Récord de inversiones y de generación de empleo en la industria textil

Fuente: @industriatextilexpo by Andrea LippiLa reactivación de la producción nacional fue la clave que facilitó la creación de miles de puestos de trabajo nuevos, siendo la industria textil el sector que más empleo generó en el último año. Con inversiones que superaron los 235 millones de dólares en 2022, se refleja la necesidad de las empresas de continuar expandiéndose, estar actualizadas y mejorar la calidad de la producción.

La industria textil es fuerte, y en condiciones estables puede desarrollarse correctamente. Según la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, entre septiembre de 2021 y septiembre de 2022, el sector de confección de prendas de vestir incrementó 11,8% su planta de trabajadores. Este porcentaje deja en evidencia el fuerte rol de generador de empleo de nuestra industria textil, que superó ampliamente el 4,7% del total de la industria argentina en el mismo período.

Una muestra más de la flexibilidad del sector que puede adaptarse a las políticas coyunturales, a la situación económica y a diferentes escenarios geopolíticos. En el sector de textil estamos viendo una fuerte tendencia a invertir en maquinaria e infraestructura, que continúa tan activa como en el 2022, superando los 235 millones de dólares. Nos encontramos en un período de modernización, y lo que se plantea como obsoleto o como no competitivo solo es el costo de producción, impuestos increíblemente altos y costos de la energía.

Las empresas tienen la necesidad de estar a la vanguardia, mejorar la calidad de los tejidos. Estos son temas centrales en las grandes fábricas argentinas, que están invirtiendo fuertemente para tener más diversidad de propuestas y para que los confeccionistas se puedan abastecer de mejores tejidos, con mejores prestaciones. La fabricación textil va en línea con las tendencias: el mercado del denim también presenta un fuerte crecimiento, las grandes productoras ya están aumentando la capacidad productiva y surgen nuevas empresas nacionales dedicadas a este segmento.

En el caso de nuestro país, estas inversiones y la capacidad del sector pueden verse reflejadas en Emitex, que en cada edición exhibe las innovaciones y los avances tecnológicos que incorporan las empresas argentinas en cada uno de los procesos textiles. Por otro lado, lo más llamativo que se puede ver es el gran avance que se está produciendo en sublimación y estampación digital, con nuevos equipos y tintas más amigables con el medio ambiente.

Esta tecnología es muy relevante para nuevos productores, jóvenes emprendedores y pequeños empresarios ya que les permite alcanzar gran libertad de creación. A su vez, esto genera un crecimiento de la industria y, en consecuencia, nuevos empleos y oportunidades de negocio.El diseño argentino es reconocido en el mundo, tenemos profesionales excelentes que exportan sus trabajos y agregan valor a la producción, pero en el campo del diseño textil, específicamente, aún queda un largo camino por recorrer.

Emitex 2023 se realizará del 25 al 27 de abril en el Centro Costa Salguero de Buenos Aires, Argentina.

*Gerente de Emitex, Exposición Internacional de Proveedores para la Industria de la Confección.

Evento exclusivo para profesionales y empresarios del sector. Con invitación: sin cargo

Para acreditarse debe presentar su documento de identidad. No se permitirá el ingreso a menores de 16 años incluso acompañados por un adulto.

Más información:

www.emitex.com.ar

Redes Sociales:

Facebook | Twitter | Instagram

Roberto Piazza: “En el mundo la moda es fabulosa”

Fuente: Diario Hoy ~ En diálogo con diario Hoy, el modisto reflexionó sobre el arte y presentó sus nuevos proyectos.

Durante una charla con este multimedio, el cantante y diseñador de primera línea Roberto Piazza recorrió su trayectoria y brindó una mirada particular de la realidad.

—¿Bajo qué circunstancias te adentraste en el arte?

—Considero que todo lo que hago es arte. Primero estudié en escuelas que tuvieran esta línea presente, luego me formé como profesor de Bellas Artes. También empecé a trabajar junto a mi mamá en Santa Fe cuando tenía 15 años. Cuando quise empezar a trabajar para hacer plata, le pedí que corte una tela, una túnica de lienzo: yo la pinté, la teñí, la intervine de forma decorativa. Te estoy hablando de junio de 1975. Y desde ese momento nunca paré hasta el día de hoy. Para mí hacer un vestido es hacer arte, como también un recital de blues, de baladas, de tangos es hacer arte. Además, una obra de teatro o cualquier expresión artística. Todo es arte, se relaciona con el arte. De esta manera, así empecé, con una simple túnica de lienzo junto a mi mamá que supo acompañarme por muchos años hasta que falleció y luego seguí solo. Por el 82 llegué a Buenos Aires y nunca paré hasta el día de hoy, en Argentina y en varias partes del mundo.

—¿Qué características observás en la moda actual?

—En la actualidad, la moda está en una fase maravillosa, solo que no po­demos hablar de Argentina, que transita una etapa caótica en relación a la economía y a su involución. La moda mundial dictamina lujo, barroco, todo lo que sea ostentoso, grande, imperial, maravilloso, caro, costoso, todo lo más de lo más. En Argentina, más allá de la crisis económica y social que se transita, tengo una cartera de clientes que son una élite, buscan vestidos que son despampanantes, jamás algo sencillo. Se trata de una élite que busca eso, me muevo allí y soy el único que lo hace, gracias a Dios. Ahora estoy preparando una colección que se ­presentará en mayo, se llama El fénix y es superostentosa. Se titula así por el hecho de renacer entre cenizas constantemente, y después de la pandemia, ni hablar. La moda en Argentina es “el que puede, puede, y el que no, que mire”. En el mundo, la moda es fabulosa.

—¿Cuál es el balance que hacés sobre tu carrera profesional?

—Hay días en que me levanto con ganas de dejar todo y otros tengo ganas de ir corriendo a la sedería y hacer un monumento gigantesco. Tengo mis días, porque obviamente entre el Gobierno, la pandemia, la economía, las finanzas, los sindicatos y todo lo demás, no te dan mucho aliento ni ganas. De esta manera, te tiene que gustar mucho para seguir adelante. Ahora tengo mis días. Tengo mi mesón, me va bien. Este año fue bueno: estuve nueve meses en Argentina, tuve una buena clientela, vendí buenos vestidos. El balance es bueno. Si hubiera nacido en Europa sería Valentino, pero nací en Santa Fe. En otra vida lo seré.

—Te instalaste en el Viejo Continente, ¿cómo fue la vida en ese cambio?

—No resido en Europa, siempre voy y vengo. Recorro por meses, voy siguiendo las rutas de las temporadas altas en invierno y la baja, verano. Estaré aquí por tres meses y vuelvo a principios de marzo. Los artistas no tenemos ni fronteras ni países. Vivir en Estados Unidos o en Europa tiene un nivel de vida que con Argentina no tiene nada que ver; igual amo a mi país donde estudié, me crie, hice todo lo que se te ocurra. Pero en otros lados no está la pasión del tango, lo uso como metáfora, pero obviamente es otra forma. Acá caminás en paz, te divertís, es otra cosa.

—¿Qué debilidades y fortalezas encontraste en el camino?

—Las debilidades y fortalezas que encontré en mis casi 48 años de trayectoria son muchísimas. Todos los días. Las debilidades mayores fueron los gobiernos que tuvimos que nunca nos han ayudado, a ninguno, ni a vos, ni a mí, ni a nadie, siempre fue un caos. Siempre hay líos por la inflación, el cambio de peso, el dólar, entre otros. No podés proyectar algo para un futuro, si quisiera tener una cadena de boutiques, estaría loco porque te fundís a los dos días. Te querés comprar algo, no podés; querés acceder a una casa, es imposible, y así; querés proyectar un viaje y no te dejan. Yo tengo un recorrido hecho, pero la gente joven tiene tres mil millones de inconvenientes para ver una luz. Es muy complejo. Lo bueno es que en mi vida hice todo lo que me gusta. Todo lo que hago es lo que me gusta. Y aquello que no me gusta, no lo hago aún así si me conviniera. Una vez me convocaron para ser diputado, con un sueldo altísimo, y como no me gustaba la gente dije que no quería.

—¿En qué proyectos estás inmerso?

—Primero, seguir viajando y haciendo cosas afuera. Hacer un desfile para muchas personas y me lo dedico a mí mismo. También será destinado a la fundación contra el abuso infantil. Tengo unos conciertos de baladas, tangos y blues. Todo está muy enquilombado, si uno no se autogestiona su propio trabajo es muy complicado. Hay que lucharla día a día. Por ahora lo sorteo porque amo lo que hago. Sin embargo, el día que me harte, me canse de toda la desorganización organizada me voy a ir a la mierda, pero por ahora sigo un poco en cada lado y en Argentina, que es mi casa madre, la patria grande.

Por qué Forever 21 dejó de ser una marca de ropa cool

Fuente: IProfesional – Fundada en 1984 por una pareja de inmigrantes coreanos, Forever 21 márcó la moda de los 90 y 2000. Hoy lucha por recuperar su hegemonía

Mientras un joven Do Won Chang, el creador de la marca Forever 21, lavaba platos y servía café por menos de u$s3 la hora, se sintió defraudado. Hacía meses había cruzado el Pacífico norte desde Corea del Sur para cumplir «el sueño americano» y lo que estaba viviendo se parecía más a una pesadilla que a la historia de oportunidades que sus padres le habían contado cuando era un niño.

