Semáforo de la Indumentaria Argentina – Abril 2021

Los precios de la ropa suben impulsados por los costos de los insumos

Fuente CIAI ~ Fuertes aumentos de precios en telas y avíos, problemas para producir, escasez de insumos y prendas, incremento en los costos unitarios y el cambio de temporada agravaron la situación durante marzo, en un rubro que venía experimentando importantes subas interanuales.

  • En febrero los precios de la ropa subieron 61,2% interanual, empujados por la fuerte suba de +84,2% de los precios de los insumos.
  • En marzo se espera un aumento mensual importante, pero por un factor estructural que siempre ocurre en ese mes: el cambio a la nueva temporada otoño invierno, que afecta a los precios por el tipo de tejidos utilizados y las características de la ropa de invierno.
  • Nuestro sector está en crisis: caída de ventas y de producción, pérdida de puestos de trabajo y cierre de empresas se han vuelto moneda frecuente en los últimos años.
  • La segunda ola volverá a golpear las ventas, por lo que necesitamos imperiosamente la asistencia del Estado Nacional. Sacar las 12 cuotas sin interés golpea a los consumidores y no controla a los verdaderos formadores de precios.

Los precios de la ropa subieron 61,2% entre febrero de 2020 y febrero de 2021 según el Índice de Precios al Consumidor del INDEC. Relevamientos propios indican que marzo será un mes picante, con nuevos aumentos en la ropa. La dinámica de este mes está explicada fundamentalmente por un efecto estacional: el cambio a la temporada otoño-invierno lleva a una nueva tanda de aumentos. Al igual de lo que pasó en los últimos años, las subas mensuales más fuertes se concentraron en los meses de marzo y septiembre, como muestra el gráfico 1. Esto permite explicar el fuerte aumento mensual de precios de la ropa que seguramente de a conocer el INDEC esta semana.

Gráfico 1: variación mensual del precio de la ropa

Gran Buenos Aires: 2017-2021

Fuente: elaboración de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria en base a información del INDEC.

¿Por qué suben los precios de la ropa?

Primero hay que aclarar que la fuerte variación de los precios no es un fenómeno exclusivo de la indumentaria. El INDEC también registró incrementos similares, e incluso muy superiores, en electrónica (+80,6%), autos (+77,6%), materiales para la construcción (+76,5%), mantenimiento y reparación de la vivienda (+69,2%), carnes (+59%) y calzado (+58%). En general se trata de bienes cuyos precios no están regulados (salvo parcialmente la carne), se ven afectados por las subas del dólar y de los precios internacionales (en indumentaria impactó vía algodón y polyester) y sufrieron dificultades de producción y abastecimiento por la pandemia.

Dicha dinámica explica la fuerte suba de 84,2% de los precios de los insumos textiles entre febrero de 2020 y febrero de 2021, según los resultados del relevamiento que periódicamente realiza la CIAI a sus socios sobre los precios efectivamente pagados por una amplia variedad de telas. El cuadro 1 a continuación muestra los resultados obtenidos según tipo de tela, destacándose los incrementos en los precios de los jersey.

Gráfico 2: Insumos textiles, dólar y precios mayoristas

En número índice base 100 = febrero de 2020

Fuente: elaboración de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria en base a relevamiento propio.

Nótese que la suba de precios de la ropa al consumidor (61%) fue muy inferior al aumento de las telas (84,2%), lo que indica que tanto el eslabón industrial de confección como el de comercialización minorista absorbieron parte de los aumentos de los insumos productivos, resignando margen de rentabilidad. Todo en un contexto de fuerte contracción del mercado: las cantidades vendidas continúan retrayéndose: -33% interanual en shoppings durante enero, -22,6% en supermercados y +15,9% en comercios minoristas durante marzo (aunque cabe recordar que el año pasado dicho mes tuvo 11 días de estricta cuarentena).

En este contexto de caída de ventas y presión de costos, sorprende la decisión oficial de excluir al rubro indumentaria de la opción de 12 meses del programa Ahora 12. Al poder comprar ropa a pagar en varios meses, dicho programa constituye una alternativa muy valiosa para nuestros consumidores, en un contexto donde el poder adquisitivo de la población argentina continúa cayendo. En efecto, los salarios reales se redujeron 6,4% interanual en enero, mientras que las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares perdieron 3,8% de su poder adquisitivo entre febrero de 2020 y febrero de 2021.

La crisis de nuestro sector también se refleja en los datos de cantidades fabricadas: mientras en febrero toda la industria argentina creció 1,6% interanual y el sector textil +9,5%, la confección de indumentaria se contrajo 1,9%, según estadísticas del propio INDEC. Al interior del sector textil también se observan comportamientos heterogéneos: mientras tejidos y acabado de productos cayó 2,3% (cifra muy similar al de confección de indumentaria), los eslabones más primarios de la cadena como preparación de fibras y fabricación de hilados crecieron al 8,6 y 24,8% respectivamente, lo que puede anticipar una recuperación futura para el resto de los eslabones de la cadena.

Sin embargo, la segunda ola de contagios va a volver a golpear a nuestro sector, que llega castigado por varios años de crisis. Los resultados en materia de caídas de ventas y producción dejan en evidencia la necesidad imperiosa de la asistencia del Estado Nacional para seguir evitando el cierre de más empresas y nuevas pérdidas de puestos de trabajo. No hay tiempo que perder.

Una pyme fabricó la primera máquina nacional de barbijos a alta velocidad

Fuente: El Economista ~ El Ministerio de Desarrollo Productivo financió el diseño y la fabricación de la primera máquina nacional de alta velocidad para la confección de barbijos tricapa. Esto sucedió en el marco del Programa de Apoyo al Sistema Productivo Nacional, a través del cual el ministerio le otorgó al Grupo-Tek un Aporte No Reembolsable (ANR) de más de $9 millones.

El secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, Guillermo Merediz, visitó junto al presidente de la Fundación Saber Cómo del INTI, Lorenzo Beccaria, la fábrica situada en Vicente López.

“La asistencia permanente a las pequeñas y medianas empresas en todo el país es un objetivo de este gobierno y este es un gran ejemplo de la implementación de tecnología para mejorar su producción y del avance y la recuperación que está teniendo la industria nacional”, señaló el secretario Merediz, y resaltó las capacidades de diseño, desarrollo e innovación de las pymes “que incluso en una situación tan compleja como la pandemia logran fabricar maquinaria de alta tecnología para abordar las necesidades sanitarias de nuestro país”.

El Grupo-Tek, fundado por Mariano Jimena y el ingeniero Javier Cardini, recibió la asistencia de los ANR del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP) y su logro contó con la participación de unas 30 pymes y emprendedores argentinos.

