Es argentino, instaló la moda de las mascarillas en 2013 y vaticina qué ocurrirá en el país con los locales de ropa

Fuente: IProfesional ~ Lautaro Cersósimo se autopercibe como un “diseñador autodidacta”. A sus 18 años, tras una serie de experiencias que lo inspiraron durante un viaje por California (Estados Unidos), decidió realizar su primera inversión en el universo de la industria textil. “Fueron cerca de 400 dólares para diseñar y realizar mi primera producción: unas 30 remeras”, contó a Infobae. El progreso nacional de aquellos años fue propicio para su expansión e inmiscusión en otros rubros mediante conceptos impensados.

Uno de ellos fue la creación de una línea de indumentaria llamada face masks. Cersósimo la desarrolló en 2013 para Henky Penky, su marca desde 2003, pensando en el cuidado del medio ambiente “y el el futuro no muy lejano que nos esperaba”: remeras y buzos con mascarillas, bajo el mismo diseño, como una pieza extensiva de la prenda que permitiera resguardar las vías respiratorias del daño exterior. Y el futuro llegó.

“En el momento en el que salieron al mercado fue muy difícil la aceptación, ya que la Organización Mundial de la Salud y los medios de comunicación informaban que no debíamos usar máscaras. Incluso en las redes sociales hubo gente que se lo tomó muy mal. Nos criticaron bastante. Así que hasta ahí creíamos que había sido una mala decisión ofrecerlas, pero la verdad es que estábamos comprometidos con el producto, apoyado por experiencias exitosas de otros países. Hoy esos países nos avisan que la utilización de tapabocas es una de las acciones preventivas más efectivas, por eso continuamos alentando su utilización, a pesar de todo. Cuando se hizo obligatorio el uso, siendo los primeros y los únicos de Argentina en tener este producto testeado y listo para entregar, los agotamos en horas”, reveló el empresario de 36 años.

El hombre, nacido en Buenos Aires, también se considera un artista, aunque si debe definirse en una sola frase atina a lo breve: “Fundador y director creativo”.

Desde el inicio manejé la producción de las prendas de manera sustentable. Toda materia prima que se compra, se utiliza en su totalidad. Los productos se venden hasta agotar stock y no se vuelven a realizar. Sin embargo, suelen quedar retazos que se guardan porque siempre se pueden utilizar y de este modo generar menos contaminación residual. Las face masks, por ejemplo, cumplieron su función sustentable con los desperdicios que comentaba anteriormente”, explicó.

—¿De qué manera le explicarías a un empresario textil extranjero cómo es emprender en Argentina?

—No lo entendería nunca. Creo que se intentó explicar y muchos no ven a nuestro país atractivo para desarrollar su negocio. Las textiles que están en el país optan por irse y no sabemos si es porque entendieron cómo funciona el sistema o porque no lo comprendieron. A veces es difícil explicárselo a un argentino que recién comienza, así que imaginate. Francamente nuestro sistema no es amigable para un empresario del exterior. Es una lástima, porque podríamos ser los número uno de Latinoamérica con un poco de empuje y apoyo. Tenemos talentos en todos los rubros…

—Sin embargo seguís invirtiendo en la Argentina…

—Porque nos volvemos a levantar una y otra vez, a pesar de todo lo que vivimos.… Es por eso que, aún así, decido seguir apostando en mi país.

—¿Qué es lo primero que pensás a la hora de elaborar una nueva línea de ropa?

—Los productos que realizo siempre tienen el foco puesto en la calidad, el detalle y la confección. Hay clientes que envían fotos de buzos o remeras del 2003, que todavía usan. Lo mismo está sucediendo con las face masks. Ahora que es obligatorio usarlas, la gente que las compró en marzo sigue subiendo fotos con el producto en perfecto estado, contemplando lógicamente que se lavan diariamente.

—¿Debiste adoptar nuevas medidas preventivas para poder ver online?

—En la primera etapa de la cuarentena, que no había medios de envío activos, se les comunicó a los clientes que se entregaría terminada la cuarentena. Y a pesar de eso vendimos todos los productos que subimos. Eso fue increíble. Seguido a esto vino la ola de las face masks. Desde hace varios años tenemos la producción y logística de entrega organizada de manera remota, por lo cual las medidas de prevención coincidían casi en su totalidad con los procesos que manejábamos. Salvo por la reducción del equipo de trabajo presencial, que organicé en horarios donde no coincidan en encuentros físicos. Por suerte no hubo mucho para pensar, pero sí para agradecer.

Para los próximos años, el empresario aventura un período de evolución en la industria textil

—¿Cómo observabas la industria previo al inicio de la pandemia?

El rubro viene muy golpeado desde el 2016. Nosotros estábamos con varios proyectos que incluían aperturas de varios locales en Argentina, expansión a otros países como Estados Unidos, Brasil, Francia. En aquel momento fue imposible avanzar y hoy todo esto sigue demorado debido a la imposibilidad de viajar y a la complejidad de la situación mundial, más aún en Argentina donde muchos de esos productos son de alta complejidad de confección y materiales que no se realizan en el país. Sumado a la devaluación constante del peso… Como conclusión, tendríamos productos muy costosos; y el riesgo de comprometerte en dólares, algo insostenible para nuestro mercado. Hay una gran diferencia entre lo que sucede en Buenos Aires y el resto de las provincias. Creo que la pandemia está siendo reveladora en ese sentido.

—¿Te preocupa el futuro para la industria?

—Sí. También me preocupa la incertidumbre que genera no saber lo que va a suceder, ya que vendemos en multimarcas de todo el país. Y genera mucha tristeza ver los negocios y fábricas que cierran diariamente.

—¿Qué creés que pasará con los comercios dentro de una década?

—Me inclino por una evolución. De todos modos vendrá acompañada de varios cambios. La comercialización será igual, los locales en el corto plazo van a estar más orientados a la experiencia y no tanto a la venta, y más a largo plazo habrá más canales y mundos en los que vamos a convivir de forma mixta, entre lo virtual y lo real. Por lo tanto las marcas tendremos que adaptarnos a todos esos mundos y abastecer las necesidades, de manera actualizada. Creo que será un gran desafío, que vendrá de la mano del avance tecnológico y la nueva ola rupturista de redes sociales o forma de relación social. Hoy es difícil tener certezas, ya que lo que esta pasando en el mundo es complejo e inesperado, porque no sabemos cuánto va a durar y de qué o quiénes depende.

—Te leí decir que el argentino muchas veces hace lo que puede y no lo que quiere. ¿Te sucede?

