Bronca de los textiles por la venta de ropa en los supermercados

Fuente: La Capital ~ Los empresarios y comerciantes del rubro textil expresaron un fuerte malestar por la venta de ropa que se realiza en las cadenas de supermercado.

Desde el comienzo del decreto de aislamiento social, preventivo y obligatorio, que obligó a cerrar las puertas de muchos comercios minoristas, en diferentes supermercados de la ciudad se observó la venta de indumentaria con total normalidad.

Mientras los comerciantes realizaron varias protestas y esperan que les permitan volver a abrir las puertas, las quejas por competencia desleal de los supermercados se multiplicaron. Lo advirtió el presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, Juan Pablo Maisonnave al señalar que es “un vale todo”.

“No cumplen con ningún protocolo ni con las medidas de prevención necesarias”, argumentó en diálogo con LA CAPITAL. Y cuestionó: “Si ellos pueden vender, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo?”

Con el objetivo de que les permitan abrir las puertas, los comerciantes del rubro textil elaboraron un estricto protocolo preventivo que entre varios puntos prohíbe que el cliente se prueba la ropa en el comercio.
“Una de las medidas que tuvimos en cuenta es que el virus probablemente queda impregnado en la ropa. En un supermercado, la gente la manipula de la manera que quiere y no hay nadie controlando”, sostuvo Maisonnave.

Por otra parte, el empresario textil consideró que “se está infringiendo la norma con la venta de indumentaria. También hizo mención a los reclamos que los comerciantes llevaron adelante en los últimos días.  “Estamos a la espera de que habiliten los comercios de indumentaria. En la semana hubo varias propuestas y uno puede estar de acuerdo o no, pero esto es algo que no corresponde”, apuntó.

La Ciudad se puso firme: clausuran locales de indumentaria que abrieron sin permiso

Fuente: IProfesional ~ Ocurrió luego de que la Agencia Gubernamental de Control de la ciudad de Buenos Aires (AGC) realizara alrededor de 5200 inspecciones

En el marco de la nueva fase de la cuarentena y la consecuente apertura de varios negocios y comercios, la Agencia Gubernamental de Control de la ciudad de Buenos Aires (AGC) realizó 5200 inspecciones en la primera semana de flexibilización escalonada del aislamiento social obligatorio. Durante las inspecciones, se clausuraron en total 40 locales, entre ellos 15 pertenecientes al rubro de la moda.

Si bien algunos rubros como mueblería, joyería y librería pudieron volver a funcionar, otros aún no obtuvieron este permiso, como es el caso de las tiendas de indumentaria y calzado,por lo que se procedió a su clausura. 

De acuerdo con el informe elaborado por  la AGC, el 95 % de los negocios que reabrieron sus puertas cumplió las indicaciones de seguridad y protocolos y las inspecciones se llevaron a cabo en 34 puntos de los centros comerciales de la Ciudad.

Los 40 comercios clausurados estaban ubicados en los barrios de Palermo, Villa Crespo, Microcentro, Congreso, Balvanera, Villa Urquiza, Caballito, Parque Avellaneda, Chacarita, Almagro, Villa Santa Rita, San Nicolás, Monte Castro, Belgrano, Mataderos, Liniers y San Cristóbal.

La imposibilidad de apertura de los locales de indumentaria y calzado, desde hace ya más de dos meses, preocupa a las cámaras y comerciantes pertenecientes al sector. Como posible medida paliativa, desde la Cámara Argentina de Shopping Centers (CASC) propusieron la apertura de los centros comerciales siguiendo rigurosos protocolos sanitarios. 

Por otro lado, desde la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI), requirieron a las autoridades la postergación del Día del Padre, para así alargar la duración de las prendas y calzados pertenecientes a la temporada otoño/invierno 2020.

Quejas de comerciantes 

La decisión del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de retomar la estrategia del cierre de comercios en varias zonas de la Capital representa un serio retroceso en términos de recuperación de la actividad y presupone una aceleración en el proceso de quebranto que atraviesa el sector, sostuvo este domingo la Federación de Comercio e Industria (Fecoba).

“La situación cuasi terminal del comercio de barrio se ve desde hoy nuevamente afectada a raíz de la decisión de restringir la actividad en los principales centros y arterias comerciales de la Ciudad”, indicó Fecoba en un comunicado.

“El comerciante hizo muchos esfuerzos por adecuar su negocio a los protocolos, garantizó el distanciamiento social y respetó las medidas sanitarias. No es responsabilidad de los comercios si la circulación de personas en calles y avenidas aumenta. Creemos que es imprescindible que las medidas se tomen al cabo de un trabajo conjunto entre el gobierno y los propios comerciantes”, afirmó el presidente de Fecoba, Fabián Castillo.

Para los empresarios del rubro comercial, la medida pone a muchos emprendedores en situación de quebranto

Castillo consideró que “es necesario buscar herramientas creativas superadoras y no soluciones de fácil cumplimiento que implican decretar la muerte de las pymes de la Ciudad”.

“Para cuando se decida retomar la actividad, entre el 25 y el 35 por ciento de los comercios habrá desaparecido, dejando un tendal de desocupados y habiendo desfinanciado al Estado por la imposibilidad de pagar los impuestos. Hace 70 días que la mayoría de los locales están cerrados y lo que está en juego es la subsistencia”, subrayó Castillo.



Amazon al rescate del mundo de la moda!

Fuente: La Nación ~ El jueves, Amazon cabalgó al rescate de la asediada industria de EE.UU. – o al menos de una subsección particularmente amenazada y notable: diseñadores independientes de alta gama.

Junto con Vogue y el Consejo de Diseñadores de Moda de América, el gigante del comercio electrónico anunció la presentación de “Common Threads”: Vogue x Amazon Fashion“, un nuevo escaparate que presenta 20 nombres creativos de moda, incluyendo Batsheva Hay, Brock Collection, 3.1 Phillip Lim y Edie Parker.