Es cierto que en su país natal las cosas no estaban bien a en 1981, cuando decidió emigrar, pero al menos no era un extranjero que debía trabajar 19 horas por día para sobrevivir. Como lo que sacaba en la cafetería no le alcanzaba, también atendía una estación de servicio y como eso seguía sin alcanzar, limpiaba oficinas a la noche. Mientras tanto, su flamante esposa, Jin Sook, con la que se había casado en Corea poco después de la primera cita, se ganaba la vida como peluquera (oficio que traía desde su país) en distintos centros de belleza de Los Ángeles.

Ese enorme sacrificio fue la base sobre la que se construyó una de las marcas más emblemáticas de fast fashion de fines del siglo XX y que hoy, en el nuevo milenio, busca reinventarse tras un período turbulento: «No teníamos estudios, no hablábamos bien el inglés, no dormíamos por las noches y cada uno trabajaba en 3 empleos diferentes mientras construíamos Forever 21», dijo Chang sobre aquella durísima época, en la que era un inmigrante asiático buscando cumplir el sueño americano.

La revelación

Cada vez que Chang llenaba el tanque en la estación de servicio y limpiaba con esmero el parabrisas de un auto buscando recibir alguna propina, entablaba en un esforzado inglés una breve conversación con la persona que estaba al volante. En esas charlas aparentemente sin importancia tuvo una revelación: descubrió que los que manejaban los mejores modelos estaban relacionados a la industria de la moda.

Fue entonces cuando decidió buscar un trabajo en una tienda de ropa para aprender los secretos de ese mundo desconocido que podía abrirle las puertas a una mejor vida. «Trabajé en ese negocio día y noche como si fuese mio», dijo Chang en una entrevista sobre aquel trabajo que cambiaría el rumbo definitivo de su vida y el de su familia.

En 1984, después de tres años viviendo en la ciudad norteamericana, el matrimonio logró juntar con mucho esfuerzo u$s11.000. Con ese capital compró un negocio de indumentaria que estaba en venta cerca del pequeño departamento que compartían con los padres de Do Won. No era gran cosa, pero al menos era algo propio. Lo llamaron Fashion 21 y contra sus propios pronósticos en menos de un año fue un éxito.

El nombre Forever 21 remite al público joven (su principal comprador) y al deseo de eterna juventud

Forever 21, el nombre detrás del deseo de eterna juventud

Mientras el dueño anterior había logrado facturar unos u$s30.000 durante los últimos 12 meses, Chang había alcanzado en el mismo lapso ventas por u$s700.000. ¿El secreto? Copiar modelos de su país de origen y replicarlos con los fabricantes coreanos que vivían en los barrios más humildes de LA. De esta manera, evitaba comprar a intermediarios y se aseguraba tener el producto rápido y a bajo costo. La calidad era algo en lo que Chang no reparaba.

En los inicios, Fashion 21 era un local de ropa pensado para la comunidad asiática de Estados Unidos, pero la moda atractiva y barata pronto empezó a atraer clientes de todo tipo. Era tal el éxito que comenzaron a abrir nuevas tiendas en distintas zonas de la ciudad y rebautizaron la marca con el nombre Forever 21, que remitía al público joven (su principal comprador) y al deseo de eterna juventud.

Los Chang siempre habían sido fervientes creyentes católicos, al punto de introducir la Biblia en su marca. De hecho, es famoso el John 3:16 en la parte inferior de las bolsas de plástico amarillas, que hace referencia a ese versículo de Juan y que va en contra de toda regla marketinera de no mezclar nunca negocios con religión.

«Esperamos que la gente conozca el amor de Dios, por eso ponemos esa escritura en las bolsas», explicó el matrimonio para hacer frente a las críticas, que no paraban de llover. Sin embargo, el versículo de Juan pueda que esconda mucho más que un mensaje religioso. También puede ser tomado como una declaración de principios empresariales.  «De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».

Vida eterna, para siempre. Los Chang no estaban dispuestos a conseguir nada menos que eso. 

Crecimiento abrupto de Forever 21

Solo cinco años después de aquel primer local, Forever 21 ya tenía 11 tiendas en toda California y en 1995 cruzó hacia la costa este y abrió su primer local en Miami. Ese salto significó la explosión: hacia 1999 la marca ya se había expandido por todo Estados Unidos, con 100 locales de varios miles de metros cuadrados y múltiples pisos para atender a todos los públicos: mujeres, hombres, niños y bebes.

Para ese entonces, Chang ya había podido comprobar que su presunción sobre los autos, los conductores y la industria de la moda era correcta. Ya manejaba un último modelo.

Poco más tarde, llegaría el turno de traspasar las fronteras. Forever 21 se diversificó con nuevas líneas de negocios como belleza y amplió sus tiendas a 47 países en menos de seis años. Llegó a tener 800 locales, uno de 25.000 metros cuadrados en Nueva York. Ese crecimiento fue demasiado abrupto y descontrolado y, para muchos, significó el principio del fin. Incluso así lo confesó la mismísima señora Chang.

 «No estábamos preparados para soportar ese tipo de globalización. Tener que adaptar nuestro surtido a los diferentes países creó un gran problema para nosotros», reconoció con una honestidad brutal la mujer que ayudó a construir el imperio del fast fashion.

De pronto, cientos de tiendas, de enormes dimensiones y miles de empleados, se volvió un monstruo difícil de operar, sobre todo en tiempos en los que la gente prefiere comprar online que gastar su tiempo yendo a un local.

Quiebra y ¿resurrección de Forever 21?

En 2019, ahogada por las deudas y las demandas por copiar diseños, así como denuncias por explotación laboral, Forever 21 presentó la quiebra. Pero eso no significó su desaparición.

En febrero de 2020 Simon Property Group, Brookfield Property Partners, del segmento de bienes raíces, y Authentic Brands, el holding que tiene marcas como Nine West y Aéropostale, la compraron por el módico valor de u$s81 millones y saldaron deudas por más de u$s50 millones.

Los nuevos dueños iniciaron un drástico proceso de reducción y cerraron cientos de tiendas en todo el mundo. Además, reforzaron el canal de venta electrónica, que empezó a tener gran relevancia dentro de la recuperación de la empresa, y sellaron alianzas con diseñadores e influencers jóvenes para llegar al corazón de la Generación Z. 

Hace un par de años, los Chang vieron cómo se desmoronaba su gran imperio ante sus propios ojos. A pesar de la fe y de los deseos de eternidad, una de las familias más ricas de Estados Unidos se dio cuenta de que, a la larga, nada dura para siempre.

Crearon los “barbijos del Conicet”, facturaron millones y ahora lanzan colitas “anti-piojos” para el pelo

Fuente: Página 12 – El desarrollo científico llevó un año. Cuestan menos de $500 y se pueden usar hasta 30 días. En los próximos meses lanzarán ropa anti-mosquitos y una manta anti-pulgas para perros. El desafío de crear “textiles inteligentes” y la reconversión que vivió una pyme que fabricaba toallas y facturó millones con los “superbarbijos”.

La pyme bonaerense que fabricó los “barbijos del Conicet” y que tuvo una facturación récord durante la pandemia de Covid lanzó semanas atrás un innovador repelente “anti-piojos” para el pelo, que cuesta menos de $500 y se puede reutilizar durante un mes. De la mano de científicos e investigadores buscan pisar fuerte en la industria textil, con “desarrollos inteligentes”. Cuáles son las próximas prendas “con funcionalidad” que lanzarán.

Ciencia argentina aplicada a un problema: los piojos

La historia tiene dos partes: hace un año, Alan Gontmaher comenzó a diseñar un producto que pudiera hacerle frente a las necesidades más simples. “Un mosquito, un piojo”, enumera en una entrevista con Página/12. “Empezamos a trabajar en cómo solucionar esos problemas cotidianos con algo simple, no costoso”, remarca.

Las colitas para el pelo anti piojos ya salieron a la venta.

Pero el empresario también cuenta que hubo inspiración en el clásico y tradicional problema en el que se convierte la pediculosis para niños y niñas, sobre todo en el inicio de las clases. “Lo comentábamos en el círculo chico, les preguntábamos a conocidos qué les parecía la idea y no hubo nadie que nos dijera que no le interesaba”, se ríe. “Todos alguna vez padecimos el problema de los piojos de nuestros hijos, sobrinos. Ahí nos dimos cuenta que la idea era interesante y le servía a todo el mundo. Por supuesto hay que sacarse los piojos, hay que hacer un tratamiento, pero esta colita es preventiva, como un repelente para mosquitos”, explica.

La explicación técnica: cómo ahuyentar a los piojos

Según detalló Gontmaher, la colita repelete brinda un “aura de repelencia” de 30 centímetros. “Cuando un piojo salta a la cabeza el producto que tiene la colita lo incomoda, termina saltando en busca de huir. Es como ocurre con un repelente para mosquitos, que ahuyenta al insecto”, precisa. El empresario aclara que es una “barrera protectora” para evitar el re-contagio, la instalación y permanencia en el pelo.

