Los 10 momentos clave que transformaron la moda en América Latina este 2020

Fuente: Fasion Network ~ ara hacer un recuento de 2020 en América Latina debemos abstraer el dolor que una epidemia global como el Covid-19 ha podido causar en la región más desigual del planeta. Y es que las herramientas utilizadas para enfrentar a este “enemigo invisible”, como fue llamada en varias ocasiones esta pandemia, estuvieron en desventaja en esta parte del mundo. El virus desnudó sistemas de salud frágiles y muchas veces precarios, desde Ecuador, pasando por Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela, Argentina y Chile, entre otros países de la región, y afectó a todas las capas de la economía y la sociedad.

En tiempos donde preservar la salud es lo primero, podría parecer superficial cuestionarse cuál es el lugar de la moda en Latinoamérica este año. Sin embargo, no es un tema tan accesorio como podría pensarse. La moda es fuente de trabajo de millones de personas en la región que dependen de ella para vivir. La primera ola del virus marcó en América Latina uno de los confinamientos más estrictos a nivel mundial. Los Gobiernos, conscientes de que no tenían los mismos recursos que sus pares europeos para hacerle frente al coronavirus, establecieron fuertes medidas que se prolongaron durante meses: el aislamiento social obligatorio, el cierre de fronteras, el toque de queda, etc. Esto golpeó duramente la economía y ocasionó el cierre de las tiendas no esenciales, muchas de las cuales no pudieron sobrevivir los confinamientos en la región. Estas restricciones se han ido aligerando gradualmente durante la primera ola, lo que ha dado como resultado que los comercios vean sus horarios reducidos.


Las pérdidas de empleo han sido dramáticas en economías que tienen poblaciones que viven el día a día y que al perder la tan ansiada estabilidad que habían conseguido con años de esfuerzo, se han lanzado una vez más a las calles, exponiéndose al virus, para poder vender lo que se tiene a la mano. Frente a esta situación sin precedentes, los Gobiernos de la zona ofrecieron diversos tipos de ayuda económica a sus poblaciones así como a las empresas. Estas han tenido que hacer malabares para pagar los alquileres, sueldos, impuestos y otras tasas en un año complicado. Todo esto es lo que conocemos actualmente como “la nueva normalidad”.

1. Manos a la obra: las mascarillas al rescate

La primera ola del Covid-19 trajo consigo una escasez de material médico como batas y mascarillas. Esta fue una oportunidad que aprovecharon los fabricantes textiles y las marcas para volcar sus negocios hacia este nuevo sector. Una de ellas fue la diseñadora colombiana Silvia Tcherassi, quien no sacrificó su estética en sus productos de protección.

La innovación también entró en juego, y en Chile, la empresa textil Monarch produjo mascarillas reutilizables con materiales antibacteriales, al igual que la diseñadora Luz Briceño.

Los talleres argentinos, así como los de otros países, trabajaron a toda máquina para abastecer a los ciudadanos, siendo de las pocas industrias a seguir funcionando durante los momentos más álgidos de la primera ola.

2. Los centros comerciales, de lugares fantasmas al aforo parcial

Durante un largo periodo, los supermercados, farmacias y bancos fueron los únicos locales que se mantuvieron activos en los centros comerciales, mientras los otros establecimientos bajaban sus persianas ante la avanzada del virus. Incluso ahora, pese a que los locales han vuelto a abrir de forma paulatina, el hecho de contar con un menor aforo, horarios restringidos y todo el protocolo sanitario a seguir tiene un impacto en sus cuentas. Ejemplo de ello es el gigante chileno Parque Arauco, que experimentó una desaceleración del 54,4 % en sus ingresos durante el tercer trimestre del año.

Por su parte, la argentina IRSA salió de los resultados negativos de 2019 para ganar unos 311 millones de dólares en año fiscal 2020, aunque vio el impacto negativo en su cuarto trimestre.
 
Frente al cierre de las tiendas físicas, los centros comerciales tuvieron que dar un salto digital obligado, una iniciativa que se reprodujo por toda la región. En Perú, Real Plaza se volcó a la omnicanalidad ofreciendo “más que un marketplace”, integrando las compras en línea y el recojo de pedidos en el lugar.
 
Mientras que en Colombia, Viva, la cadena de complejos comerciales del Grupo Éxito, también se adaptó a la situación con el servicio de “compra y recoge”. Asimismo, Parque La Colina, Parque Arboleda, Parque Caracolí y Premium Outlet, pertenecientes a Parque Arauco, también hicieron lo propio en el mercado cafetalero.