“Estoy encantada de anunciar esta asociación y quiero dar las gracias a Amazon Fashion, no sólo por su generoso apoyo a ‘A Common Thread’, sino también por compartir tan rápidamente sus recursos para ayudar a los diseñadores estadounidenses afectados por la pandemia”, dijo Anna Wintour, editora jefe de Vogue y directora artística de Condé Nast.

“Aunque no hay una solución sencilla para nuestra industria, que ha sido tan duramente golpeada, creo que este es un paso importante en la dirección correcta”.

La medida creará una nueva salida para las marcas que están en riesgo de quiebra después de que la COVID-19 forzara el cierre de las tiendas que las venden, resultando en pedidos cancelados y montones de stocks sin vender. Incluso los e-tailers de lujo como Net-a-Porter han tenido que cerrar sus almacenes.

Pero también posiciona a Amazon, que puede ser el mayor minorista de moda en los Estados Unidos, como su caballero blanco, pese a que a menudo es visto si no como un enemigo, al menos como un pretendiente cuestionable. Y el movimiento le da a Bezos un cierto dominio sobre una comunidad que, hasta ahora, sospechaba de él.

En otras palabras, no es un salvador totalmente desinteresado. Hay algo, y potencialmente mucho, en esto para él.

Incluso antes de estar junto a Wintour en su esmoquin de Tom Ford como co-anfitrión de la Gala del Met en 2012, Bezos tenía su ojo puesto en la parte más brillante y atractiva del sector de la ropa.

Pero el espíritu de Amazon – “la tienda de todo” – nunca se ha mezclado bien con el del rebaño de la semana de la moda, que se puede caracterizar mejor como “sólo unas pocas cosas muy especiales”, así como su “entorno” de compras nunca pareció suficientemente glamoroso para muchas marcas de lujo. Aunque sus productos se vendían en los Zappos o Shopbop, propiedad de Amazon, esas marcas evitaban ser absorbidas por las fauces de la empresa matriz.

Eso no impidió que Amazon lo intentara. En 2011, la compañía introdujo myhabit.com, un sitio de ventas flash destinado a competir con sitios como Gilt Groupe. Eso cerró en 2016, un año después de que Amazon se asociara con la CFDA para patrocinar la primera Semana de la Moda Masculina de Nueva York (una relación que terminó en 2017). Ese mismo año, Amazon Fashion se lanzó con ropa de marca privada, una categoría que ahora incluye 111 marcas diferentes y 22.617 productos, según un informe de Coresight Research.

En una convocatoria de inversores en 2016, Jean-Jacques Guiony, director financiero de LVMH, el mayor grupo de lujo del mundo, anunció: “Creemos que el negocio existente de Amazon no encaja con nuestro lujo, punto, pero tampoco con nuestras marcas. Si cambian el modelo de negocio, no lo sé, pero con el modelo de negocio existente, no hay manera de que podamos hacer negocios con ellos por el momento.” Aún así, WWD informó en enero que Amazon estaba planeando una nueva plataforma de lujo para competir con Alibaba, junto con una campaña de marketing de 100 millones de dólares;  en febrero, Bezos estuvo en la Semana de la Moda de París celebrando la Légion d’Honneur de Diane von Furstenberg con Wintour y diseñadores como Christian Louboutin.

Amazon, dijo Hay, “es el único lugar donde todos compran”. (De hecho, Bezos está potencialmente en camino de convertirse en el primer trillonario del mundo por ello). Les guste o no, los diseñadores, especialmente los pequeños, no tienen una verdadera opción. Necesitan mover su inventario existente, y necesitan un socio con la logística para hacerlo. Y uno que tenga acceso a una enorme base de consumidores ya preparados.

La idea de la tienda surgió de una iniciativa creada por Vogue y la CFDA, que han estado trabajando juntos en formas de apoyar a la industria a través de la pandemia. El mes pasado anunciaron el programa de subvenciones Common Thread, recaudando más de 4 millones de dólares para ser desembolsados en pequeños desembolsos a diseñadores, minoristas, fabricantes de ropa, así como el sistema de apoyo a la moda para ayudarles a sobrevivir hasta su reapertura.

Amazon está donando 500.000 dólares al fondo (para el cual muchos de los diseñadores que venderá también han solicitado ayuda), y cuando Amazon preguntó de qué otra manera podría ayudar, nació la idea de la tienda.

Qué es exactamente? Los diseñadores pueden elegir qué stock vender en Amazon (lo más probable es que sea una mezcla de las existencias actuales y pasadas), y controlan sus propios precios e imágenes. Pueden optar por utilizar la plataforma de despacho de Amazon o hacer el despacho ellos mismos. Se aplican las tarifas estándar de venta a terceros, normalmente alrededor del 17%. Sin embargo, según un participante, Amazon aceptó eliminar las tarifas mensuales, las tarifas de almacenaje y las tarifas de embalaje de la iniciativa.

Vogue y la CFDA se acercaron inicialmente a la mayoría de los diseñadores con el acuerdo porque, como señaló Hay, Amazon “no tiene mucha relación con muchas de estas marcas”.

Ahora, por supuesto, eso cambiará. “Se siente como si muchas cosas estuvieran cambiando en el mundo”, dijo.

Queda por ver si esos cambios incluyen un cliente que quiere comprar un vestido campestre cargado de ironía (la firma de Hay) o un vestido floral único muy caro (una marca registrada de Jonathan Cohen) al mismo tiempo y en el mismo lugar que compra papel higiénico y esmalte de uñas.

Después de todo, en el momento de la apertura de la tienda de Common Threads, los tres artículos más vendidos actualmente en Amazon, en ropa, zapatos y joyas, eran una camiseta de hombre multipack, un buzo de hombre Hanes y las  clásicas Croc. Incluso en la oferta de marca privada, el precio promedio es de sólo 32 dólares, según Coresight.