De todos modos, para que tenga efecto es necesario antes de utilizarla hacer un lavado del pelo y pasar el peine fino. Recién una vez cumplidos esos dos pasos se debe atar la colita al cabello. Las colitas se consiguen a $449 por unidad, aunque Gontmaher aclara que se puede utilizar durante 30 días.

Una pyme con nanotecnólogos y científicos

Tras el éxito con la venta de los barbijos del Conicet Atom-Protect – fabricaron más de 10 millones de barbijos en dos años y medio y facturaron durante la pandemia más de $1.500 millones, la pyme bonaerense incorporó a la planta a científicos e investigadores especializados en nanotecnología y química, e incluso un laboratorio propio. “Sin ciencia es difícil desarrollar una industria con potencia”, decía Gontmaher meses atrás en una entrevista con Página/12.

Sin embargo, también hay una labor en conjunto con investigadores del Conicet, que certificó las colitas anti-piojos. “El Conicet es siempre un referente para los ensayos y la consulta. También ahora tenemos un convenio con la Universidad de San Martín”, cuenta el industrial. En el caso de las colitas, el proceso de investigación y ensayos demoró un año, y recién cuando obtuvieron una fórmula concreta pasaron a los estudios de campo que demostraron que el producto ahuyentaba a los piojos.

El desafío de la ropa y la industria textil inteligente

El empresario, que antes de la pandemia se dedicaba a la fabricación de toallas, explica que el gran desafío de la industria textil es avanzar en la producción de productos inteligentes. “Nosotros seguimos con la línea tradicional de hace muchos años, pero esto nos invitó a ver al rubro desde otro lugar, donde la ciencia esté por encima de lo textil. Hoy tenemos un equipo con nanotecnólogos, técnicos, vamos a exposiciones globales de química”, analiza.

Para Gontmaher, “el futuro va por ahí”. “De acá a unos pocos años me imagino que los productos textiles sin una funcionalidad específica no va a tener mercado. Ya no va a importar si una remera es floreada, lisa, verde o amarilla. Eso es moda y siempre va a existir. El tema es si va a tener alguna prestación, como por ejemplo eliminar el sudor”, enfatiza. “Me imagino una industria con alto nivel de ciencia aplicada”, se entusiasma.

– Eso requiere una inversión mucho más alta. ¿La industria textil en la Argentina está preparada para dar ese salto?

En algunos casos contados con los dedos creo que sí. También hay una cuestión de cómo se enfoca el mundo. Lo que hay que ver es qué otorga el posicionamiento internacional, y si podemos producirla en Argentina y somos competitivos, mucho mejor. Pero creo que no podemos perder de vista nunca que el futuro está en la ciencia, en la complejidad.

– ¿Qué otros productos inteligentes están desarrollando?

En breve va a salir la línea de Atom Pet, que un repelente de garrapatas y de pulgas para las mascotas. Es una mantita para el perro: lo sacás a pasear y cuando vuelve a casa no arrastra pulgas o garrapatas. El plan es que salga en marzo. Para el segundo semestre de este año vamos a lanzar la ropa repelente de mosquitos: remeras o chombas con una protección que evitará que los mosquitos se nos aproximen y va a evitar que nos que nos piquen. Esto es importante, sobre todo en zonas donde hay muchos casos de dengue.

Vivienne Westwood, un paso adelante

Fuente: Clarín ~ La diseñadora británica, fallecida en Londres a los 81 años, fue una creadora implacable y la que mejor supo corporizar la idea más acabada de la vanguardia.

Con más de cincuenta años de labor en la escena de la moda contemporánea, Vivienne Westwood abandonó este mundo y, como no podía ser de otro modo, lo hizo, trabajando. Es que, si hay algo que caracterizó a la diseñadora británica, fallecida en Londres a los 81 años, fue la tenacidad para plasmar sus ideas en prendas de vestir, por ende, en una propuesta más expandida en cuanto a los modos de pensar, hacer y usar la indumentaria.La diseñadora de moda Vivienne Westwood posa con una tarta tras untársela en la cara mientras asiste a un picnic de protesta por el 50 cumpleaños del fundador de Wikileaks, Julian Assange, en la Plaza del Parlamento de Londres, Gran Bretaña, el 3 de julio de 2021. REUTERS/Henry Nicholls/Foto de archivo La diseñadora de moda Vivienne Westwood posa con una tarta tras untársela en la cara mientras asiste a un picnic de protesta por el 50 cumpleaños del fundador de Wikileaks, Julian Assange, en la Plaza del Parlamento de Londres, Gran Bretaña, el 3 de julio de 2021. REUTERS/Henry Nicholls/Foto de archivo

El racconto de su carrera indica que la llevó a cabo entre las emblemáticas consignas epocales “No Future” y “Save The planet”, las mismas que ineludiblemente refieren a los hitos fundamentales de su trayectoria; primero, en la década del 70, cuando en yunta con Malcolm McLaren (manager de los Sex Pistols) creó la estética que definió al movimiento punk, y luego –entrado este siglo– con la sostenida tarea para concientizar sobre la urgencia del cambio climático.

Un paso adelante

Y si la moda es estar un paso adelante, fue, sin dudas, Westwood quien lo asimiló al pie de la letra al volverse una creadora implacable, la que mejor supo corporizar la idea más acabada de la vanguardia.

Así como pergeñó el estilo de las chaquetas y pantalones con recursos típicos de la práctica del bondage, también echó mano a las tachas y los tejidos tartan, entre otros artilugios todavía usados por los punkies, e hizo lo propio al poner en boga las camisetas con inscripciones gráficas, tal el caso del revisitado retrato de la reina Isabel II, bajo la leyenda “God Save The Queen”, aunque con la boca de la monarca cerrada por un alfiler de gancho.

Fue la diseñadora nacida en Tintwistle, quien le ganó al futuro de la hoy ultradifundida moda circular al darle nuevo sentido a las ropas de segunda mano y al recuperar textiles tradicionales por caso el emblemático Harris Tweed, lo mismo cuando ya en los 80 anticipó las prendas genderless o sin distinción de género, usadas tanto por hombres como por mujeres, al presentar su colección “Pirate”.

A su vez, fue Westwood, paradójicamente, quien indagó en la historia de la vestimenta y exageró los contornos de la silueta femenina de antaño al resignificar el uso del miriñaque y el vilipendiado corset, siendo su último gran hallazgo el propósito de evidenciar la necesidad de cambiar el sistema de la indumentaria.

“Buy less, choose well and make it last” (“Comprar menos, elegir bien, hacerlo durar”), una de sus recordadas máximas destinadas a combatir el consumismo, terminó transformándose en un mantra para quienes adhieren a la moda sostenible con todo lo que ello implica en cuanto a los aspectos sociales, económicos y culturales. Y fue justamente en ese sentido que en su manifiesto del 2007 postuló al arte y la cultura como antídoto contra la propaganda.La diseñadora de moda británica Vivienne Westwood posa en una jaula para protestar por la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, el 21 de julio de 2020. EFE/EPA/NEIL HALL La diseñadora de moda británica Vivienne Westwood posa en una jaula para protestar por la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, el 21 de julio de 2020. EFE/EPA/NEIL HALL

Westwood no solo tomó notoriedad por sus reiteradas posturas ideológicas, desde el seno mismo de la industria fashion, montando sus elocuentes creaciones en las pasarelas mainstream y a través de sus campañas publicitarias –incluso en el popular programa de televisión Sex and the City (cuando diseñó el vestido de novia para Carrie Bradshaw)– sino que además procuró hacerlo en la vía pública como activista en manifestaciones frente a la Embajada de Ecuador a favor del cerebro del Wikileaks, Julian Assange, o a instancias del Tribunal Supremo londinense por motivo del fracking (fractura hidráulica).

La misma que se jactó de no llevar ropa interior cuando fue reconocida por sus aportes a la moda con la Condecoración de la Orden del Imperio Británico, algo que repitió posteriormente al recibir el título de “Dame” también otorgado por la realeza.

En tanto ícono indiscutido su legado trascendió con creces a la vestimenta, algo que se traduce en la vigencia que sostiene desde hace décadas y que logró conmover tanto a sus coetáneos como a las generaciones actuales. Así lo demostraron los mensajes que por estos días le dedicaron el mismísimo Paul McCartney, en coincidencia con su primogénita Stella, el italiano Pierpaolo Piccioli y el norteamericano Marc Jacobs, referentes del diseño contemporáneo.

Gino Bogani: “Hay una crisis creativa en la moda”

Fuente: Perfil ~ Sinónimo de alta costura, fue galardonado con el Konex de Platino al diseño de indumentaria. Sus 60 años en la moda.

El petit hotel que, desde hace cuarenta y cinco años, alberga la casa-atelier de Gino Bogani, es un claro reflejo de la piel de quien lo habita. Sobrecogedora e intimidante apenas se traspasa el umbral, se va desgranando en grandes y pequeños tesoros, que se van develando a borbotones en cada espacio, en cada pared, en cada rincón. Y uno se afloja, ante ese recorrido vital donde fluye la historia de su dueño de manera personalísima y aleatoria.

