21 Oct, 2019
 

Teddy Karagozian: “Con este gobierno hubo un asesinato de empresas”

Fuente: iProfesional ~ El economista y presidente de la textil TN & Platex explicó en una entrevista con Infobae en qué consiste el libro que publicará en los próximos días y cuál es su plan para bajar el gasto público y la inflación. Cuestionó duramente a Mauricio Macri y se mostró esperanzado con Alberto Fernández

“Revolución Impositiva”. Así se llama el libro que será público en diez días y en el cual el economista y empresario Teddy Karagozian, presidente de la textil TN & Platex, ofrece su receta para acabar con el excesivo gasto público, la inflación y la catarata de impuestos nacionales, provinciales y municipales que existen en la Argentina. “El objetivo del libro es plantear que de remaches ya no podemos vivir más. Lo que tenemos hoy es fruto de 100 años de remaches que fueron creando un monstruo”, aseguró el empresario a Infobae.

Distintos borradores de este ejemplar recorrieron varios despachos de funcionarios en los últimos años, pero no hubo respuesta. Ni siquiera logró que lo reciba el presidente Mauricio Macri, cuestionó. No logró, como dijo, atravesar la “guardia pretoriana” que rodea al jefe de Estado. Pero ahora piensa en lo que viene. La decisión de publicarlo en los próximos días se relaciona con eso: poder ser fuente de influencia en el próximo gobierno, reconoció Karagozian, quien aprovechó la entrevista para cuestionar muy duramente al actual gobierno y mostrarse optimista frente a la probable llegada de Alberto Fernández al poder.

– ¿Cuál es el objetivo del libro?

– El objetivo es plantear que de remaches ya no podemos vivir más. Lo que tenemos hoy es fruto de 100 años de remaches de una cosa que fuimos armando y tenemos un monstruo. Tenemos millones de impuestos, cuando en los países modernos tienen 5, 6, 7, muy pocas regulaciones y bien pensadas. Las nuestras no están bien pensadas. Son regulaciones para tener un currito acá, otro allá. Tenemos que hacer una revolución impositiva. En este Gobierno arruinaron la palabra reforma impositiva. Hubiera sido un mejor título, si no se hubiera malogrado.

– ¿Por qué se malogró?

– Porque pensaron que la reforma impositiva era bajar en 5 años Ingresos Brutos, o que era en cinco años tal otra cosa. Y eso no es una reforma impositiva. Todos sabemos que en un país que mueve por el dinero, una reforma que iba a significar una disminución en el ingreso de las municipalidades no se iba a dar. Y fue lo que pasó. No vino una sola inversión como la gente. Salvo en sectores regulados con precios asegurados, hubo desinversión. La Argentina perdió entre 20% y 30% de su capital de fábricas y conocimientos que se arruinaron.

– ¿En qué consiste tu plan?

– En la Argentina, el político que más dinero gasta, más elecciones gana. Porque no hay una correspondencia entre quienes pagan impuestos y quienes cobran subsidios o aprovechan los gastos. El gobierno le saca a unos pobres para darle a otros pobres, pero le saca al empresario. Entonces la Argentina es uno de los pocos países donde el empresario tiene mal nombre. Todos quieren trabajar para el Estado, todo quieren un Estado más grande y un empresariado más chico. ¿Pero para quien recaudan los empresarios? Para el Estado, que gasta y malgasta los fondos.

Mi punto es que necesitamos un federalismo en serio. Nosotros tenemos el peor de los sistemas, es unitario en la recaudación y federal en el gasto. Los gobernadores, intendentes y ministros son como niños porque gastan, gastan y gastan, pero no saben de dónde viene el dinero. Entonces, mi propuesta es la eliminación de los 150 impuestos y tasas que tenemos y reforzar algunos de ellos. En Estados Unidos, tienen impuestos a las ventas finales. El 7% de ese impuesto pero bien recaudado es más que el 21% de IVA, pero ese 7% debe recaudarlo el intendente y debe cobrárselo a todos los bienes finales. Y luego, en lugar de tener miles de impuestos y tasas, el intendente tiene que cobrar 2% sobre el valor de la propiedad. Entonces, cuando el intendente cobre esos dos tributos, no necesitará que nadie le mande dinero. Será dueño y señor de su zona.