Y muchos compradores a los que les gusta apoyar a los pequeños diseñadores se sienten atraídos hacia ellos justamente  por su posicionamiento de facto como lo anti-amazon. Ahora que estas marcas son parte del universo de Amazon, podría afectar a la forma en que son percibidas, al igual que las recientes controversias sobre el tratamiento de Amazon a sus empleados de depósitos

Esto es especialmente así porque, aunque los diseñadores pueden controlar sus propios productos y la forma en que son fotografiados, la ropa se muestra en los “estantes” de la tienda en el clásico cuadro de Amazon con el mismo tipo de letra y etiqueta de precio (aunque un número mucho mayor) que todo el mundo que utiliza Amazon está condicionado a ver cuando compra, por ejemplo, lavandina.

Por otro lado, esto también podría ser el comienzo del deslizamiento de la alta costura por la pendiente resbaladiza hacia los brazos de Amazon.

Diseño: de las provincias del norte al resto del mundo

Fuente: La Nación ~ El comercio justo y la sustentabilidad son dos conceptos que van de la mano y continúan en crecimiento a nivel mundial, en medio de una mayor conciencia ambiental que se traduce en cambios significativos en el consumo. Y esta empresa argentina de productos artesanales conjuga diseño contemporáneo y sabiduría ancestral para generar objetos de decoración, bajo los conceptos del comercio justo y sustentabilidad social con el fin de exportar sus productos.

Creada en 2010 con el objetivo de generar un impacto social positivo en comunidades de artesanos , Tienda de Costumbres se dedicó a “revalorizar productos hechos a mano, con conciencia social, técnicas tradicionales de hilado, teñido y tejido a través de una comercialización moderna”, cuenta Silvina Lippai, su fundadora.

Compramos una camioneta con mi marido y viajamos por el norte argentino

“Compramos una camioneta con mi marido y viajamos por el norte argentino, Llevé los dibujos de lo quería hacer y empezamos a producir para lo que iba a ser mi marca; Tienda de Costumbres”, cuenta Lippai. Uniendo fuerzas con personas de provincias distintas -algunas agrupadas en cooperativas, otras trabajando en comunidad con familiares y vecinos y otras por su cuenta-, la empresa se enfocó en el mercado interno.

“Abrimos una tienda en el casco histórico de San Isidro y comenzamos a vender al público. En 2013 ampliamos nuestro espacio para ofrecer alfombras a pedido y seguimos con los viajes al norte, para ampliar nuestra red artesanos, afianzar los vínculos con ellos y pulir la calidad de los tejidos”, continúa. Hasta que en 2016 decidieron asesorarse para conquistar mercados internacionales .

“Nuestra producción para el público de la Argentina estaba cubierta y teníamos la posibilidad de vender al mundo un poquito de nuestro país a través de su artesanía y así tener unidades de negocios distintas y crecer como empresa”, cuenta.

A pesar de que desde siempre tuvimos muchos clientes interesados del exterior, fue recién en 2016 cuando tomamos la decisión estratégica de viajar a ferias internacionales para estudiar el mercado en el mundo y comprender la calidad que se buscaba. Participamos exponiendo productos en la feria del mueble de Milán y tuvimos varias reuniones con posibles compradores en Italia”, dice Lippai. “Todo este tiempo fue de aprendizaje, de prueba y error, de generar lista de precios FOB, CIF y determinar cuál era la cantidad de productos que podíamos ofrecer. Teníamos claro qué vender en grandes retails del mundo no era nuestro objetivo, la producción, al ser totalmente artesanal, es en cierto modo limitada.Así fue como en 2017 comenzaron a organizar todo para ofrecer sus productos más allá de la Argentina. “Nos inscribimos en el régimen de importadores- exportadores y comenzamos a trabajar en conseguir esos clientes.

La empresa fue distinguida con el Sello Buen Diseño,

En 2018, el año que lo cambió todo, la empresa fue distinguida con el Sello Buen Diseño , gracias al cual participaron en 2018 en la feria internacional ICFF en los Estados Unidos. “Esta feria nos cambió la percepción sobre el comercio exterior; nos hizo perder miedos y prejuicios, además logramos nuestra primer exportación”, recuerda Lippai. Y con la aplicación del régimen Exporta Simple, la empresa comenzó a explorar mercados.

Descubrimos a muchos argentinos que vivían en el exterior y querían tener sus propios emprendimientos , donde ofrecer productos argentinos con diseño, una forma de estar cerca de su país, nos decían. Así fue como empezamos a producir para ellos, logramos una especie de sociedad de trabajo, los asesoramos, les damos la contención y el apoyo y por supuesto los productos. Luego se fueron incorporando negocios y estudios de arquitectura que nos compran para sus obras de forma directa”, agrega.

En 2019 recibieron el Premio Exportar

Además, en 2019 recibieron el Premio Exportar, en la categoría Mujer Exportadora, representando así a las ciento de artesanas que a través de la empresa llevan sus producto al mundo. “Hoy formamos una red de trabajo que incluye a más de 120 artesanos agrupados en cooperativas o pequeñas pymes familiares de las provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba y Tucumán”.Hoy la empresa tiene el gran desafío de mantener la lista de precios internacional con cierta estabilidad, cuando la inflación no los acompaña por fluctuación del tipo de cambio oficial al que se liquidan las exportaciones. Hay mas inflación que movilidad de cambio, lo que aumenta los precios en dólares y los clientes del exterior no están acostumbrados a eso. A pesar de todo, la empresa proyecta crecer en 2021..

Con o sin coronavirus, la moda vuelve al taller de costura

Fuente: Clarín ~ Hace pocas semanas, se viralizó una serie de fotos de la ex estrella de las pasarelas Naomi Campbell en un aeropuerto. Causó furor. Se la ve íntegramente tapada con un overall como el que usan los médicos, y otros elementos para la profilaxis. Una síntesis perfecta de la moda en tiempos del coronavirus. En este mundo, hoy sin glamour, hay estupor y estrategias para sobrevivir y pensar en lo que vendrá.