Jimena adelantó que esta primera máquina abastecerá la demanda de regiones donde aún no hay producción de barbijos. “El resultado de esto es que al principio de la pandemia nuestro país no contaba con este tipo de máquinas y ahora, no solo tenemos la primera, sino que estamos listos para fabricar más”, concluyó

El Programa de Apoyo al Sistema Productivo Nacional se propuso destinar $2.300 millones para asistir a mipymes, cooperativas, empresas e instituciones de investigación y desarrollo que contribuyan a la emergencia sanitaria a partir de líneas de créditos directos a tasa fija del 12% y aportes no reembolsables.

La pandemia puso en jaque el financiamiento productivo

Otro de los programas del Ministerio de Desarrollo Productivo se dio a conocer la semana pasada cuando se lanzó una nueva convocatoria del Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC), que destinará ANR de hasta $1.500.000 para 7.000 proyectos de desarrollo empresarial que mejoren las ventajas competitivas de las MiPyMEs.

Sin embargo, varios especialistas coinciden en que los diferentes créditos que puso a disposición el Gobierno son de supervivencia y no están pensados para un financiamiento a largo plazo, sino para paliar la crisis provocada por la pandemia de Covid-19. Muchas empresas todavía necesitan líneas de crédito para afrontar el día a día.

En una encuesta realizada por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), realizada a 777 empresas de diversas actividades, regiones y tamaño, se determinó que el 43% del total de empresas tuvo mayor demanda de crédito, pero solo el 38% del total pudo acceder al monto necesitado. Es decir que todavía sigue habiendo dificultades para conseguir préstamos para financiar inversiones y aumentar la capacidad productiva.

Estiman que 75% de trabajadores de la industria de indumentaria está en la informalidad

Fuente: Perfil ~ Es una aproximación tras analizar 257 unidades productivas. La investigación forma parte del libro “¿Quién hace tu ropa?”, coordinado por investigadores de la UNC y el Conicet. Salario sólo explica del 1,66% a 3,33% del costo de la ropa.

Los investigadores Andrés Matta y Jerónimo Montero Bressán, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y del Conicet respectivamente son los coordinadores del libro “¿Quién hace tu ropa? Estudios sobre la industria de la indumentaria en Argentina” que, desde distintas perspectivas propone una rigurosa mirada sobre el pasado, presente y perspectivas de ese sector.
Así, desde una lógica interdisciplinaria, el trabajo ofrece una visión global, pasando por la organización de la industria a nivel nacional o local, pero también estudios antropológicos de casos e incluso análisis de las cuestiones sanitarias y de género alrededor de esta industria. “Buscamos una mirada estructural del problema. Esta es una industria paradigmática que siempre se aborda desde una forma unidimensional, cerramos o abrimos las importaciones o unilateral, lo soluciona solo el Estado o los empresarios o la Afip. Todo eso ha fracasado, hay que mirar las cuestiones estructuralmente si no, no se soluciona nada”, explica Matta.

Uno de los segmentos más valiosos del libro lo ofrece el abordaje sobre la realidad de la industria de la indumentaria en el Gran Córdoba ya que permite identificar la existencia de cuatro segmentos que surgen de un análisis de conglomerados jerárquicos de variables relacionadas con su tamaño, su estrategia comercial, su posición en la cadena de valor, nivel tecnológico y el perfil de los titulares y trabajadores. Sobre 800 unidades productivas identificadas se tomó un universo de 257 para estudiar y lograr conclusiones. Así, se identifica en la capa superior del sistema a los “Fabricantes” que conforman un 15,1% de los establecimientos y a los que se denomina como comercializadores o fabricantes de marcas ya que su principal capital se encuentra en la construcción de su imagen comercial y en el control de los canales de ventas. Producen en anualmente 158,5 miles de prendas, emplean en promedio a 33 empleados, pero un porcentaje menor son costureros. “Son fabricas sin fabricantes, apenas el 18% realiza actividades de costura”, explica el estudio.

Controlan la mayor parte de la cadena de producción con una posición más fuerte frente a los “Talleres” y “Costureros domiciliarios” de menor envergadura a los que tercerizan la producción. “Estas empresas ´disciplinan´ el proceso productivo al fijar las condiciones de trabajo (calidad, plazos de entrega y precios por prenda). Transfieren así, parte del riesgo empresario a esas unidades tercerizadas”, advierte el trabajo.

Un segundo rol son los “Comercializadores” que son el 32,5% del sector, son similares a los fabricantes, pero no se registran como tales, sino como vendedores de indumentaria o monotributistas. Controlan algún tipo de canal comercial y subcontratan la totalidad de la producción. Muchas veces son los llamados “emprendimientos de diseño”.

Un tercer escalón son los “Talleres”, que son el 9,2% de los casos y son las unidades productivas que realizan tareas de confección y bordado para los Fabricantes y Comercializadores. Tienen más cantidad de equipos y de costureros y tercerizan también parte de su producción a unidades más pequeñas. El 81% se registra como Responsable Inscripto o monotributista. La mayoría son emprendimientos de economía social.

El último segmento son los “Costureros domiciliarios” que son el 43,2 de las unidades productivas, son emprendimientos unipersonales o familiares de subsistencia que funcionan en el marco doméstico confeccionando y comercializando prendas para los eslabones de arriba de la cadena productiva. Solo está registrado el 33%, en la mayoría de los casos como monotributistas sociales

Informalidad. La industria de la indumentaria ocupa a cerca de 150 mil personas en el país, con fuerte concentración en provincia de Buenos Aires y el Amba. Córdoba representa cerca del 4% tiene unos 6.000 empleados, de los cuáles sólo están registrados 1.500, es decir el 25%.

-¿La mayoría de las empresas tiene un vínculo directo o indirecto con la informalidad?
-Ahora tenemos algunos datos evolucionados y vemos que no pudimos encontrar problemas o irregularidades solo en el 9% de las empresas o de las unidades productivas analizadas en Córdoba. En el otro 91% tenemos que el 41% es totalmente informal, hay un 35% con alguna irregularidad de evasión o de elusión, por ejemplo, no se registran como fabricantes, sino como comercios, entonces no tienen inspección. O están registrados como fabricantes, pero no tienen trabajadores registrados. Y después tenemos un 15% donde aparecen marcas muy conocidas que tienen prácticas elusivas. Aún el 9% que en teoría es prolijo, termina teniendo, en algún momento del recorrido de la prenda, un vínculo con la informalidad porque termina subcontratando a partes que están en el 91%.

El estudio concluye, además, que el Sistema Socio Técnico que constituye hoy el núcleo de la industria de indumentaria a nivel global permanece casi inalterable desde hace casi 150 años, aunque sus principales características, la fragmentación, la precariedad laboral y la gobernanza concentrada en las marcas han tendido a profundizarse en las últimas décadas.

El costo del trabajador
Otro elemento central que aporta el trabajo es el análisis de los costos de la fabricación de las prensas. Y en ese sentido se estima que el costo directo total de una prenda ronda entre el 14% y el 20%, pero el salario tiene una incidencia del 1,66% en el caso de los establecimientos informales y de 3,33% en el caso de los formales. “Ahí hay claramente una estructura que se podría mejorar, para pasar de la informalidad a la formalidad de los empleados, porque no implicaría mayores costos”, dicen los investigadores.

