, y recoger frutas y verduras junto a Mía, su hija, y Olivia, su mascota, enfundada en otra de sus creaciones, en verde malta y con barbijo incluido.

“Me vi obligada a adaptar la alta costura a esta dura época de cuarentena por el Coronavirus”, dice la reconocida diseñadora Patricia Profumo, quien hace muy poco inauguró su nueva maison y hoy padece los embates de la pandemia. Tal como lo estableció la Cámara Argentina de la Moda al declarar la “fashion emergency”, remarcó su apoyo y acompañamiento a todos los trabajadores del comercio y la industria textil: “Ya que el sector hoy se ve totalmente afectado, no solamente por la cuarentena, sino también por la falta de insumos, los altos costos, los impuestos, los alquileres y los sueldos y gastos en general”.

Patricia, con más de veinte años de trayectoria en el mundo de la moda, cuenta que al verse imposibilitada de organizar desfiles por obvias razones sanitarias, pensó que podía convertirse en su propia modelo y puso manos a la obra, literalmente. Se acercó hasta el vestidor de su casa de Maschwitz y eligió varias de sus creaciones de “Eva”, su última colección, inspirada en el renacer: “Significa recomenzar, paraíso, los tonos se orientan hacia los pasteles, celestes, rosas, grises, dorados y aquas”, explica esta referente top de la moda que en su última convocatoria preconfinamiento, reunió sobre las pasarelas a 25 modelos ante una multitud de espectadores en el Hipódromo de Palermo.

Enfrentar la crisis y transformar el trabajo

“Fue una idea que se me ocurrió ante la necesidad de estar en contacto con el público y de seguir trabajando, porque acabo de mudar mi atelier y los gastos fijos continúan . También doy charlas de asesoramiento online; tomo medidas junto a clientas vía Skype o videollamada para pedidos que me hacen; asesoro; doy tips para no abandonarnos aún en nuestra propia casa. En la mujer priorizo sus cualidades: el estilo a la belleza. La verdad que es un desafío, pero a mí me apasiona eso. Hice también esto de convertirme en modelo de mi propio desfile para distraerme, divertirme en compañía de mi hija. Me hace acordar a cuando empecé en esta actividad, diría, de casualidad”, explica.

Y entonces rememora: “Comencé de muy niña, a la edad de Mía o menos, haciendo los vestidos a mis muñecas. Y luego, cuando estaba en el colegio secundario, me animé con el de los 15 años de Carolina, mi hermana, cuando yo tenía 16, me encantaba bocetar diversas propuestas elegantes. Llegaba de la escuela y me ponía a dibujar creaciones para ella”. Al finalizar los estudios, inició su especialización en corte y confección por consejo de su bisabuela en el espacio Ditirambo Argentina, donde se encontró con destacados como el célebre Roberto Piazza y Susana Solquin, estelar historiadora de la moda.

El próximo paso lo dio en Nueva York en Parsons, una escuela de arte y diseño de la universidad The New School, reconocida mundialmente como una de las más prestigiosas universidades de diseño. Regresó a la Argentina para volcar todos sus conocimientos profesionales especializándose en novias y también recorrió fashion weeks del mundo: Milán, San Pablo, Santiago de Chile y hasta Moscú, entre otras ciudades, resultaron fuente de inspiración de sus creaciones.

Colección cuarentena

“En esta colección utilicé géneros importados con sutiles transparencias, tecnología 3D en los pequeños bordados en los que se destacan los relieves autosustentables que no contaminan el ambiente”, explica Patricia con puntillosidad de modista, y amplía: “propongo encajes con paillettes opacos, gasas y muselinas, delicados, con leves apliques de plumas, transparencias y aplicaciones de flores”. Y aunque se pueden ver sus modelos, la colección quedará para el año próximo, aunque tiene fe de “hacer algo para fin de año”

Como diseñadora de vanguardia, Patricia cuenta cuáles son sus secretos a la hora de crear: “aprendí a la antigua, confieso que me da muy buenos resultados: me preocupo por encontrar algo que resulte fuente de inspiración a través de tonos, ideas, emociones, pensamientos, vivencias, viajo con mi mente, y ahí aparece mi arte, lo que me emociona, me asombra, me deslumbra, y entonces corro a sentarme a la mesa de trabajo y me doy amplia libertad con los bocetos. El secreto fundamental de un diseñador para imaginar una nueva colección es rozar las telas, las texturas, con sus propias manos, como lo hace un pintor”.