“La sociedad cambia y el contexto del coronavirus cambia radicalmente los modos de habitar, por eso es tan interesante la disciplina proyectual”, observa Andrea Saltzman, titular de Diseño (FADU- UBA), y subraya que “nosotros somos cuerpos vestidos, y los modos de vestirnos implican modos de interactuar con el mundo”. Al revisitar las metamorfosis reiteradas, vistas desde que empezó la propagación del Covid-19, que ahora incluyen cubreboca, y en algunos casos también guantes y antiparras, es inevitable pensar cómo será la vestimenta más allá de la persistencia del virus y también si habrá modificaciones ya no solo en el modo de producción sino también en la manera de transmitir los saberes del diseño. “El futuro es hoy, y tenemos que ficcionar nuevamente el presente: cómo voy al supermercado, cómo me saludo con el otro, cómo me encuentro, cómo me saco la ropa cuando llego a casa, cómo me siento confortable, porque necesitamos ver qué nuevos personajes construimos entre ese exterior e interior y cómo nos cubrimos” comenta la autora de La metáfora de la piel.

Ante el avance del coronavirus la industria de la moda resultó ampliamente afectada en todo el mundo. Innumerables fábricas y talleres cerraron, creció la desocupación, cayeron las ventas y se complicó la cadena de pagos. En nuestro país todavía no fueron habilitadas las tiendas de vestimenta y calzado, y aunque es posible el comercio electrónico también implica una logística y un modo no del todo asimilado por los protagonistas de este sector. El futuro inmediato tampoco parece demasiado auspicioso; de acuerdo a una encuesta realizada, en abril, por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) a más de 160 empresas del sector; el 74% afirmó que volver a los niveles previos a la pandemia demorará al menos 5 meses o más, el 16% sostuvo que podrían ser 4, mientras que solo un 10% consideró que llevará 3. Así y todo, el reverso de esta coyuntura puede ser paradójicamente esperanzador, porque, durante esta crisis, de una vez por todas, se evidenció que el sistema de la moda manifiesta una imperiosa necesidad de transformación con implicancia en la producción, comercialización y consumo.

Hubo cambios notorios. Las tradicionales semanas de la moda (fashion week) para presentar colecciones se están viviendo en plataformas digitales. Así se hicieron las de Shangai, Moscú y México, y lo mismo sucederá en Londres, París, Milán y también en Buenos Aires, con las consiguientes reducciones de costos y disminución de riesgos para los trabajadores y los asistentes. En ese sentido, también quedó demostrado que el parate comercial detuvo el frenesí de una industria catalogada como una de las más contaminantes del planeta, causante de polución por el uso de sustancias dañinas para el ecosistema y generadora de enormes volúmenes de residuos textiles, uno de los temas más preocupantes para los conglomerados urbanos en todo el mundo. La ecuación es beneficiosa para el medioambiente y por ende para todos los seres que lo habitan ya que a donde había amontonamientos de consumidores ahora hay menos toxicidad y especies animales que se animaron o volvieron a sus antiguos territorios.

Premonitorio. Presentación de la colección de Jean Paul Gaultier en París, el 22 de enero durante la Fashion week. En ese momento, Gaultier, anunció que después de 50 años de trabajo abandoba las pasarelas. Foto: EFE/EPA/YOAN VALAT

“En este momento estamos aprendiendo que, en circunstancias extremas, podemos reaccionar en sincronía por el bien común, y el impulso de ser altruistas y actuar con amabilidad está dentro de muchos de nosotros” dice desde Londres, Orsola de Castro, fundadora del Fashion Revolution, movimiento surgido tras el derrumbe de Rana Plaza, en Bangladesh, en 2013, catástrofe que implicó la muerte de más de 1100 personas que trabajaban para firmas de indumentaria en condiciones infrahumanas. Por eso, para esta organización, la idea de revolucionar la moda está en motivar a los consumidores a preguntarse cómo está hecha la ropa que compran y analizar, además, cuáles son los niveles de transparencia de las grandes marcas. ¿Puede cambiar el sistema de la moda? “No lo sé, pero tengo curiosidad, y hay tanto sentido de propósito y creatividad en las próximas generaciones de diseñadores, que espero que esto sea igualado por las de consumidores”, observa De Castro, y agrega: “Lo que sí sé, es que los usuarios de ropa, tenemos que beneficiarnos de la moda y no al revés”.

Laura Zambrini, doctora en Ciencias Sociales, cree que la situación provocada por el coronavirus tiene que ver con el cambio climático y con una saturación absoluta del orden industrial. Justamente para la investigadora (UBA-Conicet), el foco ahora está puesto en el capitalismo algo que no solían incluir los análisis basados en la sostenibilidad. “Esto se le está yendo de las manos a los seres humanos, la cultura occidental se asentó en esta dicotomía naturaleza/cultura con una sobreimposición de la primera por la segunda, y parte de lo que pasa ahora tiene que ver con no poder controlar algo del ‘orden natural’”, explica. Y tal cual lo demostró, recientemente, el diseñador italiano Giorgio Armani, no solo desde el ámbito académico se reflexiona y se explicita el cambio a gritos que parece pedir la industria a nivel global. “Ya no quiero trabajar así, es inmoral” dijo en una columna de opinión en la legendaria publicación Women’s Wear Daily, donde además aludió a la obsolescencia programada de la indumentaria y a la mala costumbre que tomaron las marcas de lujo al copiar el modo de trabajo de la denominada fast fashion, que realiza cada vez más líneas de ropa por temporada y abarata los costos de producción para maximizar las ganancias de los empresarios, entre otras cuestiones.

