20 Nov, 2019

UIA Joven: ‘Vamos a estar bien con el gobierno que genere política industrial’

Fuente: Ambito ~  Son los representantes de la nueva generación de industriales y trabajan a nivel de gremial empresarial en la UIA Joven, el espacio de “sub 40” de la Unión Industrial Argentina.

Tomás Karagozian integra la firma textil familiar TN Platex, y es el presidente de la UIA Joven. Trabajan con otros sectores en lo que se conoce como el J6, la versión joven del Grupo de los Seis (G6). Allí comparten espacio con campo, construcción, bancos, finanzas y comercio. “Buscamos soluciones de sistema”. El 80% de los que integran la entidad está involucrado en sus empresas.

“El país tiene un problema gravísimo, que es que no crece y tiene niveles de pobreza exorbitantes”, dice Juana Torresín, quien está a cargo de la administración de Coserena, una firma del sector naval. Es la presidenta joven de la Conferencia Industrial que la UIA realizará el próximo 28 de noviembre.

Agustina Schcolnik, del sector del papel, estará a cargo de coordinar el panel de Ciencia y Tecnología de la conferencia industrial. “Hay que poner el foco ahí, aunque es difícil cuando en el día a día estás en la macro”.

—¿Cómo se piensa en el largo plazo con esta coyuntura?

TORRESIN: Lo que la UIA pretende hacer es tener una posición propositiva. Como jóvenes entendemos la industria como parte de la solución de largo plazo. Tenemos la posibilidad de ver a la Argentina como un entramado y estamos tratando de entender de regiones, de cadenas de valor para buscar soluciones de sistema.  Estamos en el octavo mes de caída de la industria pero más allá de todo eso no podemos dejar de pensar en el mediano y largo. Si no lo exigimos nosotros como jóvenes, para el resto es más difícil. Lo vemos como una obligación.

—¿Cómo es la relación con los sindicatos?

T: Se llegó a un consenso de que si no trabajamos en conjunto, ellos pierden los afiliados y nosotros perdemos las empresas. Esa es la posición de la UIA. Sin los consensos es dificil llegar a acuerdos. Para los sindicatos es un cambio de cabeza y nos dicen que no quieren sentarse a negociar con cooperativas sino con empresas fuertes.

—¿Hay alguna estrategia especial tanto con los gremios como con el J6?

KARAGOZIAN: Creo que todos entendemos que si no nos empezamos a conocer de jóvenes y a generar relaciones de confianza, es mucho más difícil construir algo en el futuro. No estamos diciendo que no vamos a discutir alguna vez en una mesa, sino que con confianza previa el trabajo va a ser más llevadero.

SCHCOLNIK: Lo que se logra es sacar los preconceptos. Cuando nos juntamos vemos que no hay una idea de sindicatos vs. industria. Lo que se busca es trabajo privado de calidad.

—¿Cómo es la discusión cuando se habla de reforma laboral?

K: Nosotros no hablamos de reforma sino de una actualización. No hay que meterse con los derechos. Lo que hay que buscar es ganar-ganar para empleador y empleado. Hay cosas en las que coincidimos. Trabajemos sobre eso. En la semántica es complicado hablar de reforma. Veamos cómo generar trabajo.

—¿Sienten que les falta un interlocutor en el Estado?

K: Queremos ponernos de acuerdo entre los actores más allá del Estado, que es un sector importante y que tiene que mediar. Pero nosotros tenemos que bregar por el largo plazo porque los gobiernos pasan y nosotros seguimos estando.

—¿Cómo ven la convocatoria a un pacto social?

K: Estamos en una búsqueda de consensos y diálogos. Nuestras dirigencias tienen que estar desesperadas por generar trabajo. Tenemos que hacer un trabajo con la incorporación de la ciencia y tecnología. La UIA tiene un plan 2023 que busca trabajar sobre la competitividad en transporte, impuestos. Solo el 12% del precio de un producto es el costo industrial. Si regaláramos el valor de nuestra producción, solo se lograría bajar el precio en 12%.

—¿Qué perspectivas ven para la industria con el cambio de gobierno?

K: No somos partidarios. Tenemos que trabajar con el gobierno que viene tratando de convencer que necesitamos un desarrollo industrial. Pasamos momentos muy difíciles y hay muestras de que ese no fue el camino correcto. No creemos que vamos a estar bien porque ellos vengan. Vamos a estar bien con el gobierno que genere política industrial.

T: Siempre se escucha que la UIA quiere tipo de cambio alto o proteccionismo pero lo que se busca no es eso, sino un consenso de que hace falta un entramado industrial. Si la macro no se soluciona, no vamos a estar bien. Lo que hay que entender es que un presidente no cambia el país. Es un todo. Por eso estamos buscando consensos.

—¿Cómo incorporar tecnología en este contexto?

S: En el día a día muchas veces no podemos ver el 4.0 porque estamos con toda la macro encima. La mayoría de las pymes se quiere modernizar pero tiene que ser un tema de agenda y poner el foco ahí.

K: La coyuntura hace muy difícil mirar para delante pero necesitamos condiciones para que eso sea posible: acceso al crédito, previsibilidad de largo plazo y estabilidad.

“La relación con Urquía no tiene nada que ver”

—¿Creen que puede haber un mejor vínculo con Alberto Fernández y la UIA a partir de su relación con Roberto Urquía de AGD?

K: La relación con Urquía no tiene nada que ver. El es una persona que está por fuera. Nosotros vamos a trabajar por una política industrial. Si hay áreas donde somos escuchados, al igual que el sindicalismo, vamos a tener una mejor situación. Nuestra obligación es hacer que haya una convicción industrial y desarrollista en la Argentina.

—¿Cómo ven la situación regional?

T: Todas nuestras empresas en el día a día están vinculadas con la región pero todavía se están tratando de entender muchos de estos fenómenos, si bien nosotros trabajamos con otras instituciones en el largo plazo.

—¿La exportación es prioridad?