Textiles marplatenses, temen por las nuevas restricciones: “En marzo, se vio una pequeña reactivación comercial”

Fuente: El Marplatense ~ El presidente de la Cámara Textil de esta ciudad, Juan Pablo Maisonnave, realizó un balance de la temporada de verano en Mar del Plata y habló de las nuevas restricciones anunciadas por Nación y Provincia.

En declaraciones a CNN Radio Mar del Plata, FM 88.3, el joven empresario afirmó que “estamos atentos a los anuncios y cuando se habla de restricciones afecta negativamente en el sector comercial. Esperemos que dure poco y no como el año pasado que estuvimos encerrados prácticamente 7 meses. El municipio tiene la información suficiente para que las decisiones sean acertadas”.

En ese contexto, aseguró que “a quien más va a afectar es al sector gastronómico y se van a pronunciar públicamente para expresar sus opiniones. En el caso nuestro, con el incremente de aforo en centros comerciales y menor circulación de gente va a impactar negativamente en el comercio. Si esto va a durar 15 días, veremos qué es lo que pasa. Estamos trabajando en reforzar los protocolos, la seguridad e higiene”.

Al ser consultado sobre la temporada de verano, Maisonnave sostuvo que “con esta nueva realidad pensamos que no iba a ser una buena temporada. El piso era muy bajo y veníamos de un año de estar parados, entonces cualquier cosa que cambiara un poco la ecuación iba a ser bueno para el sector. Claramente no se puede comparar con la temporada anterior, pero hubo mayor consumo en enero y febrero porque hubo más gente en Mar del Plata. En marzo se vio una pequeña reactivación comercial y se veía otro tipo de movimiento“.

“Estamos haciendo relevamientos de la actividad y cuántos comercios han cerrado producto de la pandemia. El sector textil es muy amplio. La parte primaria, por ejemplo, están con mayor demanda y están creciendo. Pero lo que es confección de indumentaria va a ser un año de transición. Hay que tener en cuenta que en la temporada de invierno la mercadería se entrega desde diciembre a marzo y eso impacta directamente en los pedidos de este años porque como no han podido vender el año pasado, todavía tienen mercadería“, finalizó.

No pasa de moda: el inédito efecto de la crisis en el negocio de la ropa

Fuente: La Nación ~ En el último año, por la pandemia, la industria de la moda cambió. No sólo retrocedieron fuerte las ventas, sino que quedó stock de la temporada otoño-invierno 2020 que no todas las marcas pueden aprovechar.

Si bien las ventas por Internet crecieron, estuvieron lejos de compensar la caída de las presenciales. Los compradores a la caza permanente de ofertas son otro factor que pesa en la estructura.

La experiencia de nueve meses de 2020 marcaron las decisiones para este año: producción más acotada, reutilización de los básicos que quedaron y promociones.

A los desafíos generales de toda la economía, al sector le pegan especialmente los problemas para ingresar importaciones.

El cierre de los shoppings en Caba por siete meses fue un golpe fuerte para la industria de la indumentaria.
El cierre de los shoppings en Caba por siete meses fue un golpe fuerte para la industria de la indumentaria.

“Hubo sobrantes de las colecciones anteriores, mucha mercadería quedó en los depósitos –describe Claudio Drescher, socio de Jazmín Chebar y presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria-. A las marcas para mujeres se les hace mucho más difícil recuperar esos productos. En cambio, las de niños y hombres pueden hacer un mejor aprovechamiento. El stock frenado generó un costo extra muy importante”.

El ejecutivo remarca que el impacto de los centros comerciales cerrados siete meses en Ciudad de Buenos Aires fue letal: entre 65% y 70% de la venta global de productos de moda se origina allí.

Hace casi medio año la Cámara presentó al Ministerio de Desarrollo Productivo una propuesta de plan de reconstrucción para el sector que apunta también a desarrollar marcas para los mercados interno y externo.

Las empresas sufrieron haber desembolsado capital para productos que no pudieron vender, lo que les complicó también afrontar la primavera-verano. Después de esa coyuntura, Drescher apunta que la tendencia dominante es a “concentrarse en la cercanía, tener más velocidad de respuesta y no tener pedidos de programación tan largos para estar alineados a la necesidad del mercado”. Indica que era un cambio que ya venía y se profundizó.

Desde LTO, fábrica y venta de indumentaria femenina, Javier Ahumada describe que la crisis del año pasado implicó la salida del mercado de comercios y productores: “Quedaron los de más experiencia, los que ya surfearon otras crisis. En materia comercial, también los que pudieron adaptarse a las nuevas exigencias de los clientes, que pasan por cada vez más servicios y una organización de los locales donde la gente pueda elegir solo”, sostiene.

Coincide con sus colegas en que el stock que quedó sin vender se suma a las pérdidas porque con los actuales niveles de inflación “es capital invertido muerto; un rollo de tela económico cuesta $25.000, así que es mucho lo que se debe invertir para que quede parado. Hay que rotar cinco o seis veces en la temporada, como mínimo”.

Drescher señala que las prendas que quedaron del otoño-invierno pasado fueron puestas en locales “cuando son básicas o no se mostraron”, pero hay marcas que “mandan a sus outlets” porque no les queda otra.

Desde la empresa que manejan las marcas Portsaid, Desiderata y System reconocen que para adecuarse a la nueva realidad, “hay que ser flexible y dar un giro cuando es necesario”.

Enfatizan que cambiaron las prioridades y los momentos de uso de la indumentaria y, por lo tanto, las colecciones viraron en ese sentido. “Miramos tendencia constantemente y buscamos adaptar nuestras propuestas a eso y a nuestra realidad. Es un constante aprendizaje”, dicen.

La industria de la moda sufre en todo el mundo por la pandemia.
La industria de la moda sufre en todo el mundo por la pandemia.

Admiten que de la colección otoño-invierno 2020 dejaron afuera productos que no creían “correctos para ese momento en particular donde todos estábamos confinados y las ocasiones de uso se veían restringidas”.

Al mix de las colecciones lo van modificando en el momento, aunque se acortaron los tiempos productivos. “Cada una de nuestras marcas tiene una estrategia diferencial en la planificación de la colección. Estamos constantemente analizando posibles escenarios ante nuevos posibles cierres o caída de ventas”, definen.

Desde la empresa textil que produce varias marcas –Industrial, Black Sport y Rock & Jeans-, Diego Funes explica que trabajan just in time y eso se convirtió en una fortaleza: “Cuando llegó la cuarentena estábamos produciendo invierno, no teníamos lista la colección. Así que nos pudimos acomodar, lo que no les pasa a quienes tercerizan la fabricación o compran a otros. Podemos optimizar y no quedarnos con stock. Este sistema nos ayudó. Vemos que hay empresas que están cayendo por los problemas”.

