Los diseñadores de Iara, elegidos de Mirtha Legrand: «Ya hicimos todo»

Fuente: Clarín – Mario Vidal y Edgardo Coton son los diseñadores de la marca Iara, con más de 43 años en el mundo de la alta costura. Con varias Tijeras en su haber -merecedores de la primera “Tijera de Oro” otorgada por la Cámara Argentina de la Moda, una “Tijera de Plata a la Mejor Colección” y el galardón “A la Trayectoria”- los Iara, como los bautizó Mirtha Legrand (una de sus emblemáticas clientas), dieron en 1989 un paso relevante al inaugurar su propia maison en la calle Peña. En este espacio continuaron haciendo alta costura, con vestidos de novia y de fiesta.

Encuentro sobre el agua

Empezaron en Galería del Sol, al frente de la tienda Harrod’s. ¿Por qué se llaman Iara? El nombre les pareció lindo, corto y de un significado interesante: Iara o Uiara viene del portugués y significa Madre del agua o Sirena, de acuerdo al folclore brasileño.

Tenían el sueño de poner una boutique y eran dos veintiañeros que se encontraron a bordo del vapor de la carrera, que navegaba entre Buenos Aires y Montevideo.

Nos cocimos hace 45 años. Yo viajaba para filmar una película de Olmedo y Porcel, y el bolo era en ese barco -dice Mario-. Edgardo iba como pasajero y era bailarín de danza moderna, actuaba en el teatro Solís, el Colón montevideano. Nos pasamos los teléfonos y cuando volvimos a Buenos Aires nos hablamos. Y aquí estamos. Juntos desde entonces.”

La de Mario y Edgardo es una historia de amor y de trabajo compartido. “Es algo muy fuerte. Se mezclan un poco las cosas, vamos a casa -agrega Edgardo- y discutimos por cuestiones laborales. Pero hay cosas más fuertes que las discusiones de trabajo.”Desfile. Presentaron su colección otoño-invierno 2024 en el Hipódromo de Palermo. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PRDesfile. Presentaron su colección otoño-invierno 2024 en el Hipódromo de Palermo. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PR

Roles compatibles

Mario es el artista que cose desde niño, desde el jardín de infantes. “Mi abuela me daba botones, aguja e hilo y los cosía en las cortinas de la casa. Tenía 6 años cuando mi tía se casó y usó ese vestido (muestra una foto, con una bella mujer y un traje despampanante) que me hizo estallar la cabeza. Se lo hizo una modista de San Justo y era descomunal. Mi aprendizaje fue la experiencia, la prueba y el error; siempre como autodidacta. Cuando me di cuenta, estaba haciendo colecciones y desfiles ¡Y vistiendo a Mirtha Legrand! En 1981 nos dieron la primera Tijera y eso nos hizo caer en la cuenta de lo que habíamos logrado. Pero fue en el año 1989 -un hito iniciático- cuando pusimos la casa de moda que queríamos, ésta en la que estamos.”

Edgardo cuenta que tras su paso por la danza moderna, fue profesor de danzas griegas durante un largo tiempo. “Al conocer a Mario me propuso lo de la moda y me encantó la idea. Era seguir en el arte con otro formato. Él hace todo lo que se ve y yo hago todo lo que no se ve. Atiendo la gente, hago también asesoría de imagen y llevo la empresa en cuanto a administración y compras, importación, ventas, pitos y flautas… aunque también diseño.”

Sobre cambios en la moda

A lo largo del tiempo ¿qué es lo que cambió y qué permanece en los vestidos de novia de Iara? “Lo que permanece es el estilo, porque tenemos un estilo propio -responde Edgardo-. Nos buscan por eso. Y aunque el rubro novias cambió, nosotros seguimos manteniendo la impronta de Iara. Es el vestido que toda mujer sueña desde chica, de alto impacto. Amplio, principesco, lánguido, sensual y de línea sirena. Que le dé protagonismo pero que la novia conserve su identidad. Que la novia no esté disfrazada de novia. Nos ocupamos de proponer desde los zapatos hasta el velo.”

¿Cómo interactúan con la novia que sabe lo que quiere y ustedes no están totalmente de acuerdo? Mario y Edgardo se miran y sonríen. “¡Se lo decimos directamente!”, responden. Cuentan con un perchero con diferentes propuestas y siempre va a haber algo para probarse y que se vea. Eso le abre la cabeza. Pero lo que no negociamos es nuestro sello. Hemos dejado de hacer vestidos por no gustarnos lo que pedía la clienta. Un vestido tiene que ser hermoso para la clienta, pero primero por nosotros.”Vestidos con tul, transparencias y encaje, todo en negro. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PRVestidos con tul, transparencias y encaje, todo en negro. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PR

El proceso de hacer un vestido

Dado que son piezas únicas -hacen alta costura- ¿cuál es el camino que conecta a la clienta que llega, hasta el momento en que sale con el vestido en la caja? “Tenemos una primera entrevista de un par de horas, hablamos del vestido que vamos a realizar y le tomamos las medidas. De esa entrevista, la novia se va con la fecha de su próxima prueba. Para ese momento ya habrá una toile del vestido. Se prueba y aquí pueden surgir o no cambios. Estos son ajustes de moldería para que el vestido resulte anatómico. Si todo está ok -dice Edgardo- corto el vestido y a partir de este momento hay cuatro pruebas más. Diez o quince días antes de la boda tiene su vestido terminado.”