T: Necesitamos los dólares como país pero también tenemos que recuperar nuestro mercado interno, ante todo. Tenemos que enfocar los cañones a lo que sirva. Hoy el problema es que exportamos impuestos.

Santiago Artemis: “La frivolidad que tengo no le gana nunca a la humanidad “

Fuente: La Nación ~ En tiempo récord, Santiago Artemis se convirtió en el niño terrible (y mimado) de la moda en la Argentina. Excéntrico, ocurrente, apasionado, el diseñador patagónico, que nació en 1992 en Ushuaia, fue y es elegido por celebridades locales como Pampita y Nicole Neumann, y estrellas internacionales como Katy Perry, Tyra Banks y su amada Xuxa para lucir sus creaciones. Este mes, Artemis volvió a ser noticia por la publicación de Artemis. El chico del fin del mundo. Todo lo que hice para ser yo (Ediciones B), una autobiografía que retoma sus años de infancia como chico gay, mormón y solitario, que se pasaba horas dibujando modelos inspirados en actrices y cantantes que aparecían en programas de su primera gran maestra: la televisión. Además del libro, Netflix comunicó que a partir del martes próximo se emitirá No hay tiempo para la vergüenza, la serie-reality protagonizada por el diseñador millennial de alta costura, con cameos de algunas de sus clientas más famosas, como Ángela Torres, Pampita, Xuxa y Oriana Sabatini. Artemis recibe a LA NACION en Pehuén, una consultora textil ubicada en Palermo, donde montó su atelier. Divo y todo, prepara las últimas tres materias para recibirse de diseñador de indumentaria en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA.

-¿Cómo surgió la idea del libro?

-Nació cuando me di cuenta de que tenía muchas situaciones interesantes en mi vida para narrar. Al haberme convertido en diseñador, sentí que era como un Salvador Dalí. Dalí es conocido por su bigote, por su cara, por su personaje y, a la vez, por su obra. Yo era eso. La palabra “personaje” es complicada, porque tiene una connotación medio negativa. Mejor, yo diría, como en inglés, persona, have a persona. Mi persona se fue conformando de manera muy orgánica. Fueron cosas que fueron llegando a mí, por hacer el verso de manera muy honesta, que era mi forma de ser, de hablar, de manejarme, mis gesticulaciones, mi voz, mi ímpetu, mi modo de hablar en inglés, mi histrionismo, mi exageración, mi romanticismo para hablar, para seducir. Por todo eso, la gente fue dándome oportunidades en el camino. A mí me suelen decir: “Ay, vos porque tenés contactos”. Les contesto que yo vengo de Ushuaia, soy la persona que menos contactos conoció en su vida. Es más, hubo mucha resistencia al principio conmigo.

-¿En qué sentido?

-Ahora siento que no pasa más eso, pero eran muy agresivas las no ganas de conocerme de muchas personas. Percibía que ellos, colegas, periodistas, estilistas, productores, editores, pensaban que yo era una especie de amenaza. Simplemente no les di bola. Siempre estuve muy adentro, muy en mi nave espacial. Cuando notaba el esnobismo de las personas, o la resistencia, miraba para adelante. Y ahora que recuerdo esos momentos, me alegro, porque si hubiese estado enfocado en eso, lo hubiera pasado remal. Ahora pienso: “¡Cómo me hicieron bullying ese día, cómo me cerraron la puerta en ese momento!”.

-¿Cuándo apareció el deseo de ser diseñador de moda?

-De muy chico. Me pasó que, aunque ya era un diseñador, porque de forma nata dibujaba figuras, vestidos, mujeres, chicas, muy de chico, recién cuando fue el momento de elegir la carrera me dije que iba a ser diseñador. Vivía muy en el momento.

-¿Nunca pensaste en ser dibujante o pintor?

-Una vez pensé en ser dibujante. Pero para ser dibujante tenía que estudiar dibujo, y yo ya era más mi forma de ser. A veces pienso que mi mejor creación es mi identidad. Es decir, los vestidos, el diseño, mi estética y mi buen gusto son ingredientes fundamentales de algo que puse adentro de una licuadora, que es la personalidad. Porque siento que también puedo ser actor, puedo ser comediante, muchas cosas, pero la sociedad y la gente te frenan, si pensás en ser más de tres cosas sos muy ambicioso y no está bueno. Ahora que veo esto que está pasando, me doy cuenta de que puedo ser un autor literario, puedo ser un motivational speaker para los chicos que no lo están pasando bien, un diseñador de indumentaria, un performer, un empresario. El cielo es el límite. Si sinceramente tenés el talento, podés hacerlo. Y el talento te lo da la gente, yo no voy por la vida diciendo que soy talentoso.

-¿El contacto con los demás te permite crear?

-Sí. La frivolidad que tengo no le gana nunca a la humanidad. Yo soy rediva, lentes, tapado de piel, lo que vos quieras, pero me piden una foto, y soy la persona más cálida del mundo. Soy como Xuxa en ese sentido, me piden un abrazo y se lo doy, quieren una foto y me saco la foto, charlo con las personas. En Brasil me encontraba filmando la serie, y había fans argentinos que me saludaban, y charlaba un rato con ellos. Mi amigo me preguntó: “¿Pero vos las conocés a estas personas?”. I’m just a friendly person, soy como un Judy Garland.

-¿Te gustó lo que viste de la serie de Netflix?

-El 19 de noviembre se estrena. En inglés se llama No Time for Shame. Ya está subida en Netflix US, mis amigos de España ya vieron el tráiler. Y soy el protagonista, es mi vida, mi universo, el universo Artemis. Aparecen mis clientas, amigos, novios, exnovios. Es como una gran película. Son seis episodios y por ahora es una sola temporada. Es muy linda, tenés que verla. Es el primer reality show de un argentino en Netflix. Por eso digo que me hago cargo del título, de esa onda medio Dalí, de que puedo aceptarme a mí mismo siendo un diseñador y a la vez un personaje.