3. Los grandes nombres de la moda en Latinoamérica

En un año marcado por una pandemia mundial es interesante conocer cómo se han posicionado los grandes actores de la moda en la región. Falabella, uno de los referentes chilenos del retail, aumentó un 11,8 % sus ingresos interanuales en el tercer trimestre del año, aunque su utilidad neta se desmoronó un 90,8 %. El crecimiento exponencial de su comercio electrónico compensó parcialmente la caída de sus ingresos en el primer y segundo trimestre, mientras que se disparó a triple dígito durante el tercero.

Siguiendo el auge online impulsado por la crisis sanitaria, Falabella también decidió unificar en una única plataforma de e-commerce la oferta de Falabella Retail, Sodimac, Tottus, Linio y los productos de miles de vendedores de su marketplace.
 
Otra de las estrategias de Falabella para este 2020 fue reducir su presencia en mercados menos rentables como Argentina, por lo que determinó al cierre de cuatro locales en Buenos Aires.
 
Por su parte, el poderoso Grupo Éxito de Colombia estuvo imparable y tuvo un crecimiento de sus utilidades del 369 % en el tercer trimestre del año, mientras siguió con diversas colaboraciones de moda durante 2020, entre las que destacan las de Esteban Cortázar, Daniella Batlle y Beatriz Camacho
 

4. Mercado Libre en las grandes ligas

El aislamiento obligatorio en varios países propició que Mercado Libre se coronara entre las 100 empresas más prósperas durante la pandemia. El gigante del e-commerce, presente en 19 países latinoamericanos, se mantiene como el líder indiscutible en su rubro al ganar 15 millones de dólares en el tercer trimestre de 2020

Para seguir creciendo, Mercado Libre apostó por invertir a lo grande en Chile al desembolsar 100 millones de dólares en sus operaciones logísticas. De esta forma, se convierte en un agente activo en la reactivación de esta importante economía.

5. El boom del e-commerce

Los cambios en las actitudes de los consumidores, que dejaron las tiendas físicas por las boutiques online, aceleraron la implantación del e-commerce en la región, algo que sin duda no se hubiera producido con tanta celeridad de no ser por la pandemia. Más de 10 millones de latinoamericanos compraron en línea, muchos de ellos por primera vez, y fue Colombia el país con mayor número de compradores. Sin embargo, hubo un desfase entre los comercios que se estrenaban en el formato digital y la demanda de los clientes, por lo que muchos negocios no se daban abasto, mientras que los consumidores estaban insatisfechos porque no recibían sus pedidos en el plazo establecido.

Asimismo, además de los problemas logísticos iniciales, también se produjeron estafas virtuales.

6. América Latina despierta el interés de marcas internacionales

Varias empresas de moda europeas ven con especial interés a Latinoamérica para implantar sus inversiones, incluso en un año complicado como este. Según el informe “Global Retail Development Index” de Kearney, América Latina crecerá un 24 % hasta 2024, lo que hace que se un mercado atractivo por el aumento de su demanda interna y del poder adquisitivo.

El grupo de moda número uno en el mundo, el español Inditex, puso la vista en Uruguay, Paraguay y Chile para abrir las tiendas online de su buque insignia Zara y consolidarse en la región. Asimismo, también puso a funcionar las boutiques en línea de Zara Home, Massimo Dutti y Pull & Bear en Colombia para tener un mayor alcance nacional.

Por otro lado, la cadena sueca H&M, el segundo mayor grupo de moda mundial, continuó durante el año con inauguraciones de locales físicos en Perú y Colombia, pese a que aún no cuenta con boutiques en línea en Sudamérica.

7. Los microempresarios y el compra local

Los micro y pequeños empresarios de la moda también han intentado adaptarse lo mejor posible a la adversidad ocasionada por todas las restricciones impuestas. El emporio textil de Gamarra, ubicado en Perú, sufrió tres meses de cierre total de sus establecimientos por el estricto confinamiento en el país y alertó que podría perder hasta un 50 % de sus empresas. Como ellos, muchos comerciantes en la región han apelado directamente a los consumidores para que “compren local” y ayuden así a salvar a los pequeños negocios. Incluso el Gobierno de Colombia ha hecho un llamado especial para que los ciudadanos compren moda colombiana. Este mensaje resuena especialmente en la época de fin de año, que suele ser la de mayor movimiento comercial.

8. La inmediatez es la nueva forma de comprar moda

Teniendo en cuenta la gran tendencia global de permanecer en casa debido a los confinamientos y el teletrabajo, los consumidores de la “nueva normalidad” han apostado por prendas cómodas para portar en el hogar, así como la moda de estar bien vestidos de la cintura para arriba durante las videollamadas.

En América Latina, la última milla es una opción que ha despegado para que los clientes reciban en la seguridad y comodidad de sus casas los productos deseados en tan solo unos clics y de forma casi inmediata. Este es el caso de la cadena Paris y Cornershop en Chile, que ofrecen la entrega de sus productos hasta en 90 minutos.