Clientes en la cola esperando la apertura del local de Zara en la Rue de Rivoli de París, el 11 de mayo. Foto: Adrienne Surprenant/Bloomberg

Armani además fue una de las primeras firmas en reaccionar frente al coronavirus al realizar la presentación de temporada sin espectadores, y al ser pionera en fabricar delantales y batas para los hospitales. Otras de las expresiones solidarias en estos últimos días fueron las de Gucci y Fendi -algo así como la representación de la dinastía de la moda en Italia- que también pusieron su capital humano manos a la obra para producir miles de barbijos e indumentaria sanitaria. Además, la Cámara de la Moda de ese país organizó una recolección de aportes monetarios para jóvenes diseñadores. Algo similar pasó en Nueva York -hasta el momento la ciudad más golpeada por el virus- donde Anna Wintour la célebre directora de la revista Vogue se unió al Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA) para formar A common thread, un fondo de ayuda para creadores noveles y marcas pequeñas, con el que ya recaudaron 4,1 millones de dólares para los postulantes. Aunque el caso de Chanel es quizás el más paradigmático por estos días, ya que decidió llamarse a silencio en las redes sociales -durante al menos dos semanas- hasta que emitió un comunicado explicando la decisión de la firma de mantener sus tiendas y fábricas cerradas, cumplir con el pago de los salarios y no recurrir a la ayuda estatal de Francia. De acuerdo a las reacciones que las diferentes marcas tuvieron en todo el mundo, Laureano Mon, con amplia trayectoria en análisis de tendencias sociales y cofundador de The Sprout Studio, indica que “si la preocupación es qué estética se va a usar, no se entendió nada, porque la pregunta no es esa, sino qué rol va a cumplir la indumentaria en esta nueva normalidad”, expone, desde París, y además puntualiza en el error de las firmas “que no entendieron el momento emocional que se está viviendo y siguieron comunicando en sus redes sociales como si nada pasara, sobre las carteras que nadie iba a comprar”. En términos de la transformación que podría darse, Mon reflexiona; “si va a emerger más empatía sobre los sentimientos de los consumidores, espero que la moda empiece a eliminar el discurso elitista, del viejo paradigma, que causa frustración en la gente”.

Una mujer camina por la exposición al aire libre “Fotografía de Karl Lagerfeld”. La retrospectiva” en el Museo de Arte de Moritzburg en Halle, Alemania, el viernes 22 de mayo de 2020. La exposición reúne más de 400 fotografías del director creativo, diseñador de moda, artista, fotógrafo y caricaturista alemán que vivió en París y murió el año pasado. Foto: AP Photo/Jens Meyer

“Hay algo de lo sanitario, de lo aséptico, de la protección, que va a ser fuerte a futuro, y creo que al nivel de las materialidades pueden tener impulso aquellas que son más limpias y antisépticas, como una nueva capa de ropa, para una nueva ocasión de uso”, analiza Mon, y reconoce dos cuestiones fundamentales: una es que los materiales van a apuntar más a lo smart, a modificar la composición de los textiles, y además que “las empresas de moda van a tener el desafío de garantizar que la trazabilidad de sus prendas está libre de virus”. Es decir, a la exigencia sostenible para que expliquen cómo desarrollaron una colección en cuanto a recursos humanos y naturales, ahora se podría sumar “cómo garantizar, además, que los productos se hacen en un marco de sanidad y que se van a distribuir en óptimas condiciones”, indica. En la misma línea para Zambrini: “la asociación entre moda, sustentabilidad y salud va a ser un gran desafío para el diseño, ya no va a ser la función estética sino protectora y con cierta prestación que tiene que ver con lo saludable y seguramente a futuro -reflexiona- los textiles inteligentes vayan a tener más protagonismo, lo que implica quiénes podrán acceder a estas nuevas fibras, porque no va a ser nada democrático”.

Pro Tejer: por el efecto cuarentena la producción textil se derrumbó 29,6% en marzo

Fuente: Bae ~ Mientras la industria textil, en plena pandemia, fue una de las más afectadas y tuvo una caída de 29,6% en marzo interanual, las importaciones aumentaron 15,7% en el primer cuatrimestre por los permisos otorgados por el gobierno anterior.

De acuerdo con un informe de la Fundación Pro Tejer, al que accedió BAE Negocios, “el incremento de la cantidad de productos textiles importados en toneladas, fue de 15,7% acumulado durante los primeros cuatro meses del año, respecto del mismo período del año 2019”.

En cuanto a la actividad textil, en el acumulado trimestral enero-marzo hubo una disminución de 14,9% respecto del mismo período del 2019, cuando el índice ya no era nada alentador, un 17,5% menos que en el primer trimestre del año 2018. El rubro de confección de prendas de vestir por su lado junto al cuero y el calzado registraron variaciones negativas muy fuertes, acentuando la crisis.

El porcentaje de utilización de la capacidad productiva de marzo (28,7%) fue 21,1% inferior al del mismo mes del 2019 y 24,9% menor a la del mismo mes de 2018. Para la industria textil, en un contexto de recesión a nivel mundial por los motivos de público conocimiento, en marzo se registró el nivel más bajo de utilización de la capacidad instalada desde el 2002. Y ello se debe en gran parte al menor nivel de actividad de los sectores elaboradores de hilados de algodón y de tejidos planos y de punto.

Las principales incidencias negativas en el mes bajo análisis se observa en el segmento de hilados de algodón que presenta una merma interanual de 38,5% en marzo y una leve caída en el primer trimestre de 2,1% respecto del mismo período del año anterior y esto se debe a que venía repuntando. Por otro lado, los tejidos y acabado de productos textiles denotan una baja de 36,8% vs. marzo de 2019 y 17,1% en la variación acumulada interanual.

El rubro de confección de prendas de vestir, también refleja la complicada situación que atraviesa el sector, con una baja de 37,5% interanual en marzo y 22% trimestral.

Los textiles arrancan de a poco

Fuente: Página 12 ~ El sector textil, uno de los más golpeados por la paralización económica, comienza muy de a poco a prender las máquinas. Por fuera de nichos como barbijos y otros productos de uso sanitario, la situación es muy complicada. El agujero financiero que padece la industria en general por la ruptura de la cadena de pagos es más agudo en indumentaria y calzado, debido a que la ropa que no se vendió es de la temporada de invierno, con lo cual pierde vigencia a medida que avanza el año. Las empresas tienen que volver a invertir en materia prima y producir la ropa para el verano. En cambio, la situación inversa se da en el hemisferio norte, en donde hay sobrestock de ropa de verano, con lo cual hay un fuerte riesgo de invasión de importaciones. El e-commerce representó algo cercano al 10 o 15 por ciento de las ventas normales: “fue como un suero para mantener signos vitales”, grafican los empresarios, con el tono de época.