-¿Cómo superaste los obstáculos en tu vida?

-Los prejuicios en Ushuaia, la religión, los trastornos alimentarios. Yo tengo una cosa que cuando me meto en un quilombo, salgo rápido. Siempre fue así, no sé por qué. Todos me dicen: “Vos tenés cualquier mambo y salís al toque”. Me acuerdo de que en esa época era muy de control y de rendirle culto al cuerpo, tenía una obsesión con cuidarme. Era realmente eso, no era más que querer cuidarme, protegerme, pero después se convirtió en un trastorno. Era muy chico, estaba muy solo y a la vez muy acompañado. Tenía novio, era independiente, pero tenía un vacío, y eso era lo que me llevaba a la obsesión con el cuerpo.

-¿Tu familia leyó el libro?

-No, se van a enterar de cosas cuando lo lean. Yo soy reshocker total, absoluto. Mi familia todavía no lo leyó. Mi mamá se puso un poco sensible, porque dijo: “Hablaste de mi vida”, y le dije: “Mamá, yo vengo de algún lugar. A ver, conozco tu vida, fuiste una mujer muy dominada por un hombre, ¿qué querés que diga, que mienta?”. Creo que van a leer el libro. Sería ilógico que no lo hicieran. Ahora me dejás pensando en mis tíos, mis primas, mi abuela. Bueno, que se enteren.

-¿Las conquistas sociales de la comunidad LGBT allanaron el camino en algunos aspectos?

-Sí. Soy una persona muy agradecida. Si bien todavía no me animo a decir que soy una persona que lucha por la igualdad, que lleva la bandera, sé que va a llegar un momento en que voy a tener que hacerlo porque hay que devolver. Practicar la gratitud es fundamental. Y sería muy irresponsable de mi parte estar en esta posición y no hacer valer el lugar que tengo. Y lo hacés valer devolviendo, dando un servicio. Más allá de mis servicios como diseñador, como artista, quiero ayudar y darle la mano a un chico que también pasó por lo mismo. No hacerlo o no darle bola al tema es un poco irresponsable.

-¿Dirías que ya alcanzaste un estilo?

-Sí, total. Mi estética es teatral, dramática, muy romántica. ¿Qué es el romanticismo? Es cuando hacés un dramatismo de las cosas. El romanticismo es ser amanerado en absolutamente todo. Lloro con drama, grito con drama, hablo con drama, actúo con drama. Todo es una exageración. Es poético, es camp, es kitsch, es medio border, medio punk, medio anti, porque hay que andar en tacos. Soy antisistema, porque rompo con roles de género, con estas cosas de rótulos, de estigmatizaciones. No dejo de ser varón por tener una minifalda o una bucanera. Y es un camino raro, porque no ha sido transitado todavía. Por eso es extraño, porque no se vio todavía. No soy travesti, no soy trans, no soy heterosexual, no soy gay convencional. Soy un gay más disruptivo.

-¿Qué te piden tus clientas?

-Soy como un psicólogo. Me encanta. Tengo un trato con ellas, somos reamigos. Me llevo mejor con las mujeres que con los gays. Las chicas son las aliadas, siempre. Los gays compiten con otros gays. Infumables. No los banco más ( risas). No todos, no voy a generalizar. Pero llegás a un grupo de gays y están todos histéricos, compiten, se ponen nerviosos, ven que soy Artemis y se ponen a murmurar. Las minas son más relajadas, son mejores. No soy de ponderar un género, pero las mujeres, para mí, tienen más habilidades que los varones. Realmente las admiro. Son más prolijas, más dedicadas. Las mujeres nunca me preguntaban “¿Sos gay?” cuando era chico. El gay lo negaba, el hétero se burlaba, la mujer te acompañaba. En cuanto a las clientas, me piden que las acompañe y también que haga una creación para ellas. Porque la experiencia conmigo no es solamente el vestido, es el vestido y también quieren que esté con ellas, quieren consejos, quieren esa infusión de amor y de autoestima.

-¿Cómo ves la moda en la Argentina?

-Es un embole. Hay muy poca gente que se anima a hacer cosas locas, muy pocas clientas que les guste sentirse diferentes. Creo que es por miedo. Acá la mirada está puesta en el otro, y por eso no existe la individualidad. La expresión personal no existe mucho acá. No está mal ni bien, es una forma de país. De acá me gusta mucho Adrián Brown, porque es muy refinado, muy romántico, tiene una onda parecida a la mía, es muy aseñorado para vestir. Acá hay que ser medio sexy para vender la ropa de chicas, con escotes, espaldas, cortos. No podés hacer algo victoriano porque no se vende. Cuando arranqué, era reteatral; después tuve que ir haciéndolo sexy para vender. No quiero esa imagen y la estoy dando, porque, justamente, quiero vender, y tengo que cortar el largo modular, tengo que poner escote, espalda, sacar las mangas. Las argentinas no quieren mangas, quieren algo sexy.

-¿Para quién te gustaría diseñar vestidos?

-Para Susana Giménez. La amo. A la Rosella della Giovampaola la voy a vestir muy pronto, vino a mi desfile. Va a suceder, pero tengo que sentarme y llamarla. Cuando quiero algo, voy y lo busco; generalmente, los mejores hits que tuve fueron buscados por mí.

Agatha Ruiz de la Prada: “En la moda para persistir hay que resistir”

“Viniendo a la Argentina me siento feliz”. Foto: Alejandro Carra.

Te lo habíamos adelantado. La diseñadora Agatha Ruiz de la Prada llegó al país especialmente invitada por el Six o’ Clock Tea organizado por Carminne Dodero en los jardines de la Embajada de España. Se trató de la 30º edición un desfile -té a beneficio de la Fundación España. Y Ruiz de la Prada fue la estrella de un show donde compartió escenario con diseñadores como su amigo Benito Fernández, Las Buttner y Rossi Tuxedo entre otros.