Un imán visual que hace saltar el ojo del visitante de esa colección de elefantes provenientes de distintos lugares del planeta; a esa tortuga Swarovski encargada exclusivamente por una de las descendientes de la casa austriaca; a la imagen de esa Virgen tamaño procesión, enfrentada nada menos que a Proust y Coco Chanel, que intiman desde una atiborrada biblioteca que sobresale entre rollos de telas. Un castillo mágico que se articula a través de una escalera algo empinada, con un piso caminado de alfombras de las Mil y una Noches, y ese techo forrado en satín. Y entonces como pasa con su habitante, la tensión se afloja, y uno se rinde ante la leyenda viviente, a la que hasta se le permiten cierto narcisismo y vanidad bien adquiridos.

Entonces se abre y se confiesa. Amor eterno por el cine y la ópera. Coleccionista maniático de corbatas, relojes, zapatos y guantes de todos los colores. Atento en la escucha que no deja pasar detalle, de memoria perfecta, pone su cuota de humor y sabiduría en sus anécdotas eternamente deslumbrantes, que hacen brillar sus ojos cobalto. No en vano son los sesenta años dedicados a una pasión, la moda. Un hálito vital, en ese creador que siempre fue directo al cuerpo, logrando plasmar con sus mezclas de texturas y colores imposibles, su sello indiscutible. Infinito y eterno, casi inabarcable, se emociona, se retracta, observa y salta de un deseo a otro, con un fuego que no parece apagarse. 

Noticias: ¿Cómo se definiría?

Gino Bogani: Nunca se me ocurrió pensarlo. No me gusta la palabra modisto. Diseñador sí, y un creador, por supuesto. Trabajé mucho para sacar la palabra modissto (con doble ese), cuando mi nombre empezó a ser conocido en los 60, y busqué dignificar la imagen de la gente que trabajaba en la moda, porque en ese entonces no era una profesión muy bien vista. Soy muy detallista, pero no obsesivo como piensan algunos. Tengo un ojo clínico, pero no sólo para mi trabajo, porque he visto mucho cine desde los 12 años. Veía las películas, una y otra vez, por si se me había escapado algo. Soy curioso de todas las manifestaciones culturales y artísticas, porque enriquecen mi trabajo, pero no soy chismoso.

Noticias: ¿Había una cultura cinematográfica en su casa?

Bogani: Me llevaban al cine porque sabían que a mí me gustaba y vi todo tipo de películas desde muy chico. Me hubiese gustado actuar. En mi ignorancia de la edad le daba más valor al cine que al teatro, pero con el tiempo fui cambiando de idea. Hoy en día me gustaría hacer de actor en alguna cosa divertida… o no divertida.

Noticias: ¿Representándose a sí mismo?

Bogani: ¡No, ya estoy harto de mí! ¡Hace ochenta años que me veo! Comedia, drama o algo truculento. Puede ser en teatro o en cine. Pero si lo pienso, me gustaría más estar detrás de la cámara.

Noticias: Director. ¿Cuál sería su película?

Bogani: No lo sé, porque de golpe me entusiasmo con muchas cosas. Haría una de época. Muy actual, pero con un muy buen libro. Una comedia dramática. Trabajaría con varias actrices. Todas las que conozco me gustan. Por supuesto estaría Graciela (Borges), Chiquita (Legrand), Susana (Giménez) Cada una según su personalidad. ¡Y por supuesto Juana! 

Noticias: ¿Cómo las vestiría? Usted ya vistió a toda la familia Tinayre.

Bogani: Me sale en el momento. Sé qué le gusta a cada una. Si me decís un vestido amarillo, automáticamente pienso en la Borges. De las Tinayre, ¡sólo me falta Ámbar! Chiquita sé que se pone todos los colores, a Marcela que la vestí para el casamiento también, aunque usa más corto, y a Juana le hago todo desde el 2020, y no se puede creer porque todo le va. Pero no es cuestión de belleza, es algo que ella tiene y que hace que todo funcione. Hace mucho que no le hago nada a Chiquita …

Noticias: Una familia de mujeres bellas, una herencia. ¿Usted qué heredó de sus padres?

Bogani: La educación, la justicia, la honorabilidad. Es algo que repito siempre, y no puedo dejar de decirlo porque no se los pude decir personalmente. Éramos muy amigos y muy unidos los tres. Me dieron libertad con límites. Me dieron también la perseverancia y la voluntad de trabajo, pero eran implacables. 

Noticias: Tanta historia y tanta vanguardia, ¿no le gustaría escribir un libro sobre su vida?

Bogani: Debería. Pero no tengo tiempo. Lamento que no haya un testimonio escrito de mi trabajo. Hay artículos y opiniones sueltas, pero nadie puntualizó lo que quería decir, mi mensaje a través de mis vestidos. 

Noticias: ¿Qué se negó hacer?

Bogani: Negarme jamás. Acepté a todas las clientas y a todos los modelos. Cuando me vienen a ver es porque les gusta lo que hago. Yo no elijo a las clientas. Lo que no he podido hacer es cuando me doy cuenta que lo que me piden es un disparate.

Noticias: ¿Y cómo se lo dice? ¿Es sutil?

Bogani: Soy sutil…Bueno, ¡a veces no tanto! Porque ante un disparate no te queda otra.

Noticias: ¿Cómo se lleva un hijo único con la soledad?

Bogani: Muy bien. La pandemia tuvo horrores de salud, horrores financieros, pero yo estaba chocho de estar en mi casa. Hay gente que no puede estar sola en su casa. Yo puedo comer solo en un restaurante, pero el que no puede estar solo tiene un problema psicológico. Nunca hice terapia ni nada. Hago mucha terapia con las clientas. Sé lo que hago mal, sé lo que hago bien y lo que me gustaría cambiar, pero no voy a cambiar, ¿por qué habría de cambiarlo a esta edad? 

Noticias: ¿Extraña a su madre?

Bogani: Siento pena que yo estaba en Capri cuando pasó. Y lo peor fue que me lo anticiparon. Fue a fines de febrero, cuando yo estaba en New York y me hicieron una carta astral y me dijeron que iba a estar al otro lado del océano cuando me llamarían para decirme que se había muerto alguien cercano. Ese julio tras el gran baile de la Asociación de Amigos de Todos los Museos en Versalles (París), me fui a Capri. Todos los días hablaba con mis padres. Esa tarde sonó el teléfono, y de golpe me dicen: “Hola Gino, murió tu mamá“. Papá me dijo que no volviera. Tuve un shock. Bajé, y estaba Amalita (Fortabat) con un grupo de gente, y se me debe haber notado algo en la cara porque me preguntó qué me pasaba, y yo le dije que mi mamá no estaba bien. Ella me ofreció su avión…me eriza un poco contarlo. Seguí con el viaje como estaba planeado. Pero estoy contento de no haberme despedido. Durante mucho tiempo no podía pasar por donde la velaron, que fue en esta habitación (su sala de pruebas) pero yo no la vi. Mi padre falleció hace 15 años. Las muertes de mis padres son las ausencias más profundas para mí, y todavía no logro superar ese dolor de no tenerlos físicamente conmigo. Porque siempre me acompañan. 

Noticias: ¿Extraña no haber formado una familia?

Bogani: ¿Dice tener hijos? Me he hecho la pregunta varias veces. Hay momentos en los cuales pienso si no es un egoísmo de mi parte, pero pienso en lo que significa tener la responsabilidad de una familia y me da un ataque. Porque tener una familia es fácil, el chiste es llevarla por un camino y quizás yo no me sienta capacitado para eso. La pasión de mi trabajo me absorbe mucho y para tener una familia creo que no podés estar ausente. Admiro profundamente a los que pueden hacerlo, pero no podría.
Noticias:
Acaba de recibir el Konex de Platino. En 2013 tuvo una retrospectiva en el CC Recoleta. En el 2020 fue convocado en plena pandemia por Juana Viale para ser el diseñador de su debut televisivo, y este año cerró la Semana de la Alta Costura en el Malba, celebrando con 79 mannequins y 180 vestidos, sus seis décadas con la moda. ¿Siente que es un reconocimiento algo tardío?

Bogani: No me siento en el ocaso para pensar que llegaron tarde. Yo sigo trabajando. Yo dignifiqué a la moda. Valoré entonces estar apartado del ruido mediático y de las campañas de prensa, como dije alguna vez, ”preferí el espejo de mi atelier a cualquier pantalla”, porque siempre fue el reflejo de la mujer que llevaba mis creaciones. Siempre es agradable recibir reconocimiento. Es también poner la moda en un lugar cultural que antes no tenía. Tendría que haber estado antes, pero bueno aquí está. 

Noticias: ¿Cómo ve la moda?

Bogani: Una gran desilusión. Pero me lo banco porque creo que son cosas que tienen que suceder para que salgan cosas mejores. Creo que hay una crisis creativa. Afear a la mujer, desvalorizarla, no me gusta. Que la moda sirva para generar la libertad de poder elegir, me parece muy bien, ahora creativamente la noto disparatada. Se puede ser original, diferente, pero no inusable y ridícula.