El otro punto a favor es que el 85% de lo que hacen es atemporal y, además, son fuertes en el home wear (ropa para la casa), un segmento que creció mucho.

Funes comenta que en medio de la cuarentena dura la venta online y la que hacen a por mayor colaboraron para sostener los niveles de operaciones. “También el seguir trabajando para industrias. En contingencia, empezamos a producir batas, cofias y barbijos que un año después seguimos haciendo”, recuerda.

Los dueños de locales que compran a importadores o fabricantes desde hace unos meses perciben los cambios en la forma de producir moda. Gabriela Alercia, propietaria de Cortesía, ratifica que la fabricación es “mucho más acotada que en años anteriores, incluso hay poco de productos que se venden bien, se agotan y no hay más”.

En su caso, que trabaja con “básicos de diseño”, prima el criterio de elegir prendas que se puedan volver a poner en venta. Incluso menciona que importadores que un año atrás aumentaron precios sobre la base de la suba del dólar ahora los tienen más baratos y hay en existencia.

Marcas que antes hacían cápsulas de hasta un centenar de prendas, ahora las redujeron a un cuarto o menos. Analizan cómo van las ventas y actúan en consecuencia. La producción de la colección de invierno, en muchos casos, sigue hasta mayo mientras que en paralelo las marcas miran el verano. Drescher apunta que desde diciembre hay una mejora en las ventas y que, de no mediar otro cierre obligado, esperan una recuperación “lenta”. Aunque sostiene que hay diferencias fuertes entre empresas, las operaciones online representan entre 10% y 15% del total.

“Lo básico es resistente, el resto perecedero”, sintetiza el dueño de una de las marcas de “fast fashion” (moda de alta rotación) de la Argentina. En su caso, pudo recuperar remeras, jeans y camperas de la temporada anterior. “El año pasado fue muy complejo; no sólo se facturó menos, sino que muchos afrontaron problemas de abastecimiento. En los últimos meses también hay demoras en las importaciones, todo es complicado”, agrega.

En la Argentina, salvo géneros como el jean y el jersey, todo el resto es importado, por lo que los faltantes también condicionan la producción.

La crisis de la moda es mundial. El año pasado, Inditex –la española dueña de Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe- puso en marcha un plan de venta online para dar salida al stock de sus 1.600 tiendas cerradas en la cuarentena europea. Fue la forma que encontraron para no perder la producción.

¿Cómo compran los argentinos? Es la pregunta que se hacen todas las pymes del país

Fuente: Cronista ~ Sin duda, los hábitos de consumo cambiaron con la pandemia. Los consumidores se replegaron en sus hogares y desarrollaron nuevas formas de comprar y consumir, más vinculadas “a una vida más saludable, al cuidado del medio ambiente, a volver a la “cocina en casa”, a la sanitización de ambientes y elementos, al estudio remoto, a la telemedicina, a tener una conectividad de internet de mayor calidad y a la compra digital”, precisa Mario Casasco, director ejecutivo del Centro de Desarrollo Pymes de la Ucema.

Como resultado las demandas de los clientes actuales en la Argentina están relacionadas a varios puntos. “Para este 2021 vemos algunas tendencias marcadas como un auge en el consumo de productos ecológicos y una inclinación de los usuarios hacia marcas que incluyan, dentro de su negocio, packaging, procesos de producción sustentables y la reventa de productos usados“, señala Gonzalo Latugaye, Brand Director en la plataforma Tiendanube.

En sintonía, Mariela Mociulsky, fundadora y CEO de Trendsity, vaticina lo que viene para el sector turismo. “El regreso a la naturaleza será la opción predominante a la hora de elegir los viajes. Tal vez el mundo se transforme en un escenario más abierto al turismo en la segunda mitad del 2021”.

En tanto, Antonio Migliore, fundador y CEO del correo de última milla Moova, sostiene que el foco está puesto en las facilidades de pago, la inmediatez y el nivel de servicio que ofrezcan las marcas. “La necesidad de financiación es propia de un país en crisis y un contexto económico difícil; se trata de un fenómeno que impacta tanto en el mundo offline como en el online, a pequeñas y grandes empresas”. 

“Aquellas que logren ofrecer múltiples opciones de pago, descuentos y promociones lograrán captar a una importante cantidad de consumidores. La inmediatez y el nivel de servicio son aspectos que recaen sobre el comercio electrónico, dado que cada vez más los usuarios necesitan velocidad y propuestas que les faciliten la compra y los ayude a resolver sus dudas o problemas de manera ágil y simple”, sigue.

“Vemos que se consolida más el segmento de los ‘buscadores de ofertas’, para quienes internet es el lugar ideal. Este segmento está dispuesto a dedicarle más tiempo a las compras online y evalúa las distintas opciones de precios, en las que no solo entra en juego el producto sino también financiación y envío”, concluye.

Los hábitos de consumo cambiaron con la pandemia. Los consumidores se replegaron en sus hogares y desarrollaron nuevas formas de comprar y consumir, más vinculadas “a una vida más saludable, al cuidado del medio ambiente, a volver a la “cocina en casa”, a la sanitización de ambientes y elementos, al estudio remoto, a la telemedicina, a tener una conectividad de internet de mayor calidad y a la compra digital.

En la misma línea habla Andrea Zinik, a cargo de la Secretaria de Servicios y Comisión Directiva de la Federación de Comercio e Industria de Buenos Aires (Fecoba). “La gente está volcando sus compras a determinados sectores porque no puede realizar otros. Esto provoca el crecimiento de algunos en comparación con otros que vienen perdiendo. Específicamente los electrodomésticos dependen de la facilidad de pago y las cuotas que ofrezcan los bancos”, señala.

“Los rubros con menos caídas interanuales son: Alimentos y Bebidas, Farmacia. Artículos Electrónicos, Indumentaria, Ferretería, Materiales Eléctricos, así como los productos relacionados con la construcción. Pero preocupa mucho el aumento de los precios y hay mucha expectativa en torno a la vacunación, si no se resuelve ese tema en forma rápida y masiva, no se puede garantizar la afluencia de público a los comercios y lugares de entretenimientos”, advierte.

El papel de la tecnología

La transformación digital se impone como una respuesta efectiva a las altas expectativas de los clientes modernos. En la moda y la belleza, vestuarios virtuales, probadores digitales y “virtual shop” son algunas de las soluciones innovadoras que delinean una nueva experiencia de compra. 

En la Argentina, Natura, por ejemplo, presentó un probador virtual de fragancias; Lancôme lanzó un virtual try-on de maquillaje perfectamente integrado a su web que no necesita ninguna descarga o instalación; y Naíma y Calandra inauguraron su “virtual shop”, una experiencia inmersiva, digital e innovadora que invita a recorrer las tiendas físicas de ambas marcas y comprar los ítems más destacados de cada colección, desde la comodidad del hogar, como si se estuviese recorriendo las tiendas físicas reales.