El negocio del sastre es un desastre: ya nadie compra un traje

Fuente: Ambito ~ La sastrería y la alta costura son sectores fuertemente golpeados por la crisis económica y la pandemia. ¿Qué hacen los sastres y diseñadores para sobrevivir?

Son pocos los que piensan en una pieza de lujo en este momento, ya que la situación de pandemia hizo que el uso del traje sea dejado de lado por muchos hombres.  Foto: Sastrería González

En tiempos de pandemia y cuarentena por el coronavirus, sumado a los cambios de hábitos laborales como el teletrabajo y las reuniones virtuales, además de la suspensión de fiestas o eventos como los casamientos, son muy pocos los hombres que compran un traje de vestir, un ambo, un saco, una corbata, una chaqueta o un pantalón elegante.

Ámbito habló con Ana Paría Pernas, vicepresidenta de Sastrería González, marca ícono que cumple 100 años en el mercado local; y con Francisco Gómez, sastre artesanal que diseña trajes a medida en su atelier ubicado en microcentro, para conocer qué sucede en la industria del corte y la confección hoy.

La realidad de los sastres es un desastre. Desde la gran empresa de trayectoria con seis locales en el país y fábrica propia hasta el pequeño emprendedor, que realiza sastres de manera artesanal, fueron afectados por el Covid-19 a toda escala. Ésta es la visión de cuál es la situación del sector y cómo los sastres superan los desafíos de la pandemia.

Franciscano Sastre

Francisco Gómez es sastre y emprendedor. Oriundo de Corrientes, se instaló en Buenos Aires para desarrollar su propia marca: “Franciscano Sastre”.

Desde el inicio de la pandemia decidió no recibir clientes en su atelier ubicado en Florida al 600, en la Ciudad de Buenos Aires, aunque continuó trabajando en su espacio.

En diálogo con Ámbito, Gómez comentó que “son pocos los que piensan en una pieza de lujo en este momento” y que la situación de pandemia hizo que el uso del traje sea dejado de lado por muchos hombres. “Es un grupo reducido el que se mueve vestido formal en su día a día para cumplir sus responsabilidades”, señaló.

Gómez sabe desempeñarse en todos los pasos que requiere el armado de un traje y sigue trabajando en proyectos para clientes habituales, que no requieren pruebas. El rubro textil no fue habilitado todavía en la Ciudad. “En éstas situaciones se demuestran los verdaderos saberes de un artesano que continúa con su oficio a pesar de las circunstancias”, comentó en diálogo con este medio.

“Hoy en día, y a pesar de estas circunstancias difíciles que nos toca vivir, sigo apostando a enaltecer mi oficio”, dijo con esperanza el inspirador de “Franciscano Sastre”. La estrategia comercial que le queda es volcarse a las redes sociales para difundir y plasmar sus trabajos.

Su cuenta de Instagram tiene más de 11.200 seguidores y es su principal canal de promoción: “Un gran porcentaje de clientes llega a mí por @franciscanosastre”.

Pero la pandemia también afectó su emprendimiento como a tantos otros. “Teniendo en cuenta que los tejidos con los que trabaja la sastrería artesanal son importados, en su gran mayoría telas italianas o inglesas, es de imaginar el salto que dieron los valores”, evaluó.

“En la sastrería artesanal a medida los tiempos son de mucha importancia y las entregas se programan con varios meses de anticipación. Tengo clientes que tuvieron que posponer sus fechas de casamiento y pasar de una temporada otoño/invierno a primavera/verano”, comentó. Hasta los Martín Fierro 2020 fueron reprogramados.

El contacto del sastre con los empleados-artesanos que lo ayudan también se vio perjudicado, aunque destacó que “las instrucciones por llamadas, videollamadas y mensajes con fotos en gran parte ayudan en ésta situación”.

