La ropa de campo y su tienda con historia

Fuente: La Prensa ~ En tiempos en que cada trabajo tenía su uniforme hizo ropa para carteros, joyeros, tipógrafos, porteros de hoteles y otras muchas actividades. Hoy su fuerte es la confección artesanal y venta de “bombachas de campo”.

El local de la esquina de Santiago del Estero y México, en Monserrat permite hacer un viaje en el tiempo. Al ingresar al comercio con unas vidrieras sin grandes estridencias uno se topa con viejos mostradores, una gran radio con gabinete de madera, y una antigua caja registradora.

Y en percheros, y prolijamente apilados en estantes que llegan al techo, hay pantalones, sacos, cinturones, camisas, alpargatas y las infaltables “bombachas de campo”. Así, de generación en generación “Aux Charpentiers” ha vestido a miles de personas desde su fundación, allá por 1888.
Carmen y Roberto llevan hoy adelante este emprendimiento que por más de 60 años comandó su padre, don Juan Robiglio, quien heredó a la vez el negocio de su papá.

“”La casa nunca se vendió como empresa, sino que siempre pasó de familia en familia””, relata a La Prensa Carmen. Aux Charpentiers fue fundada por un francés, Louis Pot, quien asoció a su cortador Juan Maynard. Luego se sumó su yerno Juan Luis Fevre y Alfonso Lanata. Por último la dinastía se completó con el abuelo de Carmen, yerno de un hijo de Fevre.

Una foto antigua en la pared muestra el día de la inauguración del actual negocio. Carmen cuenta que no hay una fecha exacta, pero se estima por las características de la fotografía que data de entre 1910 y 1915. Antes funcionó en el barrio de Barracas.

Aux Charpentiers traducido al español significa “A los carpinteros”. Ocurre que uno de las confecciones con las que se destacó este negocio en sus comienzos fue la ropa de trabajo. “”Se hacía el pantalón Charpentier con grandes bolsillos para colocar el metro, herramientas que usaban los carpinteros””, cuenta la propietaria.

Un viejo catálogo de la tienda permite ver la diversa confección de prendas en tiempos donde había un uniforme para cada empleo. Por ejemplo blusas para joyeros y tipógrafos, trajes para carteros, bancarios. En Aux Charpentiers se hicieron los trajes para los porteros del Alvear Palace Hotel o para el personal del Jockey Club.

PERSONALIDADES
Con los años, y al ir modificándose la sociedad que fue abandonando los uniformes de trabajo, el local pasó a especializarse en ropa de campo. Esto permitió crear diseños de alta calidad en este rubro, y atraer la atención de importantes personalidades.

Entre estas se puede nombrar al príncipe Charles Radziwill, Marilú Marini, Antonio Gasalla, Sandra Mihanovich y China Zorrilla. Sobre esta última Carmen recuerda que “vino con una pareja francesa, y era la pareja la que tenía la dirección de acá, es decir ellos trajeron a la actriz. Y cuando ella entró dijo: “como me perdí de esta casa”, no sabía que existía. Ella era amante de todo lo antiguo”.

Además como clientes Aux Charpentiers tiene a varios políticos que gustan usar ropa de campo. También muchos invitados argentinos a la boda del hermano de la princesa Máxima de Holanda, Juan Zorreguieta, viajaron a Viena con ropa típica confeccionada en la tienda.
El vestuario de época de la laureada película Miss Mary, de María Luisa Bemberg fue otro de las importantes producciones que tuvo a su cargo la casa centenaria.

ARTESANAL
La actual propietaria cuenta que a través del tiempo la característica de Aux Charpentiers ha sido “hacer una ropa un poco más artesanal y a medida que es algo que hoy ya no existe tanto. Hasta ahora logramos mantenernos. En un primer momento no modificamos este estilo porque la generación anterior era más conservadora, pero ahora ya no lo queremos modificar porque tiene su encanto. Aquí entra gente muy grande y se emociona porque es un volver al pasado, un túnel del tiempo”
– ¿Se acuerda cuando fue la primera vez que entró a este negocio?
– Bueno, yo venía de chica, me encantaba ayudar a mi papá. En ese momento el negocio tenía un público muy joven que estaba fanatizado con unos pantalones que eran el boom del momento. La gente hacía cola en la calle para llevarse una camisa celeste y un pantalón color crema que era lo que se usaba en aquellos  años.
– ¿Además de su abuelo pasó mucha gente por acá? ¿Siempre tuvieron cortadores, diseñadores?
– Acá siempre hubo un taller de corte y se dio a coser afuera. Se compraban las telas y todo lo que abarca el tema de fabricación. Al día de hoy hacemos lo mismo. Se compran las telas, los botones, los cierres, la forrería, se corta y se manda a coser afuera

