Invertirán USD 900.000 para mejorar la competitividad de la industria textil

Fuente: IProfesional ~ La decisión apunta a mejorar la competitividad y aumentar la creación de empleos de calidad en el sector, a través del desarrollo de la fuerza laboral

El Gobierno invertirá 900.000 dólares en mejorar la competitividad de la industria textil y aumentar la creación de empleos de calidad en el sector, a través del desarrollo y la optimización de las habilidades en la fuerza laboral, mediante un nuevo programa de capacitación adaptado a las demandas de las empresas.

El programa se desarrollará en la Universidad de San Martín (Unsam), junto con la implementación de becas y pasantías, según fuentes oficiales que indicaron que con ello se apunta a paliar la escasez de personal calificado y la falta de habilidades relevantes en la actividad textil, factores identificados como los mayores obstáculos que enfrentan las empresas.

La inversión del Estado será de 400.000 dólares, mientras el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aportará otros 500.000.

Según la documentación del programa, los profesionales y técnicos representan hoy 4 y 6% del empleo en la cadena textil, respectivamente; frente al 10 y 11% en la industria en su conjunto.

Por otra parte, la productividad de la cadena textil, medida como valor agregado por empleado, representa sólo 51% del promedio de la industria.

“Existe un consenso entre las empresas dedicadas a la producción de hilados y tejidos en la Argentina sobre las dificultades para encontrar personal adecuadamente calificado, particularmente en el segmento técnico o no profesional”, indicó el BID en un comunicado.

“Hay un vacío en la oferta de capacitación de las universidades y escuelas técnicas nacionales para estos perfiles específicos”, agregó.

La Unsam ampliará su oferta para graduados con el asesoramiento de expertos internacionales, para transferir conocimientos a actores locales (docentes, empresas, universidades); garantizar la calidad y la actualización tecnológica; y su alineación con las necesidades de habilidades de las empresas nacionales.

En cuanto a la formación de los trabajadores del sector, se financiarán programas de becas para estudiantes con educación secundaria completa y de pasantías en empresas para garantizar la capacitación de graduados en un ambiente de trabajo real y de promoción de la inserción laboral, entre otros puntos del programa.

Las importaciones textiles cayeron 43% en enero por la crisis industrial y de consumo

Fuente: Bae ~ El 2018 cerró con baja del 5% en volumen y 5,1% en dólares

En un claro síntoma de la recesión, las importaciones de productos textiles cayeron 43% en enero interanual, medidas en volumen, en tanto que el 2018 cerró con una baja de 5,1% (en dólares) y 5% (en kilos), respecto de 2017.

De acuerdo con un informe de la Fundación Pro Tejer, en base a cifras del Indec, las importaciones de ropa terminada se derrumbaron un 36% en enero pasado; las de tejidos de punto, el 65%; e hilados, el 56%. En diciembre, por su parte, las importaciones disminuyeron un 48,3% en toneladas y un 37,9% en dólares versus diciembre de 2017.

El año pasado, el importante aumento de la importación de los rubros al final de la cadena, contrasta con la caída en las compras al exterior de insumos industriales: es el caso de las materias primas y los hilados, que disminuyeron sus importaciones en toneladas -19,7% y -16,5% respectivamente. En la comparación 2018 versus 2017, las compras externas cayeron -5,1% en dólares y 5% en toneladas.

A nivel de rubros, se observa que aquéllos que sufrieron el mayor aumento a lo largo del año son los que se encuentran al final de la cadena: prendas de vestir (9,9% en dólares y 15,6% en toneladas), y confecciones para el hogar (4,3% en dólares y 3,1% en toneladas). En la comparación 2018 contra 2015, se evidencia un incremento de las importaciones de 3,1% en dólares y 3,5% en toneladas. Hubo una tendencia a la reducción de los precios promedios en dólares por kilo importado, en la comparación de 2018 contra 2015.

En el análisis por países de origen, se puede “observar que los principales actores durante el año 2018 fueron China, Brasil e India”. “No obstante, al momento de analizar las estadísticas publicadas por INDEC, nuestra principal fuente, hay que tener en consideración los cambios en la publicación de datos de comercio exterior. Esto reviste gran relevancia para nuestro sector y genera preocupación ya que dificulta el análisis de la coyuntura sectorial y obstaculiza el seguimiento del comercio y detección de potenciales casos de dumping, entre otras cuestiones”, afirma Pro Tejer.

En este marco, el informe estadístico cuenta con un alto componente de operaciones bajo el rótulo de “confidencial” por lo que debe tenerse “más que presente a la hora de elaborar las conclusiones particularmente vinculadas a países de origen de las importaciones y a productos importados. Las exportaciones de productos textiles (excluyendo las materias primas) disminuyeron un 54,6% en toneladas y un 53,1% en dólares durante el año 2018 respecto del año 2017. Las exportaciones de productos textiles (excluyendo las materias primas) disminuyeron un 62,1% en toneladas, contra el mes de noviembre de 2018; y un 77,9% comparando con diciembre 2017”.