Noticias: ¿Cuándo comenzó este “derrumbe de la moda”?

Bogani: El primer gran cambio fue el atentado a las Torres Gemelas porque después, en los aeropuertos, había que desvestirse, sacarse los zapatos, el cinturón, y eso fue llevando a que uno tiene que estar cómodo. Y después la tecnología. Que ayudó a crear eso que llaman la fast fashion que es demasiado fast y termina siendo cero fashion.

Noticias: Tres cosas para entusiasmar a Gino Bogani

Bogani: No necesito tres. Dame libertad total con mucho backup, y ya me entusiasmaste.

Teddy Karagozian presentó al nuevo CEO de TN&Platex: Tomi, su hijo

Fuente: AgroPerfiles ~ Orgulloso, el empresario textil Teddy Karagozian presentó hoy el nuevo CEO de TN & Platex, hilado y telas, su hijo Tomi, quien asumirá el cargo el 1 de marzo de 2023.

Karagozian hizo este anuncio a través de Gurú Algodón 2022, y rápidamente recibió los saludos de productores, empresarios y técnicos del sector textil.

Con 33 años, Tomi Karagozian será uno de los CEO jóvenes de Argentina, habiendo presidido la UIA joven hasta ayer, llevando de unos pocos jóvenes a varios centenares de jóvenes dirigentes en formación , trabajando por el futuro de Argentina

Teddy, en tanto, anunció que quedará como presidente del grupo TN&Platex.

TN&Platex es la empresa familiar de hilados más importante de Argentina. Tomi se declara “plenamente optimista” poniendo énfasis en que esa actitud ha sido una bandera de la familia.

“Ser optimista en lo personal, en lo familiar y en lo empresarial, es ser optimista por el país también”, dice.

“Acá el pobre comía mejor que el europeo”: el empresario textil que creció en otra Argentina y quiere sacarla adelante

Fuente: Infobae ~ El empresario textil Enrique Lew llegó con su familia de Polonia en 1936, donde habían vivido penurias por la pobreza. El recuerdo de cuando en las carnicerías regalaban bofe y el día que su padre creó una pequeña fábrica de corbatas que él y sus hermanos convirtieron en una fábrica de camisas de casi 1300 empleados. Escribió el libro Pleno Empleo con propuestas para erradicar la pobreza que tanto le duele de la Argentina.

Llegó a la Argentina en el período de entreguerras, desde Polonia, siguiendo los pasos de un “tío rico”. La historia la cuenta el empresario Enrique Lew (91), sentado en un confortable sillón de estilo, en un piso con vistas al Río de la Plata, rodeado de arte, esculturas y pinturas al óleo, donde vive con su mujer de toda la vida. Los recuerdos son vagos. Tenía cinco años cuando llegaba a esta tierra de abundancia. Corría 1936 y esta Argentina era muy diferente. “Era otro mundo”.

La historia de ese tío rico la devela con gracia, aunque en el fondo, tiene un componente dramático. “Era un sastre que trabajaba de empleado en la calle Libertad, donde arreglaban trajes usados que después revendían. Como no teníamos un mango ni partido, para nosotros, era nuestro tío rico”, explica. Claro, de rico no tenía nada.

Dice el empresario que la vida era muy difícil en Polonia porque no había trabajo. Y que tanto en España, Italia, Francia y Alemania, por eso hay tantos descendientes, miraban a la Argentina porque los salarios eran superiores. “Acá el pobre comía bien, en Europa se moría de hambre”.

Además de la falta de un plato de comida, ya antes de la Segunda Guerra había mucho antisemitismo. Les ponían todo tipo de restricciones para estudiar en la universidad, en los comercios con mayor carga impositiva. Si se postulaban para un trabajo, optaban por el no judío, aunque el judío estuviese más calificado. “El antisemitismo se manifiesta en un montón de cosas. Eso va a pasar un tiempo y va a cesar, pero todavía sigue estando”.

Desde que llegó a la Argentina, Lew no se queda quieto, va en contra de su naturaleza. A sus 91 años, que cumplió el domingo último, continúa trabajando como de costumbre, en su empresa de tejeduría y tintorería, sin descuidar sus rutinas de ejercicios diarios para mantenerse en forma. Esa pobreza que marcó a su familia en Polonia, es la misma que le duele hoy en el país. Por eso en 2018 publicó un libro titulado Pleno Empleo, la riqueza de las naciones y desarrollo económico (Editorial Dunken), un tema que lo desvela.

Enrique Lew, a los 91, continúa yendo a su oficina, como siempre y además, escribe libros sobre economíaEnrique Lew, a los 91, continúa yendo a su oficina, como siempre y además, escribe libros sobre economía

En 1934, primero llegó su padre a la Argentina. Y dos años después, vino él, con su madre y dos hermanos. Casi no llegan. En la solapa de su libro cuenta lo travieso que era de chico y que estuvo a punto de hacer perder el barco a la Argentina en el puerto de Gdynia. “La comunidad judía agasajaba con una cena sabática a los emigrantes para lo cual había una larga mesa con un blanco mantel y candelabros con velas encendidas: al travieso niño no se le ocurrió mejor idea para mostrarse importante que reproducir la actuación que había presenciado de un mago que sacaba el mantel y los candelabros con las velas encendidas permanecían en la mesa, pero sin el mantel. Desde ya que los candelabros volaron por el aire y se generó un pequeño incendio. Salí corriendo asustado y me escondí detrás de unos grandes toneles en el puerto. El barco partía en poco tiempo más y mi madre me buscaba desesperada llorando a mares, conmovido salí y así pudimos embarcar en el Pulaski para la tierra prometida, la Argentina”, relata, todavía sin dejar de preguntarse qué hubiese sido de su familia si por su culpa perdían el barco. “Con seguridad hubiésemos sido cuatro víctimas más del Holocausto ocurrido pocos años después, como lo fueron mi abuelo materno, tíos y primos”, supone.

Llegada accidentada

Al año de desembarcar en la Argentina fue víctima de un terrible accidente. Cuenta que era bastante callejero, como todos los chicos de ese entonces en una época donde no iban a los clubes y jugaban con una pelota de trapo. Lo que hizo fue cruzar la calle “mirando para atrás”. Y agrega: “Me atropelló un auto con todo. Y vino un cura a darme a la extrema unción. Me llevaron al Hospital Álvarez que estaba a dos cuadras de donde me atropellaron, en Avellaneda y Argerich. Se ve que la contextura me hizo aguantar. Aguanté en el hospital y después en mi casa. Es una historia vieja”.

En la tierra de los salarios altos, y donde los pobres comían bien, su padre empezó a trabajar como pintor. Después, apostó por otro trabajo, el de vendedor ambulante donde “empezó a ganar algunos pesos”. Vendía cualquier cosa: toallas, manteles, toallas, sábanas. Con el paso del tiempo, se unió en una cooperativa con otros vendedores ambulantes para vender en una tienda ventas de cosas importantes. “Le vendían a una familia un ropero o un juego de sillones, entonces le daba una orden a ese cliente y ese cliente iba la cooperativa que era como un Gath y Chaves o Harrod’s, elegían ahí, compraban por cuenta del vendedor ambulante esas cosas y las pagaban con facilidades. Empezaron a dar crédito a los clientes que conocían y ahí mi papá prosperó y ganaba como para mantener a la familia”, recuerda.

Enrique en la escuela, en el centro, de traje negro, detrás del chico de traje a cuadrosEnrique en la escuela, en el centro, de traje negro, detrás del chico de traje a cuadros

Por el empeño por salir adelante en la tierra donde los sueños podían cumplirse, el padre de Enrique, vio que unos amigos y gente de su pueblo habían puesto una fábrica de corbatas, el hizo lo propio. “La fábrica de corbatas era más o menos del tamaño de un dormitorio común”, aclara Enrique Lew, quien a los 9 años y a pesar de la modestia de la fábrica, sentía un orgullo enorme. “Supongo que el hijo de Henry Ford no debía estar más orgulloso de su papá que yo”, dice con una sonrisa.

Luego de una breve interrupción de ese negocio, porque su padre continuaba trabajando como vendedor ambulante, volvió a abrirla cuando el hermano mayor de Enrique, Moisés, había dejado tercer año de un industrial. Su padre no quería que sus hijos fueran vendedores ambulantes como él, entonces reinició la fábrica. Cuando Enrique cumplió los 15 años, accedió a que empezara a trabajar en la fábrica “porque estaba desesperado por ir”. La razón es que recién a esa edad podía pasarse al turno noche y así trabajar de día. Enrique iba al Hipólito Vieytes de Av. Gaona y Cucha Cucha.

Y continúa recordando sobre aquellos tiempos en el que los pobres en el país estaban muy bien alimentados. “Era otro mundo la Argentina. Siendo pobres, nosotros comíamos mejor que la clase media europea. Por ejemplo en la carnicería te regalaban el bofe, el corazón. ¿Te imaginas que una familia pobre se hacía un guiso de bofe? Era una exquisitez. Hoy ni debe estar a la venta porque lo deben usar para las salchichas. Y en la verdulería, comprabas una lechuga y te regalaban verduritas para hacer una sopa. ¿Si la verdura era barata? Aquí siempre la comida fue barata y abundante, al acceso de todo el mundo. Hasta el año 70 la Argentina tenía un 5% de pobres”, subraya.