Respecto de la reactivación de la actividad, Gómez expuso que “existen recaudos que se pueden tomar, pero también es mucha la incertidumbre respecto de la situación epidemiológica, lo que lleva a la postergación de ciertas actividades que no son de prioridad”.En éstas situaciones se demuestran los verdaderos saberes de un artesano que continúa con su oficio a pesar de las circunstancias” (Francisco Gómez, dueño de Franciscano Sastrería).

Para Gómez “el hombre actual no quiere ser un número o un talle en el que no encaja: busca ser único y crear su propio estilo de acuerdo a sus necesidades”.

En este sentido, el concepto de sastrería para Francisco Gómez es un oficio que se mantuvo siempre, “a veces más y a veces menos”, pero que nunca desapareció. “Las modas pueden pasar, en el día a día se puede llevar puesto algo informal, pero a la hora de vestir elegante, el hombre si o si debe recurrir a la sastrería”, sentenció.

Sastrería González

Desde hace 100 años Sastrería González se mantiene vigente en su segmento aplicando a sus colecciones tendencia e innovación sin perder el espíritu de la sastrería tradicional.

González es la única sastrería en el país que fabrica sus propias prendas. “El sello de nuestra firma es emblema de calidad, tomando como parámetro los estándares más altos”, señala el slogan de la marca en su página web.

Los seis locales de la empresa, cuatro en la Ciudad de Buenos Aires, uno en Rosario y otro en Santiago del Estero, se encuentran inactivos desde el 20 de marzo.

En diálogo con Ámbito, Ana María Pernas, vicepresidenta de las dos empresas de venta por mayor y menor de contó que tuvieron que cerrar la fábrica y los comercios. “En 100 años de empresa nunca pasó algo así. Hemos sufrido varias crisis pero esto es distinto. Incluso en los peores momentos el país no estaba parado, ahora sí. La diferencia es bastante importante”, comentó Pernas.

Desde la sastrería explicaron que la pandemia no sólo afectó a la empresa sino también a los clientes que tienen compromisos y necesitan variar sobre las prendas que utilizan. “El negocio del sastre lleva retoques, por lo que es necesario que el cliente se pruebe las prendas”, y eso no se puede, lamentó.

Sastrería González no está autorizada a abrir los locales de venta como tampoco la fábrica. “Lo único que estamos haciendo es venta online por intermedio de vouchers de compra futura, que se canjea cuando reabran los locales”, señaló la vicepresidenta de la compañía.

“La idea es que el cliente se lleve prendas adicionales al sastre, como ser una camisa, una corbata u otro pantalón. Tenemos una gama muy amplia de vestimenta: no sólo de sastrería, ya que vendemos línea sport y línea de vestir”, comentó Pernas al hacer promoción. Al momento de la compra, la orden vale 30% más y es válido hasta el 31 de diciembre. Las opciones son vouchers de $5.000, $10.000, $15.000 y $20.000.

“Nuestro mayor desafío ante la pandemia y la cuarentena es la fábrica, porque posee muchos más empleados que los locales: cada uno sentado trabaja en sus respectivas máquinas o en cada plancha y para reabrir y cumplir con el protocolo debemos disponer de más espacio y distancia entre un empleado y el otro”, explicó Pernas. “Se puede lograr, pero seguro va a mermar la producción”, agregó.

El saco y los pantalones llevan muchos pasos que hay que cumplir. Se podrán cumplir con menor cantidad de personas y más espacio. Respecto de retomar la actividad en los locales, desde la sastrería manifestaron que lo bueno sería poder abrirlos cuanto antes y que los clientes puedan acceder al servicio que ofrecen sin riesgos.

Según Pernas, en el rubro textil y de la indumentaria no se corren riesgos de contagio. “Nuestros locales son amplios, se puede mantener la distancia: hay espacio y los clientes pueden acceder a probarse la ropa porque la prenda probada va a un lugar específico y no se la prueba otro cliente”, sentenciaron desde Sastrería González.

Martín Churba: las crisis como alimento del proceso creativo

Fuente: La Nación ~ Todo empezó como un juego. Como una manera de compartir en forma creativa el abundante tiempo disponible que ofrecía la cuarentena. Martín Churba , diseñador argentino que llegó a vender sus prendas de vanguardia en mercados tan remotos como Tokio, buscó a fines de marzo lo que tenía a mano en su casa de Martínez: ganchos para la ropa, pastillas de repelentes para mosquitos, el papel barrilete que llegó con la fruta de la verdulería. Cortó hojas de las plantas de su jardín y revolvió la basura en busca de bolsas de café y cajas descartadas.

