Tejido, un oficio ancestral que exige mecanismos modernos de comercialización

Fuente: Página12 ~ Catamarca posee una fuerte tradición textil que se remonta a las culturas prehispánicas. Durante siglos se han ido transmitiendo técnicas de hilado y de producción de lana de vicuñas y llamas que sostienen hasta nuestros días una relación estrecha y de cuidado con el ambiente natural.

Actualmente la provincia cuenta con más de 800 artesanas y artesanos textiles, según un censo del Registro Nacional de Artesanos Textiles de la República Argentina (RENATRA), pero no es difícil pensar que en un territorio de remota cultura artesanal, esta cifra es sólo una muestra de quienes han buscado una formalización para la comercializar sus productos, pero en la práctica son muchos más quienes ejercen estos oficios.

Teleras e hilanderas, en su mayoría mujeres, pero un oficio donde interviene toda la familia desde la infancia, han sido el sustento de muchos grupos de hogares durante siglos. Con altos y bajos según las épocas, la actividad artesanal, agrupada en asociaciones y cooperativas con ferias en los territorios, ha sufrido durante la pandemia un golpe económico importante, ya que su principal aliado es el turismo.

Tejedora en la Feria del Poncho.

Ante esta realidad, una de las salidas ha sido la venta a través de internet, aunque no todos tienen dominio de la tecnología digital, y en algunos casos, carecen de conectividad, debido a las regiones puneñas en las que se encuentran. Catamarca/12, conversó con hilanderas y artesanos que pertenecen a distintas comunidades. Y esta es la realidad que plasmaron sobre un oficio que es patrimonio cultural y que se debate entre la tradición y la necesidad de nuevas formas de sustentabilidad.

Hilanderas de Vicuña de Belén

La hilandera Juana Moreno insistió durante su comunicación en lo importante que es para ellas ahora la difusión y comercialización de sus productos y que el Estado desarrolle programas para la exportación de sus productos de vicuñas. Juana ha estado representando el país en Cuzco y en Ecuador en encuentros internacionales de tejedoras, donde resalta que son muy valorados los tejidos de Catamarca.

Actualmente la asociación está conformara por 22 mujeres. “Trabajamos en especialidad de tejido único de vicuña que es propio de nuestra ciudad de Belén y data de muchísimos años, porque venimos casi todos de familias que siempre han trabajado en este oficio, somos de la cuarta o quinta generación. Tengo una vaga idea de mi abuela y bisabuela que trabajaban antes mucho más en esos tiempos, donde la base de la economía de la familia era el tejido. El pilar de la economía del hogar”, recuerda Juan con orgullo.

Lo primordial son las manos

Juana cuenta que “el proceso es largo, muchos meses, comenzamos a trabajar el vellón, para la limpieza lleva varios pasos, se extrae el pelo, después una especie de pelotita (mota), de forma muy minuciosa se lo limpia sacándole la dureza que se le forma por el sol o el mismo camuflado del paisaje. Repasamos de la base, cerca de la piel, sacamos el pelo, y luego el pisado, que consiste en abrirla, quitarle palito, espinita, arena, tierra, todo a mano”. Y aquí resalta la exclusividad del trabajo artesanal: “Todavía no se encontró que la vicuña resulte buena para hilar con la máquina, porque se marchita la hebra. Lo primordial es la mano de la persona”.

“Luego separamos en los tonos de colores y luego recién empezamos con el hilar con el huso y la moñona”.

Este proceso manual y minucioso hace que la producción sea muy lenta. Entre las prendas más finas que realizan las Hilanderas de Belén se encuentra la manta de vicuña, generalmente de 2 metros de largo por 1,30 de ancho. “Se la teje en un solo paño entre dos teleras, una de cada costado. Al año hacemos más o menos como 10. Es muy lento todo, y hay que hacer extremadamente cuidadosa en cualquiera de los procesos”, explica Juana.

Juana Moreno.

Al preguntarle sobre el precio, duda: “Con la devaluación no se sabe muy bien, 300 mil pesos. Este año no se vendió, lo mismo hemos seguido trabajando, tenemos los tejidos hechos, como no vino turista no hemos podido participar en feria. Como alternativa hacemos tejido de oveja y de llama, que son más rápidos y tienen más salidas”.

La artesana explica que a través de la Dirección de Artesanía de la provincia comercializan en la feria de la capital. Pero señala: “Nosotros vemos que nos hace falta facilidad para vender, que abran el mercado internacional si se quiere, porque son tejidos de exportación, en esa parte es lo que nosotros no tenemos la posibilidad ni capacidad. Y poder vender y tener mejores ingresos”.

Arañitas Hilanderas

La cooperativa Arañita Hilanderas, también de Belén, está conformada por 35 socios, el 90% mujeres y muestra una mayor organización e inserción en los canales de comercialización y de las redes sociales. Su especialidad son más productos de diseño, alfombras, almohadones, individuales, chales, ponchos, de lana de llama y oveja, a través del proceso de hilado y teñido, con telares de peine y de la zona.