Jorge Russi, secretario gremial de la Asociación Obrera Textil (AOT) explicó a este diario que “en el sector textil tuvimos habilitada desde abril la fabricación de bolsas para el agro, que no implica más del 10 o 15 por ciento de la actividad. Ahora empieza una nueva etapa. Ya habilitaron La Matanza, Quilmes y San Martín, pero todavía no arrancaron las empresas. La actividad sigue prácticamente parada, y los que vuelven lo hacen muy a media máquina. En Mercedes ya está habilitado, también en Luján y en Colón, provincia de Buenos Aires. En algunas zonas del interior del país se han presentado protocolos. Algunos prefieren esperar para arrancar a ver qué pasa con el mercado. En junio se supone que ya estaremos con más actividad”. El dirigente cuenta que “la mayoría de las empresas recibió la ATP para el pago de salarios y que en el sector se está renegociando el acuerdo para que los trabajadores suspendidos a partir de junio cobren el 75 por ciento del salario neto.

Los textiles sufren las generales de la ley, es decir, la ruptura de la cadena de pagos. “Se está volviendo tímidamente. La cadena de pagos se rompió en el mostrador, al no efectuarse las ventas programadas, por lo cual no se pagaron los cheques que habían liberado los comerciantes en favor de los proveedores. De manera que la mayoría de las fábricas les pagamos a nuestros proveedores de materia prima con cheques que vinieron de vuelta. Así, los fabricantes perdieron el crédito de los proveedores”, indica Damián Regalini, vicepresidente de la Cámara Argentina de Medias. A la hora de evaluar la marcha del consumo, Regalini señala que “el mercado en el Interior va a empujar, pero va a faltar fuerza de AMBA”. En el conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires, los locales de ropa no tienen autorización formal para reabrir mientras que shoppings siguen cerrados.

Además de la problemática horizontal vinculada a la cadena de pago, en el segmento de ropa y calzado aparece un conflicto específico. “Cuando reabre el productor o comerciante de baldes de plástico tiene el stock que le quedó de marzo, o sea, tiene capital para volver a operar. La nuestra es una industria semestral: yo no puedo vender en verano la ropa de invierno. Y para comprar las telas para confeccionar la ropa de verano tendríamos que haber vendido al menos un 80 por ciento del invierno, pero andaremos en el 10 o 15 por ciento”, señala Claudio Drescher, de la marca Jazmín Chebar. “Encima, se calcula que en el hemisferio norte sobran al menos 4 billones de unidades de ropa no vendida, porque H&M, Zara, el Corte Inglés, los chinos, los rusos, estuvieron y mayormente están cerrados. Esa ropa va a tratar de colocarse en el hemisferio sur, con lo cual hay un riesgo de extranjerización y cierre de marcas nacionales”, agrega. Se calcula que en el país hay 400 marcas de ropa de relativo peso.

Drescher es presidente de la Cámara de la Indumentaria y presentó días atrás al ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas un “programa de recuperación de la cadena de indumentaria textil y calzado”, cuya herramienta financiera consiste en créditos para capital de trabajo de hasta 40 millones de pesos, por un monto total estimado de 2 mil millones de pesos, plazo de devolución de 36 meses y período de gracia de 6 meses, con una tasa anual fija del 18 por ciento anual en los primeros 18 meses y Badlar + dos puntos en la segunda mitad. El beneficio se otorgaría siempre que la empresa no distribuya dividendos ni compre dólares.

Uno de los mayores jugadores del rubro textil es TN&Platex, productora de hilados. “Tuvimos todas las fábricas cerradas en el primer mes de la cuarentena y luego retomamos en algunos segmentos para atender la demanda de gasa medicinal, sábanas y productos de limpieza que consumen hilado. La fábrica de medias la utilizamos para fabricar tapabocas y conseguimos apoyo del Banco de Corrientes para fabricar 8 millones de barbijos, para lo cual seguimos recibiendo pedidos. Estamos trabajando al 25 o 30 por ciento del volumen mensual normal”, explicó a este diario Teddy Karagozian, presidente de la empresa.

La venta de ropa cayó 22% en el primer trimestre

Fuente: BAE ~ Las ventas del sector de indumentaria registraron un descenso del 22% en el primer trimestre del año, de acuerdo al último informe elaborado por la consultora IES. 

El trabajo de IES destacó que la caída más significativa se produjo durante marzo, mes que dio comienzo a la cuarentena obligatoria por la pandemia del coronavirus, con una contracción interanual del 65,1 por ciento.

En cuanto a la fabricación de productos textiles, en el primer trimestre del año se produjo una caída interanual del 14,9%, mientras que la producción de prendas de vestir fue del 22,1 por ciento.

Por su parte, las exportaciones del sector alcanzaron durante dicho período valores por 61,4 millones de dólares, una cifra 42,6 % inferior a los mismos meses de 2019. A su vez, las cantidades exportadas sumaron más de 21 000 toneladas, lo que implicó un descenso acumulado del 8,6 por ciento.

Sin embargo, es diferente el escenario de las importaciones de textil de indumentaria, ya que sus valores se mantuvieron casi estables, es decir, con una caída del 1,8 %. Además, se registraron en total compras por 276,6 millones de dólares.

Por último, de acuerdo al informe elaborado por la consultora IES, el primer lugar de destino de las exportaciones argentinas del sector, medidas en valores, fue Paquistán, seguido por Alemania, China y Brasil. En las importaciones China alcanzó el 45,3 % del valor importado, mientras que Brasil se ubicó en el segundo lugar con el 16 por ciento.