Analizando las exportaciones de productos textiles desde el año 2015 en adelante, se refleja un gran incremento en las ventas de materias primas, mientras que por el lado opuesto el resto de los rubros que tienen valor agregado han decrecido sus ventas al exterior drásticamente.

Empresas textiles buscan mano de obra en las cárceles

Fuente: Clarín – The New York Times ~ Un taller de la empresa Carcel en un centro de detención peruano. Está siendo observado como caso de estudio sobre la ética del trabajo en cárceles. Foto: Angela Ponce para The New York Times.

En un valle exuberante rodeado por los Andes peruanos —tras dos rejas de seguridad, alambre de púas y una revisión— 13 mujeres trabajaban arduamente. Estaban tejiendo con agujas y en telar suéters de lana de alpaca, cuellos esponjosos y pantalones deportivos sedosos, destinados a ser vendidos a compradores adinerados con vidas muy alejadas de las suyas.

Todas eran reclusas en el centro penitenciario femenino en la ciudad de Cusco, purgando sentencias largas predominantemente por crímenes relacionados con drogas, así como asesinato, tráfico de personas y robo. También eran empleadas de Carcel, una marca danesa fundada en 2016 para dar empleo y, posiblemente, un futuro libre de delitos a las mujeres encarceladas.

Más de dos años después de haber iniciado el programa, tanto las fundadoras de Carcel como las autoridades de la prisión peruana dicen que el proyecto ha sido un éxito mensurable.

Perú se está volviendo algo así como un caso de estudio en el tema de la ayuda vs. la explotación. Poco más de 5.000 mujeres están hoy encarceladas ahí y más del 50 por ciento está activamente empleada fabricando productos de cuero, ropa y textiles, de acuerdo con el Instituto Nacional Penitenciario de Perú (INPE).

No obstante, últimamente han ocupado los titulares informativos algunos interrogantes sobre la ética del trabajo en prisión. Hubo reportes de musulmanes prisioneros en brutales campamentos de reclusión en China que fabrican prendas deportivas, y huelgas contra el trabajo forzado a cambio de salarios miserables en prisiones estadounidenses.

En febrero estallaron las tensiones en las redes sociales cuando Carcel presentó una nueva línea de prendas de seda producidas en cárceles de mujeres en Tailandia.

“Las empresas literalmente están anunciando que usan el trabajo de esclavos como un motivo para que compres sus productos”, escribió un usuario de Twitter, lo cual provocó un coro de indignación de cientos de personas.

Mientras más explicaciones subía Carcel acerca de sus prácticas, más furiosas se volvían las respuestas en línea.

“El trabajo en prisión es un tema muy opaco y complicado”, dijo Peter McAllister, director ejecutivo de la Iniciativa de Comercio Ético, una alianza de empresas, sindicatos de trabajadores y organizaciones no gubernamentales que respaldan los derechos de los trabajadores.

“Por un lado, definitivamente hay marcas bienintencionadas con programas de rehabilitación que realizan una buena labor en todo el mundo”, comentó. “Por el otro, hay grandes preguntas que deben hacerse acerca de si los prisioneros deberían conformar la producción principal de una marca con fines de lucro”.

La moda tiene una larga historia en las prisiones, que data del siglo XVIII. Tradicionalmente, la mayoría de los programas de manufactura en países como Estados Unidos o el Reino Unido eran operados por organismos gubernamentales para producir en masa artículos de poco valor a gran escala, como uniformes militares. Los reclusos recibían sueldos muy por debajo del salario mínimo, si es que se les pagaba.

En la década de 1990, con un número récord de personas tras las rejas en muchos países, hubo una explosión en las empresas privadas que empleaban a prisioneros para tareas tan variadas como el telemarketing, la fabricación de circuitos impresos y la producción de prendas de vestir.

En el Reino Unido, el preso empleado gana en promedio alrededor de diez libras a la semana, según un informe gubernamental de 2016. En Estados Unidos, la Oficina de Prisiones opera un programa que les paga a los reclusos aproximadamente 90 centavos la hora para producir colchones, anteojos, señalizaciones, artículos de protección corporal y otros productos para agencias de gobierno, que generaron 500 millones de dólares en ventas en 2016.

Marcas urbanas enfocadas en tendencias están vendiendo ropa hecha por presos, como Prison Blues en Estados Unidos, Stripes Clothing en los Países Bajos, y Pietà, otra marca con sede en Perú.