—No lo decía en forma personal, aunque también muchas veces dejé de hacer por no poder hacer lo que quería y como quería. Puntualmente esa frase que mencionás fue una observación al ver que la mayoría de las marcas y empresas van haciendo lo que está de moda, lo que se vende, lo mismo que el de al lado, sin tener un objetivo, convicción, identidad ni compromiso por lo que hacen. Por eso creo que hacen lo que pueden, por ahí les gustaría hacer otra cosa. Lo vi muy claro con las face masks: nosotros sabíamos que iba a ser arriesgado lanzar ese producto pero creíamos que era lo correcto, no especulamos ni esperamos a que se prenda fuego otro para hacerlos. Tomamos una postura y la defendimos. También entiendo la situación del país y que la gente se la rebusca, por ahí no es lo que quieren hacer, pero por necesidad lo hacen y es respetable.

—¿Sos el mismo emprendedor que comenzó a los 18 años?

—Arranque de muy chico y las cosas se me dieron bastante rápido, lo que me hizo pensar: ‘¿Esto va a ser tan fácil?‘. Tenía un producto que no existía, rupturista, novedoso y exclusivo que me hizo crecer con velocidad y al mismo tiempo ver cómo las dificultades; y ahí te das cuenta que no es tan fácil. Me fui formando y evolucionando a la par de la empresa, de hecho fue mi primer trabajo. Todavía me queda mucho camino por recorrer, pero tengo claro que todo lo que sucede es consecuencia de mis acciones. Que es importante sentirse orgulloso de lo que logramos a pesar de lo que nos toca vivir. Hacer las cosas bien tarde o temprano, da sus frutos. Por suerte soy el mismo, con más experiencia y con más sueños, los cuales con el paso del tiempo creo ver cada vez con mayor nitidez.

Semanas de la moda: París, Nueva York y Milán cambian rotundamente sus pasarelas


Fuente: Perfil ~ Desde que comenzó la pandemia que acecha a todo el mundo ocasionada por el COVID-19 la industria de la moda y lujo se vio claramente alterada. Y las semanas de las capitales de la moda no fueron la excepción que comenzaron a organizarse en formato digital para poder seguir vigentes en un mundo tan cambiante. Mientras que muchas personas creen que se debe volver a la vida pre coronavirus muchas otras consideran que este hecho trajo una democratización de la moda en la que estos eventos, tan exclusivos y excluyentes, están a disposición de toda la sociedad a un solo click. 

La semana de la moda neoyorquina, que será del 14 al 16 de septiembre, es decir con una reducción de días de 7 a 3, presentará las colecciones de manera digital pero con una pasarela tradicional. Es decir que estarán presentes los y las modelos pero sin un público que acompañe el desfile. “Podemos incluir la misma cantidad de espectáculos en tres días debido a que no necesitamos tiempo de viaje entre los espectáculos”, dijo a el vicepresidente de marketing y eventos del Consejo de diseñadores de moda americanos, Mark Beckham.

París comenzará en algunos días con los formatos digitales al presentar la Semana de la Alta Costura desde el próximo 6 hasta el 8 de julio y luego (del 9 al 13 de julio) hará lo mismo con la PFW versión masculina. La federación de la alta costura de moda francesa (FHCM) creó una nueva plataforma digital en la que ambos eventos tendrán lugar. Los desfiles se podrán seguir a través de un nuevo canal llamado París Fashion y por las plataformas tradicionales YouTube, Google, Instagram y Facebook. “Ahora mismo estamos en el apogeo de la revolución digital, que de hecho el Covid-19 solamente ha acelerado”, explica Pascal Morand, presidente ejecutivo de la FHCM. 

Aunque Milán tendrá una especie de semana de la moda cápsula es la única capital que todavía apuesta por el formato físico que tendrá lugar en septiembre con público incluído.  

La moda post coronavirus: ¿modelos que no existen y ropa que desfila sola?

Fuente: Clarín ~ Con el avance de la pandemia de coronavirus​, diferentes rubros buscan reinventarse para superar la situación. Las bajos ingresos y la poca actividad pone en crisis a muchos sectores, y la moda no es la excepción. Con locales cerrados y desfiles cancelados, a nivel global la industria debe adaptarse y necesita nuevas maneras de subsistir. En ese sentido, el mundo virtual surge como una de las primeras alternativas.

Cada marca enfrenta el mismo desafío: cómo superar las barreras del aislamiento y conectarse con su público. En el contexto actual, los shows de moda o los desfiles, donde los diseñadores presentaban sus trabajos de temporada, parecen cosa del pasado. El distanciamiento representa una nueva dificultad y las plataformas digitales asoman como la mejor herramienta.

Así lo pensó Anifa Mvuemba, la diseñadora y directora creativa de Hanifa, quien decidió presentar su nueva colección, Pink Label Congo, con un desfile virtual 3D. La congolesa, de 29 años, mostró su trabajo a través de Instagram live, donde las prendas “caminaban” por la pasarela. 

El show, donde ni siquiera participan modelos reales, atrajo las miradas e incluso fue tendencia en Twitter. “El concepto es interesante, te hace prestar atención sólo en la ropa, que es la idea del desfile. Es provechoso porque, cada vez más, los desfiles se hacen con menos frecuencia y no mucha gente va a verlos, en ese sentido es más económico. Por un lado esta bueno porque se adapta, una persona no puede ir a desfilar y entonces modela la ropa sola. También apunta a una generación acostumbrada a ver todo online“, analiza la novedad Majo Giménez López, directora de la agencia de modelaje Clever Management.

La propuesta abre el juego a una nueva alternativa en un mundo postpandemia. Pero más allá de la innovación, la idea preocupa a los trabajadores del rubro. “Ojalá que no sea habitual hacer presentaciones de esta forma, se pierde el factor emocional. No es lo mismo ver un vestido por pantalla que con tus propios ojos, no transmite lo mismo. Además, perjudicaría a productores, modelos, peluqueros, maquilladores y más”, destaca el diseñador Jorge Sandoval, quien trabajó en Valentino, Moschino y Louis Vuitton y hoy tiene su propia marca.

Pandemia de moda: un retrato del universo fashion actual

Fuente: Perfil ~ Hay que asumirlo: nada volverá a ser como fue. No volveremos a ser como fuimos. Se veía venir y se tomaron algunos recaudos, pero el mundo se detuvo y el golpe fue más fuerte y doloroso de lo que se suponía.