Esos objetos fueron la materia prima de sus “producciones inútiles”, pinturas y objetos escultóricos realizados sin otro fin que recurrir a diario a la imaginación para “pasarle el trapo” al encierro forzado por el coronavirus. Y, también, la semilla de un camino que lo llevaría en pocas semanas a tener su propio programa en Instagram con cientos de seguidores de todo el mundo, un banco como sponsor, un proyecto solidario y a la creación de prendas inspiradas en la pandemia para su marca, Tramando.

Lo que nació como una actividad “catártica y liberadora” se transformó sin esfuerzo hasta dar a luz objetos imprescindibles para la vida en la era del distanciamiento social. Como los barbijos descartables que Churba realizó con bolsas y servilletas de papel: con la plancha familiar, aplicó los conocimientos de termofusión que lo hicieron famoso a nivel internacional y creó un tapabocas descartable, sin costuras. Luego compartió el tutorial desde su cuenta de Instagram ( @martinchurba ), para que otros pudieran hacerlo en sus casas.

Ese modelo fue usado por la Cooperativa La Juanita, con la que Churba ya colaboró en varios proyectos sociales, para fabricar 10.000 barbijos encargados por el Banco Santander para sus empleados. Fue así como la institución conoció el taller gratuito que el diseñador estaba dando en la red social y decidió auspiciar una edición semanal, los miércoles, a las 17.

En forma paralela, a Churba se le ocurrieron otras ideas: creó por ejemplo un guardapolvo engomado que permite proteger la ropa de posibles contactos con el virus al salir de casa, acompañado por un collar multifunción: sirve para portar objetos imprescindibles, como las llaves y el barbijo. Y, por supuesto, su marca también ofrece ahora tapabocas creados con las inconfundibles telas de Tramando.

El fenómeno mediático se completó días atrás con la convocatoria a participar de un ciclo de podcasts lanzado por arteBA Fundación y Bombay Sapphire. “Me llevo muy bien con las crisis: tengo un instinto de supervivencia muy ejercitado”, dice Churba en una entrevista con Esteban Feune de Colombi, disponible en arteba.org , donde advierte que las crisis “tienen una relación un poco oscura, no muy visible, con la creación”.

Podemos aprovechar el tiempo para hacer algo inútil pero que tenga un sentido para uno, sin buscar una ganancia””

Martín Churba

Describe allí la manera en que puso su talento al servicio de diversos proyectos solidarios. Como cuando fue convocado por Luis Moreno Ocampo para “contagiar el entusiasmo creativo” en una comunidad con altos índices de suicidio infantil, o por el padre Pepe para “aportar una nueva mirada” a un grupo de adictos en recuperación. “La creatividad no solo transforma lo material -opina-, sino también el espíritu”.

Eso demostró, una vez más, cuando la pandemia llegó a la Argentina. Habituado a realizar colaboraciones con artistas, como hizo en 2007 con Pablo Reinoso y al año siguiente con Clorindo Testa , Churba se encontraba a punto de lanzar un nuevo proyecto cuando el Gobierno decretó la cuarentena preventiva y obligatoria. La sede central de Tramando, en el corazón de Recoleta, había sido remodelada por su marido, Mauro Bernardini, para sumar al showroom de ropa el restaurante Marti, a cargo del célebre chef Germán Martitegui. Su inauguración, prevista para marzo, quedó en suspenso.

Fiel a su estilo, el diseñador decidió apelar a “los recursos disponibles que no estaban siendo tenidos en cuenta”. No solo siguió trabajando con lo que tenía a mano, sino que aprovechó para encontrarle un sentido positivo a la palabra “inútil”. Descubrió una forma original de compartir su experiencia, cuando los vivos de Instagram recién comenzaban a transformarse en una vidriera creativa tras el cierre de museos y galerías. “Pasale el trapo a la cuarentena” fue la propuesta inicial, que al cumplir cuarenta emisiones diarias se sintetizó en “Pasale el trapo”, dos veces por semana.