Pietà fue fundada en Lima en 2012 por Thomas Jacob, un francés que alguna vez trabajó para Chanel, y actualmente emplea a alrededor de 50 reclusos de algunas de las cárceles más grandes de Perú. Los prisioneros fabrican camisetas, remeras, suéters tejidos a mano, camperas y zapatillas. Hay desde carteras por 8 dólares a joyería por 120.

“Hay muchos hombres y mujeres en la cárcel que están muy alejados de la imagen que quizá se tenga de los prisioneros. Sólo quieren salir adelante, aprender un oficio, trabajar y ganar dinero”, dijo Jacob, que abrió cinco tiendas de Pietà en la capital peruana y dice que está considerando expandirse internacionalmente.

Los detenidos no sólo fabrican la ropa, dijo. A veces también contribuyen a sus diseños, lo que les otorga un escape creativo y capacitación. A menudo son modelos para las campañas publicitarias y se les paga un porcentaje del precio de venta por cada prenda que producen, proporcionando ingresos que pueden enviar a sus familiares. Tras ser liberados, pueden seguir trabajando con Pietà o buscar trabajo en otras compañías con la recomendación de Pietà.

Louise van Hauen y Veronica D’Souza, fundadoras de Carcel, se conocieron mientras vivían y trabajaban en Kenia. Van Hauen era gerente creativa en una empresa de bolsos de cuero y D’Souza dirigía una start-up que fabricaba copas menstruales.

D’Souza dijo que una visita a una prisión de mujeres en Kenia en 2014 cambió su manera de pensar. “Me quedó claro que prácticamente todas las prisioneras eran madres que estaban ahí a causa de delitos relacionados con la pobreza, ya fuera robo o prostitución. Lo mismo sucede en Perú”, dijo.

La cadena de producción de drogas en Latinoamérica requiere que la pasta de cocaína sea transportada desde las zonas de cultivo por “mulas”. Muchas mulas son mujeres y, a menudo, son personas no violentas que cometen ese delito por primera vez. De acuerdo con INPE, el 85 por ciento tiene hijos que mantener en casa.

“A menudo estas mujeres son encarceladas y después liberadas, pero tienen problemas para encontrar una manera de mantener a sus hijos, y el ciclo criminal empieza otra vez”, dijo D’Souza. “Me puse a pensar en cómo podíamos crear un nuevo modelo”.

Van Hauen dijo que quería comenzar en algún lugar que tuviera cerca materiales naturales de alta calidad. “Como uno de los exportadores de lana de alpaca más grandes del mundo, y un país donde el tejido es un pasatiempo nacional, Perú era el lugar ideal”, comentó.

Virginia Matamoros, directora del Centro Penitenciario de Mujeres de Cusco, dijo que la prisión ofrecía capacitación básica en costura, tejido, repostería y jardinería a las reclusas.

“Aceptamos a Carcel porque es una compañíía formal y organizada que trabaja con buenos salarios, lo que ha impulsado a otras empresas que operan aquí a mejorar sus salarios y horarios de trabajo”, dijo. “Es extremadamente positivo para su autoestima”, expresó.

Las reclusas que trabajan para Carcel son capacitadas hasta que desarrollan las habilidades para trabajar en turnos de cinco horas, cinco días a la semana. Ganan salarios de 650 a 1100 soles peruanos (de 180 a 329 dólares) al mes, dependiendo de su experiencia. En Perú el salario mínimo es de 930 soles al mes. “Las mujeres que trabajan para nosotros ganan lo mismo que una maestra de primaria”, dijo D’Souza.

La prisión se queda con el 10 por ciento de los salarios de las prisioneras. Las trabajadoras se quedan con un porcentaje para sus gastos diarios, como comida y jabón, y el resto va a las cuentas bancarias de sus familias. Además del salario base, las mujeres también pueden recibir bonos por la calidad de su trabajo, buen comportamiento y tiempo extra.

“Cuando llegué aquí hace ocho años, esta prisión era un lugar muy triste”, dijo Teodomira Quispe Pérez, una viuda de 51 años y madre de seis hijos, que purga una sentencia por tráfico de drogas. Ahora supervisa el control de calidad en el taller. “Anhelo salir y comprar mi propia máquina. Trabajar en este taller textil me distrae de mi encarcelamiento”, dijo, mientras doblaba remeras de alpaca bebé de 190 dólares para Net-a-Porter.

De acuerdo con Elizabeth von der Goltz, directora global de compras de Net-a-Porter, las marcas de moda con propósitos sociales cada vez son más populares. “Casi todos nuestros estilos de Carcel se vendieron globalmente en las primeras dos semanas de lanzamiento”, comentó.