Hubo una vez una industria que se creyó fuerte y poderosa. La historia, la vida, la sociedad y la calle, por nombrar algunas fuentes, le dieron ideas permanentes a la vez que se retroalimentaban constantemente de manera adictiva. El patriarcado, el cambio climático, el género fluido y la sostenibilidad fueron algunos temas que, lejos de debilitarla, la fortalecieron reconvirtiendo esa energía en ideas y producciones fabulosas para seguir soñando. Y, digamos todo, además seguir vendiendo. Aún el mantra que atenta contra ella misma, “comprar menos y mejor” es un buen argumento de (nuevas) ventas. Pero a veces, y como en una película cuyo argumento plantea el peor de los futuros, la realidad noquea. Y fuerte.

La aparición del covid-19 quedará como uno de los terremotos que más resquebrajó y afectó a la moda. Y no solamente en términos económicos. Las marcas, los diseñadores, la industria entera se puso, y sigue, al servicio de la sociedad. Ya no se trata de proponer y proveer prendas, accesorios, artículos de lujo, de belleza y demás satisfacciones particulares. ¿Podemos decir que llegó el momento en que la moda está al servicio de quienes le dieron de comer durante mucho tiempo? ¿Es acaso esta situación global la que hizo que las grandes firmas piensen en la industria en función de quienes la sostienen más allá de crear piezas como dopaminas constantes? Lo es. Hoy #noscuidamosentretodos es algo más que un hashtag. Sin clientes no hay negocio y si la “rueda de la fortuna” se estanca, nos detenemos todos. Quizás, y ojalá, las próximas remeras de Maria Grazia Chiuri para Dior en vez de hablar solamente de feminismo también cuenten acerca de esta solidaridad.

La colaboración está de moda.

Sin perder tiempo, la solidaridad no se hizo esperar. Cada día más y nuevas acciones de ayuda solidaria llegaron de manos de nombres poderosos. Giorgio Armani, quien cerró sus tiendas y hoteles, donó 1,25 millones de euros para 3 hospitales de Milán. Además de dos unidades respiratorias completas a 3 hospitales. Miuccia Prada y su marido Patrizio Bertelli dueños de Prada y Miu Miu, produjeron en un comienzo, 80.000 mamelucos y 110.000 barbijos quirúrgicos en su fábrica en Montone que fueron enviados a los hospitales de la Toscana. Ralph Lauren dio de baja su desfile programado para abril y donó 10 millones de dólares para ayudar a terminar con la pandemia. Además colaboró con 1 millón de dólares para The Common Thread, la iniciativa del CFDA, el Council Fashion Designers of America, el consejo de moda norteamericano, con su presidente Tom Ford y la primera dama de la moda del mundo, Anna Wintour. Se trata de un proyecto que tiene como fin ayudar a los diseñadores jóvenes y las marcas pequeñas que recién se inician en la industria y son afectados por la situación. Wintour redobló la apuesta con Vogue Global Conversations, una plataforma con una serie de charlas entre editores, diseñadores y personajes de la moda. Desde su origen ya inauguró una segunda edición con aportes para entender y mejorar por donde encauzará el mercado.

El símbolo de nuestros tiempos

¿La nueva cartera Le Petit Chiquito de Jacquemus? ¿Los nuevos pendientes de oro amarillo de Delfina Delettrez? ¿Las ballerinas Très Vivier Slim de charol rosa pálido de Roger Vivier? Ninguna oferta iguala al nuevo objeto de deseo. El barbijo o tapa boca es el accesorio más preciado del momento. Las marcas de lujo, además de fabricarlos por miles para donarlos a los hospitales también se pudieron comprar online con precios de hasta 250 euros con el logo Fendi, a la vista. La confección de barbijos se multiplicó en todo el mundo a la par que la pandemia avanzó, desde los caseros de algodón estampado fabricados por la modelo Sara Blomqvist destinados a los hospitales de su comunidad hasta los que cosió una ex enfermera de 80 años en Eldorado, una localidad de la provincia de Misiones. En el mercado nacional Jazmin Chebar produjo 200 mil para colaborar con la comunidad local, los diseñadores Martín Churba, Cecilia Gadea y Camila Milessi de Kostume entre otros, enseñaron vía tutoriales a fabricar tapa bocas caseros de autor. Hoy no hay marca que no fabrique este elemento que nos seguirá acompañando. En un nuevo ejercicio de estilo, estamos ante un accesorio cuyo valor, además de estético, salva vidas y se puede combinar con el look de cada uno. Y si no preguntémosle a Zuzana Caputova, la presidenta del partido liberal de Eslovaquia, quien tomó juramento a un ministro con un barbijo color magenta a juego con el vestido. En este caso la aparente frivolidad no es un tema de estado.

La nueva encrucijada de los medios

En lo que va la pandemia los hechos que ilustran la época definen a la perfección la situación. Los medios gráficos toman la posta con propuestas diferentes que hace apenas un año hubieran sido impensadas. ¿Cómo ilustraría Franca Sozzani esta historia en Vogue Italia? Para la ex directora ese espacio que le sirvió para denunciar la realidad cotidiana y enarbolar una pancarta política y social con imágenes de moda, en abril se volvió blanca, impoluta y pura. En palabras de Emanuele Farneti, su sucesor editorial, se trata de una portada que hace historia, es un mensaje de esperanza que marca un nuevo comienzo, un renacer. Ese mismo mes Vogue Portugal puso en tapa a una pareja besándose con barbijos en un claro gesto romántico que enmarca la realidad de una crisis sanitaria. Las tapas de revistas y los contenidos se enfrentan ante un nuevo desafío que exige altas dosis de creatividad para sobrevivir. Entonces, ¿cuál debería ser hoy el punto de vista de una revista de moda? Con esta nueva normalidad es momento de empezar a plantear y replantear los contenidos editoriales y, una vez más, barajar y dar de nuevo.

Pymes industriales reclaman pagar sólo el consumo real de energía

Fuente: BAE ~ En respuesta a los nocivos efectos que está provocando la pandemia del coronavirus, sectores sensibles de la industria pidieron a la Secretaría de Energía que emita una resolución para que las distribuidoras cobren por el consumo efectivo y no por la potencia contratada, como ocurre ahora.

Fuentes de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la Argentina (Adimra) indicaron a BAE Negocios que “nos preocupa que este problema aún no esté resuelto, cuando existe una decisión de (la distribuidora general de energía) Cammesa que pide el cobro por lo consumido realmente”.

Desde la entidad metalúrgica se refieren a facturas actuales que oscilan entre los 100 a 200 mil pesos, durante períodos donde las fábricas estuvieron directamente cerradas o incluso en la actualidad, con muy baja actividad.