“Yo no tenía familiaridad con Instagram, la veía como una red social con poco contenido -explicó el diseñador a LA NACION-. Pero cuando llegó la cuarentena me di cuenta de que podía servir para algo muy útil: podemos aprovechar el tiempo para hacer algo inútil, pero que tenga un sentido para uno, sin buscar una ganancia en cada cosa que hacemos”.

“Lo más importante es mantenerte activo y no pensar en el ‘para qué’. Encontrar lo que te divierte, con lo que te gusta jugar, y proponértelo seriamente”, decía semanas atrás mientras le hablaba a la cámara del celular de Bernardini. Arquitecto y artista, este último se ocupa también de producir los anuncios promocionales por TikTok y de aportar la música de fondo, clave en el proceso creativo de ambos. “Toco la guitarra desde hace seis años y canté toda mi vida, es lo que me salvó esta última década”, confiesa Churba.

En esos ciclos de una hora, además de mostrar cómo experimentar con el material descartable disponible en cualquier casa, el diseñador comparte técnicas que aprendió a lo largo de su exitosa carrera. “Hoy estamos conectados con la energía creativa que nos enseñó Sergio”, dijo al lamentar la muerte reciente de Sergio De Loof, impulsor de célebres espacios porteños como Bolivia, donde Churba realizó en 1995 su primera muestra. Exhibió allí telas pintadas y serigrafiadas en el taller de su padrino, el arquitecto León Churba.

La propuesta de reciclar lo existente también fue clave en la presentación de su colección otoño-invierno 2019, en el Centro Cultural Recoleta, donde realizó un desfile con fuerte contenido social. Llamada “Stock, Divino Tesoro”, se basó en telas recuperadas de temporadas anteriores y apeló a la performance y a las obras de artistas callejeros para generar conciencia sobre la gran cantidad de gente que duerme a la intemperie en la ciudad.

De esa manera respaldó una vez más con acciones su convencimiento de que había llegado el momento de “desemprender”, en el sentido de poner un freno a la expansión que solo busca “empujar para adelante” a cualquier precio. “No solamente cerré cuatro locales, cerré mi taller, trabajaba con 70 personas, ahora trabajo con diez -dijo entonces, en una entrevista con Mariana Arias para LA NACION-. Siento que estoy de alguna manera íntegro en mente y cuerpo, no me enfermé en ese proceso y tengo intacta la raíz de mi negocio en un país donde es muy difícil de sostener cualquier negocio, mucho más uno basado en la creatividad. Tramando cambió la piel, hoy tiene esa fuerza original que tuvo hace 15 años cuando se inauguró.”

Un año más tarde, tras haber concentrado Tramando en la sede de Rodríguez Peña, la pandemia confirmó que su intuición le había indicado el camino correcto. Y que si hay equipo y trabajo en red, la energía creativa es más contagiosa que cualquier virus.

Así lo demuestra el eco provocado por sus palabras en seguidores de todo el mundo, que celebran con emojis de aplausos y corazones los momentos compartidos a la distancia y la propuesta de invertir en el propio “superávit creativo”. “Hola, Martinchoooo, te veo desde Milán”, escribe una de ellas. “Abrazo grande desde España”, comenta otra, y agrega: “Gracias por inspirarnos. Estoy manos a la obra”.

“La era digital nos llevó a la búsqueda de una imagen muy perfecta. A partir de esta cuarentena y de esta manera de tener tiempo, me di cuenta de que este trabajo tiene un valor muy especial. Me hizo muy bien en su momento y ustedes lo pueden hacer en sus casas, es muy sencillo”, propone Churba al enseñar cómo crear patrones visuales sobre la base de fotografías, como lo hacía hace un cuarto de siglo. “Puede pasar a ser el patrón de esta época tuya: creá tu propio patrón, sé tu propio patrón”, sugiere divertido con el juego de palabras en uno de sus programas, señalando a cámara.

Convencido de que “se puede ser feliz con algo muy simple” y del valor de “la aceptación, la entrega y el agradecimiento” en momentos tan inciertos, explicó a su audiencia que “se trata de compartir el momento y el mundo interno. En este momento tenemos que aprender a vivir disfrutando de pequeñas cosas. Tomate el tiempo; ahora es lo que sobra. Sin pretender que la obra tenga un resultado. Es un lujo”.