Carcel ahora busca duplicar su base de personal en Perú. En el segundo centro de producción de la empresa en Tailandia —el país con la mayor cantidad de presas del mundo— se están desarrollando cuentas de comercio electrónico para algunas prisioneras y sus familiares con el fin de minimizar desvíos por parte de los carceleros o las empresas. Carcel dijo que espera operar en entre tres y cinco países más en los próximos cinco años.

Aún hay desafíos considerables. La semana pasada Carcel detuvo las ventas en Estados Unidos cuando se dio cuenta de la existencia de una ley federal que prohíbe la importación de productos hechos por reclusos. La empresa ahora está buscando una exención; señaló que EE.UU. es uno de los pocos países que no ratificó una convención de la Organización Internacional del Trabajo en 2014 sobre el trabajo forzado.

A diferencia del resto del país, la industria textil de Mar del Plata “viene bien”

Fuente: 0023 ~ Lo afirmaron desde el gremio de textiles de la ciudad. Valoraron que empresas como Textilana están reincorporando personal. Las fábricas chicas “aguantan” la crisis.

A diferencia de la industria textil del resto del país, que tuvo una contracción del 12% en 2018, en Mar del Plata las grandes empresas han repuntado e incluso algunas como Textilana están pidiendo personal. Las fábricas chicas en cambio intentan morigerar el adverso momento económico y dieron vacaciones adelantadas a sus trabajadores.

“Genoa, Textilana, Giardino y otros grandes se quejan de las ventas pero están produciendo bien. En Textilana, por ejemplo, a pesar que echaron a 88 personas por un reordenamiento de la producción, ahora están necesitando 60 empleados nuevos. Parece que están vendiendo a Chile y Uruguay y para todos nosotros es una buena noticia”, afirmó José Frías, secretario general de la Asociación Obrera Textil MDP, en diálogo con 0223.

En ese punto de análisis, el gremialista razonó que “Mar del Plata por suerte es la excepción al resto del país, que tiene una crisis sostenida en el sector” aunque remarcó que las empresas chicas de 5 o 10 empleados “desde hace un tiempo la están pasando mal”.

“Ya desde el año pasado que las fábricas chicas en momentos de baja del consumo, dan vacaciones adelantadas. Ayer hicimos una recorrida por Juan B.Justo y los muchachos están preocupados. No hay venta en negocios chicos, a pesar de que vino más gente que el año pasado y el clima ayudó, no llegó a levantar lo flojo del año”, cerró Frías.

Si no se no corrige el rumbo económico “va a llevar al país al precipicio”

Fuente: InfoNews ~ Yeal Kim, presidente de la entidad textil explicó que la capacidad ociosa en su sector alcanza al 70%. “Hemos retrocedido 17 o 18 años, la situación es similar al 2002”, expresó

Yeal Kim, presidente de la Fundación ProTejer consideró que el si el Gobierno no corrige el rumbo económico “va a llevar al país al precipicio”.

En declaraciones a Maldita Suerte por FM La Patriada, el empresario textil explicó que “la crisis del sector es global pero ningún país esta tan mal como Argentina”, donde la capacidad ociosa “alcanza al 70%”.

“Hemos retrocedido 17 o 18 años, la situación es similar al 2002. Los problemas de la industria son producto de las políticas macroeconómicas del Gobierno”, afirmó.

“El futuro es muy negativo, vemos un túnel totalmente oscuro. Hay una crisis muy grande, si seguimos así no sabemos si vamos a pasar el segundo semestre de este año”, explicó el empresario, que aseguró que el “80% del problema es por la falta de la demanda”.

“Las medidas que están tomando junto al FMI van a matar todas las industrias del país. En un país donde no hay demanda, no hay mucho que hacer”, concluyó.

La industria textil negocia un plan de reactivación y frenar los despidos

Fuente: IProfesional ~ Ante la caída en la actividad y la pérdida de empleos, las empresas plantean prorrogar la rebaja de aportes, reinstaurar el Repro y subsidiar la energía

La industria textil negocia con el Gobierno un plan de reactivación para impulsar el mercado interno y frenar la sangría de empleos.

Los empresarios y los sindicalistas de la actividad le darán las últimas puntadas este jueves a las 11 en la sede de la Federación de Industrias Textiles de Argentina (FITA), en donde terminarán de consensuar el paquete que contempla entre las principales medidas la prórroga de la rebaja de aportes patronales, tarifas de energía reducidas, un plan de facilidad de pagos de deudas a la AFIP y la suba de aranceles para productos importados que se fabrican en el país.

Los anfitriones de FITA recibirán en su casa a los miembros de la Federación Argentina de la Industria de Indumentaria (FAIA) y la Fundación ProTejer, mientras que por la parte sindical asistirá la Asociación Obrera Textil (AOT), el Sindicato de Empleados Textiles (Setia), el del vestido (Soiva) y la Unión de Cortadores de la Indumentaria (UCI).