Abril fue un mes muy duro para los comercios, como consecuencia de la cuarentena obligatoria y el avance de la pandemia de coronavirus. En ese marco las ventas minoristas en Argentina se desplomaron durante abril, con una caída del 57,6 %, de acuerdo al último informe realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

En el caso específico de la indumentaria, las ventas durante dicho mes disminuyeron un 79,1% anual. Los comercios se manejaron mayormente por Whatsapp, sobre todo en el caso de los localizados en barrios o ciudades más chicas, y en ventas por Internet. Calzado y marroquinería siguió la misma línea, disminuyendo un 79,9 por ciento.

La caída, que se produjo tanto en locales físicos como en online, fue menos fuerte en los rubros esenciales, donde la contracción fue del 31%. En el resto de los sectores, la baja promedio fue del 75 por ciento. El 94,5% de los comercios pymes estudiados tuvieron declives en sus ventas y no cubrieron sus costos operativos.

Por su parte, en el rubro de farmacias, perfumerías y cosméticas, las ventas totales no mermaron tan significativamente, con una caída anual del 26,9% y un aumento del 32,8% en el e-commerce. Igualmente, la participación de esa modalidad continúa siendo escasa, a pesar de que se incrementó con la cuarentena en cosmética y perfumería.

La medición de la CAME se realizó en base a 1.100 comercios de todo el país, analizados entre el miércoles 29 de abril y el sábado 2 de mayo. Según sus resultados, en este período las ventas volvieron a estar marcadas por la restricción de circulación de gente que generó la cuarentena.

Si bien con el correr del mes se fueron flexibilizando rubros, sobre todo en la modalidad online, no alcanzó para amortiguar el drástico derrumbe. Los comercios que abrieron o vendieron por internet tuvieron serios problemas de abastecimiento y faltas de precios de referencias, con algunos proveedores que comenzaron a presentar los precios con subidas importantes o en dólares.

Aunque la modalidad de atención y de funcionamiento de cada comercio fue variando de acuerdo al rubro y a la localización geográfica, lo cierto es que, incluso los comercios que abrieron sus puertas, vendieron menos producto de la baja circulación de gente en las calles.

¿Cuánto cayó la venta de ropa en Argentina en marzo por la pandemia?

Las ventas del sector de Indumentaria registraron un descenso del 22 % en el primer trimestre del año, de acuerdo al último informe elaborado por la consultora IES. 

El trabajo de IES destacó que la caída más significativa se produjo durante marzo, mes que dio comienzo a la cuarentena obligatoria por la pandemia del coronavirus, con una contracción interanual del 65,1%.

En cuanto a la fabricación de productos textiles, en el primer trimestre del año se produjo una caída interanual del 14,9 %, mientras que la producción de prendas de vestir fue del 22,1 %.

Fuerte caída de las ventas de ropa en el primer trimestre

Por su parte, las exportaciones del sector alcanzaron durante dicho período valores por 61,4 millones de dólares, una cifra 42,6 % inferior a los mismos meses de 2019. A su vez, las cantidades exportadas sumaron más de 21 000 toneladas, lo que implicó un descenso acumulado del 8,6 %.

Sin embargo, es diferente el escenario de las importaciones de textil de indumentaria, ya que sus valores se mantuvieron casi estables, es decir, con una caída del 1,8 %. Además, se registraron en total compras por 276,6 millones de dólares.

Por último, de acuerdo al informe elaborado por la consultora IES, el primer lugar de destino de las exportaciones argentinas del sector, medidas en valores, fue Paquistán, seguido por Alemania, China y Brasil. En las importaciones China alcanzó el 45,3 % del valor importado, mientras que Brasil se ubicó en el segundo lugar con el 16 %.

Los números de abril muestran una caída dramática

Abril fue un mes muy duro para los comercios, como consecuencia de la cuarentena obligatoria y el avance de la pandemia de coronavirus. En ese marco las ventas minoristas en Argentina se desplomaron durante abril, con una caída del 57,6 %, de acuerdo al último informe realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

En el caso específico de la indumentaria, las ventas durante dicho mes disminuyeron un 79,1 % anual. Los comercios se manejaron mayormente por Whatsapp, sobre todo en el caso de los localizados en barrios o ciudades más chicas, y en ventas por Internet. Calzado y marroquinería siguió la misma línea, disminuyendo un 79,9 %.

La caída, que se produjo tanto en locales físicos como en online, fue menos fuerte en los rubros esenciales, donde la contracción fue del 31 %. En el resto de los sectores, la baja promedio fue del 75 %. El 94,5 % de los comercios pymes estudiados tuvieron declives en sus ventas y no cubrieron sus costos operativos.

Por su parte, en el rubro de farmacias, perfumerías y cosméticas, las ventas totales no mermaron tan significativamente, con una caída anual del 26,9 % y un aumento del 32,8 % en el e-commerce. Igualmente, la participación de esa modalidad continúa siendo escasa, a pesar de que se incrementó con la cuarentena en cosmética y perfumería.

La pandemia golpeó duro al rubro textil

La medición de la CAME se realizó en base a 1100 comercios de todo el país, analizados entre el miércoles 29 de abril y el sábado 2 de mayo. Según sus resultados, en este período las ventas volvieron a estar marcadas por la restricción de circulación de gente que generó la cuarentena.

Si bien con el correr del mes se fueron flexibilizando rubros, sobre todo en la modalidad online, no alcanzó para amortiguar el drástico derrumbe. Los comercios que abrieron o vendieron por internet tuvieron serios problemas de abastecimiento y faltas de precios de referencias, con algunos proveedores que comenzaron a presentar los precios con subidas importantes o en dólares.

Aunque la modalidad de atención y de funcionamiento de cada comercio fue variando de acuerdo al rubro y a la localización geográfica, lo cierto es que, incluso los comercios que abrieron sus puertas, vendieron menos producto de la baja circulación de gente en las calles.

Moda y cuarentena: qué pasó con las colecciones de invierno y qué planean los diseñadores

Fuente: Infobae ~ Reconocidos diseñadores de modas de nuestro país están actualmente recluidos en sus respectivas casas, como el resto de los argentinos. Tienen sus ateliers y locales con las puertas cerradas al público y solamente se comunican vía online o a través de videollamadas con sus fieles clientes que siguen eligiendo sus creaciones también a la distancia.