“Me hace muy feliz volver a esta lugar. ¿Recuerdas? Aquí hice mi primer desfile en Argentina y fue en 2009 con Para Ti. ¡Diez años ya!”, señala.

En aquel entonces se hablaba mucho de la avanzada española… De Adolfo Domínguez, de Custo Barcelona. ¿Qué sucedió con ese boom?, ¿cambia la moda?, ¿cambian los gustos?

La realidad es que ha habido gente que ha venido a España con mucha ilusión y mismo yo he ido a desfiles como en Uzbekistán y veía como otros colegas llegaban con una decena de personas (diseño, ayudantes, jefes de ventas) pensando en hacer mil negocios y, la verdad, ¡a mí me hacía gracia!… No se que habían visto en realidad y sí, las cosas han ido cambiando.

“En la moda, para persistir, se trata de resistir”. Foto: Alejandro Carra.

¿Cómo qué?

Los gustos, la moda en general… España fue el primero en tener Ley de talles. Se luchó mucho y de hecho yo veo que con esto de las Kardashian y todo el furor alrededor de ellas y estos temas se ha hecho mucho para que las mujeres pierdan los complejos  de sus cuerpos.

Hace 15 años tu ropa era “rara”. Hoy sin ése diseño diferente, algo falta.

¡Y hemos tardado años! –se ríe-. Muchos años, pero con cambios como el boom Kardashian todo ha sido positivo. Ellas que son el sumun de la hortera (vulgar) han mostrado por ejemplo como la hortera de repente puede estar a la moda. Incluso ha habido muchos años donde el “feísmo” ha estado de moda. Y se hecho mucho para que las mujeres pierdan los complejos  de sus cuerpos.

Agatha junto a Carminne Dodero y los diseñadores del Six o’ Clock Tea. Foto: Alejandro Carra.

¿Ellas marcan la tendencia o ellas reflejan la moda?

En la historia de la humanidad es así y así la moda por ejemplo, en distintas épocas ha marcado que ser gordita era ser rico. Porque los pobres eran muy flacos y cuanto más gordita más rica la persona y más sexy. Uo creo qu eeo cambia mucho y ha habido gente espectacular como Miuccia Prada que ha acogido cosas muy pero muy feas a por propósito y las ha puesto de moda.

AGATHA RUIZ DE LA PRADA SIX O CLOCK TEA
Ama y señora, Agatha Ruiz de la Prada en sus 72 horas en Buenos Aires. Foto: Alejandro Carra.

De Letizia a Juliana…

AGATHA RUIZ DE LA PRADA SIX O CLOCK TEA
Para el recuerdo. Agatha y una inédita postal con blanco ¡y negro! de fondo. Foto: Alejandro Carra.

En el backstage de la Embajada de España, hablamos con Agatha Ruiz de la Prada -diseñadora y doblemente miembro de la realeza española, cual marquesa de Castelldosríus y baronesa de Santa Pau- sobre el rol de personajes hoy como Meghan Markle o la misma reina Letizia de España.

A la hora de elegir en su perchero, ¿crees que es su deber ser embajadoras de la moda de sus países?

Primero. Para mí no hay nadie más guapa que esa que teníais ustedes, la primera dama Juliana Awada. No tenía mi estilo pero ¡ella es espectacular! Y tenía un cuerpazo…

Luego. Pienso que no: no se puede confundir ni la política ni a la realeza con los influencers y las modelos. Porque una cosa es ser modelo… pero hay un momento en que la gente agradece mucho la naturalidad. Y no pasa nada por estar gordito, por ser más bajito, ni por no salir bien en la foto, que si abrazas a un niño y te mancha, ¿o si prefieres un atuendo a otro? Así sea Meghan Markle o Letizia, uno debe poder elegir. Yo creo que es más importante el mensaje que das. Lo que importa es el ejemplo y la naturalidad que la frialdad de qué eliges usar y el mostrar “que yo soy la más guapa” o “uso esto porque es lo que va”.

Marquesa y baronesa, Agatha Ruiz de la Prada como en casa en la embajada de España.

Universo de color

Agatha se prepara para el desfiles. Se trata de un show con té incluido presentado por el embajador y adelanta que se mostrará así lookeada como está. Nada de cambios de look ni de divismos. Saluda y posa con el personal el lugar (en una foto inédita, rodeada de prendas en negro, su ‘color’ cuasi tabú). Jovial y espontánea, revisa todo a detalle (aprueba y también baja el pulgar) y siente mucha curiosidad cuando ve un calzado que le llama la atención (“me hubiera gustado tanto traer mis nuevos diseños, ¡lo lindos que quedaron!”).

En un rincón del backstage del show, la diseñadora se encarga de bajar el volumen del salón cuando el sonido empieza a tapar su voz en la entrevista: “Niñas por favor, ¡que no escucho!”, exclama.

A la hora de revisar percheros vecinos, Agatha saluda. Se saca fotos pero sigue su camino. ¿En qué se inspira la española?, ¿qué diseñadores nuevos te gustan? “¡Tampoco es que conozco a tantos! –Me encantan tus zapatos, ¿de quién son?, pregunta la diseñadora-. ¿Stella? Ah, con Stella McCartney justamente tenemos muchos puntos en común, ¡yo ni sabía que tantos! Un sello, nuestro nombre como marca, muchas cosas…”, destaca.

¿Te vas a convertir en sustentable y vegana?

No es que toda mi colección sea vegana o sustentable pero a mí me encantan los animales (y me encantaría ser vegetariana, pero no lo soy) y siempre he sido de los verdes y de la ecología. Por ahora intento no tener tantos objetos de cuero entre mis productos.

Tu marca está muy ligada a tu persona, ¿te gustaría desligarla un poco?No. Además de la ropa, yo llevo 25 años vendiendo azulejos, ¡objetos de decoración! Los vendo en 120 países del mundo y muchos conocen mi nombre y lo relacionan con el color, mis formas (corazones, flores…) por ellos. Aquí en Argentina me conocen por mis perfumes y no tanto por mí misma. No se trata solo de moda, es un todo. Yo hago todo lo que puedo y que los demás hagan todo lo que pueden también…

Los diseños de verano 2020 en Argentina. Foto: Alejandro Carra.