Asimismo, H&M en Perú se unió con Rappi para despachar sus prendas por medio de los “riders” durante el mes de diciembre, aunque solo en algunos distritos de Lima.

Además, para reforzar sus operaciones en Brasil, México, Chile y Uruguay de una forma más sostenible, Mercado Libre contará con una flota de vehículos eléctricos para completar la última milla de sus pedidos.

9. Las pasarelas y salones se digitalizan

Como ocurrió por todo el mundo, los eventos físicos que congregaban una gran cantidad de personas se convirtieron en un peligro para la propagación del coronavirus. Por este motivo, hubo cancelaciones como la edición del desfile otoño-invierno de Lima Fashion Week (LIF Week), que no llegó a concretarse pese a los anuncios iniciales.

Este vacío fue aprovechado por la Alianza de Diseñadores del Perú, integrada por reconocidos talentos nacionales, que mostraron sus colecciones en julio y en diciembre en Boutique Moda Perú, de forma digital.


A su vez, la Buenos Aires Fashion Week (BAF Week) se estrenó en un formato 100 % online en octubre, dejando atrás los pódiums por los “fashion films” y charlas virtuales. De esta forma, expandieron los horizontes de la moda.
 
Bogotá Fashion Week dejó de lado los clásicos desfiles para dar paso a las presentaciones comerciales de 132 marcas colombianas en la plataforma virtual B2B de negocios de moda Joor, siendo pionero en la región.

Las ferias de moda cambiaron de formato para seguir propulsando los negocios. Las citas fueron virtuales como en el caso de Colombiamoda, que recibió más de 220 000 visitantes durante sus siete jornadas de duración.
 
Por su parte, Perú Moda, la feria de moda y textil más importante del país, cerró su primera edición digital con negocios por más de 166 millones de dólares, lo que equivale a un incremento interanual del 26 %.

10. La consagración del talento latino

En marzo de este año, Johanna Ortiz x H&M, se convirtió en la primera colaboración de una diseñadora latinoamericana con la marca sueca, al lanzar globalmente una colección de 17 referencias. La enseña de fast fashion posee una selecta lista de diseñadores con los que ha colaborado, desde Karl Lagerfeld, quien fue el primero en esta aventura, pasando por Giambattista Valli, Alexander Wang y marcas como Balmain.
 
Además, las fronteras de la música y la moda se disolvieron gracias a J Balvin y su colorido modelo de Air Jordan para Nike. Su álbum Colores, que vio la luz este año, fue sin duda una gran fuente de inspiración para el intérprete colombiano. El éxito de sus zapatillas fue tal que se acabaron en tiempo récord.

Latinoamérica siguió marcando hitos y esta vez fue de la mano de la firma argentina Nous Étudions, la primera de la región en ser semifinalista del reconocido Premio LVMH, organizado por el grupo de lujo francés, número uno a nivel global. Este reconocimiento internacional ha propulsado la carrera de jóvenes creativos a lo largo de los años.
 
Finalmente, con una trayectoria impecable en el mundo de la moda que la ha llevado por las Fashion Weeks de Nueva York y de París, así como a alzarse con el premio del CFDA por su womenswear este 2020, la uruguaya Gabriela Hearst ha vuelto a superarse. Su estilo intemporal, que realza sus raíces gauchas mezcladas con la sofisticación de Nueva York, ciudad donde reside, y que además pone en el centro de las miradas a la sostenibilidad, le ha valido ser nombrada la nueva diseñadora creativa de la firma francesa Chloé, propiedad del grupo de lujo Richemont. De esta forma, se convierte en la primera diseñadora de la región en estar al frente de una importante casa de modas francesa, atrayendo todas las miradas de la industria.

Aunque aún desconocemos si habrá una segunda ola de coronavirus en América Latina o si las vacunas llegarán a tiempo para frenar un escenario que podría ser catastrófico para las economías de la región, el Covid-19 marcará un antes y un después tras su paso. Cabe preguntarse si los cambios que ha traído la pandemia en la moda serán permanentes o no.

¿Seguirá la moda atrapada en un ritmo frenético de varias coleccciones al año o podrá respirar un poco más? ¿Cuánto avanzará el tema digital en el sector? ¿Los productos locales cobrarán más importancia para los consumidores? ¿Se consumirá menos en el futuro? ¿Se consumirá mejor? ¿Latinoamérica podrá ser un actor importante para una verdadera transformación en el sector? Estas preguntas se irán resolviendo poco a poco en la nueva normalidad, sin lugar a dudas, con un marcado espíritu de emprendimiento y supervivencia tan propio de América Latina.

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