Lo que tenemos hoy es fruto de 100 años de remaches de una cosa que fuimos armando y tenemos un monstruo. Tenemos millones de impuestos, cuando en los países modernos tienen 5, 6, 7, muy pocas regulaciones y bien pensadas

– ¿Qué chances hay de que ese plan pueda aplicarse en la Argentina, con los intereses que tocaría? Además, tengo entendido que se lo presentaste a varios ministros en los últimos años.

– Para serte sincero, como pasó con el Presidente, fue decir ‘Yo los escucho pero no les doy ni cinco de pelota’. Lo mismo me hicieron todos los funcionarios a los que fui a ver. Le dije a varios que necesitaba una hora con el Presidente.

– ¿Te la dieron?

Habiendo sido un aportante de la campaña y habiendo felicitado, ido a bunker cuando ganaron, siendo pública mi posición de defensa al gobierno de Macri durante el primer año, nunca conseguí una hora con el señor Presidente. Porque acá hay mucha gente que está en contra de este plan. Yo sostengo que en la Argentina nuestros intendentes y gobernadores tienen la capacidad de ser adultos, pero no la pueden ejercer. Pero tenemos una ventaja: no nos podemos endeudar más, y esta es una solución para cuando no hay dinero; porque cuando hay, se compran todas las voluntades. Yo sostengo que en la Argentina no tenemos un problema cultural. Si fuera así, no tendríamos solución. Respondemos a incentivos de un sistema impositivo que nos lleva al mal comportamiento, de los políticos, de los empresarios, de los sindicalistas, de los periodistas. Nuestro sistema lleva al mal comportamiento porque nadie sabe de dónde sale el dinero, entonces tratamos de sacarle al Estado.

– ¿Le presentaste este plan a Alberto Fernández? ¿Te juntaste con él?

– No tuve la necesidad porque yo no era un enemigo de él, nunca estuve en el chat de los que votaban y decían que aún viendo que las cosas estaban mal en la Argentina, había que volver a votar a Mauricio. Creo que Mauricio tuvo su chance, no nos escuchó, ni en 2017, ni el día de las PASO. Decir que lo que pasó es consecuencia de que ganó Fernández es un atentado contra el patrimonio de los argentinos. Porque las cosas estaban mal antes. Fernández gana porque Mauricio no logra comprender la dinámica de la Argentina. La reacción del día posterior a la elección fue porque se sintió engañado por su propia gente. ¿Pero cómo podés sentirse engañado por tu gente? Lo asocio con el momento en que yo pedía una hora con el Presidente; no lograba traspasar su guardia pretoriana. Y cuando tenés este sistema, te vas escuchando a vos mismo.

Yo lo voté las dos veces, pero voté con la esperanza de que iba a cambiar, de que las cosas iban a suceder, no de que íbamos a gastar más dinero en el Estado ¿Que tuvieron una herencia pesada? Sí, pero no era tan pesada como la de ahora. Ahora le debemos al mundo. Y esto es muy difícil.

Decir que lo que pasó es consecuencia de que ganó Fernández es un atentado contra el patrimonio de los argentinos. Porque las cosas estaban mal antes

– ¿ Planteás entonces que Alberto Fernández recibirá una herencia más pesada que la que recibió el macrismo?

-Creo que tenemos una herencia muy pesada que será muy difícil de remontar, que será sangre, sudor y lágrimas. Alberto sabe esto. Por supuesto que no va a decir todo lo que sabe porque tiene que ganar una elección, pero la deuda actual con la sociedad es mucho mayor porque es deuda con el exterior.

– ¿Qué cree que pasó con las inversiones que no llegaron en estos 4 años?

– En 2015, todos teníamos la esperanza de hacer cosas, pero cuando vimos a los cinco o seis meses que Macri no mencionaba la palabra industria y ni empresario nacional y que todas las empresas que mencionaba eran del exterior, empezamos a comprender que no era momento para invertir. Y todo este tema de que los empresarios deben invertir es voluntarismo. Los empresarios no hacemos magia. Podemos pagar inversiones con préstamos que nos den (a tasas del 100%, imposible); ganancias que tengamos (con pérdidas, no se puede) o dinero que tenemos del bolsillo. Muchos pusimos el dinero que ganamos en 20 años del bolsillo, pero ya no damos más.