¿Una casa de moda necesita integran un grupo -LVMH, PUIG, Kering- para salir adelante?

Es muy importante. De otra manera es muy difícil sobrevivir -a no ser que hagas las locuras que hago yo: de venirme hago un desfile a Buenos Aires, ¡volver y volver! y hacerte conocer-. Hoy yo llego aquí y ya me conocen. Y cuando yo me voy, ellos -el grupo Puig que tiene mis fragancias- ¡continúa hablando de mí! Así pasa con la decoración, con las fragancias. Ahora mismo me pongo a hacer un hotel en Valencia, “agathizado” por entero, te da esa visibilidad.

En el Six o’ Clock Tea, un estilo reconocible en todo el mundo. Foto: Alejandro Carra.

Hay estilos que gustan mucho pero que sin embargo no duran. Zac Posen por ejemplo anunció que cierra…

¡Y Del Pozo también! Una pena. Aquí lo más importante es aguantar el tirón. Para persistir se trata de persistir. Es muy triste ver la cantidad de gente que ha empezado y que no ha sido capaz de aguantar.

AGATHA RUIZ DE LA PRADA SIX O CLOCK TEA
Esmeralda Mitre, en el cierre del desfile del Six 0′ Clock Tea. Foto: Alejandro Carra.

¿Tu secreto?

Es cuestión de resistir. Y la mejor manera es que te lo pases muy bien que sea muy agradable, que tu viaje con lo que estás haciendo en la vida sea muy divertido.

Descubrí a la mujer que llevó la indumentaria tanguera a todo el mundo

Fuente: Marie Claire – Perfil ~ Comenzó su carrera su carrera hace casi 20 años y piso las pistas más importantes del mundo como bailarina clásica  y luego como bailarina de tango.
Por la influencia de su abuela y por sus propias exigencias, diseñaba cada prenda que utilizaba. Con ese espíritu creó Mimi Pinzon y luego Madreselva zapatos, ambas firmas dedicadas a la indumentaria tanguera, que no solo triunfan en el país sino en todo el mundo.

¿Cuándo decidiste crear tu propio vestuario para bailar como profesional del Tango?
Comencé mi carrera como bailarina clásica en el Teatro Colon de Buenos Aires. Allí me recibí de bailarina profesional, luego la vida me llevo por los escenarios tangueros.

Primero como algo complementario a mi carrera hasta que luego me enamore del tango y decidí dedicarme apasionadamente a eso. Y así fue que durante más de 18 anos recorrí el mundo junto a mi pareja Juan Corvalan y éramos uno de los dúos solista de la Cía. Tango Pasión como así también de otras muy importantes como la conocida del Maestro Mariano Mores y además invitados en diferentes ocasiones en importantes shows televisivos.

También fuimos elegidos representantes de Argentina en el evento del Congreso de las Américas en Miami,  donde se congregaron todos los Presidentes del Mundo.

A raíz de mi necesidad como artista y habiendo tenido una abuela que desde muy pequeñita me enseño todo sobre la costura y me transmitió todo el amor que ella ponía al realizar una prenda, empecé a diseñarme mis propios vestidos.

Porque como bailarina de tango los vestidos que se usaban me resultaban poco favorecedores y como necesitaba alargar mi figura, ya que mi pareja era muy alto, decidí confeccionar unos que me llegaban casi hasta el tobillo.

Al principio fui muy criticada, pero luego se fue imponiendo y hoy se transformó en una moda y quedó totalmente obsoleto usar un vestido tanguero corto.

¿Cómo te diste cuenta que había un mercado en ese rubro?

Transcurriendo mi carrera, mis colegas me preguntaban mucho quien realizaba mis vestidos. Después de muchos años, cuando empecé a sentir la necesidad de quedarme más en mi país comencé a pensar en la idea de crear la primera Boutique de tango en Argentina.

Un espacio para poder probarse un vestido y llevarlo ese mismo día, tanto para una actuación como para ir a bailar a una Milonga o simplemente para tener un look más femenino.

Creo que la indumentaria que diseño tiene como foco resaltar la figura femenina, las parte del cuerpo que más nos gusta con líneas, texturas y estilo que nos favorezcan.

Y fue así que en el año 2000 nació Mimi Pinzon la primera firma exclusiva de tango del país y creo que también podría decir del mundo.  Luego, en el 2015, sumé Madreselva mi línea de  calzado. Así ambas marcas se complementan y como nombres elegí dos famosos tangos muy reconocidos.

¿Qué significa para vos representar al país, primero a través del tango y luego a través de tus prendas?
Para mí fue un orgullo llevar el tango a los escenarios más importantes del mundo y conocer culturas tan distintas para aprender de ellas. Recorrimos el mundo y llegamos a países en los que jamás habían visto bailar tango.

Fue un orgullo enorme bailar en la Acrópolis de Grecia, en el Kremlin de Rusia, en el teatro Arena de Turkia, en el Theatre des Champs Elysees de Paris y en China en donde se abrazaban por primera vez entre desconocidos para aprender a bailar tango.

¿De qué nacionalidad son la mayor parte de tus clientes?
Por supuesto el mercado nació en Argentina, ya que mis primeras clientas, y hasta el día de hoy ocurre lo mismo, son muchísimas colegas profesionales. De hecho, desde el inicio del Campeonato Mundial de Tango mis marcas fueron las elegidas para ser Sponsor del mismo y luego también en la mayoría de subsedes internacionales como también regionales.

Comencé a hacerme reconocida también en el exterior principalmente en Estados Unidos, Japón, Italia, Francia y España, ya que comenzaron con el boca a boca.

