Como piensan los empresarios textiles que impactará la Ley de Talles

Fuente: Nueva Ciudad ~ La norma, reglamentada en junio pasado, propone la creación de un Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria.

La Ley de Talles sancionada en 2019 y reglamentada en junio de este año propone la creación de un Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria (Suniti). Este sistema se está realizando a través del Estudio Antropométrico Argentino, que por primera vez permitirá conocer la morfología de los habitantes del país y así conformar una tabla de talles acorde a todos los cuerpos.

La Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria (CIAI) apoyó la normativa en los debates y aseguró que será beneficiosa para la producción textil porque lo será para los consumidores. Por primera vez desde el estallido de la pandemia en marzo de 2020, “las ventas de ropa en comercios minoristas cayeron menos de dos dígitos respecto a los niveles registrados en el año 2019: -5,8 por ciento durante el mes de agosto”, según un informe de la Cámara Industrial Argentina de la indumentaria.

La gerenta de la CIAI, Alicia Hernández, explicó a Página 12 que “ahora el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) está llevando a cabo el estudio antropométrico. El mismo consiste en tomar muestras de las medidas corporales de la población argentina, la cual es muy diversa. Aquella persona que quiera ser parte del estudio puede hacerlo. Luego, a partir de recusar la mayor cantidad de muestras se obtendrán las medidas corporales de la población, que van a salir por categorías”.

Con una producción nacional de indumentaria trabajando exitosamente donde en julio se observó que las cantidades fabricadas crecieron 60,9 por ciento comparado con mismo mes de 2020 y la novedad radica en que la producción de indumentaria superó, por primera vez en el último año y medio, los niveles pre-pandemia, al aumentar 5,7 por ciento comparado con julio de 2019, según un informe de la cámara, la ley de talles sumaría a más consumidores que hoy no encuentran talles y a más empresas a fabricar para ese público. Por ende, la industria textil tiene una demanda insatisfecha que luego del estudio antropométrico y con los talles estandarizados podrá comenzar a satisfacer.

Por otro lado, el comercio exterior del sector continuó experimentando la dinámica de los últimos trimestres: caída de importaciones y suba de exportaciones. En efecto, las importaciones de prendas se redujeron 56,3 por ciento en julio de 2021 comparado con el mismo mes de 2019 (si se mide en cantidades, la caída fue de 49,8 por ciento), según información aduanera publicada por el Indec. En contraste, las exportaciones de ropa argentina subieron 33,7 por ciento en julio de 2021 en relación con lo exportado durante julio de 2019.

Según lo que indica la ley 27.521 no todas las marcas deberán tener todos los talles. Hernández explicó que eso sí afectaría a la economía de las empresas textiles, ya que generaría una sobreproducción y una sobreoferta lo cual podría llevar a una acumulación del producto y también un acto agresivo para el ecosistema. “Lo que sí sucederá es que cada marca va a elegir el segmento de consumidores al cual quiere abastecer. Tenemos que lograr que haya una normalización de talles y después que las empresas fabriquen de acuerdo a los consumidores y habrá empresas que se van a dedicar a un tipo de público y otras a otro”, señaló la gerenta de la CIAI.

“Ese estudio nos va a dar datos fehacientes sobre la morfología de los argentinos y eso les va a mostrar a muchas marcas que hay excelentes negocios para hacer. Desde la cámara queremos hacerles entender que hay negocios en distintos segmentos, pero no es que una empresa tiene que hacer todo en todos los talles de la ley. Si la industria sigue trabajando como está haciendo hasta el momento vamos a tener mucha variedad”, agregó Hernández.

La ley no solo propone el estudio antropométrico, sino que también contempla conflictos como el trato a los consumidores. En este sentido, especifica que ante un acto discriminatorio se podrá iniciar un reclamo ante Defensa del Consumidor.

Creó su marca durante la crisis del 2001 y hoy exporta a Europa, Asia y Estados Unidos

Fuente: A24 ~ Decidió lanzar su empresa de confección de indumentaria durante un período difícil para el país. La creatividad, la pasión y capacitarse constantemente fueron clave a la hora de abrir nuevos mercados. Conocé el caso de Agostina Bianchi.

El diseño argentino en la confección de indumentaria es quizás el as bajo la manga de la industria textil, una carta que le permite exportar a una empresa a pesar de tener el viento en contra.

El sector enfrenta grandes desafíos en el mercado interno por los altos impuestos, la pandemia y las importaciones. Sin embargo, a modo de defensa, el diseño y la calidad de las prendas nacionales apuntan a sectores premium en el exterior. Existen empresas –en su mayoría PyMES– que le hacen frente a la adversidad y, a través de diferentes estrategias, se posicionan en el exterior con materiales sustentables y con el sello local.

Agostina Bianchi, que desde el 2001 desarrolla la marca que lleva su nombre y es concebida como sello de autor, asegura que “fui hija de la crisis, ya que en 2001 Argentina presentaba un contexto económico poco favorable, pero propicio para utilizar la creatividad y las buenas ideas para comenzar”.

Sus colecciones rescatan técnicas ancestrales del tejido hecho por los indígenas Tobas, combinadas con otras técnicas manuales, junto a la reutilización de hilados sobrantes de producción para no generar desperdicios en el medio ambiente. Se genera así un producto de consumo consciente.

“Tuve la posibilidad de viajar y vivir en el exterior por tres años, y comencé a comercializar mi marca en el extranjero, principalmente en Europa y países vecinos, a los cuales se les fueron sumando otros”, cuenta Bianchi.

“La marca fue concebida como sello de autor: el objetivo fue y es lograr un producto diferenciado, con estilo propio, de elaboración artesanal y calidad, sin dejar de lado el diseño ético y la funcionalidad de la prenda. Además, hay una conciencia en toda la cadena productiva y con los animales que proveen el material, ya que su bienestar es sumamente importante para nosotros, para obtener un producto ecofriendly”, agrega la diseñadora.

“Actualmente desarrollamos un universo de tejidos tanto para el hogar, como la línea home y prendas tejidas de todo tipo para la mujer actual”, explica Bianchi.

Durante este año la empresa prevé destinar el 10% de su producción a exportación y calcula que para el 2022 podrá duplicar sus exportaciones.

La mirada exportadora

“En los primeros años, tuve que capacitarme en comercio internacional ya que mi carrera se basa en lo textil y el marketing. Fue un gran desafío aprender a negociar y además comprender que cada país es un mundo”, comente Bianchi.

“No es lo mismo comenzar negociaciones con un país como Japón, donde se toman su tiempo, analizan y son culturalmente más protocolares hasta que deciden darte su tarjeta para, recién para iniciar una charla comercial. Todo lo contrario sucede al vender en Estados Unidos donde son más inmediatos, prácticos y rápidos a la hora de efectuar una compra. No suelen dar vueltas: si algo les gustó cierran el trato y ya quieren que al otro día les estés enviando la mercadería. Poder entender las diferentes culturas y cómo cada una se maneja en los negocios es clave”, enfatiza Bianchi.

La ferias

Dentro de la industria textil del diseño, se destaca la participación local en las ferias internacionales del sector más importantes del mundo, como Miami Fashion Week (EE.UU.), Rooms Tokio (Japón), NY Now (New York EE.UU.), Mi Milano Pret a Porter (Milán, Italia), Fashion District (Los Ángeles Estados Unidos) y La BREAD BUTTER (en Berlín y en Barcelona).

Existen diferentes herramientas de promoción comercial en las cuales se pueden incluir la participación en misiones comerciales específicas, (como por ejemplo las semanas argentinas), como así también misiones comerciales inversas, donde se invita a importadores y distribuidores de los países considerados estratégicos a conocer productos y así promocionar negocios en nuestro país.

Además se pueden realizar visitas a zonas productivas y rondas de negocios.

Bianchi asegura y destaca que para el negocio “es vital crecer a pasos sólidos y desarrollar nuevos mercados con relaciones comerciales a largo plazo”.

Actualmente la empresa exporta a Italia, España, Inglaterra, Uruguay, Japón, Hong Kong, Noruega, Francia, Costa Rica, Estados Unido y Chile. Si bien durante la pandemia en muchos de estos países estuvieron paradas las exportaciones, hoy en día están volviendo a invertir en el diseño argentino.

Tecnología alemana – Fábrica Textil Amesud (parte 2)

Fuente: @dimatexargentina ~ En este informe les mostramos la visita que realizamos a la planta de producción de Amesud. La tejeduría está equipada con máquinas circulares Mayer & Cie., agujas Groz Beckert y periféricos Memminger. En tintorería, las telas e hilos se tiñen en máquinas Thies.

Les mostramos los diferentes procesos que se realizan con esta maquinaria, garantizando máxima calidad y tiempos de producción. Agradecemos por esta cobertura al programa de tv Plan Diseño.

@plandisenotv @textilamesud #Repost

A los 18 años trabajó para Cacharel y su entusiasmo la llevó a crear su propia marca de ropa

Fuente: A24 ~ Gabriela de Bianchetti nació en el Delta del Tigre y pertenece a ese grupo de emprendedores que siempre sostiene que “la pasión por el remo ha sido su tránsito en el mundo de los negocios: una remada tras otra, con esfuerzo y sacrificio continuo”.

A los 18 años trabajó como vendedora en la reconocida empresa Cacharel. Como tenía muchas motivaciones e inquietudes, logró que la trasladaran a casa central para aprender desde adentro la fabricación y la comercialización de la marca.

“Desde mi ingreso fui muy consecuente con el entusiasmo de estar en una empresa de ropa de mujer y trasladé ese entusiasmo a la creación de una nueva área de venta por mayor donde hice un trabajo en el que logré que la marca esté en varios puntos de venta de todo el país”, explica con una sonrisa la emprendedora.

“Parte de la capacitación fue a través de profesionales que venían de París a hacer el desarrollo de los productos; esa fue mi formación. Pero yo quería hacer mi propia historia”, destaca Gabriela, mostrando que la motivación estaba centrada en su propia ambición de construir su propia empresa.

A los 24 años se independizó y comenzó con la fabricación de tiradores de seda natural en conjunto con corbatas y moños. Como conocía desde adentro lo que era una empresa grande, fue a venderlos a firmas como James Smart, Giesso y Mac Taylor.

“En esa época conocí a mi marido, arquitecto, que tenía una oficina en el centro de Buenos Aires y desde allí organizaba los recorridos en colectivos para las ventas y entregas” recuerda.

Pero llegó la Crisis del Tequila, y como siempre sucede en tiempos recesivos, los hombres fueron los primeros en dejar de consumir. Sin embargo, Gabriela no se quedó quieta y enfrento el nuevo desafío.

“Entonces, empecé a fabricar tiradores y cinturones de niños y con la ilusión de alguna vez hacer algo más”, destacó.

“Un día estaba entregando mercadería a un cliente que tenia en Shopping Unicenter y me comenta que una de las marcas que vendía en su local, abría un local propio, por lo cual tenia que dejar de venderla. Así que yo le dije:- si mañana te traigo unas prendas de bebe hechas por mi, me tenés que comprar”, recuerda, siempre con una sonrisa, la emprendedora.

“Así fue como uniendo datos que tenia, volé para tener hechas al día siguiente bodies, enteritos, ranitas de bebe” comenta Gabriela, que vio una oportunidad y luchó por conquistar un nuevo mercado.

Ese fue su primer cliente y en ese momento nació su marca GdeB – Gabriela de Bianchetti.