En la misma dirección, Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), afirmó: “Hay que atender el costo fijo de la energía, ya que sin producir o en situaciones como la actual, representa un costo tremendo. Pretendemos que se elimine el cargo fijo; sería una medida muy importante porque no es justo afrontar facturas por consumos no realizados”.

Precisamente, para IPA, este es uno de los cuatro principales problemas de las pequeñas y medianas empresas. “Las distribuidoras y generadoras deben cobrar por el consumo, y no está claro el parámetro. Esto genera grandes perjuicios sobre las pymes”. 

En tanto, la directiva de Camima (metalurgia), Rita Cosentino, sostuvo que “ Edenor y Edesur realizan estimaciones de consumos por bimestres anteriores, distorsionando casos. Seguimos con la tarifa de energía por potencia contratada, y hay empresas que pagan y aún no están habilitadas”.

Asimismo, Norberto Fermani (titular de la cámara de ópticos) dijo que “las distribuidoras cobran energia como en un mundo ideal; las facturas llegan con montos tremendos por contratos prepandema, y no por lo consumido”

A su vez, el presidente de la Confederación Económica bonaerense (Cepba), Guillermo Siro, agregó que “siguen cobrando lo que quieren, no respetando resoluciones del ENRE, con excusas, y asfixiando al sector productivo”. 

Fuentes de la Fundación Pro Tejer señalaron a BAE Negocios que “la energía se paga igual aunque no la uses”. “Lo que se está solicitando a las distribuidoras es que como hoy el consumo es cero o cercano a cero, el costo es enorme y hay que adecuar estos cargos fijos”, indicó. En esta línea, sostienen que quienes no utilicen la energía, no deberían pagarla, o en su defecto, abonar por lo consumido, junto a algún tipo de financiamiento.

Post pandemia. 5 claves para entender cómo será el futuro de la moda

Como reflejo del contexto social, la moda fue adaptándose a los cambios y situaciones que las sociedades atravesaron a lo largo de los siglos. Hoy, si hay algo que la industria sabe, es que, una vez que la pandemia termine, nada será igual . En este escenario, se emitieron las Vogue Global Conversations, una serie de videoconferencias organizadas por Vogue Estados Unidos y transmitidas por Zoom, para debatir acerca de varios temas que afectan a la industria en tiempos de COVID-19 .

En las charlas, las principales personalidades del mundo de la moda internacional expusieron su mirada acerca de cómo impacta el aislamiento social en la creatividad y el diseño de moda, cómo serán las presentaciones de las próximas colecciones y el futuro de las ventas en espacios físicos o virtuales . En esta nota, destacamos las cinco claves que anticipan lo que vendrá .

Dejar de añorar el pasado para poder crear el futuro

Cómo conservar la creatividad en tiempos de aislamiento fue uno de los temas de debate. Varios diseñadores coincidieron en que armar una colección tal como se hace hoy en día requiere trabajo en equipo, interacción diaria y contacto físico y visual. Marc Jacobs hizo énfasis en que “no se crea en el vacío o en una burbuja” y dijo: “Los estímulos exteriores son los que nos dan ese empujón tan necesario, la fuerza, la energía y la pasión para crear”.

Pero ¿este proceso podrá seguir siendo tal cual es? Esta pausa tiene que servir para repensar la manera de crear. Jacobs hizo hincapié en la importancia de encontrar nuevos métodos para diseñar y producir moda: “Hasta que no dejemos de añorar la forma en que lo hicimos hasta hoy y busquemos otra vía o nos pongamos un nuevo objetivo hacia el que encauzar nuestro trabajo, no vamos a poder crear”.

Generar las mismas emociones, pero de manera digital

Todos coincidieron en que los desfiles no pueden morir. Según el diseñador nigeriano Kenneth Ize, quien este año hizo su debut en la Semana de la Moda de París, “son importantísimos; muy necesarios; incentivan las ventas”. Pero si debemos concebir la industria sin desfiles masivos, tal vez también haya que “cambiar la forma que se tiene de entender la conexión emocional con el espectador”, explicó Olivier Rousteing, diseñador de Balmain. Puede que entremos en una fase en que la tecnología y la moda tengan que estar en sintonía, agregó Natacha Ramsay-Levi, diseñadora de Chloé. Asintiendo, el director de Balenciaga, Cédric Charbit, comentó que el objetivo sería lograr llegar a la audiencia generando las mismas emociones de manera digital.

De acuerdo con Forbes, la demanda de soluciones digitales, como showrooms o pasarelas virtuales, ha aumentado durante la pandemia. Tanto diseñadores como fabricantes buscan herramietas creativas para suplantar el espacio físico.

Fue la tienda inglesa Selfridges & Co. quien dio el primer gran paso lanzando la primera campaña de moda digital en 3D, que “explora el futuro de la moda y el comercio minorista a través del arte digital”. La marca transformó las prendas de la temporada en renders digitales para probarse online.

A la hora de hablar de ventas, tanto online como en persona, los intereses del consumidor son lo primordial. Parecería que llegó la hora de que la industria esté totalmente sincronizada con quien compra. Según Remo Ruffini, de la firma Moncler, las marcas tendrán que estudiar una nueva manera de estar cerca del cliente y, sin duda, tendrán que cambiar el tono de su comunicación. La cuestión no es elegir entre locales físicos o venta online, el logro será que estas dos formas de venta convivan y se retroalimenten entre sí. Para Pierre-Yves Roussel, de Tory Burch, “ofrecer múltiples puntos de contacto con el cliente tiene un gran valor”, tanto para el consumidor como para la firma. Va a haber que repensar “cómo ofrecer algo único en cada punto de contacto y experiencia a ese cliente”, afirma.

Por su parte, Virgil Abloh, de Louis Vuitton, afirmó que la incorporación de jóvenes y nuevos talentos a los estudios de las marcas de lujo es fundamental para encontrar nuevos códigos de comunicación. “Se trata de tener una conversación con el consumidor”, dijo Phair, quien está a cargo de Farfetch, una de las plataformas de venta online más importantes.

Angelica Cheung, directora de Vogue China, explicó que en su país las marcas y los influencers ya habían encontrado nuevas maneras de comprar. Por FaceTime, vía WeChat o a través de livestreams, donde los compradores obtienen productos directamente de celebrities o figuras públicas. “Un ejemplo reciente es el de un video en vivo que tuvo 38 millones de asistentes y generó más de 100 millones de dólares en ventas”, comentó.