Lo que ocurre con la marca, es que las personas confían en mí y en mi empresa, aún sin siquiera conocer Buenos Aires, ya que mi atributo principal es que  detrás de la diseñadora encuentran a una bailarina con muchísima experiencia que los aconseja sobre sus looks.

Soy muy dedicada, contesto cada una de mis consultas y atiendo en forma personalizada, claro que hoy cuento con un equipo maravilloso que me ayuda a llevar adelante mi empresa.

¿Qué significa para vos el tango?
Muchas veces me hicieron esta pegunta y pienso en mi abuelo con quien baile mis primeros pasos cuando era bailarina clásica y veía al tango como una danza muy lejana en mi carrera.

Pienso en mi abuelita que me acompañó ayudándome desde muy pequeña hasta ver crecer mi empresa. Recuerdo que solía venir a quedarse tardes enteras para cocer conmigo, ella era mi inspiración.

Pienso en mi mamá, que me acompañó infinidad de veces en mis giras apoyándome incondicionalmente, pienso en esos aplausos de pie de la gente en lugares tan remotos.

En esos teatros hermosos que hoy añoro con orgullo, en esos compases de la Cumparsita que al resonar se me erizaba la piel como si fuese la primera vez que salía a bailar.

Aún después de tantos años me emociona, es mi vida, es mi pasión, que antes solía expresarla con el movimiento y  hoy la vuelco en mis diseños pero siempre lo hice desde el corazón: es la única manera que sé hacerlo.

¿Crees que en Argentina falta más atención a este género musical tan característico?
Un poco sí, aunque estos últimos años se le ha dado un lugar de mayor importancia desde que el Tango es Patrimonio de la humanidad, y es así, porque es la única danza en el mundo que logro unir culturas en donde no importa si hablas el idioma o de qué cultura sos: el abrazo todo lo puede y es nuestro orgullo.

Aunque debo decir que en el resto del mundo te presentas como bailarina de tango y la gente no hace más que alabarte y recibirte como la artista que sos y acá no es lo mismo, será como el viejo dicho “nadie es profeta en su tierra… “ pero a pesar de ello Argentina es mi país y aquí tengo mis afectos y es donde nació mi pasión por eso nunca pensé en alejarme.

Benito Fernández: “Tardo muchísimo en madurar las cosas”

Fuente: La Nación ~ Tu infancia no fue fácil, tenías dislexia y fuiste construyendo la idea de que en la vida no te iba a ir bien: “Todo lo hacía mal y el mandato era que nada iba a salirme”. ¿Cuándo descubriste en vos el primer indicio de algún talento que revirtiera de a poco esta idea negativa?

¿Viste cuando tenés casi el apodo de que sos malo y hasta tu familia y vos mismo creen eso? Bueno, en primer año, o segundo, de la secundaria, me empezó a ir bien en matemáticas. De hecho, soy muy rápido y tengo un mecanismo -que tal vez sea de la dislexia- por el que saco las cuentas bastante rápido. Por ejemplo, los porcentajes, las sumas. Ese fue mi primer indicio.

¿Cómo relacionaste la dislexia y las matemáticas?

Porque quizás era creerse que uno hacía las cosas mal, y eso de “ahora soy bueno en matemáticas” fue empezar a sacarse una mochila, arrancar de cero.

La historia no estaba escrita, ibas descubriendo que podías ser bueno en cosas…

Sí, pero fue como una piedrita en el camión…

¿Y quiénes manejaban el camión? ¿Tus padres?

No, yo sentí que en ese camión iba solo. Tuve una infancia muy linda. La dislexia y todos los problemas que tuve no los cuento para victimizarme. También lo que me pasó es que no sentí la presión del afuera, entonces pude hacer lo que quise. No tuve que cumplir mandatos como tal vez los tuvo que cumplir mi hermano mayor. Sentía que nadie me daba bola porque era un desastre. Me dejaron bien libre, como que no me miraban. Por ahí yo sentiría que no me valoraban o no me querían tanto.

Y en esa infancia había alguien especial para vos: tu abuela Elsa.

Sí, a mí me gustaba ir a visitarla porque ella les cosía a mis tías. Seis hermanas mujeres. Vivía a la vuelta de Santa Fe y Scalabrini Ortiz, y en la esquina había una sedería que se llamaba Marimor, donde ella iba cada tanto a comprar cosas. A mí me encantaba, iba con ella, yo era chiquito.

¿Qué te producía entrar a la sedería?

Para mí era un mundo mágico y ni me imaginaba que iba a ser mi profesión. Todo lo que me pasó con la moda lo viví sin pensar que iba a ser mi profesión o mi pasión. No se estudiaba, no había universidades, no tenía un registro. Mi abuela no vivía de eso, era solo un hobby. Miro ahora para atrás y, sí, me gustaba todo lo que tenía que ver con la moda desde rechiquito, pero entendí que podía ser mi profesión o mi pasión de mucho más grande, a los veintipico de años.

¿En qué momento te autorizaste a decir “soy diseñador”?

(Piensa) Yo tengo un tipo de maduración mucho más prolongado, en todo. De hecho, elegí mi carrera a los ventipico, no a los 17. Mi sexualidad, igual. Tardo muchísimo en madurar las cosas. ¿Cuándo dije que era diseñador? Me costó mucho. A los 24 años me casé y me fui a vivir a París. Estuve casi dos años estudiando y me dieron el diploma. Pero me sentí diseñador mucho más adelante. Es más, yo cuando viajaba, en migraciones ponía comerciante.

¿Por qué?

¡Me daba cosa poner diseñador! Me parece una palabra. era como decir “soy poeta”. Fue muchos años después. Hubo dos momentos muy importantes en mi carrera. El primero, cuando empecé a vestir a la reina Máxima de Holanda, hace 16 años. La Casa Real da solo una foto de casamiento. Me desperté ese día y dije: “Guau, pensar que ese traje está en la tapa de todos los diarios del mundo, de todos los idiomas”. Y estaba mi traje ahí, fue una cosa rarísima. Ese fue un momento muy importante, que me relajó como diseñador.

