Grisino. La empresa de ropa infantil que se expande gracias a la creatividad

Fuente: La Nación ~ Pionera en su estilo, se animó a colgar disfraces de sus percheros y a hacer del incentivo a la imaginación y la creatividad parte de su propuesta. Grisino, que de ella se trata, nació en 2002 de la mano de Cresko -dueña de los locales de regalos Magneto-, que vio la oportunidad de incursionar en el mercado de la indumentaria infantil para expandir su negocio luego de la crisis de 2001.

Eduardo Kozak y Graciela Crespo (dueños de Cresko) compraron Grisino en 2002, e incluyeron en la nueva etapa a Rosario Timo, creadora en 1995 de esa marca. Los nuevos accionistas iniciaron así Grisino Ropa para Jugar, aportando una visión estratégica y de desarrollo de negocio a largo plazo.

El primer local abrió en Unicenter en octubre de 2002 con un plan de expansión que contemplaba la apertura de tres locales por temporada. En 2004 se sumó un canal de franquicias y multimarca. Su rápido crecimiento determinó abrir mas de seis puntos de venta por año.

“En los años 2002, 2003 y 2004 revolucionamos el mercado de ropa infantil poniendo el acento en diseño de vanguardia, colores fuertes y estampadas divertidas; siempre pensando la ropa desde la mirada del niño. A partir de ahí, se consolida el modelo Ropa para Jugar. Actualmente contamos con 100 locales exclusivos en todo el país, con presencia en centros comerciales de todas las provincias y localidades importantes”, cuenta Eduardo Kozak, uno de sus dueños.

Robot de corte, en Grisino
Robot de corte, en Grisino Crédito: Gentileza

Además, Kozac comenta que la empresa desarrolló una nueva marca, llamada Broer, dirigida al segmento de bebés y niños hasta ocho años, con una estética delicada y moderna, donde reina la armonía de colores y texturas. “Con esta nueva marca, llegamos ya a 28 locales exclusivos, con fuerte presencia en el interior del país”, señala el empresario.

Sus colecciones siguen las tendencias de la moda, pero con colores, estampas y modelos con identidad propia. “El concepto es trascender la simple idea de vestirse. Consiste en recrear el mundo de los niños y en mirar a través de sus ojos. “La idea es apelar a recuerdos, aromas de la infancia, alegrías y grandes sorpresas que viven quienes recién descubren su mundo. Esa visión se traslada a más de 900 prendas, cada temporada, siempre con un carácter lúdico y con el foco puesto en la calidad”, explica Kozac.

La compañía confecciona, entre otras cosas, prendas con algodón orgánico, que crece de forma totalmente natural y con el que se producen hilados saludables e hipoalergénicos. Esta línea está pensada para bebés de 0 a 6 meses, pero la intención de los dueños es extenderla a todas las edades. “Además, sumamos accesorios, calzado, perfumes, disfraces, instrumentos y juguetes de madera y de tela. Nuestro objetivo es invitar a los chicos a jugar”, agrega Kozac.

La expansión de la marca fue importante. La empresa empezó a exportar en 2000 a Uruguay, Bolivia y Brasil, y llegó a tener cerca de 15 franquicias en diferentes países, como en Perú, Mexico, Colombia, Uruguay, Paraguay. Además, también pusieron un pie en Europa, más precisamente en Alicante, España. Pero dadas las políticas de atraso cambiario que sufrió la Argentina a lo largo de estos últimos años fueron quedando afuera del mercado. Hoy, sin embargo, vuelven a encarar la veta exportadora.

Hacia la regionalización

Tal como relata Kozac, tienen previsto un proceso de regionalización, con fuerte presencia en los países vecinos. “Estamos avanzado en negociaciones para la apertura de franquicias en Paraguay, Uruguay, Colombia y México. Sabemos que no es fácil la inserción internacional con nuestro contexto económico y con la inflación, pero nuestra experiencia nos dice que con un trabajo serio y enfocado es posible obtener logros en este campo”, enfatiza.

La empresa logró pasar de producir 25.000 prendas en 2002 a fabricar 4 millones en la actualidad. Otro dato interesante es que pudieron abrir 10 locales en plena pandemia de coronavirus, con todo lo que eso significa.

En estos momentos, Kresco fabrica el 90% de su producción en el país y solo un 10% importa en algunos casos, para complementar sus colecciones. Pero ya tiene previsto para este año sustituir las importaciones por elaboración nacional y llegar a tener el 100% de su portfolio de producción nacional. “Esperamos volver a estar representando a nuestro país en el exterior, ya que la ropa cuenta con una excelente y terminación” concluye Kozac.

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