El diseño de la ropa y el leitmotiv de la marca, integradora e inclusiva, hizo que de Colombia vinieran a buscarla para dar una charla en “Colombia modas” para mas de 200 estudiantes de la carrera de diseño de modas.

Sus raíces se trasladan a la marca desde las estampas y los tipo de telas naturales que utiliza para las colecciones. Además, etiquetas que acompañan a la ropa que son de animales de Argentina en peligro de extinción, hasta el perfume que va envuelta cada prenda.

“Yo siempre digo que hago prendas para los 5 sentidos, ya llegara a las telas el sentido del gusto”, comentó Gabriela durante la entrevista.

También, destaca, con cariño, que “el tacto para los niños no videntes es algo que tengo mucho en cuenta a la hora de buscar y seleccionar las telas para cada colección. La inclusión de todos los niños la tengo incorporada en la moldería que abarca todo tipo de cuerpos y tamaños. Las colecciones empiezan desde el talle mas chiquitos, de 500 gramos son bebes prematuros hasta los 12 años”.

Los Primeros pasos hacia la exportación

Los primeros indicios para comenzar a vender en el exterior se dieron participando en ferias.

“Empecé a participar con mi primer colección en la feria Mabyn, la feria más importante de toda la cadena de valor Argentina. Previamente me hice socia de la Cámara de Indumentaria de Bebés y Niños, que me ayudo muchísimo para el desarrollo de la marca.

En esa feria, que se hace dos veces al año, llegó el primer contacto exportador que le permitió hacer la primera exportación a Paraguay.

“Yo no tenia idea como hacer para exportar pero a través de la Cámara de Indumentaria conocí a la que después fue mi despachante de aduanas y me ayudo a lograrlo”, cuenta Gabriela.

A partir del año 2002 las políticas que alentaron la exportación se abrió de una manera exponencial el mercado y llegamos a exponer en las principales ferias del mundo en indumentaria para bebe como Fimi, que se desarrolla en Valencia -España- o Piti Bimbo que se lleva a cabo en Florencia, Italia.

Así, para la expansión de la marca fue muy importante la política exportadora que se llevó a cabo desde el 2002 hasta el 2011.

La empresa tuvo franquicias en Chile, Perú, Panamá y Uruguay. Además de 25 clientes multi-marcas en todo el mundo.

En el 2019 y en el 2020 solo exportaron a Perú y Chile y en lo que va del año exportan a Perú.

En su mejor momento, exportaban a 12 países y casi el 20% de la producción.

“Por ahora esperamos volver a estar representando a nuestro país en el exterior, ya que la ropa cuenta con un excelente diseño y terminación”, concluye Gabriela.

¿Qué más se puede hacer con el jean en este siglo XXI?

Fuente: Clarín ~ Si la moda que viene se caracteriza por insistir en la fusión de tecnología y sostenibilidad, Lucía Chain lo entendió al pie de la letra. La diseñadora de indumentaria, graduada en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, quien participó en semanas de la moda de Chile, Italia y Rusia, además es pionera en trabajar con materiales generados con fibras naturales y utilizar tinturas que provienen de la naturaleza, como puede ser una remolacha o una cebolla.

Ahora, hace lo propio con CHAIN, su marca homónima. La colección ERR.AR, presentada en la edición digital de Designers BA, indaga en nuevos modos de producir y lo hace a partir de la exploración en la potencialidad del denim, el tejido que se utiliza para confeccionar pantalones de jean, entre otras varias prendas.

Denim sostenible. Su colección está hecha con textil de
Alpargatas y tecnología láser de la marca española Jeanologia. Fotos: Gentileza Chain.
Denim sostenible. Su colección está hecha con textil de Alpargatas y tecnología láser de la marca española Jeanologia. Fotos: Gentileza Chain.

“El futuro es no temer al error”, expresa la consigna de esta cápsula que realizó en una unión estratégica con la histórica empresa Alpargatas Textil –encargada de aportar el material esencial para el desarrollo- y en colaboración con Jeanologia, la compañía española que trabaja con tecnologías disruptivas en el tratamiento del denim, (como es el caso del láser) y que tiene el propósito de aumentar la productividad, reducir el consumo de agua y energía, además de eliminar residuos y emisiones perjudiciales para el ecosistema.

“La tecnología viene a optimizar la producción, creo que ese es el gran aporte; logra simplificar y sistematizar el uso de recursos”, subraya la creadora. ¿El resultado? Prendas que se caracterizan por emplear la filosofía zero waste, a partir de la cual, cada corte es realizado de acuerdo a un estricto cálculo con la idea de evitar desperdicios de tela.

La diseñadora se desafía con los tratamientos y procesos a los que somete sus materiales para modernizarlos. Fotos: Gentileza Chain.
La diseñadora se desafía con los tratamientos y procesos a los que somete sus materiales para modernizarlos. Fotos: Gentileza Chain.

Así es que además se obtienen siluetas geométricas y de líneas simples intervenidas, justamente, por el tratamiento láser que logra quemar el pigmento del índigo para plasmar los diseños deseados sin margen de error, y evitando los procesos de lavado que atentan contra el medioambiente.

La colección también conjuga las cualidades propias del denim como pueden ser la resistencia y durabilidad, con detalles artesanales (bordados, por ejemplo) frecuentes en las tipologías de CHAIN desde la fundación de la marca en 2017.

“Dentro de la producción más industrial y masiva también se encuentra la esperanza de hacer las cosas de una manera no nociva y alineada a mis valores de respeto y conciencia”, expresa la diseñadora.

¿Nuevo denim?

Lucía Chain, a la vanguardia del jean nacional.
Lucía Chain, a la vanguardia del jean nacional.

En un contexto mundial en el que la industria textil es cada vez más observada por ser una de las principales causantes de la contaminación, y la producción de denim recibe las principales acusaciones, la pregunta indefectible es: ¿cómo se está repensando este tejido?

“Hace tiempo que trabajamos en un sistema de producción sustentable. El grupo empresario al cual pertenece Alpargatas Textil produce el algodón que utiliza en sus tejidos desde la siembra hasta el desmonte con procesos trazables”, responde el CEO Carlos Peñarrocha.

El directivo también explica que las plantaciones de algodón se encuentran a pocos kilómetros de la planta industrial, “lo cual reduce significativamente el uso de combustibles fósiles para el traslado de mercadería, minimizando la huella de carbono”.

Además, según detalla, en la hilatura de algodón no se generan desperdicios, ya que son recuperados y reutilizados en un 98%, con destino para producir nuevos hilados y subproductos textiles. Por último, para encolar los tejidos se utiliza un 97% de almidón, un producto natural y 100% biodegradable. Y el agua tratada en la planta de efluentes es recuperada y reutilizada en un 90% para riego.

Su marca se caracteriza por la filosofía cero waste, la cual busca reducir residuos de producción que son dañinos para el medioambiente. Fotos:
Su marca se caracteriza por la filosofía cero waste, la cual busca reducir residuos de producción que son dañinos para el medioambiente. Fotos:

La unión de Chain con Alpargatas Textil, sin dudas, recuerda al emblemático certamen que realizó la firma entre finales de la década del ‘80 y principios de los ‘90, del que participaron diseñadores jóvenes, quienes luego se volvieron fundacionales para la historia de la indumentaria argentina. Esta nueva fusión ahora es pensada como una renovación de ese vínculo.

Si bien el surgimiento del denim se remonta al siglo XVII y los primeros pantalones de jean creados por Levi Strauss tienen más de 140 años de historia en el mercado de la indumentaria, lo cierto es que la moda contemporánea se propone modernizar este material en cuanto a cuestiones estéticas, ambientales y tecnológicas, y también busca que pueda adquirir nuevas significaciones.

En ese sentido, Chain considera que la importancia de este tejido está indisolublemente asociada a los sectores populares. Por eso, y dado que, generalmente, la indumentaria realizada bajo parámetros sostenibles suele estar vinculada al lujo y a una idea incluso de élite, sostiene que es valioso trabajar con materiales que estén más cerca de la cotidianidad de los consumidores para generar diseños que sean más accesibles y para más personas.

Parte de la producción sostenible que caracteriza a la marca es la reducción de procesos lavados de las prendas, los cuales son perjudiciales para el medioambiente.
Parte de la producción sostenible que caracteriza a la marca es la reducción de procesos lavados de las prendas, los cuales son perjudiciales para el medioambiente.

“Y aunque el denim 100% algodón sigue alineado a los materiales que suelo utilizar, al estar trabajado de una manera tan diferente, eso implica que incorpore procesos extras que hacen crecer no solo el nivel de mis productos sino también el de mi imagen”, señala la diseñadora.

¿Cómo imagina la moda del futuro? ¿Y cómo piensa que será la sostenibilidad al momento de desarrollar las prendas? “Muchísimo más inclusiva, colaborativa y respetuosa”, anticipa

Enrique Lew: “Cuando se les ofrezca a los trabajadores la oportunidad de tener buenos salarios, sin duda dejarán los planes”

Fuente: Ambito ~ El empresario textil está convencido de que “el empleo es el factor más importante en la creación de la riqueza de las naciones” y afirma que para terminar con los planes sociales es necesario una la política económica que promueva el crecimiento y mejores salarios.

Está convencido de que “el empleo es el factor más importante en la creación de la riqueza de las naciones” y afirma que para terminar con los planes sociales es necesario una la política económica que promueva el crecimiento y mejores salarios.

Las dificultades que imponen las regulaciones estatales tanto nacionales, provinciales como municipales, el peso tributario, la inflación, los juicios laborales, las razones de la mala imagen de los empresarios, son algunos de los temas abordados con Lew que, con casi 88 años, fue testigo del devenir industrial de décadas. A continuación, el diálogo con Ámbito:

Periodista ¿Por qué cree que los empresarios tienen una imagen tan negativa, asociada a las ansias de solo tener ganancias o que buscan hacer “negociados” o que “quieren pagar bajos salarios”? ¿En qué falló la dirigencia empresarial para tener esta imagen? Es más, aun ciertos sectores de la política piensan que “los industriales siempre se quejan”, que “venden productos caros porque no invierten”, “no pueden competir”, etc. ¿El sector empresario no supo trasmitir a la política sus problemas? Si es así, ¿por qué?

Enrique Lew: La imagen del empresario en la Argentina es muy variada y tiene diferente imagen según el sector que se encuesta. Así es que en la clase media y alta el empresario es notoriamente bien visto. Por otro lado, parte de ese mismo grupo social, los políticos y los altos funcionarios gubernamentales creen, por razones ideológicas, que el afán de ganancias del empresario es indecente, como si fuera que las pérdidas son virtuosas, desconociendo que donde no hay ganancias, sólo puede haber estancamiento, ya que el desarrollo se genera gracias a las utilidades que, sumadas, son el capital.

En el sector popular, que suma aproximadamente un 50% de la población, se encuentra por razones culturales muy influenciado por lo que ha escuchado en las iglesias de los más variados credos y hacen suya la conocida sentencia que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”.

También el sector popular está influenciado por políticos que critican al empresario como el culpable de los males económicos que asolan a gran parte del sector. Es oportuno recordar la famosa y muy cantada marcha “Los muchachos peronistas”, que en una de sus estrofas dice: Por ese gran argentino, que se supo conquistara a la gran masa del pueblo, combatiendo al capital.

Asimismo, Ayn Rand, la autora de “La Rebelión de Atlas”, comentó: “La demonización del empresario, típica de la región latinoamericana, es lo que la volvió una región estancada, que en vez de admirar el éxito persigue el fracaso, que, en vez de celebrar la creación de riqueza, la castiga…”.

