“Existe un contexto hostil al empresario que aleja las inversiones”

El CEO de la hilandera TN & Platex, Teddy Karagozian, alertó por críticas al sector privado y por la multiplicación de impuestos. Sostuvo que el sector textil recupera fuertemente la actividad, pero la mortandad de empresas durante el macrismo achicó la capacidad instalada.

Fuente: BAE ~ El CEO de la hilandera TN & Platex, Teddy Karagozian, afirmó que el sector textil atraviesa una fuerte recuperación de la actividad, aunque aclaró que la destrucción de empresas durante el gobierno de Mauricio Macri achicó la capacidad instalada. Si bien anunció compra de maquinaria por USD30 millones, alertó que las inversiones del sector privado a largo plazo están estancadas por “temor” a un clima “hostil” ante los empresarios.

– ¿Es cierto que el sector textil rebotó y ya tiene encendida gran parte de sus máquinas?

– Sí, es verdad y es como sucede siempre, nuestro sector anticipa de tres a seis meses lo que a otros sectores le va a suceder, tanto cuando sube como cuando baja. Hoy la tendencia es claramente a la suba, pero debo decir que se ha destruido durante cuatro años mucha de la capacidad de producción, y los mismos que la destruyeron, que son los importadores de productos terminados que nunca cuidaron el mercado interno ni a los proveedores locales, son los mismos que ahora están diciendo que no podemos abastecerlos de todo lo que quieren.

– ¿Y las empresas no dan abasto?

– Se bajó a la mitad la producción. Bajarla se hace más rápido y subirla se hace más lento, y esa destrucción de nuestras fábricas, de toda nuestra capacidad productiva, es la que hoy estamos sufriendo con la falta de dólares. En vez de comprar máquinas con los dólares que generó el campo, en su momento compramos productos de consumo final y eso socavó a la industria. Estamos a full, pero es un full que debemos producir más. Nosotros estamos invirtiendo USD30 millones en máquinas, y estamos haciendo lo posible para acelerar la producción. Este mes fue 9% más que el mes pasado y ya estamos por encima del 50% de lo producíamos en octubre el año pasado.

– ¿Cómo se proyectan negocios en un país que atraviesa períodos constantes de crisis?

– Una cosa que hay que rever es el sistema impositivo, donde grava al valor agregado y grava emplear. Grava al más pobre. De los 175 impuestos que tenemos, 150 son impuestos a la pobreza, usando el léxico nuevo de impuesto a la riqueza. IVA, Ingresos Brutos, Seguridad e Higiene, Publicidad son impuestos que van dentro del producto como si fuera un caballo de Troya, y le cobran al pobre 50% de lo que ellos ganan para solventar a otros pobres que no consiguen trabajo, porque los productos son tan caros que la gente no los consume, entonces el sector privado no los puede emplear. Es un sistema de un perro que se persigue la cola.

– ¿Y escuchan este planteo en el Gobierno?

– Si bien existe conciencia de esto, el fenómeno que estamos sufriendo en la Argentina es de un “sálvese quien pueda”. Se estaba pensando en el ingreso universal, pero ¿quién lo paga? El rico no, porque se va a ir del país como se está yendo desde hace un tiempo, y los pobres se están comiendo entre ellos el dinero. En general, los impuestos que van dentro de los productos hace que haya cada vez menor sector privado.

– ¿Y qué se hace para cambiar?

– La diferencia entre crecimiento y desarrollo son las políticas que son buenas para el largo plazo, que son las de eliminar los impuestos que hacen caro a los productos.

– ¿Bajar impuestos no puede generar un desequilibrio fiscal en el corto plazo?

– Estamos del lado malo de la curva. Cuando era chico tenía un auto que solamente llegaba a hacer 200 kilómetros con autonomía, y cuando iba a Bariloche había un tramo en que debía hacer 250 kilómetros sin estación de servicio. Entonces tenía que bajar la velocidad para llegar. Por eso hay que entender que hoy la Argentina ya está en un sistema en donde el déficit que tiene no es producto de que faltan impuestos, sino que faltan empresas que empleen a la gente. Si logramos más empleo privado, el Estado es el empleador en el último recurso para que no sea el que paga la jubilación de toda la gente que no consigue trabajo y que no sea el que tiene que subsidiar a toda la gente que no tiene empleo.