El planteo sectorial es un nuevo llamado de atención al Gobierno, luego de los 35 puntos presentados el mes pasado por la Unión Industrial Argentina (UIA) al Gobierno en un intento por moderar el acuerdo con el FMI, un programa que hoy se traduce en la ausencia de financiamiento por el elevado nivel de tasas -en torno del 45%-; un esquema ascendente de tarifas, que alimenta la escalada inflacionaria, y una caída de la actividad del 1,6% para este año, según el pronóstico del propio Fondo.

La intención de los textiles es llevar al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, una propuesta alternativa al borrador oficial presentado el 29 de enero pasado en una de las tres mesas técnicas del sector por el secretario de Industria, Fernando Grasso, y el de Trabajo, Lucas Fernández Aparicio, que proponía “flexibilizar” al menos 10 ítems de los convenios colectivos de trabajo, en línea con la demorada reforma laboral que descansa en el Senado.

En lugar de esa iniciativa, que fue rechazada en bloque por los representantes de la parte empresaria como sindical, el sector pide ahora “medidas para promover el empleo y la inversión”.

Uno de los documentos que circula, elaborado por la FITA al que accedió iProfesional, contiene entre otros puntos el pedido de créditos accesibles, la revisión de los derechos de exportación a las manufacturas textiles y mayores reintegros a las ventas externas.

El plan económico incluye además la entrega urgente de Repro a las empresas textiles en estado crítico. Con el visto bueno de algunas entidades empresarias, el secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil, José Listo, le acercó el último jueves al director de Empleo en la Secretaría de Trabajo, Fernando Premoli, un listado con unas 50 empresas grandes que, según los gremios, necesitan en forma prioritaria los subsidios para preservar las fuentes de trabajo, al menos hasta registrar una recuperación de la actividad.

Empleo en crisis
“Estamos entrando en un tobogán, las empresas dicen que van a despedir más gente porque tienen la producción parada”, advirtió el sindicalista de AOT durante la audiencia mantenida en la sede de Alem al 650, mientras que el funcionario se comprometió a analizar la cuestión. Actualmente, hay 20 textiles beneficiadas por el subsidio, según datos privados.

Entre las firmas afectadas se encuentra la emblemática Alpargatas, que prevé la venta de su planta en Catamarca. Desde que inició un plan de ajuste en 2015, la firma del grupo brasileño que produce Havaianas y Osklen ya cerró varias de sus filiales en el país y redujo su personal al 60%, de 3.700 a 1.600.

El otro caso resonante es el de las marcas de jeans Wrangler y Lee, pertenecientes a VF Corporation, compañía que la semana pasada confirmó su salida del país y ahora negocia el pago de indemnizaciones para unos 200 empleados. Así, desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri, AOT perdió 8.000 trabajadores y Setia, otros 6.000, por lo que hoy nuclean a 36.000 y 20.000 afiliados respectivamente.

En vistas de la crisis de empleo, el Gobierno redujo a partir de enero los aportes patronales a la industria textil, calzado y marroquinería. La resolución -publicada el 23 de noviembre pasado con la firma de Macri, Marcos Peña y Sica- dispuso elevar a $17.500 la base salarial a partir de la cual los empleadores deben descontar cargas sociales, lo que implicó un adelantamiento para el sector de la rebaja gradual en marcha de las contribuciones patronales.

Desde entonces, las autoridades excluyeron de la mesa de negociaciones la discusión de los Repro, un punto que algunas cámaras prefieren mantener afuera del plan de medidas por temor a que Sica o Nicolás Dujovne no prorrogen la reducción de aportes a los textiles. La disposición establece que el Ministerio de Producción y Trabajo y el de Hacienda deben evaluar si la situación económica del sector amerita mantener el beneficio en el tiempo.

Otras entidades, en cambio, se quejan por haber quedado fuera del selectivo grupo de beneficiarios de los Repro, a la par que advierten que el alivio fiscal no es suficiente para reactivar la actividad, por lo que, de no haber cambios de fondo, pronostican un recrudecimiento de la recesión en los próximos meses, con mayores caídas en la producción y los niveles de ocupación.

Cabe destacar que este rubro genera más de 126.000 puestos formales en 8.000 empresas, un tercio del total del empleo sectorial, que en su mayoría es informal.

“Hay que cambiar un poco la política económica con medidas que vayan al consumo. La baja de cargas ayudan a bajar costos pero si trabajas al 40% de tu capacidad es como si te dieran aspirinas para tratar una enfermedad severa”, graficó Jorge Sorabilla, vicepresidente de la fundación ProTejer y miembro del comité ejecutivo de UIA.