P.: Más allá de la situación económica actual y saliendo de la coyuntura, ¿cuál considera que es la dificultad principal que enfrentan los empresarios para mantener sus empresas?

E.L: Las complejas y abrumadoras regulaciones, leyes, decretos, disposiciones y reglamentos de los gobiernos, entes gubernamentales, las provincias y los municipios, que suman millares, crean para su cumplimiento la necesidad de contar con profesionales full time, que escapa a las posibilidades de muchas pymes -es decir, la gran mayoría de las empresas de nuestro país-.

Dentro de lo arriba mencionado, además de la endémica y alta inflación, se destaca como dificultad principal la Ley de Contrato del Trabajo y sus anexas, todas fuertemente penalizantes de los empleadores y que, como permiten reclamos salariales de dos años, dieron lugar a la mafia de los juicios laborales. La excepción a esto último es el Estatuto que protege a los Trabajadores de la Industria de la Construcción.

P.: ¿Me podría mencionar en orden de importancia, del 1 a 5, cuáles son las principales dificultades de los empresarios? A modo de ejemplo: carga tributaria, controles y regulaciones estatales, rígidas normas laborales, inseguridad jurídica, etc. o los factores que usted considere.

E.L: Primero, la legislación laboral penaliza fuertemente a los empleadores; excepto, como dije, la de los trabajadores de la industria de la construcción.

Segundo, la alta inflación y los elevados y complicados impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Tercero, las complejas y excesivas regulaciones, normas y controles del gobierno nacional, de los provinciales, de los entes estatales, provinciales y municipales.

Cuarto, la industria del juicio de la mafia de los juicios laborales.

Y quinto las regulaciones que afectan al abastecimiento de materias primas del exterior.

P.: ¿La pandemia contribuirá a una mayor concentración de empresas?

E.L: La situación económica pre pandemia era ya muy difícil para las pymes, y se agravó, en parte por la pandemia, pero más por las equivocadas disposiciones gubernamentales que entre otras dispusieron el cese de la actividad de la mayoría de las empresas durante muchos meses.

Como la mayor parte de las empresas son pymes, muchas no pudieron continuar sin actividad, otras lo hicieron con muchos gastos entre los cuales se destacan los alquileres, impuestos, obligaciones financieras y el pago de sueldos del personal que por varios motivos no prestaba su trabajo.

Todo lo mencionado lógicamente produce una concentración en la oferta, que será observada cuando termine la pandemia y se normalice en alguna medida la demanda.

Empleo

P.: Hace 10 años que el sector privado no genera empleo. Usted escribió un libro al respecto. ¿Brevemente en que consiste su propuesta?

E.L: El libro “Pleno Empleo” es consecuencia de mi investigación sobre qué hace la diferencia entre los países, que algunos sean desarrollados y prósperos y otros, la gran mayoría, subdesarrollados o como se los suele llamar “en desarrollo”, como es el caso de mi país, la Argentina.

En el libro considero que el empleo es el factor más importante en la creación de la riqueza de las naciones y que en nuestro país, éste se encuentra legislado atacando a quienes lo crean; razón por la cual, se genera escasa oferta de empleo con el consiguiente estancamiento de la economía del país.

Contrariamente, en los desarrollados, se protege mejor a los trabajadores con seguros de desempleo y no se ataca a los empleadores, por lo cual en esos países la oferta de empleo es abundante, con mínimo desempleo, y al trabajar la mayor parte de la población, se genera más riqueza. Esto permite el desarrollo económico, dando lugar a una sociedad mejor, tal como lo demuestran las estadísticas.

Concretamente mi propuesta es que se creen las condiciones para que los trabajadores perciban mejores salarios, para lo cual se debe dejar de atacar a quienes crean los empleos, ya que los salarios mejoran cuando hay gran oferta de empleo.

Para eso, se debe cambiar la anticuada legislación laboral (excepto la de los trabajadores de la construcción) por un buen seguro de desempleo, que ha demostrado exitosamente ser parte del crecimiento y desarrollo de las naciones. El seguro de desempleo protege mejor a los trabajadores y sus familias sin atacar a los empleadores, y esto permite la creación de nuevos emprendimientos que son los que crean los empleos.

P.: ¿Por qué piensa que los gobiernos no tienen como prioridad la creación de empleo?

E.L: Parecería que ignoran la importancia que tiene el empleo en la economía de las naciones. Seguramente desconocen la relación entre el empleo y el crecimiento. Así, cuando hay escasos emprendedores, se crean pocas empresas que se traduce en escasa oferta de empleo, mucha desocupación, sueldos bajos, más pobreza y estancamiento. Los gobernantes y los altos funcionarios, no solamente los de nuestro país, generalmente estudiaron economía en las facultades, pero desconocen la economía cotidiana. En Estados Unidos, el país más desarrollado del mundo, el índice de empleo es lo primero que mira el Gobierno para delinear las variables de su política económica

P.: ¿Cómo evalúa la actitud de los sindicatos ante la pandemia?

E.L: No se me ocurre qué podrían haber hecho los sindicatos en estas circunstancias. En cuanto al desempleo, recientemente la CGT se manifestó contrario a cualquier iniciativa de cambio para combatirlo mencionando que el cambio contraría las “conquistas sociales”, como si fuera que todo está bien, sin mención alguna al fuerte desempleo -el real, no el que informa el INDEC-, por la falta de oferta de trabajo.

P.: ¿Qué opinión le merece la prohibición de despedir y la doble indemnización?

E.L: Estas disposiciones concuerdan con las políticas anti empresariales que rigen en nuestro país -y en todos los países menos desarrollados-, por las cuales, desde hace más de 70 años, entre 200 países, Argentina es el que menos creció. No olvidemos que nuestro país hace 100 años era uno de los más ricos del mundo y su moneda era la mejor. Como resultado de estos decretos, nadie toma empleados, con lo cual se verifica que sólo en abril de 2020 se perdieran 180.000 puestos de trabajo y luego se perdieron 364.000 empleos. Hay más pobres y personas sin trabajar; al mismo tiempo en el país hay muchísimas cosas para hacer que no se hacen.

P.: Usted que conoció la pobreza de Europa y llegó a un país donde se podía progresar. ¿Por qué cree que desde hace décadas la pobreza en la Argentina continúa en ascenso y llega hoy a más del 40%?

E.L: La pobreza multidimensional seguramente ya supera el 50%, ya que según INDEC, en el primer semestre de 2020, era del 47%.

Creo que, de no cambiar los actuales lineamientos del país, seguirá aumentando. El Gobierno, los políticos y los economistas deben de una vez por todas entender que los países prosperan cuando hay un clima favorable para los negocios. Por lo cual, se deben cambiar las legislaciones que atacan a los emprendedores, los empleadores y sus emprendimientos permitiendo su crecimiento y el crecimiento de la oferta de empleo, fundamental para el crecimiento económico.

P.: ¿Es cierto que se ha perdido la cultura del trabajo? ¿A qué lo adjudica?

E.L: Los planes sociales actuales solucionan parcialmente la situación de indigencia y llegaron para quedarse.

Solamente desaparecerán cuando se produzca el cambio en las políticas que permitan el crecimiento, cuando esto ocurra y los sueldos sean muchísimo más elevados que los planes.

Las personas que ahora no trabajan no tienen otra que los planes, pero conociendo la mentalidad de las personas, cuando se les ofrezca la oportunidad de buenos salarios, salarios realmente buenos, sin duda dejarán los planes y volverá a crecer la cultura del trabajo y con ello también la de la educación.

También mejorará su situación y la de todos los que trabajen; los buenos salarios ayudarán al crecimiento del país. Las sociedades crecen de abajo hacia arriba, cuando los trabajadores están mejor, están mejor todos los componentes de la sociedad.

P.: ¿Cómo está la situación del sector textil?

E.L: El sector textil se encuentra afectado como toda la industria y el comercio del país, con una producción inferior a su capacidad en aproximadamente el 50 %. El encarecimiento de los fletes internacionales podría ser una oportunidad para la competitividad de la industria textil nacional, pero dada la situación, no se observa. La industria textil, como toda la industria del país necesita un cambio para poder crecer.

P.: ¿Cuáles son las amenazas y las oportunidades que tiene la industria textil argentina?

E.L: La industria textil ya estaba trabajando antes de la pandemia en un 50% de su capacidad, con una dotación de personal de la mitad de hace unos 20 años, con lo cual, si siguen las legislaciones que penalizan a los empleadores, y el país sigue estancado y con el 50% de la población pobre, la industria textil aprovechará muy poco la ventaja del encarecimiento de los fletes internacionales, especialmente, los de China.

P.: ¿Por qué razón los productos textiles manufacturados en la Argentina son tan caros?

E.L: El encarecimiento se debe a los elevados y acumulativos impuestos y el elevado costo de la distribución y comercialización, en especial en los productos con marca; esto es fácil de observar en los producidos informalmente, que pagan parcialmente impuestos, por lo que no son caros.

P.: Se sostiene que la industria textil argentina es cara e ineficiente porque culpa de las políticas proteccionistas. ¿Es así?

E.L: No creo que sea ineficiente; desde ya que sería sumamente más eficiente y competitiva si cambiaran las regulaciones y leyes, especialmente las actuales laborales, protegiendo a los trabajadores con los seguros de desempleo, que no penalizan tener empleados.

P.: ¿Qué opinión le merece la política económica del Gobierno?

E.L: No estoy calificado para opinar sobre la política económica del Gobierno, pero puedo observar que los resultados de esa política son desastrosos.

P.: ¿Está de acuerdo en descontar el salario al empleado que no quiere vacunarse contra el COVID como lo planteó la UIA?

E.L: No creo que sea una medida que pueda implementarse con la actual legislación. Creo que todas las personas deben vacunarse como parte del tejido social, más aún, que están demostrado sus beneficios.

P.: Usted empezó con un pequeño taller y llegó a tener 1.200 empleados. En las últimas décadas, por el contrario, el país asistió a la pérdida de empresas ¿Ya no es negocio tener una empresa en la Argentina? ¿Volvería a fundar su empresa? ¿Podría hacerlo?

E.L: Es muy difícil operar empresas en la Argentina. Muchas multinacionales comparan los resultados de sus filiales locales con las otras que tienen en otros países y, aun asumiendo importantes pérdidas, resuelven cesar; de hecho, muchas de ellas las trasladan a Brasil.

Son muchas las que decidieron irse; otras, siguen, esperando los cambios. Los empresarios pymes con una única empresa, haciendo lo imposible, seguimos trabajando.

La decisión de fundar una empresa es muy compleja, depende de muchísimos factores, y es muy difícil poder contestar esta pregunta. Lo que sí es seguro es que en el actual contexto, las empresas además de superar toda clase de problemas, no crecen como merecerían; salvo excepciones.

Karagozian: “La iniciativa de la mochila argentina genera trabajo y baja el gasto”

Fuente: El Economista ~ El desempleo es una problemática fundamental a resolver en los próximos años. Actualmente la tasa de desocupación se ubica en 10,2 % y afecta a cerca de 2 millones de personas. En un país con 42% de pobreza, es menester resolver esta situación. 

En diálogo con El Economista, el empresario textil, Teddy Karagozian, habló sobre su propuesta para crear una “mochila argentina” que permita al trabajador llevar consigo su indemnización, adoptando un Seguro de Garantía de Indemnización (SGI). “Esta iniciativa responde a la necesidad que plantea la izquierda de generar trabajo y el de la derecha de bajar el gasto público”, aseguró el dueño de TN Platex, la hilandera más grande del país.