Pensar las semanas de la moda en streaming

Hoy existe una pasarela presencial y una virtual. El público objetivo de cada una fue otro de los aspectos a debatir. Cédric Charbit, director de Balenciaga, proporcionó cifras que ayudan a comprender la situación actual. Cada temporada, la marca invita a unas seiscientas personas a vivir el desfile en persona en la Semana de la Moda de París. Más de ocho mil personas lo ven en directo por YouTube, sesenta mil en Instagram y trescientas mil lo comentan por Twitter. “Si sumamos las reproducciones de los videos tendremos un público de más de diez millones de espectadores”, dijo Charbit, y agregó: “Hay que saber gestionar una experiencia que sea tanto virtual como presencial”.

¿Se podrá pensar en presentaciones únicamente online? La última Semana de la Moda en Shanghái fue la prueba de que puede lograrse. Más de 150 firmas desfilaron desde sus estudios, del 24 al 30 de marzo pasado, y todo fue transmitido por una plataforma online que llegó a ochocientos millones de espectadores. Un punto de partida para futuras colecciones.

Lograr un equilibrio entre producción y consumo

“Creo que la sustentabilidad es un marco mental, un estado de conciencia”, dijo Stella McCartney. “Es una práctica y se debe empezar con un reto, pero que sea factible”, agregó Gabriela Hearst. Para ambas diseñadoras, cuyas marcas tienen como pilar fundamental el cuidado del medioambiente, la sustentabilidad está directamente relacionada con lograr calidad y no cantidad. Esto implicaría producir menos prendas, enfocándose en el diseño, utilizando materia prima duradera y generando prendas únicas y atemporales. Significaría un gran cambio en la industria en general y, a su vez, un cambio en el consumo por parte de quien compra. “Tenemos que lograr un equilibrio entre producción y consumo”, aseguró McCartney. Por su parte, Hearst confesó que tuvo que pensar mucho el modelo de negocio y, aunque implica perder dividendos, elige no sobreproducir para no utilizar el doble de recursos y no generar un exceso de distribución.

La mayoría de las firmas internacionales presentan entre seis y ocho colecciones al año, es “un derroche de creatividad”, dijo la diseñadora de Chloé, y afirmó: “Muchas de las piezas que creamos tienen un ciclo vital muy corto…, luego se rebajan y pierden su valor”. En la misma sintonía, Marc Jacobs puso en duda si no habría que hacer únicamente dos desfiles al año, ya que el exceso de prendas hace que tanto los seguidores como la prensa y los diseñadores se aburran.

Producir de manera sustentable implica mucha investigación. McCartney aseguró que no es necesario tener una estructura de empresa mayor que el resto de las marcas de lujo para poder tener un producto sustentable, pero sí que hay que dedicarle años a la búsqueda de formas para lograr una producción y un traslado eficientes y, sobre todo, generar menos residuos. Agregó: “Nuestro objetivo es que, de aquí a 2021, nuestros productos estén hechos de materiales no vírgenes al menos en un 80%. Actualmente, como mínimo, el 60% de los materiales que usamos son reciclados”.

La industria de la moda está en crisis y, como dijo el director creativo de Louis Vuitton, “este periodo es una pausa para repensar y volver a analizar lo que significa la moda”.

Que la nueva moda sea eso: nueva

Fuente: La Nación ~ Tras meses bajo la sombra del Covid-19, desde la burbuja de la moda se han hecho escuchar voces a las que el futuro inquieta. Dos propuestas curiosamente similares, una carta y una declaración programática, fueron emitidas, la primera el martes 12, la otra el jueves 14 de mayo, por dos grupos distintos de figuras del diseño y empresarios de marcas y de tiendas del norte del planeta.

Hacía falta que la industria de la moda se manifestara sobre la colosal crisis en curso. Siempre que la intención fuera la de proyectarse hacia el mañana más equitativo, cortés y placentero que buena parte de la gente parece desear. Pero tras la lectura de ambas proclamas, considero que quienes las firman han perdido una excelente ocasión de ahorrar la tinta de sus lapiceras. Si bien la crisis global es, inevitablemente, mencionada en ambos boletines, lo que los estructura y justifica es la ansiedad de las empresas, tanto corporativas como independientes, por verse garantizados mayores y más sólidos beneficios económicos en el corto y largo plazo. Punto.

Los textos proclamen la necesidad de un cambio fundamental (que se reduce a reformas de calendario y de formatos) y del deseo de hacer sus empresas más sostenibles y atentas a lo social y a lo ambiental -algo que gran parte de ellas no es ni siquiera mínimamente. Las 64 firmas iniciales del grupo Rewiring Fashion parecerían tener por objetivo una renovación integral de las conexiones entre la industria, el comercio y la clientela. Marketing puro.

Detrás de la prosa que exalta la belleza y la imaginación, lo que en verdad cuenta son dos fechas comerciales decisivas: la de la entrega de la mercadería a las tiendas y la de la temporada de descuentos, que se propone sincronizar con las estaciones del calendario real (de agosto a enero y de febrero a julio) en lugar del desfasaje actual que ofrece rebajas cuando las prendas de estación llevan apenas un mes en vidriera. Reclamos sectoriales, comprensibles sin duda desde una perspectiva comercial, pero que están a años luz de confrontar las verdaderas grandes fallas del sistema. Al contrario, por el mero hecho de presentar sus proposiciones de reforma, este grupo de profesionales demuestra su respeto y adhesión hacia el orden vigente antes de la pandemia, del que anticipa, alegremente, el restablecimiento.

Afirmar, como lo hacen, su preocupación por el impacto que los modos de producción y venta de la moda tiene sobre el planeta y encontrar la solución en un reacomodamiento temporal de ese mismo ciclo, sin cuestionar la lógica de ganancia máxima que lo mantiene y consolida es un claro ejemplo de concepto al que le falta cocción -¿o buena fe?

Las dos propuestas militan también por el reciclaje en formato digital de los desfiles de colecciones que, nunca es tarde, descubren como el gran derroche que son, con sus tandas de eventos paralelos y los desplazamientos intercontinentales masivos de periodistas y clientes minoristas y particulares. Pero no es loco prever que la conversión a súper-evento-video de lo que básicamente es una procesión de gente de algún modo atractiva luciendo ropa en principio interesante no se convierta en un carrusel de celebridades disfrazadas, la gala del Met llevada a sus últimas consecuencias. Asusta sólo pensarlo.