La intención oficial de modificar los convenios laborales también genera escepticismo en las cámaras empresarias, en donde aseguran que el principal problema de competitividad lo tienen afuera de las fábricas y que la prioridad es dinamizar el mercado interno.

El borrador en Word sin membrete ni firma presentado por las autoridades al que accedió este medio propone la fragmentación de las vacaciones, la jornada de trabajo y el pago del aguinaldo; la flexibilización del contrato de trabajo a plazo fijo, la revisión del refrigerio y viáticos, y la eliminación del trabajo a domilicio; y la quita de sanciones a los empleadores por falta de pago de aportes y contribuciones, junto con un trámite abreviado del procedimiento preventivo de crisis, un expediente que deben presentar las firmas de más de 1.000 empleados previo a la aplicación de despidos o suspensiones, cuando se afecte a más del 5% de su plantilla.

Esos cambios, reconocen los empresarios, ya rigen de hecho. “Particionar vacaciones, banco de horas para evitar horas extra, hay un montón de flexibilizaciones que ya están funcionando”, dijo un técnico de la mesa a iProfesional.

Desde hace un año, por ejemplo, hay grandes firmas que dejaron de pagar las horas extra, mientras que en el caso de las fábricas que cierran tampoco se abonan las respectivas indemnizaciones, las mismas que el Gobierno propone reducir mediante la modificación de los convenios o, de manera más amplia, a través de la reforma de la Ley de Contrato de Trabajo.

Ese es uno de los puntos, tal como adelantó este medio, que comenzará a debatir este jueves en su primera reunión oficial del año el Consejo Asesor del Trabajo, el grupo de expertos designado por Sica para eludir la resistencia sindical a la reforma laboral encabezada por textiles, metalúrgicos, camioneros, marítimos y ahora también por el gremio del neumático.

La crisis económica le pasa factura a las Pymes textiles

Fuente IProfesional ~ Según los datos de la CAME, las ventas minoristas de indumentaria cerró 2018 con una caída del 6,9% interanual. Las causas del derrumbe

Las pequeñas y medianas empresas argentinas no se libran de la crisis económica y de estabilidad que afecta al mercado argentino. Fuentes del sector destacan que la industria textil se encuentra entre las más afectadas.

Las ventas minoristas cerraron 2018 con una caída de 6,9 por ciento interanual, de acuerdo con los datos publicados recientemente por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Diciembre fue un mes especialmente duro para el sector minorista, con un descenso de ventas respecto al mismo mes de 217 del 9,9 por ciento, según publicaba en La Nación.

De corte similar son los datos elaborados por la Fundación Pro Tejer. Destacan una caída del consumo durante el período comprendido entre enero y octubre de 2018 del 11,8 por ciento.

“El sector está cayendo duro desde 2016, salvo una pequeña evolución favorable que hubo en los meses electorales de 2017”, dijo al matutino Marcos Meloni, empresario del sector moda y vicepresidente de Pro Tejer.

Meloni enfatizó que “el sector textil esta próximo al peor mes desde 2002”. Remarcó que “las importaciones de productos terminados aumentaron 100 por ciento en unidades”. De esta forma, se acentúa la marcada competencia en el escenario local y la pérdida de mercados para empresas argentinas.

Fuentes de mercado resumen los tres factores que actualmente le quitan el seuno a los pequenos y medianos empresarios del sector textil en Argentina: subida de costes estructurales, escasez de financiación y una aguda caída de la rentabilidad.

Cierres, ajustes y concursos: casi ninguna marca se salva

Fuente: La Nación ~ De Topper a Wrangler, pasando por Wanama, Chocolate, AY Not Dead o Legacy, la crisis del negocio textil en la Argentina no perdonó a casi ninguna marca. La
devaluación del peso que se inició en abril pasado impactó con mucha fuerza en una industria que, paradójicamente, sufría con el retraso del tipo de cambio, pero que no pudo adaptarse a la disparada del dólar por encima de los 35 pesos, que en teoría tendría que haberla ayudado a ganar competitividad frente a la oferta importada.

“Lo que pasó en 2018 es algo que se repite cada tanto en la Argentina. Se promueve una baja del dólar, lo que obliga a las marcas a importar para sobrevivir, y cuando finalmente llega la devaluación, la situación se hace insostenible porque las empresas se encuentran con un montón de obligaciones en dólares”, señaló Teddy Karagozian, presidente de la empresa textil TN & Platex. Según él, la demanda de insumos textiles en promedio cayó un 25% en 2018 y el panorama para este año no se presenta mucho mejor.