Mirá a quién tuviste que vestir para permitirte poner “diseñador” en migraciones.

Y bueno, es así. Fue muy difícil, pero no por autoexigencia, sino. tal vez será que no me la pude creer de chico muchas veces, entonces tardé más en creérmela en esto de la moda. Y después, el Martín Fierro en 2009 con Natalia Lobo, que salió elegida como la más elegante y el vestido fue súper criticado. El vestido tenía que ver con una identidad mucho más latinoamericana, con pompones de lana, de colores, con texturas y telares de acá, del norte argentino, de Salta, de Jujuy, de Bolivia, de México. Fue muy criticado, pero le dio el sello a mi marca, que es con color, estampa, que tiene que ver con una identidad más latinoamericana que europea.

Una vez dijiste: “En la moda hay un prejuicio con la vejez”. ¿Cómo es la relación entre el diseño y la juventud?

Yo creo que hay un prejuicio de que la moda está atada a la juventud y no a la vejez. Y me parece que hay que sacar ese prejuicio. Me pasa en mi vida personal, yo me gusto más a los 50 que a los 20. Entonces ahí empecé a entender que era todo un prejuicio que a los 20 sos más lindo que a los 50. Entonces empecé a deconstruir algunas ideas y hoy, dentro de lo que puedo, tengo un abanico muy amplio de edades, talles y alturas.

Hace dos años y medio estás en pareja con Zeus (Fernando Mazzoni, sociólogo uruguayo), pero desde hace poco están conviviendo. ¿Cómo se llevan en este formato más intensivo?

Estar en pareja me gusta. En mi vida privada soy tal vez un poco al revés de cómo se me ve habitualmente. Soy más para adentro, me gusta estar en mi casa, estar con mi pareja, con mi perro, mis hijos. No me gusta salir. En lo profesional soy muy para afuera y en lo personal soy más tranquilo. En lo laboral, cuanto más tengo, más hago. Pero en mi vida personal soy de hacer mucha más fiaca. Son dos personalidades diferentes. ¡Bueno, soy de Géminis!

En una escena imaginaria que mezcla presente y pasado, entrás a la sedería y están Elsa, tu abuela, y el pequeño Benito. ¿Qué les dirías a cada uno?

A Benito, que disfrute de ese lugar mágico porque va ser su lugar en el mundo. Y a mi abuela, ¡gracias por llevarme!

La di­se­ña­do­ra siem­pre su­po cuál era su se­llo. Con el reality so­bre mo­da, “Cor­te y Con­fec­ción”, al­can­zó la po­pu­la­ri­dad.

Fuente: Noticas ~ Cuan­do apa­re­ce en la pa­sa­re­la o en te­le­vi­sión se la in­tu­ye co­mo una mu­jer ex­cén­tri­ca, trans­gre­so­ra y po­co co­mún. Sin em­bar­go, Ve­ró­ni­ca de la Ca­nal se de­fi­ne co­mo “sim­ple, fa­mi­li­era y bue­na ami­ga”. A la di­se­ña­do­ra de al­ta cos­tu­ra, ju­ra­do del pro­gra­ma “Cor­te y con­fec­ción”, que se emi­te dia­ria­men­te por El Tre­ce, ya la eli­gie­ron las má­xi­mas es­tre­llas ver­ná­cu­las, co­mo Su­sa­na Gi­mé­nez, La­li Es­pó­si­to, Ti­ni Stoes­sel y las que sue­len es­tar en el can­de­le­ro me­diá­ti­co.

NO­TI­CIAS: ¿Có­mo sur­gió el na­ci­mien­to de la di­se­ña­do­ra Ve­ró­ni­ca de la Ca­nal?

Ve­ró­ni­ca de la Ca­nal: Siem­pre me gus­tó ha­cer­me la ro­pa por­que ten­go un es­ti­lo muy par­ti­cu­lar. Cuan­do era chi­ca mi ma­má y mi abue­la me ar­ma­ban los ves­ti­dos que yo les pe­día.

Cuan­do cum­plí 15 años no en­con­tra­ba nin­gún ves­ti­do que me gus­ta­ra, y eso que re­co­rrí to­dos los ne­go­cios. Que­ría un ves­ti­do a lo Romeo y Ju­lie­ta, te­ner to­da su his­to­ria pues­ta en mí. Y cla­ro que lo tu­ve por­que mi ma­má y mi abue­la ter­mi­na­ron ha­cién­do­me­lo. En aque­lla épo­ca to­dos los ves­ti­dos de 15 eran blan­cos, el mío fue de co­lor té, muy ro­mán­ti­co, con man­gas ja­món.

NO­TI­CIAS: ¿Es­tu­dió di­se­ño, la ca­rre­ra exis­tía en ese mo­men­to?

De la Ca­nal: No exis­tía to­da­vía. Hi­ce el ciclo bá­si­co de Ar­qui­tec­tu­ra y ese mis­mo año se in­cor­po­ró la ca­rre­ra de Di­se­ño de in­du­men­ta­ria, in­me­dia­ta­men­te me ins­cri­bí. Tam­bién es­tu­dié Di­se­ño y ves­tua­rio en el Tea­tro Co­lón y al­gu­nos pos­gra­dos en la Uni­ver­si­dad de Pa­ler­mo. Mien­tras es­tu­dia­ba ha­cía mo­de­los y des­fi­les pa­ra mis ami­gas, pe­ro mi pri­me­ra co­lec­ción ofi­cial fue en el año 2001.

De la Ca­nal: No exis­tía to­da­vía. Hi­ce el ciclo bá­si­co de Ar­qui­tec­tu­ra y ese mis­mo año se in­cor­po­ró la ca­rre­ra de Di­se­ño de in­du­men­ta­ria, in­me­dia­ta­men­te me ins­cri­bí. Tam­bién es­tu­dié Di­se­ño y ves­tua­rio en el Tea­tro Co­lón y al­gu­nos pos­gra­dos en la Uni­ver­si­dad de Pa­ler­mo. Mien­tras es­tu­dia­ba ha­cía mo­de­los y des­fi­les pa­ra mis ami­gas, pe­ro mi pri­me­ra co­lec­ción ofi­cial fue en el año 2001.