London Fashion Week: un ensayo con futuro abierto

La London Fashion Week se ha celebrado digitalmente, lo cual es ya un éxito, pero deja muchas preguntas en el aire sobre su modelo

Fuente: Pinker moda ~ El pasado mes de marzo Louis Vuitton celebrado un desfile/espectáculo en uno de los patios del Museo del Louvre. Nadie lo sabía entonces pero iba a ser el último desfile de moda celebrado de la forma tradicional.

Ahora, debido al Covid-19, hemos tenido una edición virtual –accesible a profesionales y a público final, sin coste alguno- que ha incluido mucho más que la transmisión online de algunos desfiles celebrados sin público y la difusión de presentaciones de colecciones producidas por las propias marcas o creadores. Las Semanas de la Moda de Moscú y Shanghai, celebradas hace ya algunas semanas, han sido su antesala, al parecer con bastante éxito. Por lo menos pusieron las colecciones ante los ojos de millones de ciudadanos. Muy pronto harán lo mismo París yMilán.

Contenido amplio, pero sin glamour

Organizativamente hablando, se ha tratado de una edición modesta porque la época actual no permite más alharacas, con no más de 20 desfiles, cada uno de ellos con un horario prefijado, durante solo tres días de duración y sin el glamour y las celebridades de una pasarela convencional. Bastantes de las colecciones no eran completas, porque sus autores han tenido muchas dificultades para terminarlas o no han querido hacerla, vista la perspectiva del mercado.

A estos desfiles habría que añadir mucho más contenido ofrecido por la organización, por ejemplo sobre los autores de las colecciones. Pero al parecer bastantes de estas páginas informativas dejaban que desear, sobre todo porque no incluían información comercial.

La organización ha puesto también a disposición de los interesados ha habido enlaces a libros, showrooms digitales y plataformas de e-commerce, junto con un portal para explorar marcas, escuelas de moda, detallistas e instituciones culturales.

Bastantes diseñadores han preferido no sumarse a esta experiencia. En general, han preferido esperar, ver lo que ocurre y quizá volver en septiembre. Bastantes de los que lo han hecho no han podido presentar una colección completa.

¿Ha tenido la LFW un buen resultado comercial?

¿Ha resultado comercialmente útil, como han sido más o menos siempre los desfiles físicos? Nadie se atreve a decirlo, pero eso significa que –en caso de existir- el resultado no es abrumador ni mucho menos.

Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el número de novedades interesantes en esta ocasión ha caído muy por debajo de lo habitual porque muchas de las marcas y los diseñadores que muestran sus colecciones no están nada convencidos de la utilidad de invertir en estas presentaciones, entre otras cosas porque tienen mucha mercancía en las agencias y en las boutiques. En Gran Bretaña solo ahora de esta semana pueden abrir todos los detallistas, pero nadie sabe cómo reaccionarán los compradores.

En todo caso, la evaluación es muy difícil y no puede hacerse con las métricas tradicionales. Incluso la prensa le ha dedicado bastante menos espacio que en ediciones anteriores. La situación nos recuerda un poco a los salones profesionales que –ante la imposibilidad de celebrarlos físicamente- han decidido celebrar una edición digital. Pnesamos que ninguno de ellos ha dicho nada sobre sus resultados. No hemos visto los informes finales entusiastas que son tradicionalmente difundidos por sus organizadores.

¿Han sido útiles las nuevas tecnologías?

Uno de los aspectos que ha generado mayor interés ha sido el uso de nuevas tecnologías y la colaboración con nuevos socios tecnológicos. El principal ha sido Joor, que el British Fashion Council define como su partner tecnológico. Joor considera que este evento ha sido la primera plataforma global digital de una era nueva. Uno de sus componentes principales ha sido su plataforma Passport para conectar a las marcas con los compradores detallistas. Otro socio tecnológico ha sido Smartzer, que ha usado su tecnología para promover ventas en algunos de los eventos de la Semana.

También aquí queda mucho hilo por cortar. Lo que ahora nos puede parecer excelente en solo dos o tres temporadas habrá madurado y mejorado sustancialmente. Evdentemente, sin embargo, constituyen avances que se reincorporarán al mainstream de la presentación y de la venta de artículos de moda.

¿Qué papel tendrán las pasarelas en el futuro?

La pregunta más importante que se plantea en estos momentos, sin embargo, es esta: ¿tienen sentido hoy en día las pasarelas colectivas? ¿Deberían seguir celebrándose? ¿Serán una víctima más del Covid-19?

Casi todo el mundo coincide que las grandes marcas y diseñadores pueden fácilmente vivir sin ellas. Resultan, en cambio, mucho más importantes para las marcas con menor presencia en el mercado y para los diseñadores emergentes. Ellas y ellos necesitan una Semana con glamour y celebrities para intentar destacar en un mercado atiborrado de oferta.

Al mismo tiempo, hay que advertir que –si algún cambio vamos a notar en la nueva normalidad– será la búsqueda de una moda más abierta, sencilla y también inclusiva. Esos valores deberían reflejarse en sus pasarelas.

Para complicar las cosas, Rush, directora general del BFC, ha recordado durante estos días que el sector de la moda en Gran Bretaña se ha opuesto casi frontalmente al Brexit porque sus empresas –que constituyen un renglón importante de la economía británica- necesitan mercados y clientes. A pesar de ello el Brexit sigue adelante –aunque ahora mismo con sordina- y probablemente provocará una hecatombe en el sector británico de la moda.

¿Tiene futuro la London Fashion Week?

Caroline Rush, directora general del British Fashion Council, entidad organizadora de la London Fashion Week, lo tiene muy claro: estos meses no nos planteamos nunca la cancelación de la Semana. No era una opción. La pregunta fundamental era qué formato debería adoptar en un mundo en cuarentena. Se trataba de mantenerla viva en un momento en que no podía celebrarse físicamente. Ofrecemos una plataforma en la que los diseñadores pueden contar una historia y publicitar su marca de la manera que deseen. La London Fashion Week seguirá existiendo, aunque los desfiles físicos no puedan tener lugar. De momento, estamos intentando crear algo que encaje en nuestras necesidades actuales, pero también estamos invirtiendo en un escaparate global para el futuro.