“Esto demuestra que la empresa que no usaba el canal online tuvo que recurrir en forma acelerada al mundo de los ecosistemas digitales, a las redes sociales, al WhatsApp, al marketplace, utilizar otros retailers que tenían un modelo de negocio fortalecido y así llegar al consumidor final y recuperar algo de su venta a través de canales digitales. Las expectativas de ventas minoristas para el primer trimestre de 2021 dicen que se venderá un 60,5% menos que en 2020, teniendo en cuenta que la cuarentena inició en marzo. Hay problemas de insumos que deben tener una solución para poder satisfacer la demanda”, remarca Zitnik.

“Las empresas están adecuando sus modos de producción, sus políticas de recursos humanos, sus mensajes hacia adentro y hacia la sociedad en pos de empatizar con el nuevo consumidor. Si bien pareciera que gran parte de las tiendas físicas parecen condenadas a su desaparición, las que quedan en pie se proponen asegurar una experiencia de compra cuyo atractivo supere el temor a los contagios y garantice satisfacciones”, señala Mociulsky. 

Amazon, Ali Babá, Mercado Libre son modelos comerciales ansiosos por capturar las porciones de mercado que se perdieron en el comercio físico, por eso sólo sobrevivirán aquellas que sean capaces de apalancarse en modelos omnicanal, donde lo presencial no sea la base, sino solo un punto más en la estrategia. No se trata solo de vender online, la inversión del retail en tecnologías es más necesaria que nunca, virtualizar la experiencia de probar, testear también es una necesidad imperiosa en el punto de venta”, amplía.

En este contexto muchas se animan a competir de igual a igual con las grandes empresas. “Lo logran gracias al impulso que les da el comercio electrónico, que les permiten comercializar lo suyo en más de una ciudad y llegar a los principales centros de consumo de manera directa. Las pymes suelen ser más ágiles adaptándose a los nuevos entornos”, aporta Gustavo Sambucetti, director institucional de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Hoy nadie puede dudar de cómo la tecnología potencia a todas las industrias, y la transformación digital se reafirma como el paso necesario que todas las pymes del país deben dar para crecer. Muchas de ellas, descubrieron nuevas formas de operar y las oportunidades económicas que ofrece abrir un nuevo canal de ventas que quizás hasta el momento no habían explorado, como por ejemplo Rappi, dice Astrid Mirkin, gerente general en el país

“A través de la app se conectan con millones de usuarios y potenciales compradores, adquieren una mayor visibilidad, incorporan asesoría en marketing, cuentan con un servicio de envío y crean un nuevo canal para ofrecer sus productos, incrementando sus ventas un 20% promedio”, detalla.

Mociulsky señala que es necesario entender que el mercado demanda productos y/o servicios con valor marcario, es decir, que comprendan la fragmentación social, una brecha entre pobres y ricos que crece con el desempleo y la falta de creación de puestos de trabajo. Esta grieta genera crisis pero también oportunidades. 

Evidencia de ello es el crecimiento de las marcas propias o marcas blancas: la Argentina encabeza el crecimiento en las ventas de estar marcas en América latina, con el 43,5% de la facturación, en 2020, según Nielsen.

Otro elemento a tener en cuenta -dice Mociulsky- es que cada vez son más las empresas cuya propuesta conlleva atender la valorización creciente de la sustentabilidad y la preocupación por el bienestar social. Las políticas deben visibilizarse en acciones que los consumidores experimenten en forma concreta. Por eso, muchas activan acciones de triple impacto y de responsabilidad social como donaciones, apoyo a las poblaciones vulnerables, programas de primer empleo, de conectividad y educación, de desarrollos de prácticas ecológicas.

Finalmente, Latugaye remarca que, además de la innovación tecnológica, las medianas y pequeñas empresas están capitalizando a favor la cercanía, el vínculo directo y la interacción con sus clientes, la capacidad de mostrarse humanos, compartir un poco el detrás de escena de sus procesos y generar contenido de valor que hace que sus clientes los elijan, los recomienden y los vuelvan a elegir”.

Este argentino se la jugó por el país y ahora factura millones gracias a Nike y Adidas

Fuente: Cronista ~ Perseverancia y esfuerzo. Dos de las cualidades necesarias, además de espaldas anchas y cierto gusto por el riesgo, para emprender con alguna posibilidad de éxito en la Argentina. De esas dos cualidades nace el nombre de Derwill, vocablo alemán que hace referencia a ambas. Se trata de una pyme textil que este 2021 cumple 30 años de trabajo ininterrumpido fabricando y comercializando medias deportivas.

30 años no es nada

Su fundador, Marcelo López Imizcoz, comenzó su carrera en Gatic en el año 1985, y aprendió que aprendió el oficio en la localidad de Pigüé, provincia de Buenos Aires, de la mano de Eduardo Bakchellian, el por entonces dueño de la empresa que tenía a Adidas como marca insignia. El emprendedor decidió pegar el salto en 1991 y fundar Derwill, que comenzó con la apertura de un galpón ubicado en San Lorenzo y Panamericana y tres máquinas provenientes de lo que entonces era Checoslovaquia. El siguiente hito de expansión en la vida de la firma llegó en diciembre de 2003, cuando mudaron su operación a una fábrica tres veces más grande que la anterior a la que, además, le sumaron tecnología y capacidad de producción.

Y se fue consolidando en el tiempo como una de las empresas líderes en la fabricación de medias deportivas: tiene como clientes a Nike, Adidas, Under Armour, Babolat, Falabella y New Balance. Hoy la planta cuenta con más de 200 máquinas con la última tecnología y ha logrado convertirse en el exportador de Argentina, medido en volumen, siempre con el liderazgo de Marcelo, que ha sumado a sus hijos Manuel, Gonzalo y Ramiro -los tres formados en Administración de Empresas- al equipo de Derwill para que sigan sus pasos.

“Nuestro desarrollo a lo largo de los años se vio impulsada fuertemente por la alianza comercial con Nike, nuestro principal cliente en este momento y con quien exportamos en 2020 un millón de medias a Chile. Solo para dar una idea de la magnitud del crecimiento de Derwill de la mano de Nike, su producción se incrementó un 2000% en los últimos 20 años de trabajo conjunto. Este crecimiento ha permitido a Derwill sumar mercados para exportación, proveyendo artículos para Brasil -un mercado tradicionalmente muy competitivo- y los principales mercados de América latina“, cuenta López Imizcoz.

La pandemia se paso muy bien, cumpliendo con los protocolos y funcionado de acuerdo a las directivas del municipio. Armaron una carpa exterior de manera de lograr distanciamiento y proveyeron transporte con combis para garantizar presentismo. Se trabajó todo esto con el sindicato, de manera muy articulada.

Marcelo López Imizcoz aprendió el oficio al lado de Eduardo Bakchellian, ex dueño de Gatic.