La mayoría de ellos tenía contemplado presentar sus colecciones en el mes de marzo y abril en el marco de la semana de la moda, alrededor de la cual está pautada la agenda fashionista para muestras en sociedad de las colecciones de otoño-invierno.

En un comunicado, la Camara Argentina de la Moda remarcó su acompañamiento y su apoyo a los trabajadores del mundo de la moda, la industria textil y el comercio, en el momento difícil por el que atraviesa todo el país y declaró la “emergencia en la moda”. La actividad que ejerce cada uno de los diseñadores argentinoscomprende la que ocurre en talleres propios, con pequeños talleres y a quienes trabajan con modistas que realizan sus prendas en forma particular.

Sin embargo, este sector hoy se ve totalmente afectado, no solamente por la cuarentena, sino también por la falta de insumos, los altos costos, los impuestos, los alquileres y los sueldos y gastos en general.

Infobae dialogó con Evangelina Bomparola, Fabián Zitta, Pía Carregal, Maureene Dinar y Patricia Profumo sobre cómo están sobrellevando la cuarentena, cómo afectó a cada uno en particular la llegada del coronavirus en la moda y cómo se preparan para la próxima temporada.

Evangelina Bomparola tiene su tienda sobre la avenida Alvear y Ayacucho, en el barrio porteño de Recoleta, pero desde el mes marzo, cuando decretaron la cuarentena obligatoria, éste permanece cerrado. Sin embargo, desde el lunes 11 de mayo está en el local de 12 a 16hs para atender por videollamada a sus clientas y asesorarlas por esa vía.

“Desde que tenemos las puertas cerradas, las ventas de esta colección fueron de un 60% de ventas sobre lo producido a través de estrategias de venta por webcam y vía WhatsApp”, detalló Evangelina, sorprendida por no ser la forma que normalmente estaban acostumbrados a vender sus piezas.

Con más de 18 años de historia en el diseño de modas, dijo que tienen un chat junto a todos sus empleados en el que todos cuentan los resultados de la tareas que le toca a cada uno,y están conectado 24 horas los 7 días de la semana. Ese chat sirve para “resolver las ventas, proyección de futuras colecciones, administración de gastos y para discutir ideas e inquietudes que cada uno plantea”.

¿Qué hicieron por el COVID-19? Están fabricando protectores faciales de seda natural reversibles diseñados con los colores característicos de la colección de invierno y algunas estampas. Están bordados con cristales con el logo de la marca (EB) y ya va van por la tercera serie y las entregas las hacen personalmente o con un taxista de confianza. Cierran los pedidos al vacío con previa desinfección con alcohol al 70%.

La diseñadora Pía Carregal compartió con Infobae que su colección actual de invierno ya se encuentra disponible en su tienda online a pesar que no pudo ser presentada mediante un desfile como hubiera querido.

Nosotras ya preparamos el lugar con el protocolo indicado para cuando se abra”, dijo la diseñadora con muchas ansias por abrir las puertas de su local sobre la coqueta avenida Quintana en Recoleta.

Contó que por ahora está trabajando a puertas cerradas en su atelier tres veces por semana para despachar los pedidos online y la producción nueva de verano. “No sabemos aún en el verano cómo vamos a presentar, suponemos que también online”, confesó Pía.

¿Cómo es la relación con sus clientas y los pedidos? La diseñadora se comunica con ellas a través de videollamadas y por WhatsApp para la confección de vestidos y piezas by Pia Carregal.

¿Qué hizo por el COVID-19? Diseñó barbijos especiales para sus clientas en cuero.

Fabián Zitta tiene su atelier en Quintana 10, en el corazón de Recoleta. Es el elegido por las celebridades para los mejores eventos fashionistas pero este invierno tampoco pudo presentar su soñada colección. “Estamos hace dos meses cerrados, pero dentro de todo lo negativo nos reinventamos y armamos un sistema de venta en casa. Le acercamos a nuestras clientas una funda con prendas para que se prueben tranquilas y prácticamente todas accedieron a este método. Para eso hicimos una colección prêt-à-porter y seleccionamos de acuerdo al perfil de cada clienta”, detalló Zitta a Infobae.

Como adelanto exclusivo, el diseñador está preparando unos cursos de diseño online y una línea de novias para el próximo verano que sorprenderá a todos.

Patricia Profumo, refugiada en su casa junto a su esposo y su pequeña hija Mía, poco pudo disfrutar de la apertura de su nueva maison. Con la colección de invierno ya lista para ser presentada en sociedad, la diseñadora confió a Infobae que la dejará guardada para el próximo.

“Estoy trabajando mucho con Network Marketing, una empresa americana y también armando mi próxima colección para el verano. También atendiendo a las clientas online, un método distinto e inesperado, asesorando de manera virtual, vía videollamada, WhatsApp y también por Zoom para tener aunque sea el contacto con ellas”.

La diseñadora Maureene Dinar terminó la temporada de verano 2020 con un desfile en la ciudad uruguaya de Piriápolis. Con las esperanzas de volver a Buenos Aires y tener ya lista su colección de invierno para realizar las fotos de la campaña, Maureene tenía repartida en los talleres los diseños pero no le pudieron entregar todavía ninguna de sus creaciones.

“Tenía todo programado para hacer el 22 de marzo, estaba listo para hacer la campaña, el fotógrafo, la agencia de modelos, el desfile programado para abril. Pero me di cuenta de que el coronavirus estaba avanzando y yo tomé la iniciativa de hacer un ‘parate’ el 9 de marzo y ahí fue cuando también llegó la cuarentena”, dijo a Infobae la diseñadora.

Dinar contó que diseñó con muchas energías y con mucho amor la colección de invierno, aunque sabe que esta temporada va a pasar y no va a ser posible ni mostrarla ni mucho menos poder hacer un desfile, ya que todos “los eventos se apagaron”. Tiene la esperanza de poder abrir la temporada de verano, pero a su vez, también lo ve incierto.