“Las marcas se confiaron en que con Macri iban a poder importar en forma tranquila y que iba a haber una estabilidad del tipo de cambio, que finalmente no llegó. Y la disparada del dólar las terminó encontrando con contenedores que hoy valen el doble”, explicó Marcelo Sorzana, director de la consultora especializada en indumentaria Surreal, que estima una caída del 30% en las ventas del rubro.

En la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), por su parte, dan cuenta de bajas menos pronunciadas, pero igual de contundentes. Según su
relevamiento, el sector de indumentaria y lencería cerró 2018 con una caída del 11,5% en unidades, mientras que en el caso de los textiles la baja llegó al 8,1 por ciento.

Frente a este panorama, durante el último año se multiplicaron los casos de las marcas nacionales que optaron por el concurso de acreedores de manera de poder organizar su situación financiera. Esta vía fue la que eligieron varias de las más importantes del mercado interno. La lista incluye desde Legacy, que en junio se presentó en convocatoria, hasta Big Bloom, la sociedad dueña de las marcas Wanama y John L. Cook, que un par de meses después terminó siguiendo sus pasos.

“La marca está fuerte y vamos a seguir operando normalmente. La idea es resolver el problema financiero que enfrenta todo el mercado”, señalaron en AY Not Dead, que también optó por la vía judicial, en noviembre pasado, para ordenar su situación financiera tras declararse en cesación de pagos un mes antes.

“Hoy tenés muchas empresas al borde del KO, que no tienen muchas alternativas: o se convocan o bien intentan pasar este infierno si sus dueños pueden y les inyectan capital”, explicó a LA NACION el dueño de un par de marcas de ropa que por ahora vienen sobrellevando la crisis sin recurrir a la vía judicial. “Hoy las estrategias de supervivencia pasan por limar los costos aún más a fondo, cambiar la estructura de capital de la compañía, bajando deuda al máximo, subir al mínimo los precios, renegociar alquileres con los shoppings y, para algunos, convocarse”, agregó.

A otras empresas del rubro la caída en las ventas directamente las llevó a cerrar todos sus locales, como en el caso de Chocolate. La casa de indumentaria femenina decidió cerrar en septiembre la última tienda que tenía y sus dueños están en busca de un comprador para la marca, que fue fundada a fines de los 80 por Susana Fandiño y Mónica Rivas. En su mejor momento, llegó a tener más de veinte locales y presencia en los principales shoppings del país. Tras el cierre de sus tiendas, las fundadoras pusieron en venta la licencia para el uso de la marca.

El cambio de manos también fue el camino recorrido por Topper. La histórica marca deportiva, que estaba en poder del grupo Alpargatas, fue adquirida en septiembre por el empresario brasileño Carlos Wizard Martins, que pagó US$24 millones para hacerse con el control de la firma en el mercado local. Desprenderse de ese activo fue prácticamente la única opción que le quedaba a Alpargatas en medio de un proceso de reestructuración que la obligó a cerrar un par de plantas en Catamarca y La Pampa.

Fue la misma decisión que tomó la firma Tileye (Eyelit), especializada en ropa interior, que a fin de año le bajó la persiana a una de sus dos fábricas, en Catamarca, mientras que la brasileña Paquetá -que producía zapatillas para Adidas- también optó por esta vía ante la fuerte caída de la demanda.

En el caso de las marcas Wrangler y Lee, la decisión de la empresa dueña directamente fue dejar de operar en el país. A través de un comunicado, la multinacional VF Corporation anunció una reestructuración a nivel global que incluía la separación en dos compañías independientes. Las marcas de jeans como Wrangler y Lee quedaron en manos de una nueva sociedad, bautizada Kontoor, que decidió dejar de operar localmente ante la falta de interesados por el manejo de sus licencias. La reestructuración además incluye el cierre de su planta de producción en Benito Juárez, provincia de Buenos Aires

Tras la fuerte caída de la actividad industrial, empresarios exigen un programa económico

Fuente: Cronista ~ Con los datos de producción de 2018 sobre la mesa, los industriales destacan la necesidad de delinear un plan económico, que ponga el eje en crecimiento.

Los duros números de producción industrial difundidos por el Indec generaron un cúmulo de interpretaciones en los sectores manufactureros pero dieron lugar lugar a un reclamo unánime:encaminar las variables macroeconómicas que son el origen de los males de la industria y delinear una programa económico de largo plazo.

En el abanico de actividades industriales hay también diversidad de puntos de vista sobre la actualidad de cada sector, pero nadie arriesga a pronunciar que “lo peor ya pasó” o que “la economía ya tocó piso” como sugiere el Gobierno. En general, según opinaron ante la consulta de El Cronista, consideran que habrá que esperar hasta entrado el segundo trimestre o incluso lasegunda mitad del año para empezar a ver, otra vez, algunos “brotes verdes”.