Imizcoz es optimista por naturaleza y por ello, cuando se lo consulta sobre si volvería a apostar por la Argentina, su respuesta es un sí rotundo aunque señala que la macro es un factor a tener en cuenta y frente a lo que hay que estar siempre muy atentos y ser flexibles. “Para nosotros en Derwill fue fundamental el apoyo de clientes internacionales como Nike u otras grandes marcas para las cuales fabricamos, que nos aportan know how y tecnología y mejores prácticas”, explica.

Respecto al tiempo que lleva el mundo sobrellevando la pandemia, el empresario pyme marca que la pandemia los fortaleció porque les permitió ordenarse y trabajar más coordinadamente con protocolos muy cuidados. “Nos permitió consolidar exportaciones y terminar de armar la planta que acabamos de inaugurar, así que el balance es en general positivo”, puntualiza.

En consonancia con lo antedicho, los planes a futuro de la compañía son consolidar las exportaciones a países de América latina de la mano de Nike y de las marcas para quienes fabrica productos. En 2021 y tras la inversión de u$s 5 millones, planean casi duplicar la capacidad productiva pasando de producir ocho millones a 13 millones de pares de medias al año.

Nueva planta

Para sostener este esfuerzo, este año Derwill inauguró su nueva planta para la fabricación de medias en la localidad de Malvinas Argentinas, en la provincia de Buenos Aires. Con la ya mencionada inversión, la nueva planta está sumando 50 nuevos operarios -para llegar de esta manera a 190 empleados–, va a expandir la capacidad productiva en cinco millones de pares de medias (un 40% más) y, para lograrlo, sumará 114 nuevas máquinas de tejeduría y planchado.

La inversión en esta planta se concentra principalmente en la adquisición de nuevas máquinas de tejeduría y de plancha, incorporando la misma tecnología y los mismos procesos que hoy utilizan las plantas más modernas de fabricación de medias en los Estados Unidos, Europa o Asia.

La nueva planta tiene una superficie de 4000 metros cuadrados que ocupa un galpón, las oficinas, salas de reuniones y un comedor. El edificio se emplaza en una superficie total de 7500 metros cuadrados, donde se acondicionan espacios para una cancha de fútbol, una parrilla, una huerta, un estacionamiento y zonas de carga y descarga de mercadería e insumos.

Previo a esta inauguración Derwill operaba en una planta en Don Torcuato, empleando a 140 operarios, de los cuales un 60% son mujeres. El 100% de su dotación está afiliado al Asociación Obrera Textil (AOT). En Don Torcuato Derwill contaban con una capacidad para producir ocho millones de pares de medias al año, usando 136 máquinas tejedoras y planchadoras, provenientes de China e Italia.

Ventas minoristas pymes. Resultados de marzo 2021

Fuente: CAME ~ De a poco el consumo comienza a recuperarse frente al año pandémico, pero sin la fuerza suficiente para encontrar niveles similares a 2019. El índice de ventas marca una suba del 14,4% anual en marzo, pero fue 24,9% inferior al mismo mes de 2019. El 60% de los comercios tuvo progresos en la comparación anual, pero con tasas moderadas y aún persiste un 40% que no crece o sigue cayendo.    

-Las ventas minoristas pymes tuvieron un rebote importante en marzo y crecieron 14,4% anual. Se esperaba esa reacción siendo que se compara contra el mes de arranque de la cuarentena, marzo 2020, cuando los negocios se mantuvieron 10 días cerrados y algunos incluso bajaron la persiana días antes de decretarse el aislamiento.

-Si bien ese rebote es sustancial, hay que considerar que en este periodo el consumo todavía resulta 24,9% inferior a marzo 2019, marcando que el proceso de recuperación recién está comenzando y a una velocidad más lenta de lo esperado.

-Con ese efecto, en los primeros tres meses del año las ventas acumulan una caída de 0,5% frente al mismo trimestre de 2020, pero una baja de 14,1% contra los tres primeros meses de 2019.

-Así surge del Índice de Ventas Minoristas Pyme que elabora mensualmente CAME en base a respuestas de 1100 comercios del país brindadas entre el 29 de marzo y el 3 de abril.

-Algunas de las observaciones más repetidas que realizaron los comercios consultados fueron: a) los empresarios pymes están haciendo esfuerzos para no subir precios por la escasa circulación de dinero en las familias; b) se esperaba un rebote más fuerte; c) continuaron los faltantes de mercadería; d) hay mucho temor a volver a fase 1; e) hubo locales que debieron cerrar algunos días por detectarse casos de covid en empleados;

-El 64% de los negocios relevados vieron incrementar sus ventas en marzo (vs. marzo 2020), y en el 16,8% declinaron. En el resto, se mantuvieron sin cambios.

-Todos los rubros prosperaron en la comparación anual. Las tasas más elevadas fueron en: Ropa y artículos deportivos y de recreación (+27%) y Electrodomésticos, artículos electrónicos, computación, celulares y accesorios (+21,9%).

-En cambio, los de menores tasas de crecimiento anual fueron Alimentos y Bebidas (+8,6%) y Farmacias (+4,8%). Los dos sectores fueron los que menos descendieron en marzo del año pasado.

-Los comercios tenían mejores expectativas para este mes de lo que finalmente fue y frente a la situación sanitaria, que continúa siendo delicada, se ve un panorama muy incierto hacia adelante.

Alimentos y Bebidas: las ventas en marzo se incrementaron 8,6% anual pero todavía se ubican 5,3% debajo de marzo 2019. El año pasado el consumo de ese rubro había caído 12,8% a pesar de que muchos de esos locales continuaron abiertos. Es que, aun así, hubo fuerte traslado hacia negocios más grandes y a canales online que los comercios pymes no tenían habilitados. “El consumo se mantiene, pero de productos más económicos”, expresó la dueña de un almacén del Conurbano. “Nuestras ventas fueron mayores con respecto al año anterior porque desde el 11 de marzo 2020 ya se notó una caída estrepitosa por la inminencia de las medidas extremas tomadas en función del covid. Además, este marzo estamos trabajando con mucho turismo interno que ayuda al consumo de alimentos y bebidas”, agregó el dueño de una despensa de San Martin de los Andes.

Electrodomésticos, artículos electrónicos, computación, celulares y accesorios:   aquí hubo un crecimiento de 21,9% comparado con un marzo 2020 donde se había registrado una baja de 40,3%. Frente al mismo mes de 2019 el expendio resultó un 27,2% menor. “Las ventas estuvieron mejor de lo que esperábamos, pero no sé si se va a sostener en los próximos tres meses”, señaló un comerciante de Santiago del Estero. “Mejoraron mucho nuestras ventas y pudimos retomar pautas publicitarias tanto en redes como en televisión. Las promociones de 3 cuotas sin interés y Cuenta DNI ayudaron”, observaron desde una casa de electrodomésticos de Mar del Plata.