Cómo serán las fashion week digitales

Fuente: La Nación ~ Cambia todo cambia, también en el mundo de la moda. O al menos eso parece, desde que estalló la crisis provocada por el coronavirus .A saber: el propio Alessandro Michele, director creativo de Gucci, anunció que la firma casi centenaria se baja del habitual calendario de desfiles. A partir del texto denominado “Notas desde el silencio”, el italiano explicó que solo hará dos shows por año y que serán tanto para hombres como para mujeres. Entre las razones aludió a la idea sostenible del cuidado del medioambiente. Algo parecido expresó un reconocido grupo de diseñadores encabezados por el belga Dries Van Noten, quienes difundieron una carta abierta donde manifiestan la imperiosa necesidad de cambio que atraviesa la industria. Estos anuncios están en sintonía con las transición hacia lo digital que atraviesan las fashion week en todas las capitales de moda del mundo. Eso pasó en Shanghai, también Moscú y México, y lo mismo se anticipó para Londres, París y Milán a celebrarse entre junio y septiembre próximos. En Argentina, si bien Designers BA suspendió sus fechas programadas para abril, ahora se prepara para la presentaciones virtuales de las colecciones primavera-verano. Lo mismo pasa con Argentina Fashion Week y en ese plano también se estaría definiendo la siguiente edición de Buenos Aires Fashion Week (Bafweek).

La suspensión de los desfiles presenciales no es algo para nada menor si se considera la parafernalia que gira en torno a las semanas de la moda que incluye prensa, referentes de la industria, celebridades e influencers. Además, hay que recordar que este tipo de eventos son los que, desde mediados de los años 40, imprimen el ritmo y las tendencias para cada temporada, siendo la semana de la moda de Nueva York la que dio el puntapié en 1943, seguida luego por la de París impulsada por el Chambre Syndicale de la Haute Couture en 1945, Milán en los 50 y finalmente Londres en los 80. Hay otras más novatas, de menos de dos décadas, como las celebrada en Berlín.

Acá, si bien hubo desfiles desde la segunda mitad del siglo XX, la presentación de la semana de la moda como tal, llegó con la fundación de Bafweek; el encuentro que coincidió justamente con el surgimiento de los diseñadores de autor, en 2001, y diez años después con la renovada propuesta de Designers BA que optó por privilegiar el diseño local y la opción de los desfiles itinerantes en sitios emblemáticos de Buenos Aires.

Pasarelas internacionales

La primera de las grandes semanas en debutar con el formato digital será London Fashion Week, desde el próximo 12 de junio y hasta el 14. Según adelantaron sus organizadores, aunará las colecciones para hombre y mujer, e intentará mantener el espíritu que caracteriza a la moda británica . Se comunicó además que los diseñadores podrán exponer sus historias y también sus colecciones. La grilla adelanta que habrá fashion films y entrevistas en vivo, como la de la firma del diseñador Hussein Chalayan. El cierre será un evento en línea de la marca Mulberry.

De Paris Fashion Week se sabe que la de haute couture se hará entre el 6 y el 8 de julio, la de hombres entre el 9 y el 13, y finalmente la de mujeres será en septiembre. Ya se bajaron Saint Laurent, Valentino y Giorgio Armani, marcas que harán sus propias presentaciones fuera de las fechas establecidas para el formato online de la capital gala. A su vez, recientemente, Chanel, presentó su colección crucero íntegramente digital denominada “Paseo por el Mediterráneo”. Tuvo inspiración en Capri, y al no poder desarrollar el desfile en esa isla la firma optó por un montaje escenográfico que contó con imágenes de la top Mica Argañaraz entre otras modelos.

Luego será el turno de la Milano Digital Fashion Week que se hará entre el 14 y el 17 de julio y se podrá ver a través de las redes de la Camera Nazionale della Moda Italiana (CNMI) organización que ya comunicó que habrá contenidos audiovisuales, entrevistas y backstage, entre otras cosas. El dato además es que, 22 años después de presentar colecciones al margen del calendario oficial, Dolce & Gabbana volverá a ser parte de este evento. En un artículo publicado en el diario Corriere della Sera, se anunció un desfile al aire libre, desde los jardines del Hospital Humanitas, sitio al que la marca aporta dinero destinado a la investigación. Este regreso es un gesto simbólico de la firma en apoyo a la unidad italiana y según la CNMI ya estarían confirmadas Prada, Ermenegildo Zegna y Etro, entre otras

La de Rusia, que ya tuvo su primera experiencia no analógica hace dos meses, ahora, durante el miércoles 10 y el jueves 11 de junio, está realizando el evento Global Talents Digital. El mismo propone una reunión virtual entre colecciones, realidad aumentada y avatares . De este encuentro participan diseñadores de Bangladesh, Bélgica, Gran Bretaña, Alemania, Georgia, España, Italia, China, Letonia, Perú, Francia, Suiza y Suecia. También se puede ver el trabajo de dos argentinas: Vanesa Krongold, quien presentó un fashion film dirigido por Dana Campanello , protagonizado por gemelas que reflexionan sobre los espejos, los sueños y la idea de la belleza, y Lucía Chain , quien se unió a la artista Sofía Benetti y a la rusa The Digital Mary, mostrará una previa de la colección “Reconstrucción de permanencia” con un personaje surreal digital y otro al que se puede acceder escaneando los códigos que aparecen en el video.

Regionales y locales

A este lado del mundo, la semana de la moda de México que tuvo su primera versión digital a fines de abril expuso un popurrí de imágenes que alternó fashion films, entrevistas, testimonios de los diseñadores, entre otros recursos que hasta ahora eran habituales para acompañar e incluso prestigiar los desfiles al uso tradicional; pasarela, modelos y público. En lo temático, hizo hincapié en la producción nacional, el trabajo artesanal y la sostenibilidad. El canal del evento permanece en línea con 50 mil suscriptores y los videos de algunas marcas alcanzaron más de 70 mil vistas en Youtube . Valga el dato que esta red social viene trabajando contenidos fashion desde el 2018 cuando tras el crecimiento exponencial de los canales de moda y belleza contrató al periodista fashion Derek Blasberg para que dirija los contenidos. De hecho, el año pasado, Youtube lanzó su propia plataforma de moda que durante la cuarentena incluyó a la ex supermodelo Naomi Campbell como entrevistadora.

Las diseñadores de Ónoma tematizaron el aislamiento, con mensajes bordados en sus diseños

“Lo positivo de lo digital es por supuesto el alcance, y que nos desafía a sacarnos del lugar de confort al que estamos acostumbrados y a ponernos más creativos para presentar las nuevas temporadas”, comenta Manuela Vidal Rivas, directora de Argentina Fashion Week, quien apenas comenzó la cuarentena impulsó conversaciones por IG y material audiovisual de Jorge Rey, entre otros creadores, mientras trabaja en la edición digital de primavera-verano. “Creo que se va a generar un gran cambio, empezando por la forma de comunicar” reflexiona, Vidal Rivas y agrega; “sin embargo, aún no logro imaginarme haciendo solo desfiles en línea, por otro lado; tengo la fantasía que la moda va a ser más consciente y social”.

