Visita a la fábrica de los barbijos Atom Protect

Fuente: Argentina ~La textil Kovi SRL es una pyme familiar de La Matanza que se reconvirtió para producir barbijos. Se trata de uno de los proyectos seleccionados en el marco de la Convocatoria IP COVID impulsada por la Agencia I+D+i junto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el CONICET.

Fernando Peirano, presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), Laura Toledo, directora del FONARSEC y Guido Giorgi, jefe de gabinete del organismo recorrieron las instalaciones de KOVI SRL, la pyme responsable de la fabricación de los tapabocas de uso social Atom Protect surgidos a partir de su asociación con la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET.

Kovi surgió hace casi 30 años en la provincia de Buenos Aires fabricando cortinas. Recientemente, la empresa ya había experimentado en el uso de nanotecnología para la fabricación de toallas. El año pasado se vinculó con un equipo conformado por científicas y científicos del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA) de la UNSAM y el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA-UBA) para encargarse de la producción de los tapabocas. Originalmente, este equipo buscaba desarrollar máscaras para la protección del personal médico y paramédico con estándares similares o superiores a la máscara N95, pero luego se avanzó en el diseño de tapabocas de uso social con la capacidad de neutralizar virus, hongos y bacterias. Para cumplir con estos objetivos, se exploró la utilización de nuevos materiales y nanotecnología.

Durante la recorrida visitaron las distintas áreas donde se confeccionan los barbijos mientras se repasó el proceso necesario para elaborar las piezas. El presidente de la Agencia I+D+i, Fernando Peirano, destacó que una pyme familiar haya tomado la iniciativa para generar el tapabocas Atom Protect. “Cuando las cosas se hacen bien, la innovación nace de combinar producción y conocimiento. El saber productivo, el conocimiento científico y el apoyo de las políticas públicas lograron un modelo de trabajo, donde el cuidar y el crear van de la mano”, agregó Peirano.

Por su parte, Alan Gontmaher, dueño fundador de Kovi compartió el desafío que implicó para la empresa comenzar a producir barbijos a gran escala: “Significó la incorporación de mucho personal, nuevas maquinarias, diseñar nuevos procesos y avanzar en nuevas investigaciones como, por ejemplo, certificar la eliminación de nuevas variantes del virus”. Ampliaron la cantidad de trabajadores en un 150 %, y actualmente cuentan con más de 100 empleados. En relación a los planes a corto y mediano plazo, afirmó que continúan, por un lado, desarrollando telas que pueden ahuyentar mosquitos, útiles para prevenir el dengue; y por otro, telas con función bactericida trabajadas en distintos formatos (sábanas, toallas y repasadores).

En la actualidad Kovi cuenta con una segunda planta ubicada en San Miguel donde trasladaron la producción de textiles para el hogar. La planta de La Matanza concentra la fabricación de barbijos.

Acerca de la convocatoria IP COVID-19

En marzo de 2020, a una semana de la declaración del COVID-19 por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una pandemia, se creó la Unidad Coronavirus. Esta iniciativa, integrada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, la Agencia I+D+i y el CONICET, impulsó la convocatoria extraordinaria IP COVID-19 cuyo objetivo fue destinar proyectos de investigación, desarrollo e innovación orientados a mejorar la capacidad nacional de dar respuesta en diagnóstico, control, prevención, tratamiento y monitoreo del COVID-19.

El proyecto fue seleccionado por una Comisión Ad Hoc formada por expertos y expertas entre más de 900 iniciativas recibidas durante la convocatoria. Los criterios de evaluación fueron la adecuación del proyecto a los objetivos propuestos por la convocatoria, los plazos en los cuales se tendrían resultados, su relevancia e impacto, la metodología propuesta, su factibilidad y el grado de desarrollo científico y tecnológico involucrado.

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