Usted sostiene que su propuesta resolvería varios problemas de la economía argentina, ¿pero no son factores fundamentalmente macroeconómicos que generan esas dificultades?

El déficit, la emisión, la inflación o la gran cantidad de impuestos son cuestiones que repercuten en la sociedad, pero fundamentalmente son síntomas de una enfermedad mayor. El problema real es que el gasto público es muy alto debido a que hay muchos trabajadores en el Estado, sumado a muchos jubilados jóvenes y desocupados que viven de las arcas públicas. La causa principal de ese proceso es que los empresarios argentinos no empleamos suficiente gente. La mala situación macroeconómica es consecuencia de todas estas cosas, no sale de la nada.

¿Cómo califica el sistema laboral actual?

Un ejemplo adecuado sería el de una persona que está a punto de ahogarse: ese hombre sabe que está debajo de la línea de flotación y hace un último respiro porque su instinto lo llama porque sabe que esa va a ser la última bocanada de aire. El aumento de impuestos, sobre los que generamos valor, para solventar gastos improductivos como los empleados públicos, sería ese último respiro. Esa es la herramienta que se viene aplicando y no funcionó, porque en ese caso Argentina debería ser el país más rico del mundo al tener semejante carga impositiva.

¿De qué trata entonces el Seguro de Garantía de Indemnización (SGI)?

La propuesta es un seguro que lo paga todos los meses el empresario y quedará en un fideicomiso administrado por la Anses, la Superintendencia de Seguros, y una entidad de control a designar. El empleador va a pagar mensualmente en base a la antigüedad promedio de sus empleados. El piso es del 2%, para las empresas que tengan un promedio de antigüedad más alto, y un techo del 8,33% para los que roten su personal más seguido. Con el pago que realizan esas firmas, el fondo recaudaría más de lo que esa compañía necesita para pagar las indemnizaciones. Otra diferencia sustancial con respecto al sistema actual es que la indemnización se cobrará mes a mes hasta agotar los años de antigüedad con el Estado como garante. Esto traerá fluidez tanto a la familia del despedido como al trabajador que se haya tomado un tiempo.

¿Cómo se pagaría y qué diferencia habría entre los despidos y las renuncias?

El trabajador tendrá a disposición, en caso de despido o de retiro, un ingreso mensual por cada año trabajado. El primer mes de la indemnización correrá a cargo del empleador, bajando significativamente el costo del SGI y facilitando la administración del sistema para que Anses tenga un mes de gracia a fin de tramitar el pago de esa indemnización. En caso de un cambio de empleo o deseo de descanso por parte del trabajador, no cobrará el primer mes para no incentivar el cambio innecesario, pero no pierde ese mes de su activo. La principal diferencia con respecto al marco actual es que desaparece la distinción entre despido con y sin causa. Asimismo, también será indistinto si el vínculo laboral terminó por despido por parte la empresa o si la persona prefirió renunciar, pues en ambos casos el trabajador tiene y mantiene sus derechos.

En la construcción existe un esquema parecido. Sin embargo, eso no bajó la informalidad sino que continúa siendo un sector con un alto porcentaje de trabajadores en negro. ¿Cuál es la diferencia con lo que usted propone?

En la construcción hay un fondo que está a nombre del empleado. En este sistema hay un fondo que es un seguro que tiene el trabajador, que genera un activo para esa persona y una reducción del pasivo laboral para las empresas. Otra diferencia es que el SGI es más barato porque se cobra más a quienes despiden más, y viceversa. El empresario tiene la motivación de sostener su personal y el empleado la tranquilidad de que va a cobrar su indemnización. Me gustaría aclarar que esto no es un fondo de desempleo, es un activo para el empleado que va a cobrar lo que le corresponde sin ningún tipo de necesidad de conflicto. 

¿Habló con sectores de la política sobre este proyecto? Porque muchas veces es difícil ponerse de acuerdo y que este tipo de iniciativas sean implementadas.

Me llamaron casi todos los partidos políticos por este tema, a excepción de la izquierda. Todos me manifestaron el deseo de avanzar en esta medida de algún modo. Esto va a bajar la presión que tiene el Estado de ser el empleador de último recurso y se podrá achicar el gasto, bajar los impuestos, la inflación y así mejorar la situación de pobreza. Esta iniciativa responde a la necesidad que plantea la izquierda de generar trabajo y el de la derecha de bajar el gasto público.

¿No hace falta primero cambiar la ley de contrato de trabajo para avanzar en este mecanismo?

Lo que se pide en la legislación no es castigar a los empresarios por despedir, sino compensar a la persona que se queda sin empleo. Esta iniciativa cubre esa parte porque diferencia al que despide y al que se va por su cuenta con el pago que hace el empresario el primer mes en caso de despido. Rara vez en Argentina el trabajador recibe el total de su indemnización y aquel que lo cobra a partir de un juicio tiene que pagarle a un abogado, sumado a que seguramente pasen muchos años antes de llegar a cobrar. Con este esquema, hay un garante del derecho que es ese fideicomiso. Son más beneficios para el conjunto de los trabajadores. La política debe promover la generación de empleo para los habitantes, la ley de contrato de trabajo actual va en contra de esto. 

¿En principio no aumentaría el costo laboral debido al pago que realizarían las empresas para constituir el SGI?

En la teoría sí, pero no en la práctica. En el caso de una empresa que no tiene más ese pasivo laboral del que hablo, tendrá luego una mayor posibilidad de acceder al crédito. En caso de quiebra, los bancos cobran después que los empleados y por eso no dan créditos razonables. Al tener ese activo, este riesgo desaparece y las empresas serán sujeto de crédito. El segundo beneficio es que aumenta la productividad, porque al no haber conflicto la gente deja de faltar, trabaja mejor y más rápido. Además, al no tener personas que se auto accidentan para hacerse despedir, bajará el costo de las ART. 

¿En qué se beneficiarían los empleados?

El empleado obtendrá un ingreso mayor. A partir de esta normativa, el trabajador tendrá su sueldo más el activo que acumula en el SGI que, en caso de no cobrarlo, se suma a la jubilación. Esa “mochila” de la que hablamos se convierte en un activo que el empleador paga mes a mes. En caso de cambiar de empresa, la persona se lleva consigo la antigüedad acumulada en su trabajo previo. Entonces, los currículums subirán de precio, porque un empleado que estuvo muchos años en una empresa es un trabajador fiel y competente. Ese seguro también funciona como una garantía para acceder a crédito para los trabajadores. A su vez, las empresas le van a pagar más a los buenos empleados para que no se vayan: eso también va a disminuir la cantidad de desempleados y así también habrá mejores sueldos. 

¿El Estado deberá pagar también ese aporte? ¿Qué sucede si un empleado público quiere pasarse al sector privado?

El fideicomiso finalmente va a recaudar más de lo necesario de parte de los privados porque se paga el doble. Por otro lado, este fondo siempre va a tener dinero porque es un flujo. Un buen ejemplo es el de un empleado del Estado que trabaja allí hace 10 años. A partir de este sistema comenzarán a haber mejores oportunidades en el sector privado y en caso de cambiarse, esa persona mantendrá su antigüedad. Entonces, las arcas públicas tendrán un sueldo menos que pagar. A su vez, la empresa contratante también aportará al SIG por ese empleado y al sector público por los aportes que ya se pagan normalmente.

Innovadores. Reinventarse en la pandemia

Fuente: La Nación ~ Los japoneses lo saben hace siglos: en su particular idioma, la palabra “crisis” está compuesta por dos caracteres, uno que significa “peligro” y otro que se traduce como “oportunidad”. Pero esta idea, que viajó por todos los rincones del mundo y desde entonces ha sido repetida hasta el hartazgo como una máxima de la vida y de los negocios, nunca se puso tan en evidencia como con la pandemia del Covid-19.

De repente, eso que venían machacando los speakers motivacionales en sus charlas y los autores de bestsellers en sus libros de management se hizo carne. En la Argentina, los emprendedores locales aseguran que, de alguna manera, un país como el nuestro, signado por vaivenes e incertidumbres, fue la escuela perfecta para esta prueba extrema y sin parangón. Sin embargo, también admiten que nada de lo que vivieron antes de 2020 los pudo preparar para lo que se vino.

A algunos de ellos la cuarentena los agarró con empresas ya maduras, establecidas, que tuvieron que repensar y actualizar para no morir en el intento. A otros, los sorprendió en plena etapa de lanzamiento de su proyecto, y se vieron forzados a reinventar sobre la marcha para no perder la carrera antes de largarse a correrla. Hubo también quienes, en lugar de caer en la frustración o desesperación generalizada, sintieron ganas de crear algo nuevo, a tono con los tiempos pandémicos. En todos los casos, hubo miedo e incertidumbre y adrenalina y coraje. Pero, sobre todo, una pasión por innovar que, contra virus y marea, triunfó.

MAMOTEST

Cuando irrumpió el Covid-19, Mamotest llevaba ya ocho años intentando revolucionar la salud con la telemedicina. La empresa B fundada por Guillermo Pepe se enfoca en detectar el cáncer de mama, ofreciendo telemamografías de ultra bajo costo a mujeres sin posibilidades geográficas y/o económicas de tener atención médica de calidad. ¿Cómo? Llevando mamógrafos digitales a provincias del Norte argentino y generando una red de profesionales que, desde cualquier punto del país –o del mundo– ven las imágenes y hacen su diagnóstico en tiempo real. Así, una mujer del Impenetrable chaqueño puede ser atendida remotamente por un médico experimentado y con la misma tecnología de punta del mejor hospital de Nueva York. Por esta innovación, Mamotest ha sido reconocida por las Naciones Unidas y la Universidad de Harvard.

“Los centros de salud se vieron obligados a digitalizarse e innovar”, dice Camila de Pamphilis, de Mamotest
“Los centros de salud se vieron obligados a digitalizarse e innovar”, dice Camila de Pamphilis, de MamotestFélix Busso

“La cuarentena nos dejó patas para arriba, como a todo el sistema de salud. Cambiaron las prioridades y nuestros 14 centros se cerraron, sin perspectivas de apertura. Pero no nos paralizamos. Nos dimos cuenta de que esa tecnología que teníamos completamente desarrollada para otra aplicación podía atender a nuevas necesidades”, rememora Camila de Pamphilis, COO de Mamotest y destacada en febrero pasado como una de los 100 Visionarios en Salud por el Foro Internacional de Avances en Salud de Estados Unidos.

Mamotest montó una red solidaria de diagnóstico por imágenes para radiografías de tórax y pulmón, que funcionaba 24-7 y daba los resultados en 30 minutos. “Por entonces, ni había PCR y, si bien nuestro sistema no confirmaba el Covid-19, servía a modo de triage para detectar neumonía, enfermedad asociada a la presencia del virus”. Más de 300 radiólogos aislados en sus casas se anotaron como voluntarios para esta iniciativa, que ayudó a que hospitales de España y Latinoamérica (incluso uno en el medio del Amazonas) aceleraran tiempos, bajaran costos y evitaran colapsos.

“Hace años que sabemos el valor que tiene el diagnóstico por imágenes a distancia, pero su adopción venía muy lenta. La pandemia hizo que los centros de salud se vieran obligados a digitalizarse e innovar”, reflexiona la COO, quien además cuenta que, con una empresa de Inteligencia Artificial, crearon un algoritmo para analizar los datos recabados y, a futuro, esto ayudará a entender mejor qué significó el Coronavirus para la salud de la humanidad. “Pudimos usar esta crisis como oportunidad para demostrar lo que podemos hacer y cómo pensamos la medicina: el paciente tiene que ser el centro, y eso nos lleva a buscar soluciones que usen la tecnología para escalar y acelerar los ritmos, pero siempre con un enfoque humano”.