Jugueterías y artículos de librería: las ventas subieron 18,6% frente a el mismo mes del año pasado, pero fueron 50,2% menores al marzo 2019. Es que si bien el inicio de clases impulsó a muchos negocios del sector librería (libros, material escolar, etc.), por ahora las clases se recompusieron muy parcialmente. “La apertura de los colegios nos está salvando”, señalaron desde una librería de Rosario, aunque el propietario de otra librería de Mendoza aclaraba que “está muy tranquilo, todavía hay incertidumbre, la gente no se decide a comprar los libros escolares

Textil indumentaria: el índice marcó un ascenso de 15,9% anual, pero está 31% debajo de marzo 2019. “Las ventas no fueron lo esperado, pero sí mejor que en febrero 2021 y marzo 2020”, dijeron desde una tienda de indumentaria de la ciudad de Santa Fe. A su vez, algunas de las observaciones más repetidas que hicieron los negocios consultados fueron: a) las ventas fueron buenas en los primeros 15 días y luego se cayeron; b) repuntaron pero no es lo que se esperaba; c) se vende mucho por redes y con envío a domicilio; d) sigue faltando mercadería, hay muchas demoras de los proveedores; e)los comercios orientados a adolescentes fueron los que mejor anduvieron en el mes; f) la vuelta a clases hace que haya más gente circulando y se mueva un poco más el consumo de ropa; g) los descuentos y liquidaciones son los que salvan las ventas en muchos negocios.

-Sobre las expectativas hacia adelante, el porcentaje de comercios que cree que mejorarán en los próximos tres meses se redujo de 41,2% en febrero a 35,4% en marzo, básicamente por el temor a nuevas restricciones frente al avance de nuevas cepas del covid.

Shopping: señalan empresarios que se recuperan las ventas

Fuente: Ambito ~ Desde el sector advierten que les preocupa el efecto de eventuales restricciones de la circulación ante segunda ola de coronavirus.

Se puede decir que los empresarios de shopping están “abriendo el paraguas”. Luego de seis meses de reapertura de los centros comerciales, la posibilidad de una restricción a la circulación de personas los tiene preocupados. Eso es porque desde que retornaron al trabajo el 14 de octubre, pasado tras siete meses de cierre forzado por el covid, la actividad se fue recuperando de manera marcada. Hoy tiene una vacancia de locales de sólo el 10%.

Sostienen que una vuelta al uso estricto del transporte público por parte de personas consideradas esenciales los puede golpear. De hecho, las empresas del sector han venido operando con un aforo limitado y estrictas normas sanitarias, que garantizan a los visitantes seguridad. Pero entienden que si los potenciales visitantes empiezan a tener problemas para llegar a los locales, los comercios pueden sufrir una baja de la demanda.

Según pudo averiguar Ámbito, esa misma preocupación es compartida por empresarios del sector textil, quienes ven que si se retorna a una fase de menor circulación o de limitaciones para algunas actividades económicas, la demanda de estas empresas pueden verse afectadas porque es en los centros comerciales donde se canaliza una buena parte de la comercialización.

El tema tampoco escapa a la Unión Industrial Argentina (UIA), que en su última reunión de Comité Ejecutivo estuvo analizando los potenciales escenarios que se podrían abrir con las medidas que dispondrá el gobierno para enfrentar la segunda ola de la pandemia.

La Cámara Argentina de Shopping Centers (CASC) salió a curarse en salud. En un comunicado planteó que la recuperación de la actividad del sector “debe atribuirse al gran esfuerzo que hicieron los operadores de los centros comerciales en apoyo de sus locatarios, como así también la llegada de nuevas marcas que apuestan a la recuperación y el crecimiento de la actividad”.

La nota de la entidad empresaria asegura que se puede verificar un “buen flujo” de visitantes a los locales “siempre dentro de los aforos establecidos y cumpliendo los más estrictos protocolos de seguridad e higiene”. Mario Nirenberg, director ejecutivo de la CASC, recordó que en lo peor de la pandemia y a la fecha de reapertura en el AMBA el pasado 14 de octubre había un nivel de vacancia “de hasta 25% en muchos shopping”. El directivo detalló que hoy el sector está “en 10% promedio, con algunos shopping con plena ocupación”. Concesionarias de autos, marcas de diseño, decoración, estética, cuidados personales bancos y centros médicos son algunos nuevos rubros que se instalaron de cara a una nueva normalidad. Niremberg afirmó que “ningún otro lugar garantiza los cuidados y las seguridades que pueden ofrecer los shopping centers”.

La CASC manifestó que el respeto de los protocolos “aportan tranquilidad respecto a los cuidados para el público y los trabajadores del sector, tanto los propios de los shopping como los de los locatarios que los ocupan”.

Por qué la ropa y el calzado quedaron afuera del Ahora 12 y cómo impactará eso en los precios y el consumo

Fuente Infobae ~ A partir de este mes, la indumentaria, el calzado y la marroquinería sólo tendrán 3 y 6 cuotas con el plan del Gobierno

Al extender el programa tres meses más, el Gobierno restringió los beneficios. Además de quitar para todos los tres meses de gracia, algunos rubros sólo quedaron en el Ahora 3 y 6 cuotas

En la negociación con el sector financiero para la extensión por tres meses más del programa de financiamiento Ahora 12, algunos sectores perdieron la posibilidad de ofrecerle a sus clientes 12 o 18 cuotas sin interés o a un costo subsidiado, se trata de un perjuicio que se suma al fin del período de 90 días de gracia que existió entre octubre y marzo para todos los comercios habilitados a ofrecer estos plazos más largos de pago. Están incluidos en estos rubros la indumentaria (ropa y calzado) y la marroquinería, todos observados por el Gobierno por subir los precios al consumidor por arriba de sus expectativas, pese a que la demanda que se mantiene muy alicaída. ¿Cómo les afectará a estos sectores la decisión oficial? ¿Bajarán los precios ante el riesgo de vender menos de los comerciante, con descuentos especiales?

Fuentes del sector privado afirmaron a Infobae que uno de los argumentos que se les dio desde la Secretaría de Comercio era que los precios de estos rubros habían subido fuertemente en el último año -mucho más que el promedio del IPC– y en parte tenía que ver con que podían ofrecer las 12 o 18 cuotas sin interés. Además, dijeron, en el Gobierno las estadísticas que manejan les indican que se utilizan mucho más las 3 y las 6 cuotas que los planes más extensos. “Nos entregaron en la negociación con los bancos”, dijo un empresario, enojado por la decisión.

La molestia de los empresarios fue generalizada. Si bien la tensión por los precios se venía arrastrando desde octubre del año pasado, cuando las cifras interanuales comenzaron a rondar el 60% -en ropa y calzado-, el sector esperaba una convocatoria y un trabajo hacia el interior de la cadena de valor con el objetivo de reducir la presión de los costos. De hecho, la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) y la Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines (FAIIA) hicieron un informe para presentarle al Gobierno, y al que accedió este medio, con la explicación de por qué el promedio de la ropa costaba 60% más que un año atrás.El sector esperaba una convocatoria del Gobierno y un trabajo hacia el interior de la cadena de valor con el objetivo de reducir la presión de los aumentos de costos

En el sector explicó que “la menor oferta producto de la pandemia, la devaluación y su incidencia en las prendas e insumos importados, y la fuerte suba en el valor de los materias primas -por ejemplo, el algodón-, además de los fletes, incidieron fuertemente en los costos”.

