Hilados de la Puna para exportación

Fuente: Cronista ~  Liderada por Rosario Quispe y un grupo de mujeres kollas, junto a reconocidos empresarios, la hilandería Warmi produce en Abra Pampa, provincia de Jujuy, textiles y prendas con lana de llama que hoy se exportan a Estados Unidos.

La historia de la Hilandería Warmi se remonta al año 1922, cuando el gobierno de Jujuy decidió la instalación de una fábrica provincial de hilados en Abra Pampa, con el fin de impulsar el empleo y el desarrollo en la Puna.

Aquel auspicioso proyecto nunca se puso en marcha ya que, cuatro años después, cuando llegaron las máquinas importadas desde Bélgica, no había electricidad para conectarlas ni agua suficiente para el lavado de las lanas, uno de los procesos fundamentales en la elaboración de tejidos.

Así, las máquinas permanecieron juntando polvo en un galpón durante casi 30 años, como un monumento al voluntarismo y la improvisación.
Finalmente, en la década del 50, un grupo empresario local ofreció al gobierno de entonces reflotar el proyecto, trasladando las máquinas a la capital provincial, San Salvador de Jujuy. Así comenzó a funcionar parcialmente la hilandería que, 20 años más tarde, en 1979, quedó en manos de empresarios privados.

Desde entonces, la empresa fue cambiando de manos y en 2012, cuando la familia propietaria decidió no seguir adelante con el negocio, el empresario Juan Collado (socio de Celulosa Argentina) invitó a un grupo de sus pares: Marcos Galperín, fundador y CEO de Mercado Libre, y Claudio Drescher de las firmas de indumentaria Jazmín Chebar, Caro Cuore y Vitamina, entre otros, a reflotar la empresa. E invitó también a Rosario Quispe, referente social originaria y creadora del sistema de microcréditos Warmi, a liderar el resurgimiento de la hilandería.

Perseverante Nacida en un paraje puneño cercano a la frontera con Bolivia, Quispe conoció desde chica los infortunios de los pobladores kollas, obligados a emigrar en busca de sustento, sufriendo, en diversas ocasiones, maltrato y hasta discriminación.

Luego de emigrar ella misma para trabajar como empleada doméstica en la ciudad, Quispe volvió a su pueblo y comenzó a juntarse con otras mujeres de su comunidad para crear un sistema de micropréstamos solidarios. De esa manera fundó, en 1995, la Asociación Warmi Sayasunko, que en quechua significa “mujeres perseverantes”.

Pronto, la obra de Warmi trascendió las fronteras de la provincia y del país. Y Quispe fue invitada a la Universidad de Harvard, en Boston, Estados Unidos, para exponer sobre su sistema de micro-créditos, con el que apalancó la creación de múltiples emprendimientos: producción de sal, cría de chinchillas, un cibercafé donde se dictan cursos de computación, una estación de servicio, y hasta la instalación de una sede universitaria (en convenio con la Universidad Siglo 21 de Córdoba).

Más oportunidades La propuesta de integrar el directorio de la nueva Hilandería, junto a otros nueve empresarios, coronó su sueño de crear empleo digno en la Puna, y así evitar la emigración de los jóvenes y familias por falta de oportunidades.

Hoy, la Hilandería Warmi es una empresa social, en la que sus 10 accionistas (nueve empresarios y la Asociación que preside Rosario Quispe) no retiran utilidades sino que reinvierten cada peso en proyectos para las comunidades de la Puna. La compañía (legalmente, una SRL) emplea a 17 personas en forma directa e indirectamente a 200 familias que son productoras de lana de llama, a quienes compran su producción bajo parámetros de “precio justo”.

En su planta de San Salvador de Jujuy, la hilandería produce mantas, chalinas bufandas y ponchos, más una línea de textiles para el hogar, que se comercializan en el mercado interno a través de distribuidores, e-commerce y un canal corporativo de regalos empresarios.

“A mediados de este año, logramos la primera exportación a los Estados Unidos a través de la cadena de tiendas TJ Maxx, y la idea es obtener certificaciones de calidad y sustentabilidad para ampliar los mercados externos”, comenta Gastón Arostegui, gerente General de la firma.
El próximo objetivo está puesto en trasladar la mayor parte del proceso productivo nuevamente a Abra Pampa, donde se está montando una nueva planta con una inversión de $ 8 millones. Parte del desembolso se financió con un préstamo de $ 5 millones del Banco Bice, que fue avalado por la SGR Acindar Pymes.

Este aval financiero le permitió a la firma acceder al crédito del Bice, a pesar de un contexto de tasas elevadas y crisis económica generalizada.
“Desde Acindar Pymes estamos muy satisfechos de poder avalar proyectos como el de Warmi, que promueven el desarrollo de las comunidades en las que están insertos, generando inclusión económica y social”, destaca Pablo Pereyra, gerente General de la Sociedad de Garantías Recíprocas (SGR) del Grupo Acindar.

Creada en 2005, la SGR lleva emitidas garantías por más de $ 18.000 millones para 2700 pequeñas y medianas compañías a lo largo del país.

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