La empresa, de todos modos, no cambió su foco. Ni bien Mamotest pudo reabrir sus centros, logró revertir una triste estadística: mientras que la cantidad de mamografías en Argentina descendió un 70% desde marzo de 2020, en sus pacientes, la baja fue solo del 30%. Además, acaba de recibir US$ 1,6 millones de inversión por parte del laboratorio estadounidense Merck & Co. y lanzó su operación en México. “El cáncer de mama no espera y la pandemia no puede ser un stand by”, concluye de Pamphilis.

STREAM IN

“Me dediqué a vender telas de camisas toda mi vida. Antes de la pandemia, algunas de las mejores marcas de ropa del país nos compraban unos 120.000 metros de tela por mes. Era como llenar 12 veces al año un estadio de River”, cuenta Damián Schuchner sobre la empresa textil de su familia, y remata: “¿Quién compra una camisa de vestir ahora? Nadie. Eso me generó la incomodidad –y, también, la libertad– de buscar algo distinto”.

Así fue como, a los 48 años, Damián se encontró con las ganas de emprender algo nuevo, al tiempo que lidiaba con la particular dinámica que le impuso la cuarentena a él, a su pareja y a sus hijos: trabajo, estudio y ocio, todo junto, todos juntos, a toda hora. El caos de grupos de WhatsApp (uno con los padres del colegio, otro con los docentes, también chats con el apoyo escolar y el profesor de karate de su hijo) le hizo notar que no existía una forma de resolver de manera sencilla y “en un solo click” toda la logística de tomar una clase virtual, desde elegir al profesional y agendar una fecha hasta hacer el pago online.

Ese fue el germen de Stream In, que se lanzó a principios de julio pasado como “el primer marketplace que permite compartir servicios y experiencias de forma rápida, simple y segura en vivo a todo el mundo”. Damián pensó este proyecto con mirada inclusiva: “Lo que uno sabe, al resto del mundo le puede servir. En nuestra plataforma, un maestro de matemáticas en silla de ruedas puede dar la misma o una mejor clase que otro. O un psicólogo argentino puede atender a un paciente en España o donde sea. O una mamá que se pasó un mes en la terapia intensiva junto a su hijo internado en un hospital puede compartir su experiencia con otra que está por pasar lo mismo”, se entusiasma.

Gonzalo Agüero y Damián Schuchner, de Stream In, que se lanzó en julio último
Gonzalo Agüero y Damián Schuchner, de Stream In, que se lanzó en julio últimoFélix Busso

Pero a Damián le faltaba alguien que pudiera desarrollar la pata tecnológica. A través de un amigo, conoció a Gonzalo Agüero. La primera reunión que tuvieron fue por videollamada. Cuando se asociaron, todavía no se habían visto cara a cara. Gonzalo confiesa: “El planteo inicial fue: ‘Bueno, vamos viendo, no nos pongamos tan de acuerdo porque quizás en dos semanas no nos gustamos más, pero en el tiempo que pasemos juntos vamos a haber aprendido el uno del otro’”.

Hasta ahora, se vieron personalmente unas cinco veces, aunque ya llevan casi un año de trabajo 24-7 e infinidad de horas de videollamadas compartidas. Además, a menos de un mes de su lanzamiento, Stream In ya contaba con más de 550 servicios disponibles. Damián cierra: “Creo que, con la pandemia, aprendimos a necesitar menos. Y ahí te podés permitir cosas que antes no te hubieras animado a hacer. Así como nosotros nos transformamos, la idea es que Stream In brinde la posibilidad de una segunda oportunidad”.

INTUITIVO

Si a Tomás Manzitti y Nicolás Parziale le hubiesen dicho en julio de 2019, cuando fundaron Intuitivo, que el primer lanzamiento de su empresa sería en Brasil, durante el peor pico del Coronavirus de 2020, sin poder viajar a comprobar por ellos mismos el funcionamiento de su novedoso sistema y trabajando a distancia con un proveedor con el que nunca antes habían trabajado para ponerlo a punto, habrían creído que eso era toda una odisea difícil de ejecutar, pero ¿imposible?, jamás.

Es que ambos ya llevan más de una década emprendiendo en distintos proyectos y si algo les enseñó la experiencia es que todo se resume a “adaptarse o morir”. El Covid-19 volvió esa máxima en exceso real y amenazante. “Se dice que emprender es una montaña rusa emocional, pero la pandemia fue un baldazo. Estábamos en plena etapa de investigación y desarrollo cuando llegó la cuarentena. Primero, la incertidumbre. Después, el freno de ese mes y medio inicial que, para una startup incipiente como la nuestra, era una cuestión de vida o muerte. Pero, relativamente rápido, las empresas a nivel global empezaron a buscar proyectos que apuntaran a la venta directa, y ese es el corazón de nuestra tecnología”.

Tomás Manzitti, de Intuitivo, una solución grab & go
Tomás Manzitti, de Intuitivo, una solución grab & goJuan Pablo Soler

Así resume Tomás los primeros meses post marzo 2020 para la startup argentina que desarrolló una solución grab & go para que marcas como Coca-Cola y Arcor tengan puntos autónomos de venta en la calle en los que el usuario, con solo mostrar su teléfono con un medio de pago digital habilitado mediante QR, puede tomar el producto que quiere e irse con él sin más. Y es que la tecnología de Computer Vision de Intuitivo hace que una cámara de seguridad pueda reconocer movimientos y productos, indicando al sistema qué se llevó la persona y cuánto debe debitar automáticamente de su billetera virtual.

Vendría a ser la evolución de las máquinas expendedoras (que, en Latinoamérica, nunca llegaron a ser furor como en Estados Unidos, Europa o Japón), sumando la misma innovación que aplica Jeff Bezos, dueño de Amazon, para sus “supermercados sin cajas”. Sin embargo, los emprendedores argentinos se dieron cuenta de que era necesaria una vuelta de tuerca más. Por eso, en lugar de apostar a gran escala e invertir en un hipermercado, arrancaron por puntos de venta uno a uno. “El retail físico se va a transformar fuerte con este tipo de tecnologías, que además nos van a permitir conocer los patrones de compra de la gente. Hacia ahí va nuestra tecnología, pero empezamos por este modelo más acotado que, además, no existe prácticamente en ningún otro lado del mundo. Y ya estamos desembarcando en Estados Unidos”, revela Manzitti.

KITCHENITA

Como en el amor, cuando de innovar se trata, el timing es un factor crucial. El francés Alex Boccara y el belga Gaspard Hambückers chocaron contra esta realidad en marzo de 2020. En febrero, habían reunido US$ 500.000 para lanzar Kitchenita, su concepto de dark kitchens (cocinas secretas) que pretendia revolucionar la forma en que los restaurantes ofrecían delivery. Pre cuarentena, estos extranjeros que se conocieron en Buenos Aires aseguraban que había una gran oportunidad para los gastronómicos porteños: desarrollar una unidad de negocio específica para las apps de comida, en lugar de pensar el envío a domicilio como una operación secundaria a la de la experiencia in situ.

Mediante una dark kitchen que funcionara fuera del local, un restaurante exitoso en Recoleta, por ejemplo, podría expandirse a otros barrios, al tiempo que eliminaría la incomodidad de tener a comensales y repartidores apiñados en un mismo lugar. Kitchenita, al mejor estilo coworking, ofrecería la posibilidad de alquilar espacios compartimentados de cocina en un gran complejo totalmente equipado.

Los creadores de Kitchenita, lanzada en febrero de 2020
Los creadores de Kitchenita, lanzada en febrero de 2020Gato Suaya

Era una gran idea, hasta que llegó el Coronavirus y todos los restaurantes del mundo se convirtieron forzadamente en dark kitchens: Kitchenita ya no tenía razón de ser. Para Alex y Gaspard, la sensación de tocar fondo duró menos de 24 horas: “Nos dimos cuenta de algo increíble: que el delivery es un negocio muy distinto a la gastronomía tradicional en cuanto al proceso de producción y su optimización. Con el encierro, cada vez más gente pedía comida, pero tenía que esperar hora y cuarto para abrir un paquete con su plato semi frío. La oportunidad era crear marcas gastronómicas nativas para delivery, con pedidos que llegan en 20 minutos y un packaging impecable”, explica Boccara.

Kitchenita metió ingenieros de procesos y especialistas en data science en sus cocinas secretas, y el resultado fue impresionante: ya crearon 35 marcas (desde una 100% plant based hasta otra de empanadas salteñas junto a Fernando Trocca), que se ofrecen en diferentes barrios según lo que la cruza de datos de apps como Rappi y Google Maps les indica que falta (por ejemplo, “no hay pizzerías con cinco estrellas en Almagro”). “Nuestro enfoque es lo contrario a lo que se viene haciendo en la gastronomía desde el principio de la humanidad: lanzamos una marca sin invertir mucho y no forzamos al mercado a que le guste. Si alguna no funciona, a las pocas semanas la damos de baja sin perder reputación y desarrollamos una nueva”.

De 47 lanzamientos, solo 12 marcas se dieron de baja y, a los dos fundadores, ya se sumaron 35 empleados. Ahora, Kitchenita prepara su desembarco en Santiago de Chile. Al final, resultó ser el timing perfecto.

OH! WEAR

“Somos a prueba de pandemia”. Esa es la conclusión de Sebastián Prado después de más de un año de nueva normalidad con Oh! Wear, la empresa que fundó junto a su amigo y odontólogo Joile Álvarez Castro en 2009. Diez años atrás, cuando se les ocurrió la original idea de crear una marca que fusionara el mundo de la moda con el de la salud y ofreciera ambos de diseño (con modelos llamativos, telas más cómodas, diferentes colores y estampados), pensaron que la mayor innovación ya estaba hecha. Con el Covid-19, se dieron cuenta de que tendrían que reinventarse casi a diario.

El Coronavirus fue el desafío más grande que tuvimos. En la Argentina, el contexto siempre cambia y eso es por demás complicado, pero 2020 puso todo a prueba. Ni bien arrancó la cuarentena, sufrimos un cierre total por dos semanas, sin información de nada, con 30 empleados en sus casas y una incertidumbre enorme. Los médicos nos escribían porque necesitaban ambos y camisolines. Hoy parece de ciencia ficción, pero no pudimos despachar ni un pedido hasta que nos dimos cuenta de que éramos esenciales y arrancamos. Los empleados que se animaban a venir a la oficina eran héroes”.

Oh! Wear tuvo que establecer protocolos y extremar recaudos en un momento muy inicial de la pandemia, cuando faltaba información y experiencia. “Perdí la cuenta de cuántas reuniones tuvimos acerca de cómo cuidar a nuestros empleados. Teníamos que seguir funcionando y tomar decisiones difíciles”. En paralelo, las ventas online explotaron y hubo que mejorar los tiempos y la calidad de las entregas, entendiendo que lo que vendían era mucho más que un uniforme “con onda”: eran parte esencial del trabajo diario del cada vez más exigido personal médico. “De repente, la demanda de camisolines se disparó y tuvimos que hacer más variedad de talles y modelos. También lanzamos Biotec, una línea de ambos confeccionados con una tela argentina antibacterial, diseñada para inhibir al virus SARS-Cov 2 con un 99,83% de eficiencia en tres minutos”, cuenta Sebastián.