En 2015, todos teníamos la esperanza de hacer cosas, pero cuando vimos a los cinco o seis meses que Macri no mencionaba la palabra industria y ni empresario nacional y que todas las empresas que mencionaba eran del exterior, empezamos a comprender que no era momento para invertir

– ¿Por qué entonces se ha bancado desde el establishment a Mauricio Macri hasta el final?

– Yo quiero pensar que todos somos optimistas y pensamos que la gente puede cambiar. Pero debo reconocer que me equivoqué. Siempre digo que en la Argentina hay 4 tipos de empresarios: está el entrepreneur, que pierde, pierde y pierde y en general la sumatoria de ellos da un valor negativo para el país; los empresarios como yo, que tienen empresas multigeneracionales, no las compran, no las venden, pelean por su gente, la defienden; están los empresarios que compran y venden empresas; y están los que compran y venden acciones.

Yo pensé que Mauricio era del segundo tipo, del multigeneracional. Pero me confundí. Así era el padre; él es del tercero o cuarto. Lo mismo que sus ministros, que nos decían: ´Vendé, transformate´. ¿Pero quien sos vos para decirme a mi que yo no sé hacer mi negocio? Cuando Joseph Schumpeter decía que las empresas tenían que morir, decía que tenían que morir las que hacían látigos, porque ya no se usaban más carruajes; no las que sufrían las consecuencias de un mal gobierno. Los empresarios que somos del segundo tipo sabemos que los gobiernos y funcionarios malos pasan, y nosotros quedamos. Por desgracia, hemos pasado por muchos malos, pero seguimos estando.

– ¿Te da esperanzas un triunfo del Frente de Todos en octubre?

– Yo tengo un carácter optimista. Pero no tengo tantas esperanzas de que cambie el sistema como yo propongo.

– ¿Por qué?

– Por mi historia, pero mi obligación es presentarle mi plan al nuevo gobierno. De hecho, ya algunos miembros del equipo de Alberto lo tienen y algunas de las partes están siendo absorbidas.

– ¿Hay miedo de la figura de Cristina Fernández de Kirchner en el empresariado?

– Yo entiendo que haya gente que le tiene miedo a las arañas, pero no es un miedo verdadero. La Argentina, a pesar de que comete uno y otro error, no comete los mismos que en el pasado. La realidad es que es un temor atávico, no realista, y no del conocimiento verdadero que tiene la gente. Todos dicen: ‘Vuelve Cristina’. Puede ser; no digo que no. Pero Alberto Fernández fue el que se peleó con ella. Martín Redrado fue el que se peleó con ella. El puesto de presidente de un país como la Argentina es poderosísimo, por eso es tan peligroso.

– ¿Crees que el país va a estar mejor entonces si gana Alberto Fernández?

– La realidad es que vamos a estar mejor porque en este gobierno anterior se promovió la externalización. El que viene tiene la obligación de que las máquinas que están paradas se pongan a trabajar, que los argentinos que están parados se pongan a trabajar. No hay otra forma de hacerlo que con el empresario local.

La realidad es que vamos a estar mejor porque en este gobierno anterior se promovió la externalización. El que viene tiene la obligación de que las máquinas que están paradas se pongan a trabajar

– ¿De dónde vendrán los recursos?

De la explotación natural de los recursos. Y el más importante es la capacidad del hombre. A mi me dijeron que no era importante si yo cerraba fábricas. Fue una barbaridad. Fue un asesinato de empresas, y así como la mala praxis médica es condenada con reclusión, por mala praxis económica deben considerar que hay mucha gente que perdió vida, salud y alimentación por fallas del sistema económico. Hubo mala praxis porque una cosa es cuando vos no sabés, y otra es cuando no escuchas.

– ¿Crees que Alberto Fernández podrá bajar la inflación?

– Claramente no lo sé, pero seguro que no va a hacer lo mismo que este gobierno. En la Argentina, no teníamos inflación de demanda, sino de costos. Y sobre llovido mojado, el gobierno subió las tasas aumentando el costo de las empresas, ya altos por los impuestos. La forma de bajarlo es aumentando el sector privado por encima del público. Y para hacer eso, no hay otro camino que hacer una revolución impositiva.

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