Ropa de embarazo. Madre e hija crearon una marca con diseños cómodos y cancheros

Fuente: La Nación ~ Gabriela Borthwick y Magdalena Poggi son las fundadoras de SEEDS Mamá, una marca de ropa para futuras madres que revolucionó el mercado con sus diseños fashion , prendas adaptables y el valor que agrega haber estado en el lugar de sus clientas y conocer qué buscan.

Como suele pasar con la mayoría de los emprendimientos, SEEDS Mamá nació a partir de la necesidad personal de una de sus fundadoras . Magdalena, arquitecta de profesión, estaba embarazada de su primer hijo y no encontraba ropa de maternidad que le gustara. No era un capricho o una exigencia absurda, sino una realidad. Las prendas para embarazadas – y esto podemos asegurarlo muchas -, eran aburridas, básicas y transformaban la silueta en una carpa horrorosa. El mercado de las futuras mamis pedía a gritos ayuda , y Male vio una oportunidad.

Junto a su madre Gabriela, traductora pública de inglés y profesora particular, alimentó la idea de crear su propia marca de ropa con la condición de que fuera “cómoda, atractiva y canchera a la vez”. Querían que las prendas fueran adaptables a cada etapa y fáciles de combinar para el día o la noche. Y entonces, en 2017, crearon SEEDS Mamá.

Prueba y error continuos

Así describe Gabriela el primer año, y agrega: “probamos infinidad de talleres, conocimos gente muy linda y otra que mejor no recordar, tuvimos caminatas interminables por Once aprendiendo los beneficios de los distintos géneros, eligiendo colores que no siempre acertábamos”. El mayor desafío fue encontrar el equilibrio perfecto entre estética y comodidad para que la embarazada no sintiese la panza apretada ni la ropa tan suelta que no la favoreciera. Fueron meses de trabajo muy duro contra frío, calor y lluvia, con un bebé y luego otro, cambios de pañales en el auto y noches de llanto porque les entregaban producciones con muchos errores.

Agregar valor

Tanto esfuerzo rindió sus frutos: hoy SEEDS Mamá es referente en el mercado de la indumentaria para embarazadas y precursora de la ropa de lactancia con prendas de alta calidad, accesibles, y atención personalizada 24/7. Su producto estrella son los remerones con broches a presión en los costados para dar de mamar con mayor facilidad, que describen como “Desabrochás, prendés y listo”. También son populares sus sweaters de lactancia, porque su diseño los adapta para la etapa del embarazo, convirtiéndolos en un 2×1 muy conveniente.

Madre e hija diferencian su marca, además, con un detalle que todas sabrán valorar: prelavan la ropa y solo después comparten las medidas reales en su sitio de e-commerce. “Ya nos ha pasado como clientas que la ropa se achica y se destiñe y eso algo que realmente nos molesta mucho”, explican. Y no solo eso, sino que también ofrecen a sus clientas toda la información necesaria para que realicen la compra seguras, incluyendo medidas, elasticidad de los tejidos y todos los detalles particulares de la prenda. “Intentamos brindarles la contención necesaria para que se sientan las más lindas en esta etapa, ¡donde las hormonas vuelan!”, aseguran.

Logros y proyectos

Desde que arrancaron, Male y Gabriela participan todos los años en la Expo Ahora Mamá, el mayor evento para futuras madres, bebés y familias que se realiza en La Rural. Además de continuar asistiendo, planean mudar el showroom de la casa de Gabriela en Zona Norte a un local a la calle, y expandir la marca al resto de la Argentina.

Consejos

  • Tolerá la frustración . Emprender requiere paciencia y saber que vas a enfrentar muchas dificultades.
  • Conocé a fondo el producto o servicio que vas a ofrecer . Estar familiarizada con el mercado, los procesos y la competencia es indispensable para estar bien encaminada.
  • Arriesgate . “Lo único imposible es aquello que no se intenta y como dice el dicho: ‘Eso que hoy parece una locura, mañana será uno de tus mejores desafíos'”.

En números

$6.000 fue la inversión inicial.

70% de las ventas provienen del canal online

165% fue el crecimiento anual.

27.5 mil seguidores tienen en Instagram @seedsmama