Los talleres textiles no siempre pudieron operar con normalidad. Cuando faltaron productos, Sebastián no tuvo reparos en salir por Stories de Instagram para explicar qué es lo que pasaba. Además, Oh! Wear implementó descuentos para los profesionales de la salud que tenían que cambiar de ropa varias veces al día y, cuando les sobró stock, lo donaron a centros de salud públicos.La pandemia nos sirvió para redefinir prácticas, rever procesos y ser más eficientes y productivos. Aprendimos a no dar nada por sentado. Pero, también, ganamos empatía. Hoy, si un proveedor nuestro se atrasa, no es cuestión de pararse desde el ‘solucionalo o fuiste’. Hay que comprender que la gran mayoría de los negocios la está peleando, y que mañana puede que le toque a otro bancarte a vos. No podemos darle la espalda a esto que nos sucedió a todos”.

ALPRESTAMO

“Hicimos algo que no existía. Somos como un supermercado de productos financieros. La persona entra a nuestra plataforma, ingresa unos pocos datos personales y en 30 segundos le decimos qué préstamos le pueden dar los bancos. Y, si todo sale bien, en una hora como máximo puede tener ese monto en su cuenta. En definitiva, cambiamos la forma de pedir plata”. Quien habla es Julián Sanclemente, cofundador de Alprestamo, empresa argentina que ahora ya opera también en Uruguay, México y España.

“Somos como un supermercado de productos financieros", dice Julián Sanclemente, cofundador de Alprestamo
“Somos como un supermercado de productos financieros”, dice Julián Sanclemente, cofundador de AlprestamoJuan Pablo Soler

Alprestamo existía antes de la pandemia, pero el contexto generado por el Covid-19 la aceleró exponencialmente, tanto porque de repente hubo muchas más personas que necesitaban dinero a corto plazo para llegar a fin de mes como por el hecho de que –con la circulación restringida y los bancos atendiendo de manera limitada– los trámites online se dispararon. De marzo de 2020 a junio de 2021, el marketplace creció más de un 500% en cantidad de clientes y sumó 15 empleados (que fueron contratados, claro está, por Zoom).

“Duplicamos el personal y fue una linda sensación sentir que podíamos darle trabajo a la gente en un momento tan duro. De todos modos, liderar por pantalla fue todo un desafío. La incertidumbre de emprender en Argentina es enorme y, con pandemia, mucho mayor todavía. No queda otra que ser aún más flexible. Estamos viviendo un momento que nunca antes vivimos”, reflexiona Sanclemente, y agrega: “Para nosotros, todo esto fue un bidón de nafta que nos motivó y nos llevó a creer aún más en nosotros y en lo que venimos a ofrecer. Porque, con todo el mundo en contra, explotamos. Ahora, sentimos que podemos seguir apostando y que no tenemos techo”.

TREGGO

Si la pandemia significó la explosión del e-commerce (porque todos los locales y marcas estuvieron obligados a vender online), entonces lo que experimentaron las empresas de logística de la última milla (es decir, las que ofrecen el servicio envío de esos productos vendidos por Internet) fue directamente una Supernova. Y puede que no haya caso más destacado en nuestro país que el de Treggo, fundada por Matías Lonardi, Nicolás Torchio y Joaquín Wagner. Es que su app, lanzada en 2016, venía creciendo de manera sostenida, pero jamás se imaginaron que podría quintuplicar sus ingresos en menos de un año. Y mucho menos que se transformarían en un socio estratégico de MercadoLibre.

Matías Lonardi, Nicolás Torchio y Joaquín Wagner, las tres cabezas de Treggo, que quintuplicó sus ingresos en menos de un año
Matías Lonardi, Nicolás Torchio y Joaquín Wagner, las tres cabezas de Treggo, que quintuplicó sus ingresos en menos de un año Gentileza

“Cuando arrancó la pandemia, ya teníamos unos 300 clientes de rubros como electrónica, indumentaria y farmacia. Este último era clave que siguiera activo, pero no estábamos seguros de poder circular: leíamos los DNU y no estaba del todo claro si éramos considerados esenciales. Llegamos a hacer simulaciones financieras que decían que solo podríamos soportar dos meses si no entraba ningún peso”, confiesa Lonardi.

Afortunadamente, pocas semanas después del anuncio de la cuarentena, se habilitó la mensajería. Cuando las ventas online empezaron a crecer y otras empresas de logística más establecidas y tradicionales empezaron a saturarse, Treggo se posicionó como una alternativa más que interesante: las demás solían tener tiempos de entrega de 7 a 10 días, mientras que la startup, gracias a su lógica de conectar clientes directamente con repartidores libres en ese momento, garantizaba los envíos en el mismo día. “Mentiría si no dijera que no sentimos miedo. Nos preguntábamos: ¿vamos a poder tomar todo este volumen o nos vamos a meter en un problema que jamás imaginamos? En paralelo, pasar a trabajar cada uno en su casa y ampliar el equipo de manera virtual fue un enorme desafío cultural”, sigue el emprendedor, cuyo rol de CEO se vio completamente transformado. “Antes, escuchaba a otros líderes decir que lo más importante era el equipo y no dejaba de parecerme una frase hecha. En el fondo, yo pensaba que, como dueños, nosotros tres podíamos solucionar cualquier cosa. Este último año y medio me demostró que, aunque suene cliché, es así: el talento es clave y hoy mi foco está en buscar personas que sean mucho mejores que yo, para poder delegar y confiar”.

La estrategia funcionó: el personal se triplicó, las entregas anuales crecieron un 600% y la app se lanzó en Uruguay, México y Colombia. “Fue una locura linda que nos cambió el negocio. Innovar tiene que ver con transformar, y la pandemia nos obligó a todos a transitar en este camino. Para nosotros, fue clave respirar y sentir tecnología. Sin ella, no podríamos operar”.

Delia Cancela. Los años locos del Di Tella, el feminismo de los 60 y el desafío de unir arte y moda

Fuente: La Nación ~ Se enteró por televisión, muy tarde. Mientras hacía zapping, Delia Cancelavio que un depósito se estaba incendiando en Núñez. Poco después supo que era el lugar que guardaba gran parte de la obra realizada durante toda su vida: desde la década de 1960 en el mítico Di Tella y los diseños que hizo con su marido, Pablo Mesejean, hasta piezas creadas poco antes de esa dramática noche de enero de 2001. Cuando llegó al lugar, por la madrugada, encontró todo destruido. “Estoy viva, pero muerta”, declaró entonces a LA NACION, tras un shock tan fuerte que pensó que nunca se recuperaría.

Acá está, sin embargo. Con su larga cabellera naranja, a los 80 años, sube y baja con agilidad y una tímida sonrisa la larga escalera que conduce a su casa-taller, en Colegiales. Luce igual que cuando posó en 2015 con traje y corbata para una campaña de la marca de ropa Bolivia, que impactó al público masivo con su imagen jovial desde grandes carteles ubicados en las principales avenidas de Buenos Aires. Tres años más tarde ganó el Gran Premio a la Trayectoria, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Nación, e inauguró una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

Con su larga cabellera naranja, a los 80 años, luce igual que cuando posó en 2015 con traje y corbata para una campaña de la marca de ropa Bolivia
Con su larga cabellera naranja, a los 80 años, luce igual que cuando posó en 2015 con traje y corbata para una campaña de la marca de ropa BoliviaIgnacio Colo

“Cuando llegás a esas dos cosas, en la Argentina, decís: ‘¿Qué más puedo hacer?’”, confiesa ahora junto a su tablero de dibujo, rodeada de pinturas y una biblioteca que incluye el catálogo de Mujeres radicales, exposición colectiva itinerante que incluyó obra suya en su recorrido por Los Ángeles, Nueva York y San Pablo. Así que, en 2019, dejó la docencia decidida a “viajar y disfrutar, como hay que disfrutar a cierta edad”.

Fue otro shock, la pandemia, que durante un tiempo la dejó en estado de parálisis creativa y anuló una muestra que tenía prevista en la galería porteña Herlitzka + Faria. Pero volvió a recuperarse. Incluso impulsó Nosotras cautivas, un proyecto internacional que involucra a medio centenar de artistas de Francia y la Argentina, con ayuda de su hija, Celeste Leeuwenburg, y Julia Nowodworski, arquitecta argentina residente en París. “El arte es lo que me salva”, reconoce Delia, mientras se dispone a regresar a la capital francesa tras dos años sin subirse a un avión.

También el libro El Di Tella, investigación de Fernando García publicada este año por Paidós, volvió poner el foco sobre aquella época pop que la contó entre sus principales protagonistas. Se recuerda allí entre otras cosas que en 1965, el dúo Cancela-Mesejean debutaba en la galería Lirolay con la muestra Love & Life: una fiesta “de efecto psicodélico sin ácido” a la que se entraba con anteojos con lentes de colores, y que incluía imágenes de flores, nubes y astronautas. Fue el comienzo de una carrera internacional que incluyó trabajos para grandes revistas de moda como Vogue, Harper’s Bazaar y Marie Claire, y la creación en Londres de su propia marca de ropa, Pablo & Delia, representada en el Victoria and Albert Museum.

Delia Cancela en su taller, en 1966. "Yo ya era feminista -recuerda-, siempre me preguntaba qué pasaba, por qué tanto tabú sobre la mujer"
Delia Cancela en su taller, en 1966. “Yo ya era feminista -recuerda-, siempre me preguntaba qué pasaba, por qué tanto tabú sobre la mujer”Gentileza Delia Cancela

-¿Cómo pasaste este último año y medio, desde que empezó la pandemia?

-Como todo el mundo: sube y baja. Mi vida es un sube y baja, estoy acostumbrada. La vida de muchas mujeres es un sube y baja, por las cosas que tenemos que vivir. Trato de sacar cosas positivas de la pandemia, de todo esto que estamos viviendo. Me hizo reflexionar mucho, me hizo tomar conciencia de muchas cosas. De la fragilidad de la vida, por ejemplo. Y de que es muy importante estar atentos. Porque esto es algo que hemos venido construyendo, que ha venido in crescendo. Y mirá lo que está pasando ahora: olas de calor terribles, frío, lluvias, catástrofes “naturales”. Y el bicho, o los bichos. Creo que hay que tomar conciencia de que eso está pasando a causa de cómo hemos vivido. Si podemos tomar conciencia y cambiar algo, fantástico. Si no podemos… Yo ya soy grande. Pero justamente, me gustaría vivir tranquila y bien estos años de vida, que no sabemos cuántos… Tengo 80. Lo digo y no lo puedo creer.

-Yo tampoco, parecés 20 años menos.

-Soy una persona mayor que a veces se cree joven. Por supuesto que lo siento en mi cuerpo, físicamente no soy fuerte… Mi fragilidad la sentí siempre, pero ahora la siento más. Al mismo tiempo, para mí sigo siendo joven. Y eso me pasa porque, por la pandemia más que nunca, vuelvo a mirar mis dibujos, mis pinturas, y me doy cuenta de la necesidad que tengo de seguir haciendo e investigando.

"El arte es lo que me salva. El hacer. Cuando lo contemplo, también me ayuda. Por eso es tan importante que los museos y las galerías estén abiertos"
“El arte es lo que me salva. El hacer. Cuando lo contemplo, también me ayuda. Por eso es tan importante que los museos y las galerías estén abiertos”Ignacio Colo

-¿Trabajaste mucho en tus obras durante este tiempo de encierro?