En 2018 Enrique Lew publicó el libro Pleno Empleo donde tiene propuestas concretas para salir de la pobrezaEn 2018 Enrique Lew publicó el libro Pleno Empleo donde tiene propuestas concretas para salir de la pobreza

Enrique Lew junto a su padre y sus hermanos vendieron muchas corbatas. Los chicos que iban creciendo en la empresa y progresando, tenían nuevas ideas, por lo que se les ocurrió empezar a fabricar camisas. Enrique, sin tener auto, hacía de todo: vendía, hacía las entregas y cobranzas. “Y empezamos a prosperar y prosperar. Hasta que la firma Sudamtex nos dio la licencia para fabricar las primeras camisas que no se planchaban en la Argentina”, cuenta.Y fue en ese momento cuando entendieron la importancia de tener una marca y crearon la propia: Perfecta Lew, las camisas que mucho tiempo después promocionó Susana Giménez. En 1966 cuando se escindió la sociedad, llegaron a tener 1300 empleados.

Antes de tener una marca, vendieron en base a productos que tenían mucha salida: una camisa Príncipe de Gales, otra presentada bien planchada, una de corderoy cuando no había y después una a cuadros “que fue un golazo”. Durante esa época recuerda que en el rubro de los fabricantes de camisas no a todos les iba bien: “estaban los que iban para abajo, había quienes vegetaban, quienes crecían y nosotros volábamos”. La voz de la publicidad de Perfecta Lew era la de Hugo Guerrero Marthineitz, que para Enrique era el maestro de los locutores. “Todavía tengo un disco acá donde él me puso gracias por creer en el profesional firmado por Martínez”. Entre otros recuerdos de su vida empresarial. A los 30 años ya se había casado con su actual mujer, nacida en Italia, seis años menor, con quien tiene tres hijos.

La sociedad entre los hermanos no continuó por diferencias. Primero se separaron del mayor, porque quería liderar. Después Enrique se abrió en un proyecto con el menor, Israel Simón, y más tarde siguió solo. Si bien hoy tiene una tejeduría fuerte en la confección de tejidos de ropa deportiva, siente que cometió errores. “Me arrepentimiento de no haber hecho fuerza por quedarme en la empresa de la camisas, no le di la importancia que tenía, y el segundo error fue el rechazar la continuidad de la licencia de Pierre Cardin, que habían conseguido por primera vez en el país. Y el tercer error, separarme de mi hermano también porque perdí fuerza y me quedé solo. Mi hermano se enojó conmigo pero hoy somos grandes amigos, somos hermanos”, expresa.

Mucho antes de escribir su libro, Pleno Empleo, en los años ochentas, el empresario textil empezó a interesarse por la economía del país y a actuar en la Unión Industrial. “Fui vicepresidente de nuestra entidad gremial empresaria. Llegué hasta el departamento de Economía, del departamento de la Comisión de análisis socioeconómico, del departamento pymes. Me interesé por el tema económico, pero en un momento dado empiezo a indagar el motivo de la situación de la Argentina. Si hay países prósperos ¿por qué nosotros estamos estancados y hoy hay prácticamente un 50% de pobres?”

Enrique Lew dice que son los emprendedores el motor de desarrollo de los países Enrique Lew dice que son los emprendedores el motor de desarrollo de los países

Y comparte que fue lo que lo empujó a escribir su libro. Fue camino a su fábrica. “Hará 10 años se construyó un nuevo camino, el Camino de la Ribera, que va bordeando el río Reconquista. De un lado está Merlo y del otro, Moreno. Cuando se inauguró había alguna casas de villa miseria. Al año, más y a los dos años, mucho más. Está lleno del lado de Moreno. Y eso a mí me me afectó y profundice mis estudios del porqué Argentina está como está. Así surgió el libro. Había llegado a una conclusión: donde se ataca el empleo y a los empleadores hay pocos emprendimientos. En cambio en los países donde se protege a los empleados, sin atacar a los emprendedores o empleadores hay crecimiento, prosperidad, menos pobres, la gente gana mucho más y vive mucho mejor”, asegura con antecedentes y estadísiticas.

“¿Quiénes son los que crean riqueza en los países? Los emprendedores”, dice el empresario que asegura que hoy existen menos emprendimientos que hace 15 años atrás. “Es una cosa de locos. Hay más población y menos emprendedores”, cuestiona.

Carlos Pagani, miembro del departamento de Política Tributaria de la Unión Industrial Argentina destaca en la contraportada del libro Pleno Empleo, el “novedoso enfoque del protagonismo fundamental que tienen los emprendedores en el crecimiento del mundo moderno”. Y también explica como la teoría de Lew divide a los países en dos clases “los desarrollados que cuentan con los seguros sociales y los ‘en desarrollo’ que penalizan a los emprendedores que son los generadores de empleo, mediante legislaciones que van a contramano del equilibrio que la economía requiere para su desarrollo”. Lew en su obra se manifiesta en favor de los seguros sociales que protegen a todas las personas y en especial a los trabajadores y sus familias. Pagani termina diciendo que “con seguridad, ‘su manifiesto’ será reconocido como la teoría que sepultó el subdesarrollo a principios del siglo XXI”.

Sobre el desempleo, dice Lew que alcanza el 50 por ciento y no de un 9 como dice el INDEC “Es mentira. Lo que pasa es que la gente no va a buscar empleo porque no hay empleos ofrecidos. La gente no consigue y se cansó de buscarlo, entonces dependen de los planes. Son los pobres. Si no buscan empleo, no figuran como desempleados para el INDEC. Si les das empleo lo agarran encantados, pero resulta que no tienen y viven gracias a los planes porque no tienen otra”, manifiesta.

Lew adjudica el fracaso de todos los gobiernos, incluso el de Macri, a que no le dieron importancia al tema del empleo. “La Argentina puede ser el país más rico del mundo porque tiene recursos pero están sin explotar. Si hacemos el seguro de desempleo, que es el ideal, la gente estará más protegida que nunca. Lo que pasa es que los funcionarios creen que si eliminan la indemnización por despidos los empleadores van a despedir a todo su personal y ¡eso es una locura! porque contrasta con lo que pasa en el mundo desarrollado. Las empresas no funcionan sin gente, pero acá creen -contra la realidad del mundo- que si se elimina la indemnización va a haber más despidos, y es al revés, donde no hay indemnización, hay más empleo”.

Y enumera los países que lo aplican, como Dinamarca. “Cero indemnización, no dan abasto. Alto nivel de empleo. Estados Unidos. Japón, lo mismo. Nueva Zelanda”, ejemplifica con una larga lista de países de un alto estándar de calidad de vida.

El empresario de 91 años no pierde el optimismo de ser escuchado, ni la esperanza de vivir en una Argentina próspera para todos y terminar con la pobreza.

Cynthia Kern, la empresaria textil sin haters: “Lo auténtico es lo más buscado en el mundo. Yo no tengo cirugías y eso se percibe”

Fuente: La Nación ~ Fundó su marca Kosiuko hace 30 años, junto con su marido, Federico Bonomi: “Hay minas a las que los maridos las tiran abajo todo el tiempo. Fede, en cambio, me deja volar”.

Militó contra la joggineta en pandemia. Se apropió de la palabra encendida hasta gastarla. Habla de apertura de ilusión 360, levanta la bandera delas chicas cincuentonas que la rockean, inventó una mascota mundialista, se le planta a los excesos y la influencia latina, cuestiona las redes a pesar de su participación intensísima y una corona de influencer de la que ya no reniega.

Cynthia Kern es un remolino, o un torbellino. Cualquier cosa menos quieta. Fundó hace 30 años, junto con su marido, una de las empresas de indumentaria más exitosas del país y Sudamérica. Llenó un Obras Sanitarias con un desfile despampanante; con cola que daba vuelta la manzana y chicas uniformadas de Kosiuko, un dress code que desde ya no figuraba en la invitación pero que ellas decidieron cual bandera.

Madre de cuatro hijos, dos perros, casada “desde siempre” con el empresario Federico Bonomi, con quien también hace vinos, aceites, velas, perfumes y todo lo que se le ocurre cuando, post viaje, se inspira. “Si voy a Francia y termino en un campo de lavandas, lo más probable es que llegue y lance una nueva fragancia. Cuando algo me vuelve loca, avanzo. Bueno, en realidad siempre avanzo”, dice entre carcajadas la empresaria que se jacta de no tener haters.

"Toda la vida hubo excesos que alimentaron lo vulgar. Para mí la mujer más linda es la natural", dice Cynthia Kern
«Toda la vida hubo excesos que alimentaron lo vulgar. Para mí la mujer más linda es la natural», dice Cynthia Kern Alejandro Guyot

-Una especie de milagro que hay que contar en voz baja. Influencer sin odiadores es algo que roza la exquisitez.