LA ELECCION
– Viene el cliente y elige por catálogo la tela
– Bueno acá nació como sastrería, ropa de campo y ropa de trabajo. Pero la ropa de trabajo y sastrería ya no se hace. En un momento tuvimos que elegir en que nos enfocábamos y en este tema de la ropa de campo tan especializada, no tenemos mucha competencia. No conozco otra casa que haga tanta ropa de campo variada y a medida. Nos enfocamos a esto que es la distintivo de la casa.
– ¿Y cómo llega a relacionarse Aux Charpentiers con el mundo del campo?
– Los franceses fundadores incorporaron la ropa de campo. Ya hay un catálogo antiguo que la incluye. Ellos ya vendían y se mantuvo en el tiempo. Y por los años 90, ya estábamos mi papá y yo, había mucha ropa importada y nos dimos cuenta que lo que nos iba a caracterizar iba a ser la ropa de campo
– ¿Y quienes fueron esos primeros clientes del campo?
– En realidad la información que tengo es que se mandaba por encomienda al interior porque siempre hubo un público de campo, y gente que vivía acá y antes de irse al campo se proveía de la ropa. Y hoy en día pasa lo mismo. Con internet nos mandan mails, les mandamos fotos, las distancias se acortaron
– ¿La tela es lo más importante?
– Si, trabajamos gabardinas de algodón, no la tela de trabajo sino la tela de vestir de gabardina. La gabardina de la bombacha típica pero que es un poco más premium. Y además está la variedad de telas, trabajamos linos que no son de trabajo. Esto tiene su público. Hay gente que viene los veranos, veranea en su campo y se provee de ropa de campo, más divertida, con una fantasía.
– Tengo entendido que se ha casado mucha gente con ropa de Aux Charpentiers
– Sí, muchas veces la gente se casa en el campo y busca estar típicamente vestido con una bombacha y un corralera o un saquito, y entonces vienen y con tiempo se encargan un modelo con una tela mejor. Un casimir.
– ¿También hacen ropa para mujeres?
– Sí, hacemos bombachas de mujer y de niños.

LA CONFECCION
– ¿Ha ido cambiando la manera de confeccionar con los años en este mundo de la moda y el campo?
– Recuerdo que antes una mujer si se compraba una bombacha de campo era una bombacha lisa, estándar, de gabardina. En cambio ahora buscan con más fantasías, bombachas rayadas, a cuadritos, buscan moda dentro del campo. Eso sí varió. Y el hombre también cambió su elección. Capaz usaba lana si hacía más frío pero no pasaba por buscar algo más lindo o vistoso
– ¿La producción de telas se puede conseguir nacional o importada?
– No, la mayoría de las telas son importadas. Se fue perdiendo la industria textil nacional
– ¿En tiempos de su abuelo se conseguían más telas nacionales?
– Sí había un montón de fábricas. Mi papá siempre me contaba “esta tela la hacía Castelar” o la hacía “Vandenfil”. Me nombraba fábricas de telas que con el tiempo fueron desapareciendo. Hoy en día muchísimas telas son importadas
– ¿Y de donde suelen venir las telas?
– De Brasil. Trabajamos también linos de Europa, algunas telas vendrán de China, alguna como corderoy o gabardina aún se fabrica acá, pero la mayoría viene de Brasil
– La industria textil también sufrió como otras industrias
– Si, no es algo de ahora
– ¿Qué hace distintiva a una prenda de Aux Charpentiers?
– La moldería de acá prácticamente no varió, se modificó un poco el ancho, pero tenemos muy buena moldería. Y en la confección tenemos gente que la hace de forma muy cuidada. El cierre, los bolsillos que sean amplios. Esto es algo que siempre tuvo como característica la casa y hasta el día de hoy tratamos de mantenerlo. Eso hace la diferencia, no se ahorra tela, no buscamos que el molde aproveche la tela al milímetro, y eso se ve en la prenda terminada
– ¿Cuántas bombachas pudo haber vendido Aux Charpentiers en todos estos años?
– Eso es imposible de saberlo.
– ¿Hubo épocas en que se ha vendido más que otras?
– Sí, cuando hay mucho turismo también eso influye. Muchos se quieren llevar algo típico del país que están visitando. Y ha habido épocas donde se ha vendido menos, quizás en los 90 hubo un parate. Cuando el campo está de capa caída se nota también.

DEL MUNDO
– ¿Alguna anécdota que pueda contar en todos estos años trabajando aquí?
– Hay mucha gente que viene porque algún amigo argentino la trae y cuando se vuelven ellos pasan el dato y vienen de lugares muy remotos. Así nos han hecho notas hasta en una revista japonesa. Lo increíble de la casa es lo que transmite. Vienen aunque sea a ver la casa
– ¿Es muy caro vestirse en Aux Charpentiers?
– No, si uno la compara con una bombacha de trabajo común sí, pero nosotros tenemos precios de fábrica. El precio tiene que ver con la tela, no sale lo mismo si hacemos una de gabardina que de lino. La de lino es cara
– ¿Cuánto sale una bombacha de lino?
– Sale un poco más de 5 mil pesos. La diferencia es la tela
– ¿El futuro de la casa es mantener su esencia, la historia?
– Seguir manteniéndonos así para que no desaparezca la casa. Mucha gente nos dice “no se vayan nunca”. Hay familias que desde sus bisabuelos se visten acá. Vienen nietos de nietos de aquellos primeros clientes. Tenemos un registro de medidas y uno ve apellidos que se repiten desde hace muchos años acá. Eso es lindo. Es una tradición que se mantiene.

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