-Es difícil de decir. Uno habla siempre de la productividad. La productividad viene a causa de este sistema, que te está diciendo siempre “tenés que hacer”. Y la pandemia te dice: “¿Podés?” Me acuerdo de que al principio, cuando los artistas estaban desesperados porque no podían ir al taller, yo decía: “Qué bueno, yo tengo taller en mi casa”. Y no hacía nada. Porque el shock fue muy fuerte. Después nació el proyecto Nosotras cautivas. Me dije: “¿Cómo vamos a hacer para comunicarnos, para poder estar cerca estando tan lejos?”.

-Además de tu hija, tenés muchos amigos en París, ¿no?

-Sí, París es una parte muy importante de mi vida. Los vínculos, lo que he vivido y lo que vivo cada vez que estoy allá. Si pudiera, trataría de vivir mitad del año en cada ciudad. Se me ocurrió hacer como cuando Celeste era chica, que jugábamos a los “Cadáveres exquisitos”: una continuaba el dibujo sin saber qué era lo que había hecho la otra, a partir de una pista, y de golpe se descubrían relaciones en cada dibujo. Dije: “¿Cómo hacemos ahora?” Porque generalmente lo hacemos estando juntas.

-¿Se mandaban las pistas en imágenes por e-mail?

-Exacto. Empezamos a invitar a los artistas más cercanos. Y fue creciendo hasta llegar a casi 50, y se siguen sumando. Participaron, entre otros, Edgardo Giménez, David Lamelas, Marta Minujín, Leandro Katz, Teresa Giarcovich, Mariana Sissia, Guillermo Kuitca… También hay artistas franceses o que viven en Francia, como Marie Orensanz, Antonio Seguíy Pablo Reinoso. De la coordinación se ocupan Celeste y Julia, que comparte taller con ella. Es mucho trabajo: ellas reciben las fotos y las imprimen. Guardan los originales de los artistas de allá, y yo los de acá. El Instituto Francés nos dio un aval e hicimos un video de presentación; ahora necesitamos ayuda económica para hacer un proyecto editorial y una muestra.

Obras de Mariana Sissia, Marie Orensanz y Delia Cancela que integran su proyecto Nosotras cautivas, que involucra a casi 50 artistas de Francia y la Argentina
Obras de Mariana Sissia, Marie Orensanz y Delia Cancela que integran su proyecto Nosotras cautivas, que involucra a casi 50 artistas de Francia y la ArgentinaGentileza Delia Cancela

-Superaste momentos muy difíciles. Criaste a Celeste sola, y después se quemaron tus obras. ¿Cómo hiciste? ¿A qué te aferraste para salir de eso?

-Ah, ¡vos querés un secreto de vida!

-Sí, ¡claro! Quería saber si el arte te ayudó en esos momentos.

-El arte es lo que me salva. Totalmente. El hacer. Cuando lo contemplo, también me ayuda. Por eso es tan importante que los museos y las galerías estén abiertos, porque eso no es lo que va a llevar a que la pandemia se expanda. La única manera de que se puede empezar a pensar que se puede cortar, es con mucha vacunación. Siempre estuve en contra de las vacunas, pero ahora digo: hay que vacunarse.

-¿Por qué pensás que contemplar arte salva?

-Porque creo que cuando entrás en una obra ya no hay tiempo físico, no existe. Es como la meditación. Estás fuera de la cabeza, que te dice todo el tiempo cosas. Los budistas la llaman Monkey Mind. La cabeza está siempre saltando como el monito, en esa obra que estoy haciendo [señala un mono pintado sobre una tela]. Los miedos están ahí. En la pandemia, el monito se disparó con todo. El arte frena ese monito, y de golpe te ubica. Con los libros es lo mismo, con la música, el cine. Entrás en otra dimensión. Supongo que con el fútbol le pasa lo mismo a mucha gente.

-¿Meditás?

-Trato, todos los días.

-Una vez me contaste que poco antes del incendio no pudiste llorar más. ¿Eso se revirtió?

-No. Vivo sin lágrimas.

-Pero eso no quiere decir que no sientas… ¿Cómo estás con eso, con haber perdido gran parte de tu obra?

-Ya está. Tengo un montón de obra nueva: estas pinturas, las esculturas blandas como el delantal homenaje a las mujeres artistas que expuse en el Moderno y en Proa… Toda la serie de esculturas blandas la hice con asistentes. Ahora, sola, no puedo hacer cosas de gran tamaño. Trabajo mucho con pedacitos pequeños que se van uniendo. Una fragilidad… Me interesa la experimentación. [Toma dos papeles de calcar unidos] Este dibujo es uno que tenía a partir de una obra de 1514. Y tenía esta mujercita que se está cosiendo el corazón. La pegué dentro de ese paisaje, en el cual ya había incluido una silla.

-Pienso en Corazón destrozado, esa obra tuya de 1964 que une las dos cosas: el corazón y los pedazos colgando. ¿Por qué el corazón siempre tuvo tanta importancia en tu trabajo?

-En un comienzo, quizás como la idea de que representaba el mundo femenino.

Corazón destrozado (1964). "Entré en los corazones con una idea algo más pop, cuando sentí una necesidad del impacto gráfico"
Corazón destrozado (1964). “Entré en los corazones con una idea algo más pop, cuando sentí una necesidad del impacto gráfico”Gentileza Delia Cancela

-¿Te considerabas feminista en esa época?

-Sí. Comencé a trabajar sin tener ninguna idea de lo que era el feminismo, porque no tenía mucha información de lo que pasaba en otros países ni había nadie alrededor mío que hiciera eso. Las primeras obras, antes de los corazones, son collages que desaparecieron. Quedan fotos de dos, en blanco y negro. En esa época, a principios de los 60, yo ya era feminista. Esos collages hablaban de la condición femenina, tenían títulos como Las chicas no salen solas. Por ejemplo, había un collage con una pintura de Rubens con esos cuerpos exuberantes, y al lado las Miss Mundo recibiendo el premio… Otro, con ropa femenina y masculina: bombachas, chalecos, todo lo que representaban el hombre y la mujer. Porque siempre me preguntaba qué pasaba, por qué tanto tabú sobre la mujer. No había que hacer esto, no había que hacer lo otro… Era difícil. Entré en los corazones con una idea algo más pop, cuando sentí una necesidad del impacto gráfico, que hablara una sola imagen. Después empiezo a trabajar con Pablo.

-Con Pablo escriben ese famoso manifiesto, Nosotros amamos, para el catálogo del Premio Di Tella de 1966, en el que se adelantan a la idea de que no hay géneros: dicen entre otras cosas que aman “las baby-girls, las girl-girls, las boy-girls, las girl-boys y los boys-boy”. ¿Qué pensás de los avances que hubo en ese sentido últimamente? Incluso está el tema del lenguaje…

-Bueno, empecemos por lo peor: el lenguaje. En el lenguaje yo no entro. Porque a mi edad, ya tengo el lenguaje que tengo. No lo entiendo.

-¿Te parece que excluye en vez de incluir?

-Para mí, sí. Creo que no es necesario. Lo que sí es necesario es que se muestre eso que se está mostrando.

-¿A qué te referís cuando decís “eso”?

-La diferencia. Somos todos seres humanos. Siempre lo pensé así, por eso hacía esas obras al principio. Porque yo no me sentía mujer ni hombre.

-Por eso incluías también ropa de hombre en tus obras.

-Sentía que lo más importante era que yo era un ser humano. No importaba el género. Claro, muy loquita para esa época [risas]. Me pasa lo mismo con lo de la mujer: si lo mirás de afuera podés decir: “Bueno, basta”. Es verdad que, ahora, todo está bien porque sos mujer. Está bien que sea así, porque en un momento tiene que existir eso, para que después se pueda nivelar. Pobrecitos los hombres, en el estado en que están, pero es así. Con lo único que no estoy de acuerdo es con el lenguaje.

Homenaje a mujeres artistas (2018), dedicado a referentes de la historia del arte que cumplieron un rol fundamental
Homenaje a mujeres artistas (2018), dedicado a referentes de la historia del arte que cumplieron un rol fundamentalGentileza Delia Cancela

-Vos llegaste a convivir con dos hombres a la vez. Con Pablo, ya separados, y con otro amigo. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue genial. Vivíamos los tres con Jaime, que era mi mejor amigo, como un hermano. Vivíamos en una casa muy grande, haussmanniana, en el Boulevard Saint Germain. Compartíamos nuestra amistad, cada uno con su cuarto. Fue lindo. Yo soy Libra, y compartir es importante para mí.

-Hace poco salió el libro de Fernando García sobre el Di Tella… ¿Cómo fue revivir esa época? ¿Qué fue el Di Tella para vos?

-Para mí el Di Tella fue un momento increíble, único. Fue un semillero de ideas, de fuerzas, de energías, de creatividad… Ahí se empezaron a construir cosas. Creo que se dio el conjunto de un grupo de artistas, que ni siquiera teníamos las mismas ideas. Justamente, eso es lo interesante. Rescato esa parte. Pero el Di Tella también hacía mucho ruido. Y yo el ruido no lo soportaba. También se habla de que éramos muy competitivos.

-Incluso había competencia entre vos y Pablo.

-Claro. Pero me parece que la competencia sana… El otro día lo hablaba con un amigo del Di Tella. Porque una cosa es la competencia y otra la envidia. No hay que confundir esas cosas.

-¿Qué había en el Di Tella, competencia o envidia?

-Había envidia.

-¿Era sana la competencia del Di Tella, o no?

-En algunas personas sí, en otras no. Por ejemplo, se dice que había mucha competencia entre las tres mujeres “top” del Di Tella, que éramos Marta Minujín,Dalila Puzzovio y yo. Quizás competíamos en cómo estábamos vestidas, pero creo que cada una de nosotras tenía un concepto de lo que hacía, una obra que era fuerte y se sostenía. ¿Cómo voy a competir con Marta? Nunca. Yo la aplaudo. Éramos tan diferentes las tres… Yo rescato lo que me pasó a mí en ese momento, y cómo eso hizo que yo pudiera salir y seguir haciendo. Mucha libertad de hacer. Que después llevé a Nueva York, a Londres y a París.

Obra de Delia y Pablo en Vogue, 1962
Obra de Delia y Pablo en Vogue, 1962Gentileza Delia Cancela

-¿Cómo fue el desfile Ropa con riesgo, con el que presentaron su primera colección en el Di Tella, en 1968? Porque esa fue otra obra pionera.

-Fue una obra pionera.

-¿Convocaron como modelos a gente de otras disciplinas, no?

-Estaban mi sobrina Patricia, que tenía 11 años, y Marcia Moretto, que era bailarina. Había modelos… Hicimos el desfile en una institución de arte, algo que no se hacía, donde la gente estaba sentada y parada, y las modelos pasaban alrededor. Se mezclaban con el público, se movían, bailaban… Era una performance.

-¿Y la ropa cómo era?

-A pesar de lo que dicen, que usábamos cosas de plástico, no… El plástico lo introdujimos con Pablo en los 70, en los desfiles en París, donde usamos grandes bolsas de plástico como carteras, con moños, accesorios que estaban recortados en plástico… Pero en el Di Tella eran algodones pintados, sedas. Era un riesgo usar esa ropa en Buenos Aires, en la Argentina era un escándalo. Pero a mí no me parecía un escándalo. Estábamos evidentemente rompiendo con algo, porque cuando llegamos a Londres y mostramos nuestro trabajo, Vogue nos abrió las puertas inmediatamente. Y nos consideraron artistas que trabajábamos en la moda.