-Lo juro. Es algo impresionante lo que se generó. A mí nadie me agrede. En mis comentarios nadie me dice que soy gorda o que soy flaca, rubia o morocha, que los hago gastar mucho o poco. No va por ahí. Todo es gratitud. Doy tips de estilismo y belleza, comparto ideas, me río con las seguidoras. Y contesto cada inquietud porque mi Instagram lo manejo yo. Obviamente es un laburo, todo un esfuerzo porque trabajo un montón y esto lleva largas horitas de teléfono en mano. Me ha causado más de una discusión con mi marido, pero yo siento una especie de responsabilidad. ¡Cómo no voy a contestar si recibo tanto cariño!

-¿Cómo fue que caíste en las mieles de las redes y te transformaste en gurú?

-Me mata la palabra pero me lo dicen y no lo puedo creer. En realidad, todo empezó con la pandemia. A mí toda esa locura me agarró en Nueva York. Estábamos en viaje de mujeres con mi hija Fiona; cuando llegamos tuvimos que hacer cuarentena en la casa de mi tía. Bueno, pasó lo que todos sabemos, pude volver a mi casa con mi familia y entonces empezó el show. Recuerdo que llegué, nos miramos con Fede y dijimos: esta empresa no la vamos a perder. Treinta años de trabajo y una colección enorme lista para vender. Así que bueno, yo siempre digo que a los problemas, soluciones. Ambos somos ejecutivos y me puse más creativa que nunca, desarrollé una colección nueva, prints, carta de colores. Supe que no iba a existir el verano sino el alto verano. Y, al toque, empecé con los vivos. De pronto me encontré en el vestidor viendo los equipos, que me encantaban. Y sentí desesperación por mostrarlos. Los primeros videítos me costaba un montón editarlos, persiguiendo a los pibes para que me tengan la cámara. Ordenaba y desordenaba; estaba enajenada.

La familia a pleno en la presentación de colección en Obras Sanitarias
La familia a pleno en la presentación de colección en Obras Sanitarias Matias Salgado y Agencias

-Bueno, tema desorden en pandemia. Ese sí fue un hit.

-Yo trabajaba con tres personas muy cercanas, estaba altamente creativa. Pero, a la par, manoteaba la mopa y claramente entré en la locura del orden. Ese fue un gran tema que traté con el terapeuta. Hasta que por orden médica aflojé, empecé a disfrutar de lo nuevo. La posibilidad de almorzar todos juntos. El plan del delivery multirubro, cada uno con lo que le gustaba. Se armaban charlas geniales. Hasta los perros estaban contentos porque no podían creer que nos tenían las 24 horas.

-Y ahí empezaste a luchar contra la joggineta que se estaba instalando, inexorablemente.

-Sí, estuve totamente en contra. Le decía a las mujeres: salvémosnos de toda esta situación caótica conservando la belleza. Yo me perfumaba y me maquillaba un poco porque no podía verme con esa cara de espanto. Supuse que no hacerlo sería el camino hacia la depresión. Pijama, pelo hecho pelota y limpiando… ¡No! Empecé a entrenar más que nunca mi ojo clínico. Miraba a las mujeres, analizaba la estética del mundo zombie en el que vivíamos. Sentí que tenía mucho para contar sobre estilismo. Y fue tan impresionante que después terminé dando charlas en teatros.

-¿Qué pensás que gusta tanto de tu mensaje, propuesta y actitud?

-Creo que cambió el paradigma. Me siguen chicas de 18 y de 50 y pico. Es una franja enorme. Considero que transmito algo creíble; y eso es lo que gusta. Me ven auténtica, natural. Yo no tengo cirugías y eso se percibe. Por supuesto que soy una mujer cuidada, con mis tratamientos, cremitas, las luces buenas. Pero hasta ahí. Lo auténtico es lo más buscado en el mundo.

-¿Las argentinas nos estamos latinizando? El boom de las uñas como garras, las pestañas…

-Espero que no avance demasiado todo eso porque no me gusta nada. Por suerte, así como hay mucha gente que se pone uñas y rellenos tremendos, existe una cantidad enorme de mujeres que conservan la elegancia. Toda la vida hubo excesos que alimentaron lo vulgar. Para mí la mujer más linda es la natural. Me encanta cómo están Jane Fonda o Naomi Watts. Obviamente tienen sus retoquecitos, pero triunfa la finura.

"La mujer, que tanto quiere ser libre, se termina esclavizando de la manera más ordinaria", dice sobre las Kardashian
«La mujer, que tanto quiere ser libre, se termina esclavizando de la manera más ordinaria», dice sobre las Kardashian Alejandro Guyot

-Claramente no son las Kardashian…

-Todas ellas me parecen nefastas. No me gustan nada, pero nada. Es la antítesis de la elegancia, atentan contra la femineidad y son las que arruinaron la moda en el mundo. La argentina nunca quiso parecerse a la latina pero todas estas cosas confunden. Muchas creen que van a ser exitosas si se ponen de esa manera. Y es una pena porque la mujer, que tanto quiere ser libre, se termina esclavizando de la manera más ordinaria.

-¿Habrá vuelta atrás, algún antídoto?

-Sí, hacer siluetas relajadas, contar mil veces que el exceso resta. Por suerte veo mujeres que se pusieron mucha lola y ahora deciden sacarse. Yo confío en el buen gusto de la mujer argentina. Acá se sigue usando la palabra distinguida. Existe esa meta.

-¿Ejemplo de ellas?

-No voy a caer en Juliana Awada, que resulta una obviedad. Me gusta una Carla Peterson, que es tranquila pero tiene onda. Dolores Barreiro. Hay muchas mujeres cancheras. A mí me encanta ese término. Es una palabra que se me pegó hace mil años y aplica a un montón de cosas.

-¿Qué prendas son siempre un sí?

-El primer impacto puede ser un buen par de anteojos. Alguna prenda jeanera, una chaqueta militar. Dos o tres cosas bien llevadas hacen la diferencia.

Zaira Nara y Dolores Barreiro en la pasarela, con 60 modelos en escena y 2500 invitados
Zaira Nara y Dolores Barreiro en la pasarela, con 60 modelos en escena y 2500 invitados foto: Matias Salgado

-¿Qué te da miedo de las redes? ¿La dependencia?

-Por momentos quisiera que no existan. En realidad me gustaría que los teléfonos solo sirvieran para comunicarse, mandar mensajes de texto. Me parece una locura lo que pasa con los jóvenes, el histeriqueo de los likes o no likes, que se relacionen y saquen conclusiones a través de esas cosas. Encima la mentira que es; los filtros. Me parece que la gente ya no sabe para dónde ir. Seguir a una celebridad casi que cansa. Me preocupa que los chicos estén preocupados por cómo los van a juzgar. Entonces, no viven libres. Creo que las redes confunden a la gente. Si se pudiera votar para que dejen de existir creo que nos sorprenderíamos.

-Pero por otro lado contás que te encanta “encender” a las mujeres…

-Primero me encendí yo porque se ve que tenía ganas de hacer cosas locas. Y, después, me encantó contagiar entusiasmo. Hay minas a las que los maridos las tiran abajo todo el tiempo. Fede, en cambio, me deja volar. Se divierte conmigo. Y me dice, ¿tan linda te vas hoy a trabajar? Y eso es genial, te levanta el día. Todos me dicen que la mejor vendedora de mi marca soy yo. Y me la terminé creyendo.

-¿Cuál es tu filosofía?

-Sé femenina, audaz, libre, disfrutá de la moda, jugá.

"Hay que dejar de ver lo que está haciendo el otro, porque es todo una mentira", dice contundente Cynthia Kern
«Hay que dejar de ver lo que está haciendo el otro, porque es todo una mentira», dice contundente Cynthia Kern Alejandro Guyot

-¿Alguna prenda que te parezca imposible?

-La riñonera y las plataformas vulgares. No digo todas porque Valentino sacó unas que son un fuego. Después me matan los jeans con lavado ordinario. Esos tejidos elastizados que no tienen una trama y construcción de pigmento formado desde la hilandería.

-¿Alguna vez soñaste con vestir a alguien?

A Madonna, que siempre la amé. Pero ya no me gustaría porque ahora se fue al pasto. Deformada e irreconocible. Y las primeras damas… La verdad es que me parece una antigüedad. Y después empiezan las críticas, las comparaciones. Para mí lo que realmente está mal es que la gente se pelee todo el tiempo. Y como soy una mujer con esperanza, siempre pienso que las cosas pueden cambiar, que la gente se puede pulir en todos los sentidos.

-¿Pampita sigue siendo la inspiración de todos?

-Yo creo que hay que cortarla con eso de endiosar gente. La verdad es que hice mis desfiles sin ella y no pasó nada. Que no se mal interprete. Está todo bien con Pampita y la felicito, la respeto porque tiene una gran actitud, pero en lo personal no soy su fan. Hay una generación nueva que ya no sabe tanto quién es. Hay que empezar a reconocer talento en gente nueva. Pasa con mi marca. La verdad es que si no me renuevo, me muero.

-¿De qué estás cansada?

