Tapabocas de diseño: la moda se “adueñó” de la obligación de usar barbijos por el coronavirus en Argentina

Fuente: Clarín ~ “El tapaboca se convirtió una prenda de moda”, dice Benito Fernández​. El modisto está haciendo distintos estampados para que se rematen la semana que viene. En medio de la pandemia de coronavirus, lo recaudado irá para Casa Cuna y el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde. “Se trata de moda y solidaridad”, resume.

“Surgió como una idea para seguir haciendo y que la cabeza quede intacta después de la cuarentena”, explica. Hay dos modelos: uno con cintas para atar y otros para colocar atrás de la oreja. “Los bocetos son de mi hija Marina y nos ayudan dos modistas que tienen máquinas de alta costura”, resalta. Usan satén con estampados de color de sus vestidos de fiesta.

Fernández tiene pensado continuar con la fabricación de barbijos de alta costura cuando se abran los talleres. “La marca va a vender a precios accesible. Esto va para rato”, asegura.

“La moda interpreta lo que sucede mucho más rápido que la arquitectura o el arte. Por eso los tapabocas se pusieron de moda tan pronto”, asegura Fernández. “Son una expresión de lo que nos está pasando”, finaliza.

Crecen las opciones diseño de los tapabocas, a partir del uso obligatorio de barbijos para viajar en transporte público o ingresar a comercios.

Crecen las opciones diseño de los tapabocas, a partir del uso obligatorio de barbijos para viajar en transporte público o ingresar a comercios.

Desde el miércoles de la semana pasada los tapabocas son obligatorios para circular en transporte público o ingresar a locales comerciales y dependencias del Estado. Y Benito Fernández no es el único que eligió el diseño y la costura como una manera de tener la mente activa. Emprendedores locales incursionaron en la creación de tapabocas, algunos con un fin solidario y otros para sumar ingresos en tiempos de coronavirus.

Son reutilizables porque se pueden lavar. Los precios van entre $ 120 a $ 350 cada uno.

“En mis 35 años como modista nunca imaginé que el tapabocas iba ser una prenda de moda”, admite Verónica Otero, quien también hace máscaras con distintos diseños que dona a la gente que las necesita. Usa los retazos que le quedaron de otros trabajos y hace sus propios diseños que saca de tutoriales.

Cuando le preguntan por qué piensa que comenzaron a usarse este tipo de modelos dice: “Ya que la situación es un bajón, se le pone un poco de onda”. Asegura que por un largo tiempo va a formar parte de su outfit.

Crecen las opciones diseño de los tapabocas, a partir del uso obligatorio de barbijos para viajar en transporte público o ingresar a comercios.

“¿Quién dice que el tapaboca, que es un elemento de primera necesidad, no puede también acompañar tu estilo y tu onda?”, se preguntó Vanesa Rago antes de comenzar su emprendimiento. Tiene a su cargo hace 16 años A Wish Deco y hace ventas al por mayor de blanquería infantil y artículos para bebés.

Empezaron a probar diseños el 29 de marzo y lanzaron la primera tanda de casi 500 tapabocas el 3 de abril. A las pocas horas estaba agotada. “Vimos que el uso de barbijo era una tendencia mundial y quisimos implementarlo rápido”, cuenta.

Tienen 200 estampas diferentes para niños y adultos. “Los que tienen estrellas fueron los que más se vendieron”, resalta. Los picos de venta fueron el 13 y 14 de abril: 870 tapabocas por día. “Es una prenda más”, subraya Vanesa.

“Son muy pretenciosos con los modelos”, dice Noelia Arvia que tiene un emprendimiento de muñecas de trapo, Amorcitas, y comenzó hace unos pocos días a vender sus propios diseños de tapabocas. Como la mayoría buscó en su caja vieja retazos de telas que le sobraron y diseñó algunos modelos. “Las ideas que tengo en la cabeza las adapto a lo que tengo”, afirma. Además, asegura que pronto van a ser parte del outfit de cada uno y la gente va a combinarlos con su ropa.

“Yo pienso en el tapabocas como si fuese un pañuelo en invierno. Tiene que haber muchos estampados y colores para que combinen con la ropa”, resalta Pablo Quiroga de SUTRA indumentaria. Junto a su esposa armaron cerca de 70 diseños con flores, motivos de rock, infantiles. Se animaron hasta a poner al Guasón en sus telas. “Es una marca registrada nuestra que no sean todos iguales”, explica. Hoy venden un promedio de 100 por día en dos talles: adultos y niños.

Crecen las opciones diseño de los tapabocas, a partir del uso obligatorio de barbijos para viajar en transporte público o ingresar a comercios.

Todos los emprendedores consultados por Clarín probaron sus tapabocas antes de comercializarlos y se basaron en las recomendaciones de distintos organismos oficiales. “Nunca pensé que iba a explotar como explotó. Es importante que la gente compre con ganas y se cuide”, finaliza.

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