-Y ya en Nueva York les había pasado también.

-Sí. Pero nosotros lo hacíamos muy naturalmente.

-¿Te consideraste hippie alguna vez? Ya sé que no te gustan los rótulos, pero…

-¡Y vos me los ponés! [risas]. Una hippie de lujo. Me acuerdo de que llegamos a Nueva York, con la ropa que llevábamos con Pablo desde Buenos Aires, y los grooviesy los hippiesnos paraban en la calle y nos decían que éramos geniales.

Pablo y Delia en Londres en 1970, retratados por Barry Lategan. "Pablo era muy Mod... Nos vestíamos muy a la inglesa", dice Delia
Pablo y Delia en Londres en 1970, retratados por Barry Lategan. “Pablo era muy Mod… Nos vestíamos muy a la inglesa”, dice DeliaGentileza Delia Cancela

-¿Qué se ponían, por ejemplo?

-Yo me había cortado el pelo muy cortito y me dejé unas largas tiras de pelo que colgaban, como los ortodoxos. Usábamos unos vestidos muy amplios, con unas telas antiguas, con jeans abajo y zapatos con tacos, que pintábamos a mano. Era importante el look que teníamos.

-¿Y Pablo?

-Pablo era muy mod… Nos vestíamos muy a la inglesa. Eso era interesante: acá se miraba mucho a Estados Unidos, en cuanto al look también. Mientras que Pablo y yo mirábamos a Europa.

-¿Y eso de dónde lo sacaron?

-Primero, de nuestro primer viaje, en el 67, cuando fuimos a París becados con el Premio Braque.

-¿Es cierto que el premio contemplaba un solo pasaje, y él se fue en avión y vos en barco?

-Sí.

-Eso por tu miedo a volar o…

-[Risas] Porque los hombres tenían que hacer eso.Juan Stoppani y Pablo se fueron en avión y nos esperaron en Londres, y con Alfredo Arias llegamos a Londres en barco.

-Algo machista, digamos.

-¿Qué te parece? Nuestro dúo Pablo y Delia, o Cancela-Mesejean o Mesejean-Cancela viene de la competencia. De los choques sobre si me invitaban a mí y no lo invitaban a Pablo. Hay una cosa que es muy interesante, en esa época: que las mujeres teníamos un lugar en el Di Tella. A mí me estaban invitando a muchos lugares, me estaba yendo muy bien. Y a Pablo también, por su lado. Pero Pablo no lo soportaba. Entonces le dije: trabajemos juntos.

-Decís que desde ese primer viaje ya empezaron a ver lo que ocurría en Europa… ¿O venía de antes este look de ustedes, tan innovador?

-Venía de lo nuestro. Lo que hicimos fue aceptado en Europa, y en Estados Unidos también. Nosotros estábamos aportando.

Palo y Delia en Vogue, retratados por Barry Lategan. Fue el primer dúo de la plástica argentina
Palo y Delia en Vogue, retratados por Barry Lategan. Fue el primer dúo de la plástica argentinaGentileza Delia Cancela

-¿Te vestías con ropa de hombre también?

-Sí, tenía un traje que me había hecho hacer acá por un sastre, negro. Saco, pantalones y chaleco. Y usaba camisa.

-¿Te gustaron las mujeres alguna vez?

-Me encantan las mujeres, las amo, me llevo muy bien con las mujeres.

-Como para tener una pareja, digo.

-No, prefiero los muchachos. En este momento de mi vida ya es difícil decirlo así, pero… Mi atracción siempre han sido las piernas de los futbolistas. El amor no tiene que ver con el sexo, ¿no?

-Que es el mensaje de toda tu obra, ¿no?

-Sí.

-¿En qué estás trabajando ahora?

-Muchos dibujos. En 2020 tenía prevista una muestra individual en Herlitzka + Faria. Se postergó, como muchas, para 2021. Y este año no se hizo tampoco. Yo estaba preparando algo que venía haciendo hace bastante, sobre la relación de la mujer con la naturaleza. Se mostró en la plataforma Vortic, en Inglaterra, con una galería virtual que se llama Southern Stars.

Naturaleza y mujer en vestido azul, 2015
Naturaleza y mujer en vestido azul, 2015Gentileza Delia Cancela

-¿Como esa obra que tenés atrás?

-Claro, son obras anteriores. La naturaleza cobra mucha importancia y la mujer está ahí, en medio. La geometría representa lo urbano, lo que está destruyéndose… Es de 2015.

-Qué premonitorio. Porque ahora con la pandemia está este éxodo de lo urbano a la naturaleza.

-Sí. En esa otra también la naturaleza está como destruida, y la mujer en el medio, muy fuerte…

-Como empoderada. ¿Te gusta esa palabra?

-Sí. Como empoderada en medio de ese cielo, ese verde… Están como en pedazos. También es de 2015, cuando todavía podía hacer obras grandes.

-Y el hombre no ocupa ningún lugar en esas obras.

-No. Ha tenido su lugar por mucho tiempo. Ahora es el turno de la mujer. Yo creo que la mujer es más consciente que el hombre en su relación con la naturaleza.

-Que es lo que hablábamos al principio. Decías que la pandemia nos llevó a ser más conscientes.

-Sí. Me parece que la mujer es más consciente de lo que está pasando.

-Por algo se dice que es la “madre naturaleza”.

-Exacto, la Pacha Mama.

-Siempre decís que te sentís identificada con Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, tu libro de cabecera. ¿Qué te atrae tanto de ese personaje?

-Comencé a leer Alicia desde chica, con los libros de Robin Hood. Mi papá me compraba toda la colección. Fueron mis primeras lecturas.

-También las revistas que él distribuía, como Burda, ¿no?

-También. Y me sentía identificada con Alicia, todavía a veces me siento identificada. Porque esa niña tiene que aceptar las reglas que le impone la sociedad, no le queda otra, y se rebela. Se pregunta por qué, está siempre cuestionando. Y al mismo tiempo pasa a través del espejo, come los hongos…

-O sea que acepta la reglas, pero busca transformarlas.

-Transgresora total. Pero sigue siendo la niña cuidadosa. Por eso, cuando me preguntás si fui hippie… Viví ese momento. Pero no tenía necesidad de vivir en casas destruidas. No importa si yo no quería hacer eso. Tomar drogas… Sí, tomé drogas, claro. Pero de otra manera.

-O sea que hiciste como Alicia: tomaste lo que había, te adaptaste, pero a la vez transformaste.

-Me perdí también. Fueron épocas de mucha locura, especialmente París. Son épocas de mucha locura porque son épocas de muchos cambios. También fue importante la del sida, fue brutal. De mucho dolor, de muchas pérdidas. Lo han comparado con este momento, pero no es lo mismo. Uno podía dejar de hacer cosas para no contagiarse, tomar las precauciones. Esto es global, es otra cosa. Lo único que me da rabia es que yo me preparé mentalmente para gozar estos años que venían. Ya no tenía que preocuparme económicamente, podía trabajar, hacer todo lo que tenía ganas… Pero cuando pienso en lo que está viviendo la gente que no tiene nada, que está en la calle, digo: “Delia, callate la boca”.

Un industrial recupera dos marcas icónicas: Grafa y Ombú vuelven a manos argentinas

Fuente: BAE ~ Desde Catamarca, Carlos Muia compró el 45% de Santista Argentina, el principal productor de denim y ropa de trabajo del país.Hace pocos días, adquirió Confecciones Riojanas, una planta que fue cerrada en 2019. Ahora se llama Confelar. Es dueño de cuatro plantas textiles en el norte y da trabajo a 1675 operarios.

Desde el corazón de la provincia de Catamarca, un industrial argentino se animó en medio de una pandemia a invertir y recuperar marcas emblemáticas para la industria textil nacional y reabrió otra planta textil riojana cerrada en febrero de 2019.  El hacedor de estos milagros es Carlos Muia quién compró el 45% de Santista Argentina, compró y reabrió la empresa Confecciones Riojanas ahora rebautizada Confelar. Es dueño de cuatro plantas textiles en el norte argentino y da trabajo a 1675 operarios.

La historia de Santista Argentina, ex Grandes Fábricas Argentinas (Grafa), se remonta a casi un siglo atrás. Fue fundada hace 95 años por el grupo Bunge & Born para industrializar fibras. Luego pasó a manos de Camargo Correa, quién adquirió también la empresa Alpargatas. Más tarde, pasó a manos mexicanas, hasta que en 2020, la compró el grupo brasileño GBPK Inversiones Limitada, propietario también de Santista Brasil. En Argentina, Santista tiene una planta en Famailla, provincia de Tucumán donde trabajan 900 operarios y una oficina en la Ciudad de Buenos Aires. Para dimensionar el poder de Santista, vale decir que es líder en la producción de denim y ropa de indumentaria de trabajo con su marca Ombú, entre otras.

Carlos Muia hace 40 años eligió radicarse en la provincia de Catamarca. Con su empresa Confecat da trabajo a 600 operarios y es el principal empleador privado de la provincia. Hace 11 años que está en Famatina con una planta textil en la que trabajan 100 personas, es el principal empleador de la zona. Abrió una segunda planta en Famatina donde trabajan 40 empleados y se animó hace días a reabrir Confecciones Riojanas, que había cerrado en 2019, dejando a 80 operarios sin trabajo y sin la indemnización. Muia se hizo cargo de todo y les pagó lo adeudado. A la par suya trabaja José Antonio, su hermano. Comprometido con las necesidades de los industriales y empresarios del resto del país, hoy es el actual presidente de la Unión Industrial de Catamarca.

Carlos Muia mantuvo la compra del 45% de Santista Argentina en silencio, pero aceptó hablar con BAE Negocios: “Compro Santista con 66 años, junto con mi hermano, es la inversión más grande de mi vida empresaria. Me da mucha emoción que Grafa vuelva a manos argentinas. La planta de Tucumán produce 2.200.000 metros de tela mensuales, de los cuales 1,2 millones son de jean y gabardinade prendas de vestir y 1 millón es tela de indumentaria para trabajo. Es el mayor productor de telas de jeans del mercado nacional y produce el 80% de la ropa de trabajo que se usa en la Argentina. Santista es dueña de la marca Grafil que produce telas para el sector salud y guardapolvos colegiales. No puedo contar cuanto invertí, tenemos un acuerdo de confidencialidad”. El CEO de Santista Argentina es el que estaba, Marcelo Arabolaza.

Desde Confecat, Muia era uno de los nueve licenciatarios que producían prendas bajo la marca Ombú. “Desde Catamarca somos el mayor productor de indumentaria de trabajo con Ombú, proveemos ropa para las grandes empresas y somos el mayor productor de calzado de seguridad en el país. Nuestra segunda generación es dueña de Aire Libre, una marca urbana de sportware y de JL que se dedica a proveer al área de salud de clínicas como el Hospital Alemán, Otamendi, la Clínica Bazterrica, entre otras”, contó en una charla exclusiva con BAE Negocios.

Santista es el mayor productor de denim y ropa de trabajo del país

“Junto con mi hermano, trabajo desde los 15 años, forjamos nuestro propio destino lejos de las luces. Somos empresarios del interior, no tenemos el brillo de otros empresarios o contactos con los medios, no pagamos notas. Cuando protestamos nuestra caja de resonancia es distinta. Soy amante de la industria nacional, tengo una visión industrial de país federal. Haber recuperado una empresa de tal envergadura es un logro muy importante”, confió a BAE Negocios.