-Aunque parezca loco, estoy cansada de llorar. Yo iba a misa con mi papá, siempre. Así que volver sin él, porque falleció hace dos años, se transformó en una catarata de llanto. Cuando empezaban los coros, lloraba a mares. Me pasó durante mucho tiempo y me cansé. Sí, me harté de estar tan sensible. No quiero más tanta emoción en este momento.

"Me siguen chicas de 18 y de 50 y pico. Es una franja enorme. Considero que transmito algo creíble; y eso es lo que gusta", dice
«Me siguen chicas de 18 y de 50 y pico. Es una franja enorme. Considero que transmito algo creíble; y eso es lo que gusta», diceAlejandro Guyot

-¿Y es así? ¿Decidís no emocionarte y lo lográs?

-Bueno, es un trabajo que lo debe decidir uno. La nostalgia no sirve. La casa de la niñez, el pasado feliz, los chicos chicos. Hay que vivir el presente y punto. Por lo menos es lo que yo hago.

-¿Algún otro consejo? Palabra de gurú que quiere volver al celular que solo sirva para comunicarse…

-Jaja. Contradictoria, ¿no? Lo único que creo es que hay que dejar de ver lo que está haciendo el otro, porque es todo una mentira. Nadie muestra enojo, tristeza, soledad o las ojeras. Pero sí el viaje, lo lindo, la excelencia. No me gustaría que la vida de las nuevas generaciones pase por ahí. Siempre me interesa instalar el tema ddel trabajo, la pasión, la vocación. Es muy importante ocupar la cabeza trabajando. Menos humo y más neuronas.

La Argentina está «muy bien posicionada» en el proceso del cambio de paradigma de la moda

Fuente: Télam ~ Así lo concluyeron los disertantes del Cilad, un espacio de reflexión virtual creado por la Cámara Argentina de la Moda y la diseñadora  y arquitecta Andrea Izzo-Capella crearon esta iniciativa durante la pandemia.

La Argentina «está muy bien posicionada» en el proceso del cambio de paradigma de la moda que se profundizó a partir de la pandemia de coronavirus y se basa en los principios del Slow Made, un movimiento creado en Francia que prioriza «la práctica sustentable, el cuidado del medioambiente, la valoración de lo artesanal, el lujo sustentable y el consumo responsable», explicaron los organizadores del Segundo Congreso Ibero Latinoamericano de Diseño (Cilad), que finaliza este miércoles.

Cientos de trabajadores de la industria de la moda de más de 20 países de la región ibérico latinoamericana se congregaron en el encuentro, un «espacio de reflexión virtual» según dijo a Télam uno de sus organizadores, Francisco Ayala, quien preside la Cámara Argentina de la Moda, una institución con 117 años de historia, y que junto a la diseñadora y arquitecta Andrea Izzo-Capella crearon esta iniciativa durante la pandemia.

«En el congreso reflexionamos en torno al cambio de paradigma del sistema hegemónico de la moda que se vive en el mundo», explicó Ayala.

El sistema hegemónico de la moda se vincula a prácticas corporativas que perjudican el planeta, el medioambiente y no respetan ninguna condición de lo humano, y este «no es el caso de la Argentina, ni en la región», destacó el diseñador.

En cuanto a la sustentabilidad: «Argentina tiene mucho para ofrecer», y frente al proceso de cambio de paradigma «está muy bien posicionada porque no tiene una mega industria, escalas depredadoras, ni estas prácticas», explicó.

En el mundo de la moda, «Argentina se destaca por el diseño y la creatividad, pero no por su capacidad productiva», remarcó Ayala.

El Congreso Ibero Latinoamericano de Diseo surgi durante la pandemia Foto gentileza Francisco Ayala
El Congreso Ibero Latinoamericano de Diseño surgió durante la pandemia. Foto: gentileza Francisco Ayala.

En este aspecto, la diseñadora directora general del congreso, Andrea Izzo-Capella explicó que «la producción de telas es la asignatura pendiente en nuestra cadena productiva porque diseñamos y confeccionamos, pero estamos supeditados a conseguir la tela y, en la mayoría de los casos, no la conseguimos, varía la calidad o el mercado se cierra porque el dólar sube».

En el mismo sentido, el presidente de la Cámara remarcó que «al no tener una industria textil argentina fuerte, siempre usamos géneros que no nos pertenecen y tenemos un ‘chip colonizado’ que hace muy difícil lograr una ‘soberanía de la moda'» e «identidad de los diseños» en el país y la región.

«No tenemos soberanía del vestido, la ropa que llevamos puesta no tiene tela nacional, nos falta ese pedacito de la industria textil, algo que disminuiría el valor -de la vestimenta-, porque en la actualidad las telas están en dólares, en valores desorbitantes», añadió Izzo-Capella.

Ambos coincidieron en discutir la idea de la moda como un tema frívolo y destacaron que «la moda es trabajo» ya que se trata de una de las industrias que «más mano de obra genera en el país», y bajo el actual paradigma a nivel mundial, también es una de las «industrias más contaminantes», explicaron.

«Estamos en una cultura de comprar ropa que es casi descartable, un problema que enfrenta el mismo sistema que hace eso, porque en algún momento se van a terminar todos estos materiales y va a tener que cambiar, no va a haber petróleo toda la vida para fabricar nylon y seguir tirando ropa», detalló Ayala, que lleva más de 20 años trabajando en diseño argentino «con identidad» junto a la empresa «Manos andinas».

La fibra de los camélidos, de la llama, la alpaca, la vicuña y el guanaco, entre otros, «son las fibras más finas, tesoros únicos en el mundo, y son nuestras», remarcó el diseñador.

Sin embargo, «gran parte de todas estas materias primas se las llevan en bruto sin ningún valor agregado empresas de lujo que después de las procesan y venden cosas a unos precios infernales», explicó.

Y reflexionó: «¿por qué no hacemos nosotros eso? si es nuestra esa materia prima».

Con este cambio de paradigma, desde la Cámara Argentina apuntan a «llegar a una cadena de valor que sea ‘toda nuestra’, trabajar nuestras propias materias primas y procesos que, si son artesanales, se le agrega mucho valor».

Entre esos procesos artesanales, como el hilado a mano, el tejido, el fieltro, y el telar, existen muchos que son «ancestrales» y son producidos por pueblos originarios de la región.

En la misma línea, Izzo-Capella dijo que «tenemos muy marcado el eurocentrismo» y que «nosotros somos muy nuevos contra 500 años de historia de Francia», pero «tenemos que empezar a trabajar nuestra propia identidad».

En busca de una moda sustentable

El movimiento Slow Made nació en Francia por iniciativa de entidades públicas francesas (Institut Nacional des Métiers d’Art y Mobilier Nacional) y fue fundado por Marc Bayard, quien participó del congreso virtual.

Este movimiento promueve los oficios creativos basados en la investigación, el gesto, la práctica sustentable, la transmisión de saberes, el fomento de la compra responsable y el precio justo.

«El concepto de slow made, el hacer despacio, con disfrute y sin derroche es lo contrario al concepto de fast fashion, ropa rápida y ordinaria, e incorpora el concepto de sustentabilidad», explicó Izzo-Capella, quien también fundó un centro cultural y de diseño llamado Mujeres rurales con esta idea de fondo en la localidad bonaerense de Las Flores.

Francisco Ayala y Andrea IzzoCapella los promotores de la iniciativa Foto gentileza Francisco Ayala
Francisco Ayala y Andrea Izzo-Capella, los promotores de la iniciativa. Foto: gentileza Francisco Ayala.

«Bayard está trabajando desde su fundación y desde el instituto de cultura francesa en un cambio de paradigma en la forma de consumir», destacó Ayala.

Con comprar de forma responsable se refirieron a «comprar menos cosas, que sean mejores y que duren más».

A su vez, a partir de este movimiento surgió el concepto de «lujo sustentable».

Respecto al «lujo de comprarse ropa», Ayala explicó que el cambio de paradigma no tiene que ver con la riqueza como acumulación de bienes, sino la riqueza como la ponderación del proceso, el cómo está hecho, del tiempo invertido en el proceso y del respeto al medioambiente.

El «nuevo lujo», entonces, «no es precisamente una cosa brillosa», sino que «tiene que ver con calidad de las materias primas utilizadas», algo que se valoró mucho en pandemia, porque «dejamos de pensar en ser vistos, y en valorar cómo sentimos, y ahí entraron muchas materias primas naturales, algo que pasa por la calidad y no por la percepción de la marca», agregó.

En ese sentido, el lujo puede ser una remera hecha de un algodón puro, autóctono, de lino o seda, «son cosas un poco más caras que una cosa hecha con mezcla pero es algo que va a durar mucho más tiempo, ahí empieza un camino virtuoso», concluyó Ayala.

Entre los ejes temáticos del congreso se destacaron el negocio del vestido y la moda, la identidad del vestido y el diseño; la sustentabilidad de la moda; la comunicación de la industria del vestido; la realidad americana en cuanto a la moda y políticas de Estado; y la formación de los profesionales de la moda.

Las disertaciones se encuentran disponibles online en https://bit.ly/CILAD-CANAL