El sector de indumentaria se prepara para cuando pueda reabrir

Fuente: CIAI ~ Nuevos protocolos, capacitación al personal y turnos rotativos son algunas de las acciones concretas, en un contexto de fuerte caída de las ventas y de la producción.

En estos días, las industrias y comercios de ropa están realizando una gran cantidad de preparativos logísticos para cuando las autoridades sanitarias habiliten el retorno de la actividad. En particular, están diseñando e implementando nuevos protocolos de seguridad e higiene, que requieren adaptar los espacios de trabajo (respetando las distancias entre los trabajadores), diseñar turnos rotativos (para evitar la interrupción de las tareas en caso de que algún contagio), conseguir distintos elementos de seguridad (como alcohol en gel y barbijos) y capacitar al personal.

Para aprovechar la habilitación del e-commerce desde fines de abril, varias marcas re-adecuaron la logística de distribución, mejoraron sus páginas web e intensificaron la publicidad en redes sociales. Sin embargo, el retorno de las ventas digitales aún no es captado por las estadísticas disponibles. Las ventas de ropa de comercios minoristas cayeron 65,1% en marzo comparado con mismo mes del año anterior, según la última encuesta de la CAME. La pandemia llegó justo después de los primeros indicadores de recuperación: tanto en shoppings como en supermercados las ventas de indumentaria habían crecido 11% en febrero, según información de INDEC.

La cuarentena también golpeó a la fabricación de ropa, que tuvo una caída interanual de 37,5% en marzo. Algunas fábricas y talleres de indumentaria lograron reconvertirse para confeccionar barbijos y kits sanitarios (compuestos por cofias, camisolines y cubre-calzado) para abastecer el crecimiento exponencial de las necesidades del sistema de salud argentino. Otras muchas empresas, cooperativas, costureros y diseñadores locales comenzaron a fabricar tapabocas para vender a los consumidores particulares. Esto permitió a algunas empresas lograr algo de facturación en medio de la crisis. Sin embargo, la situación continúa siendo extremadamente delicada para la mayoría del sector: la ayuda del Estado para el pago del 50% de los salarios y el acuerdo de suspensiones con el personal representa algo de oxígeno para sobrevivir durante el cierre.

Durante marzo, las importaciones de ropa se redujeron 17% en comparación con marzo de 2019, según estadísticas aduaneras. Las exportaciones de ropa argentina también fueron afectadas por la crisis: cayeron 17,6%. Esta misma dinámica de contracción del comercio internacional de prendas se repitió en muchos otros países del mundo. No sólo el transporte internacional está afectado, sino que los tiempos de provisión de las fábricas asiáticas son inciertos y el riesgo de la suba del dólar en Argentina agrega un problema adicional al negocio importador. Sin lugar a dudas, esto significará una oportunidad para el entramado nacional de confección, en la medida que cada vez más marcas deberán abastecerse de proveedores locales.

ACLARACIÓN: el Semáforo de la Indumentaria presenta indicadores económicos de fuentes de información públicas y privadas que tienen entre uno y dos meses de rezago temporal. Dado que la cuarentena comenzó el 20 de marzo, la presente edición del Semáforo no refleja parcialmente la grave crisis económica que atraviesa el sector. A pesar de esto, desde la CIAI decidimos continuar su publicación para no discontinuar esta fuente de información utilizada tanto por actores de nuestra cadena de valor como por periodistas.

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