Mientras tanto, el mercado interno continuará “planchado” algunos meses más. Sólo hay una mirada un poco más optimista entre los que destinan una parte importante de su producción a la exportación. Es el caso de la industria automotriz o la de alimentos y bebidas.

Así, tras el cambio de perspectivas en Vaca Muerta por la reinterpretación del programa de subsidios al gas nuevo, el único driver de la economía parece ser hoy la exportación.

“El problema no es la tasa de interés o el dólar, hoy nadie invierte porque no se está produciendo riqueza, las empresas no tienen ganancias, ni retribución por el capital. Por eso, están bajando su producción y reduciendo su personal”, aseguró Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Enfatizó que “el tema de fondo es que no hay un plan económico, tenemos que ver cómo hacemos para crecer”.

Consultado sobre si los números malos de la industria en diciembre serían un piso de caída de la actividad, el empresario indicó que no ve un cambio de tendencia “por lo menos en este semestre”. En su opinión, no se trata de pedir medidas puntuales como una tasa de interés subsidiada o alguna medida sectorial. “Estos son paliativos pero hoy el problema está en la macro”, precisó.

Los números de la industria textil, sin dudas, se encuentran entre los peores en diciembre pasado. Teddy Karagozian presidente de TN&Platex, la principal hilandería del país, sostuvo que “el sector textil anticipa lo que después se ve en otras actividades” porque es un sector con alto componente de empleo y de impuestos, algunos de ellos relacionados al empleo generado, explica.

En este contexto, hay un virtual congelamiento de inversiones, en un sector con56% de capacidad ociosa, según datos de noviembre de 2018. “Las inversiones están totalmente paralizadas en este sector”, afirmó Karagozian y confesó su decepción frente a un escenario que parecía auspicioso pero no lo fue. “Cometí el error de invertir creyendo que finalmente iban a cambiar el rumbo, pero subieron las tasas al 70% y desapareció el consumo”, señaló.Daniel Funes de Rioja, titular de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), indicó que la caída del 2,8% en diciembre no parece tan malo frente a otros sectores con caída por encima del 20% o incluso más, pero es mucho para alimentos, explicó. En este contexto,
Fundación Pro TejerBoletín de Prensa -07de febrero de 2019el empresario anticipa que “la sensación es que el mercado interno tocó fondo y debería suavemente tender a revertir la tendencia, pero es muy difícil predecir en qué grado”.

El periscopio de la industria de alimentos y bebidas se orienta hoy hacia los sectores volcados a la exportación como carnes, arroz, algunos segmentos de la cadena láctea y pesca, o aquellos que empiezan a ver oportunidades en los mercados externos. “Hay sectores que por impulso de las exportaciones tienen mejores perspectivas”, dijo, en especial porque Brasil podría crecer este año un 3% y es un mercado que tracciona a la industria de alimentos.

En la misma línea, el sector automotor, cuya producción resultó muy golpeada por la caída del mercado doméstico en 2018, apunta a la exportación. María Ángela Seltzer, directora de Asuntos Corporativos de Volkswagen Argentina, explicó que “la producción de este año debería ser muy similar a la de 2018, teniendo en cuenta que pueden crecer las exportaciones a Brasil”, lo que compensaría la baja de envíos al mercado interno. En la compañía sí proyectan un crecimiento del 30% de las exportaciones de cajas de cambios y componentes, por envíos a Sudáfrica, India, China e incluso Eslovaquia. “Nadie invierte porque no se produce riqueza, las empresas no tienen ganancias” (Acevedo)Desde la Unión Industrial Argentina valoran el diálogo con el Gobierno pero piden soluciones concretas.

Emitex 2019 abre las acreditaciones

Fuente: Emitex ~ Quienes deseen asistir a la nueva edición del principal evento textil del país ya pueden registrarse a través de la web www.emitex.com.ar  

Las empresas proveedoras de productos y servicios para la confección se preparan para Emitex 2019, la Exposición Internacional de Proveedores para la Industria de la Confección, que tendrá lugar del 9 al 11 de abril en Buenos Aires.

Los interesados en visitar el evento ya pueden pre-acreditarse en la renovada web www.emitex.com.ar. Allí deberán completar un formulario con sus datos y, una vez finalizado el proceso, recibirán la confirmación. De esta manera podrán acelerar su ingreso el día que asistan a la exposición.

Organizada por Messe Frankfurt Argentina y la Revista Mundo Textil, la muestra contará con 90 expositores y espera la visita de 9.000 empresarios y profesionales del sector. Además, ofrecerá diversas actividades en simultáneo para la capacitación profesional.

Emitex se realizará del 9 al 11 de Abril de 2019 en el Centro Costa Salguero de Buenos Aires, Argentina.

Más información:

www.emitex.com.ar