– ¿Cuál sería el método que propone?

– Lo que hay que hacer es disminuir el costo de emplear, disminuir el costo de los productos para que la gente los consuma y haya más sector privado. Ahora, entremedio hay montones de formas de hacer la curva, pero tenemos que pensar en una situación hipotética: si soy un empleado del Estado y me pagan $100, de ese sueldo $50 son impuestos, si los eliminaran el Estado podría pagarme la mitad, y yo podría comprar la misma cantidad de productos. En la medida en que los impuestos a los productos son cada vez más altos, lo que vamos a tener es un Estado cada vez más caro porque es más caro emplear, es más caro el jubilado y es más caro el subsidio que hace falta. Lo que hay que hacer es revertir esa situación en donde claramente, desde hace muchos años, no 70 ni 30, cada vez que subieron los impuestos aumentó el déficit.

– Hoy se debaten nuevos impuestos, ¿le preocupa?

– Es un error de muchos diputados y senadores que están promoviendo una serie de impuestos nuevos bajo el concepto de que durante el gobierno de (Mauricio) Macri bajaron los impuestos y no hubo inversión. Bajaron los impuestos en una mínima cantidad, pero al mismo tiempo destruyeron las empresas privadas con tasa de interés alta y dólar bajo. En la Argentina no hubo inversiones durante el gobierno de Macri por una combinación: veíamos que el gasto no bajaba, que las empresas estaban siendo destruidas y la tasa de interés estaba alta. Decir que no van a bajar los impuestos hoy producto de que en el gobierno de Macri bajaron, según lo que ellos dicen, y no hubo inversión es un error garrafal y es el problema que surge al mezclar ideología con conocimiento. En vez de preguntarnos a las empresas por qué no invertimos, están tomando ideas utilizando el mismo tipo de estadística que dice que la Coca Cola diet engorda porque todos los gordos la tomamos. No es así cómo se hacen las estadísticas sino con una tesis previa, pero cuando esa tesis está ideologizada, sus resultados no van a salir bien y no están saliendo bien.

– ¿Entonces, no habrá inversiones?

– Lo que estamos viendo en estos días es que, aun cuando como en nuestro caso está habiendo inversiones de corto plazo, los temores hacen que las inversiones de largo plazo no vengan producto de estas definiciones de que bajar impuestos no aumenta la inversión, y ese tipo de cosas.

– ¿Es cierto que el macrismo dejó empresas y empresarios pobres?

– Es así, y tanto que nosotros siendo una empresa que está manejada con mucha cautela, habíamos bajado la mitad de nuestra producción y de nuestro patrimonio. Y así sucedió con otras empresas, como las alimenticias. Supongamos que aceptamos la falsa idea de que no somos capaces o somos malos, la alimenticia también fracasó en la Argentina porque también perdió la mitad de su patrimonio.

– ¿Las expectativas generan inversión?

– Aproveché la cuarentena para hacer una huerta. Se puede usar mucha o poca agua, podés tocar mucho la planta y cortar las hojas, pero no es un solo factor el que hace que vaya a florecer. Decir que hubo una baja de impuestos y que las inversiones no subieron, es confundir las múltiples formas por las que uno genera inversión. Pero una de las cosas que generan inversión son las palabras que se dicen. Existe un contexto hostil al empresario, como lo fue en el gobierno de Macri y como lo está siendo hoy por ciertos diputados, senadores y cierta parte de la sociedad.

– ¿Considera que en la Argentina es malo ser empresario?

– Tuve un debate en donde una persona que estaba del otro lado se creía más argentino que yo. Que porque no tenía inversiones podía darse el lujo de ser más argentino que yo y querer más a la Argentina, y decir que los empresarios que aún estamos no queremos al país. Con qué derecho un periodista, un diputado, un político o una persona desocupada puede darse el lujo de decir que un argentino que tiene dinero y que tiene inversiones no es tan argentino o no quiere tanto al país como él. Ese sentimiento que trasunta en un montón de notas y en parte de la sociedad es uno de los factores que alejan las inversiones del país.

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