Inspirados en el modelo Yunnus, venden en consignación y facturan millones

Fuente: Cronista ~ Ofrecen una oportunidad de negocios sin invertir dinero. Hoy cuentan con una red de 500 revendedoras de indumentaria femenina.

Vende al por mayor y por menor a todo el país, pero el fuerte de la empresa es la venta en consignación.

La firma surgió como una derivación de una antigua empresa familiar que se encontraba en crisis. 

«Había un stock sobrante y comenzamos a dárselo a personas conocidas para que lo vendan entre sus allegados y como la cosa parecía funcionar bien, se desarrolló la idea en escala y se creó una nueva empresa. Para ello fue necesario desarrollar un software a medida, que permitió el seguimiento de la gestión, y luego, ir avanzando por ensayo y error», explicaAlejandro Nuss, fundador, gerente general y socio mayoritario de Brandel, una pyme que nació en 2003.

El negocio es redondo y funciona. En 2021 vendieron 50.000 prendas por el sistema de venta en consignación, 12.000 al por mayor y 1000 al por menor.

Hoy Brandel cuenta con sucursales físicas, en Buenos Aires, Córdoba y Rosario, que funcionan como centro de distribución, pero no atienden al público.

El 2021 significó la consolidación del profundo proceso de reingeniería iniciado en el 2019 a raíz de la pandemia. Antes las revendedoras pasaban a proveerse en las sucursales, pero, ahora es la compañía la que se acerca a sus casas llevando la mercadería que encargaron vía web, en el site de la marca.

Inspirados en el modelo Yunus

Sobre todo, la idea de basar el negocio en la confianza en los demás y no exigir garantías para otorgar créditos. Muhammad Yunus, conocido como el banquero de los pobres, es economista y ganador del premio Nobel de la Paz en 2006. Fundó el Banco Grameen, una institución microfinanciera, que otorga pequeños créditos a emprendedores con menores recursos económicos. El sistema no exige una garantía material sino solidaria, en tanto se basa en la confianza mutua. Los microcréditos se devuelven a las 25 semanas en reuniones semanales de asistencia obligatoria que tienen lugar en los Centros de Créditos. El alto porcentaje de recupero es superior al 97%.

En Brandel, las mujeres que quieran comenzar a vender tienen que cumplimentar mínimos requisitos: brindar información personal y referencias. Nada más. «Sé que puede sonar poco, pero es así. El negocio se basa en la confianza. Reciben la ropa sin tener que invertir dinero, sólo deben comprometerse a salir a vender en su círculo de relaciones buscando clientes entre sus conocidos y pidiendo referidos. Piden lo que quieren, pagan lo que venden y lo que no, lo devuelven», indica Nuss.

La inversión es cero. Sólo se les cobra el envío que ronda los $500. Siempre hay bonificación si llegan a la venta mínima: si vendes 3 prendas se bonifica la mitad, si vendes 6 o más el total. También cuentan con la guía permanente de una capacitadora.

Tipo de indumentaria

Ofrecen ropa casual de mujer y una línea de talles especiales. Este año comenzaron a incursionar en ropa deportiva. ¿Precios? Remeras desde $2400, blusas $3200, jeans $6000, etc. La ganancia es de 40%, pero como cuanto más venden menos pagan puede llegar al 80%, al aumentar el volumen de venta baja el costo unitario de cada prenda que venden.

Por ejemplo, una prenda que a ellas les sale $2000 desde la firma le sugieren venderla un 40% más cara, o sea $2800 con una ganancia de $800. Pero, si llega a vender 20 prendas por semana alcanza la categoría más alta y esos $2000 bajan hasta $1520. Por lo que la ganancia unitaria pasa a ser de $1280 (el precio al público final sigue siendo $2800, un 84% más que el precio de costo que paga).

Mujeres en cargos jerárquicos

En esta pyme, que trabajan 40 personas, las posiciones gerenciales y directivas son ocupadas por mujeres, las cuales comenzaron a trabajar en la compañía hace más de diez años. En cuanto a las revendedoras, hay 500 mujeres activas y sólo un par de casos excepcionales de hombres que revenden. ¿Clave para el éxito? Compromiso, dedicación, capacitación y planificación en función de lo que venden.

«Nos gusta decir que no vendemos ropa sino una oportunidad de negocio sin necesidad de invertir dinero, donde la ropa que ofrecemos es la herramienta a través de la cual pueden desarrollarse profesionalmente», remata el empresario.

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