Ahora, si se tiene en cuenta que la industria de la indumentaria y el calzado fue una de las más golpeadas durante la cuarentena y que recién se permitió la apertura de locales comerciales, después de más 70 días de cierre en la ciudad de Buenos Aires, Guillermo Azar, fundador de Designers BA, menciona que los sponsors “están comprometidos y quieren seguir apoyando el evento y para ello también aportan sus ideas y necesidades de comunicación”. A su vez, reconoce que “esta pandemia aceleró los cambios que se estaban produciendo paulatinamente, por ende, tanto las marcas, como los diseñadores y mi equipo de producción estamos aprendiendo día a día, cómo manejarnos en esta cuarentena”.

Recientemente Azar fue parte del encuentro virtual ” Unidos por Latinoamérica “. Organizado por Estefania Lacayo y Samantha Tams de Latin America Fashion Summit (LAFS), contó con la participación de los directores de fashion weeks de casi todo el continente, e hizo foco en: incentivar el consumo local; cambiar el modo de consumir; promover las oportunidades de negocios e impulsar la sostenibilidad y la tradición latina privilegiada. Este último es un de los temas más recurrentes, en torno a las fashion week regionales -más aún en tiempos de pandemia- porque alude a mirar hacia adentro, a la moda latina, y a la cultura propia y no tanto a las tendencias foráneas. Otro de los tópicos clave analizado por este grupo de hacedores de la moda, es el del alcance y la masividad del formato online que promete ser más democrático.

El diseñador Dmitry Klyuchevsky fotografiado en su casa por su propia esposa, dedicó su colección a los muertos en Rana Plaza y a denunciar la globalización

“La moda siempre fue una industria muy selectiva, y lo digital le da acceso a gente que en otra instancia no hubiese sido incluida, que sea parte y conozca marcas -analiza Tams, experta en marketing global y estrategia de ventas- y a las marcas que en otra instancia no hubiesen sido convocadas o tenido el presupuesto para una fashion week en físico”. Además, destaca el aspecto sostenible que trae aparejado esta transformación; “nos va a ayudar a simplificarnos, ser más efectivos con nuestras comunicaciones, llegar a más gente con menos recursos, gastos de producción y contaminación”, expresa. Al mismo tiempo considera que de ahora en más las fashion week serán una combinación entre lo digital y analógico, “donde podamos tener algo mayor y no perder la esencia de mostrar la “ópera prima’, aunque ya no solo se trata de eso, sino que se tienen que generar oportunidades reales de negocios” señala.

¿Buenas nuevas?

El italiano Maurizio River Serena, experto en tendencias y cofundador de The Sprout Studio, indica que las nuevas tecnologías como la realidad aumentada o la realidad virtual van a ser las mejores aliadas de las marcas porque permiten visualizar las prendas antes de realizarlas y además reducen el costo al hacer un prototipo. “Y ya no se gastarán millones para producir escenografías efímeras para los desfiles -analiza- y puede ser que perdamos un poco del factor ‘glamour’ del circuito de las fashion weeks, las fiestas, los encuentros fortuitos, pero, de verdad: ¿quién los necesita?”.

Hay algo más y es que si bien estas expresiones digitales, son incipientes, e incluso algunas están en fase de prueba, una de las cuestiones centrales más allá del soporte, es ¿cómo será narrada la moda de ahora en más? ¿Será un desfile o tendrá otro nombre? ¿Cuál será el propósito? “Las marcas ya estaban utilizando el arte cinematográfico para promocionar sus colecciones a los compradores y la prensa”, comenta River Serena, y destaca que “las representaciones analógicas podrían seguir realizándose, pero en un ámbito más íntimo y privado como en el pasado”. Y alude a los desfiles de antaño, desarrollados puertas adentro en la maison de un diseñador. ¿Cuál será la novedad? “Creo que estará en la forma de contar el universo de una marca, que hará hincapié sobre todo en los valores y en la naturaleza polifacética de sus inspiraciones” explica, y hace referencia a por ejemplo la firma Marine Serre que durante la cuarentena invitó a sus seguidores a bailar con las clases de Nick Coutsier o la congolesa Anifa Mvuemba, quien mostró la última colección de su marca Hanifa en un vivo con modelos desarrolladas en tecnología 3D. “Una representación sintomática de cómo las fashion weeks van a cambiar en los próximos meses”, sintetiza el analista.

Diseñadores de alta costura piden que sus clientes puedan probarse las prendas

La Cámara de la Industria de la Moda de Mar del Plata solicitó a las autoridades municipales que se autorice a los ateliers y sastrerías locales a probar las prendas de alta costura que se hacen a medida, no así la indumentaria llamada “de percha” y que se encuentra a disposición del público en general.

Así lo señaló el presidente de la cámara, Adrián Caballero, quien agregó que los creadores de la moda también se sumaron a las medidas vigentes de sanitización de las prendas y que rigen para los comercios de venta de ropa en general.

“El primer paso para ingresar a un atelier ya está aprobado, tal como se entra a cualquier negocio, con las medidas dispuestas”, dijo y agregó que en el caso de los diseñadores, rige una realidad especial.

“Pedimos poder tomar las medidas (para hacer la prenda), que la clienta se pueda probar su vestido, su traje, su pantalón, esto es para la ropa a medida. Solo esa clienta se la prueba, no es que pasa por varios cuerpos, como ocurre con la ropa que está en los percheros de la industria de la confección, nosotros tenemos otra realidad”, especificó a LA CAPITAL.

“Cuando terminamos de hacer la prueba, desinfectamos la prenda de la clienta, la ponemos en una funda de nuestra marca que también está desinfectada, y la prenda recién se puede volver a tocar, a modificar o a coser después de las cuarenta y ocho horas de haberse hecho la sanitización”, informó.

En el protocolo confeccionado por la cámara local, se establece que los diseñadores reciban a sus clientes con “camisolín, guantes, máscara y barbijo”, mientras que los clientes tendrán que poseer barbijo y los elementos de trabajo (centímetros, alfileres y tijera) estarán debidamente desinfectados.

A su vez, entre visita y visita pasará cerca de una hora y media, con la idea de que el atelier pueda ventilarse y desinfectarse.

El protocolo también señala la necesidad de que se autorice el ingreso de tres personas en cada una de las entrevistas que recibe el atelier, teniendo en cuenta que quien encarga una prenda (novia, cumpleañera de quince, madrinas, egresadas, etc) suele llegar al taller de alta costura siempre en compañía de otras personas.