Y agregaron las fuentes: “Sorprende que la medida -el fin del Ahora 12 y 18- no ha ido hacia los formadores de precios, que son los responsables de los incrementos y salen indemnes, sino que pegó sobre el sector de la confección, los talleres de costura y el funcionamiento de la industria”, cuestionó el presidente de la CIAI, Claudio Drescher.Los pequeños electrodomésticos también quedaron fuera de las 12 y 18 cuotas de los planes AhoraLos pequeños electrodomésticos también quedaron fuera de las 12 y 18 cuotas de los planes Ahora

El dirigente y empresario de la indumentaria enfatizó que la entidad se vio sorprendida por la decisión de suspender las 12 cuotas, ya que “se trata de un instrumento imprescindible para la recuperación del sector, uno de los más golpeados durante la pandemia. Esto impacta negativamente sobre la generación de empleos, sobre los niveles de ventas y afecta a los consumidores justo cuando comienzan las compras invernales, acotándole su capacidad de financiarse”.“Se trata de un instrumento imprescindible para la recuperación del sector, uno de los más golpeados durante la pandemia” (Drescher)

Sobre los precios, dijo que es “inexacto e inequívoco” el concepto de que suben por la existencia de las cuotas y adelantó que esta medida no va a determinar una baja en los valores de los productos. Insistió Drescher en que los precios van a evolucionar de acuerdo a cómo se muevan los insumos. Una a favor: el dólar oficial sube a un ritmo menor que la inflación -estrategia que comenzó a llevar adelante el BCRA para frenar la aceleración de los precios-, por lo que aflojará la presión por ese lado.

Los precios de las materias primas

Desde la Fundación ProTejer, el secretario, Luciano Galfione, explicó a Infobae que las materias primas subieron mucho en dólares, el algodón, el polyester, las tintas, entre otros insumos. “La lycra que valía USD 6 el kilo, ahora vale USD 12. Los fletes -agregó- se dispararon de USD 1800 a usd 14.000, y ahora bajaron a USD 8000. El aumento de costos es real. Subieron mucho los insumos porque aumentaron las materias primas debido a que hay menos oferta en el mundo”, aseguró el empresario textil."Las materias primas subieron mucho en dólares, el algodón, el polyester, las tintas, entre otros", dijo a Infobae Luciano Galfione (Reuters)“Las materias primas subieron mucho en dólares, el algodón, el polyester, las tintas, entre otros”, dijo a Infobae Luciano Galfione (Reuters)

Respecto de la decisión de quitar las 12 y 18 cuotas para el sector, Galfione remarcó que “para que la gente pueda consumir tenés que ofrecerle financiación accesible, ya que el poder adquisitivo está muy deteriorado. Toda la cadena de valor está trabajando muy fuerte, pero no llega al consumidor. Todos tenemos trabajo porque se murieron muchos jugadores, sumado a la administración de comercio, que hizo que se reemplace la importación por la producción local, y los que consumían en Miami que ahora compran en el país. Con un mercado totalmente deprimido, la industria tiene mucho trabajo. Pero a la indumentaria no le llegó de la misma manera porque el salario está muy caído”.“Para que la gente pueda consumir tenés que ofrecerle financiación accesible, ya que el poder adquisitivo está muy deteriorado” (Galfione)

Por su parte, el secretario de la Cámara Industrial de las Manufacturas de Cuero y Afines (CIMA), Martín Occhione, contó a Infobae: “La decisión del Gobierno complica al sector porque son productos de mano de obra intensiva y, por ende, costosos. Entonces, la financiación es clave. La realidad es que toda herramienta de financiación es un motor para el consumo. Esto claramente a nosotros nos perjudica bastante. Así y todo, la venta venía mal. Veníamos con caída desde 2017, con el gobierno anterior. Después vino la pandemia que empeoró todo, y a partir de ahí hubo recuperación, pero no llegamos a los valores ni siquiera de la pre pandemia”.

Los precios de los productos de marroquinería, como las carteras, aumentaron casi el doble en un año. El cuero, puntualmente, trepó entre 70% y 80%, y tiene una incidencia del 40% en el valor final del producto. Pero además también aumentaron otros insumos. “Yo nunca he visto que los precios bajen. Todo lo contrario”, enfatizó Occhione, al ser consultado sobre si la menor financiación motivará a los comerciantes a bajar los valores para vender más.

En el caso del calzado, el presidente de la cámara, Fernando De Vito, aseguró que perder el beneficio los deja en desventaja competitiva frente a otros sectores, ya que “el consumidor puede privilegiar sus consumos hacia aquel producto y/o servicio donde tenga el beneficio de las 12 y 18 cuotas”. “La medida puede tener que ver con que el consumidor está bastante endeudado y prefiere tener un tiempo de espera hasta volver a usar los 12 pagos, pero el Gobierno la debería sostener en el tiempo para que al momento que el consumidor restablezca su capacidad crediticia pueda hacerlo”, afirmó el empresario del sector.

Consultadas fuentes del Ministerio de Desarrollo Productivo sobre los motivos de esta reducción en los rubros que accederán al Ahora 12 y Ahora 18, precisaron que “el objetivo fue que todos pudieran permanecer dentro del programa”, pero “como requiere de un esfuerzo del Estado, hay que redistribuir entre todos y estos rubros no eran muy requeridos para las 12 cuotas”.Fuentes del Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, destacaron que la reducción en los rubros que accederán al Ahora 12 y Ahora 18 tiene por objetivo “redistribuir el esfuerzo que hace del Estado"Fuentes del Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, destacaron que la reducción en los rubros que accederán al Ahora 12 y Ahora 18 tiene por objetivo “redistribuir el esfuerzo que hace del Estado”

Según las cifras oficiales, entre enero y febrero, Ahora 12 alcanzó transacciones por un total de $107.738 millones en más de 9,7 millones de operaciones, lo que implica un crecimiento interanual del 26%. Los rubros que encabezan el ranking según su facturación son: línea blanca, con el 24% del monto total; le sigue indumentaria, con el 23%; y materiales para la construcción, con el 12%. Además, durante todo el 2020, la facturación del programa fue de $572.807 millones, con un total de más de 56 millones de operaciones realizadas.

En cuanto a las tasas, en esta renovación el Gobierno las ajustó levemente -otro de los pedidos de los bancos- y son las siguientes: 3 cuotas: 3,1%; 6 cuotas: 6,01%; 12 cuotas: 11,48% y 18 cuotas: 16,52 por ciento.