Nora Arredondo, su tesorera, lo primero que dice es que hoy a las 19 realizarán un desfile virtual por el Día del Artesano, a través de Facebook y la cuenta de Instagram (arañitashilanderasok).

Relata que a través de esas páginas lograron “captar clientelas”. “En marzo del 2020 cerramos, íbamos y veníamos, al no entrar turismo. Sí estuvimos produciendo, pero venta muy poco, hicimos alguna online”.

Hilanderas de Arañitas.

Al igual que con la inserción en las redes, la tesorera da cuenta de la gestión ante los organismos estatales. “En general casi todo lo que hemos logrado fue a través de proyecto que hemos presentado en Desarrollo Social, otros como Manos a la Obra, después el INAES también nos dio subsidio para comprar maquinaria, varios proyectos que hemos presentado en distintos organismos de Nación. En pandemia tuvimos la ayuda del Ministerio de Trabajo a través de una línea que lanzó por 6 meses. Desde el Ministerio de Trabajo nos otorgaron una beca, después a través de pedidos de Cultura, y diputados nos han ayudado para solventar los gastos fijos que teníamos”.

Laguna Blanca

Ramón Gutiérrez es el presidente de la Cooperativa Mesa Local de Laguna Blanca, con 60 artesanos, la mayoría jóvenes. “Nuestro principal producto es la elaboración a partir de la vicuña. Nosotros hacemos los chakus (captura de vicuña en quechua). Esquilamos y liberamos a los animales a su hábitat natural. Nuestros artesanos hacen toda la cadena textil del producto desde que sale del animal hasta el producto terminado: chal, corbatín, guantes, mantas”, relata Ramón.

El artesano no solo señaló la baja venta que vienen padeciendo, sino la necesidad de comercializar a través internet. “En esta pandemia algunos artesanos se han dedicado a producir en sus casas. Algunos hemos tenido la oportunidad de vender a través de las redes. Pero se notó mucho la merma de ventas. Ahora estamos tratando de volver a abrir nuestro local, donde tenemos una exposición de ventas, para vender a los pocos turistas que llegan. Y más que todo ver la forma de empezar a vender digitalmente. En la Puna catamarqueña, en el interior profundo esto de vender digitalmente nos faltó, porque no manejábamos la tecnología, pero tenemos que capacitar a nuestros jóvenes y poder venderle al mundo también, ya que nuestro producto es muy codiciado en otras partes del mundo, sobre todo los de vicuñas, y tienen un alto costo que a veces los argentinos lamentablemente no podemos pagar”, comentó.

Tejedor de Laguna Blanca.

Ramón destacó que igualmente en noviembre, “gracias al apoyo de Secretaría del Medio Ambiente y de los artesanos pudimos realizar el chaku, entonces pudimos obtener las fibras para que nuestros artesanos puedan seguir tejiendo. Este año esperamos poder realizar la feria camélida, en este caso de llamas, vamos a ver si para Semana Santa podemos lograrlo para impulsar la producción de llamas. Porque todo es una cadena desde el productor hasta el artesano”, concluyó.

Dirección Provincial de Artesanía

En diálogo con Catamarca/12, el director provincial, Armando Corpacci, subrayó la necesidad de contribuir con una ley provincial a la formalización del trabajo artesanal. La ley fue sancionada en 1999, pero nunca fue aplicada. En este sentido, Corpacci adelantó que para hoy estaba programada una consulta que se pasó para la semana próxima por la visita del Presidente. El debate ser reprogramó para el 26 de marzo en el Cine Teatro Catamarca, y asistirán autoridades nacionales, provinciales, municipales y referentes del sector artesanal.

Entre los puntos más importantes de la ley que se busca implementar, Corpacci destacó la creación de un Fondo especial de Desarrollo y Estímulo Artesanal, que permita la compra directa de artesanía tradicional y representativa de la provincia. Hasta ahora los artesanos dejan sus productos en consignación en el Mercado Artesanal del Estado.

Del mismo modo se impulsa la creación de programas de asistencia socio-económica y capacitaciones (talleres), creación de banco de suministros y materia prima y beneficio y exención impositiva.

El director provincial también explicó que durante la pandemia han trabajado en medidas paliativas, como la generación de protocolo de ferias y la creación de Catamarca Feria Unida, con más de 100 expositores. También se generó una serie de historias de artesanas para las redes y una feria y catálogo virtual, entre otros programas de promociones, como es el convenio provincial con el Banco Nación denominado Día de Ensueño, con descuentos artesanías del 20% y 6 cuotas sin interés.

También se trabaja en la implementación de un nuevo registro provincial de artesanos y carnet único de idoneidad. “Esto permitirá identificar y potenciar los productores primarios y direccionar las herramientas y asistencia de manera correcta”, concluyó Corpacci.

Finalmente, las Artesanas Hilanderas del Abaucán llevan adelante un proyecto de recuperación, puesta en valor y capacitación a nuevas generaciones de hilanderas y tejedoras de la localidad de Fiambalá, en el departamento Tinogasta, que fue distinguido con la beca para proyectos culturales colaborativos del Consejo Federal de Cultura (CFC) y el Ministerio de Cultura de la Nación, para poder concretarse en 2021.

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