Los Iara cuentan con un plantel estable de ayudantes. “Pero el vestido no lo delego -comenta Edgardo; lo hago yo con mis asistentes. Hay un tema con los oficios. La gente grande, experta, dejó de trabajar con la pandemia. La joven quiere ser diseñadora, y no hay quien cosa o borde. Por eso, contar con un equipo propio es importante. Aunque en pandemia hice los vestidos yo solo, de la primera a la última puntada. Puedo, tengo la capacidad de hacerlo; puedo realizar cada paso.”

Creatividad

¿Dónde se inspiran? La Inspiración para diseñar les viene de ver el mundo. “Todo el tiempo surgen ideas nuevas, pero siempre va a haber algo que ya hicimos, a lo largo de tanto tiempo transcurrido ¡Ya hicimos todo!”, dicen ambos riendo satisfechos. Al tener un estilo definido, recrean en torno a ese eje. “Nosotros dibujamos, resolvemos el diseño, a veces trabajamos con la tela sobre el maniquí, después se rectifica. “Nuestra inspiración constante es la mujer -dice Mario-, una mujer que quiere estar vestida a la moda y no quiere pasar inadvertida. Usamos géneros importados, no hay industria textil nacional. Para vestidos de fiesta, telas bordadas, algunas que bordamos a mano… También compramos telas bordadas pero las intervenimos. De ese modo logramos algo único. Nos gustan las muselinas, las gasas, las sedas naturales…”

¿Y de precios? Convengamos que los vestidos son de alta costura, tanto los de novia como los de fiesta. Los Iara no están dispuestos a dar cifras, pero dicen que lo que siempre los ha salvado -en momentos de crisis económicas- es no delirarse con los precios.Una propuesta total black. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PRUna propuesta total black. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PR

Alta costura y sustentabilidad

En Europa la impulsan los mismos clientes que ya no ven tan lógica la cultura de usar y tirar. ¿Ven factible hacer alta costura sostenible? “En ocasiones se puede. Hay vestidos que nos traen algunas clientas y los reversionamos. También están los que deshacemos y reutilizamos el género” dicen.

Sin duda, son las clientas las que toman conciencia y no se compran un vestido para usar una única vez. La realeza -Letizia de España y nuestra Máxima de los Países Bajos- dan prueba elocuente de esto. Si se trata de aplicar la filosofía de residuo cero, es decir que los sobrantes de tela, al cortarla, no sean enormes, los Iara dicen: “Cuidamos ese detalle. Cuando se puede trabajar con los moldes, cuidando el hilo o la caída de la tela, lo hacemos”.

Mirtha Legrand, una leyenda

Acaba de cumplir 97 años y los Iara hicieron los vestidos que lució en su programa y en la fiesta, a la que fueron invitados. “Ella estuvo ausente diez años de la tele; cuando volvió en 1990 a ATC, con escenografía de su marido Daniel Tinayre, nosotros soñábamos con hacer un desfile en su programa, Mirta para todos. Sonó el teléfono y era Héctor Vidal Rivas (responsable de su vestuario) que decía que la señora nos invitaba a hacer un desfile en su programa. ¡No lo podíamos creer! Tocamos el cielo con las manos. Ella nos había visto desde nuestros comienzos. Es nuestra clienta número uno y nuestra hada madrina. También fuimos al programa de Susana. Nos dieron un gran espaldarazo. Vestimos a muchas protagonistas de telenovelas de aquel momento, como Grecia Colmenares, Araceli González o Luisa Kuliok”, comenta Mario. Como diseñadores, admiran a Valentino, Lagerfeld y Chanel.Mario Vidal y Edgardo Coton en su desfile de la última edición de Argentina Fashion Week. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PRMario Vidal y Edgardo Coton en su desfile de la última edición de Argentina Fashion Week. Foto: Gentileza Argentina Fashion Week / Koifman PR

El buen y mal gusto

¿Existen objetivamente? “Sí. No tiene que ver con el dinero o las marcas. Es un criterio estético equivocado que te lleva a usar lo que no queda bien. El estilo libre, usar lo que uno quiere en vez de usar lo que queda bien, es desacertado. El gusto, bueno o malo, también está en quien diseña la prenda. La hechura, el color elegido o una costura impecable, eso es buen gusto. Un ruedo mal hecho es mal gusto”, agregan.

Edgardo y Mario prepararon vestidos negros para la pasada de su desfile en Argentina Fashion Week, en el Hipódromo de Palermo, y sus próximas presentaciones en Córdoba. Y siguen creando para sus nuevas clientas, porque la gente se sigue casando y festejando. Excelente noticia.

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