NO­TI­CIAS: Lin­da épo­ca pa­ra em­pe­zar…

De la Ca­nal: (Ríe) ¡Lin­do año! Por eso cuan­do doy cla­ses en la fa­cul­tad, les di­go a los chi­cos que tie­nen que creer en ellos. Por­que si es el mo­men­to, la ma­gia siem­pre sur­ge. Creo en el des­tino, pe­ro hay que ayu­dar­lo ge­ne­ran­do co­sas.

NO­TI­CIAS: Sus di­se­ños son úni­cos, ¿con qué es­ti­lo se iden­ti­fi­ca?

De la Ca­nal: A mí me gus­tan dos épo­cas muy particulares: to­do lo que ten­ga que ver con el Re­na­ci­mien­to, que pa­ra mí es­tá aso­cia­do al ar­te, y los años 20, don­de ha­bía mu­cho sen­ti­mien­to. En las dos épo­cas se en­con­tra­ba mu­cha fe­mi­nei­dad. Mi es­ti­lo tie­ne mu­cho ro­man­ti­cis­mo e iden­ti­dad.

De la Ca­nal: A mí me gus­tan dos épo­cas muy particulares: to­do lo que ten­ga que ver con el Re­na­ci­mien­to, que pa­ra mí es­tá aso­cia­do al ar­te, y los años 20, don­de ha­bía mu­cho sen­ti­mien­to. En las dos épo­cas se en­con­tra­ba mu­cha fe­mi­nei­dad. Mi es­ti­lo tie­ne mu­cho ro­man­ti­cis­mo e iden­ti­dad.

NO­TI­CIAS: De di­se­ña­do­ra de al­ta cos­tu­ra a ju­ra­do de un reality show, ¿por qué acep­tó la pro­pues­ta?

De la Ca­nal: Síííí (ríe). Me con­vo­có la pro­duc­ción y creo que es­ta­ba bus­can­do un di­se­ña­dor con se­llo pro­pio, que es lo que les va­mos a trans­mi­tir a los par­ti­ci­pan­tes. To­do el tiem­po les es­ta­mos exi­gien­do una iden­ti­dad en sus di­se­ños. A mí me en­can­tó la pro­pues­ta por­que, ade­más, me fas­ci­na ac­tuar. Soy muy his­trió­ni­ca y me pa­re­ce que el pro­gra­ma re­va­lo­ri­za el ofi­cio.

NO­TI­CIAS: ¿Qué cri­te­rio uti­li­za pa­ra dar­les el pun­ta­je a los par­ti­ci­pan­tes?

NO­TI­CIAS: ¿Qué cri­te­rio uti­li­za pa­ra dar­les el pun­ta­je a los par­ti­ci­pan­tes?

De la Ca­nal: A mí siem­pre me gus­ta po­ner­me en el lu­gar del otro y tal vez no ten­go tan en cuen­ta que la pren­da no es­té muy pro­li­ja, pe­ro sí va­lo­ro una bue­na idea. Tam­bién es im­por­tan­te pa­ra mí que el di­se­ño ten­ga la iden­ti­dad de ca­da par­ti­ci­pan­te. Y cuan­do lo van lo­gran­do ahí sí pon­go la exi­gen­cia en la cos­tu­ra, en las ter­mi­na­cio­nes y en la mol­de­ría.

NO­TI­CIAS: ¿Siem­pre usa sus di­se­ños o tam­bién com­pra ro­pa de una mar­ca que le gus­te?

De la Ca­nal: Pa­ra el día a día uso jeans y re­me­ras que las compro en mar­cas que me gus­tan. Y pa­ra la te

Me ins­pi­ro en la vi­da mis­ma. Tra­ba­jo con te­las vin­ta­ge, de un mo­ño chi­qui­to pue­de lle­gar a sur­gir to­da una co­lec­ción. Siem­pre en­cuen­tro al­go que sur­ge co­mo dis­pa­ra­dor.

Me ins­pi­ro en la vi­da mis­ma. Tra­ba­jo con te­las vin­ta­ge, de un mo­ño chi­qui­to pue­de lle­gar a sur­gir to­da una co­lec­ción. Siem­pre en­cuen­tro al­go que sur­ge co­mo dis­pa­ra­dor.

Soy muy se­lec­ti­va a la ho­ra de com­prar ro­pa. Cuan­do via­jo pre­fie­ro ir a un vin­ta­ge que traer lo úl­ti­mo que sa­lió de una mar­ca sú­per ca­ra. Me gus­tan las pren­das úni­cas.

Soy muy se­lec­ti­va a la ho­ra de com­prar ro­pa. Cuan­do via­jo pre­fie­ro ir a un vin­ta­ge que traer lo úl­ti­mo que sa­lió de una mar­ca sú­per ca­ra. Me gus­tan las pren­das úni­cas.

le uso mis di­se­ños y has­ta he usa­do ro­pa he­cha por los par­ti­ci­pan­tes. Tam­bién me vis­tió Be­ni­to (Fer­nán­dez), y eso es­tá bueno.

NO­TI­CIAS: ¿Cuál es el di­se­ña­dor in­ter­na­cio­nal que más le gus­ta y la re­pre­sen­ta?

De la Ca­nal: Ad­mi­ro mu­chí­si­mo a John Ga­lliano, tie­ne una ca­be­za muy crea­ti­va. Y pa­ra mí es im­por­tan­te que to­das las pren­das ten­gan ar­te. Tam­bién me gus­ta Jean Paul Gaul­tier y Vi­vien­ne West­wood.

NO­TI­CIAS: ¿En qué se ins­pi­ra cuan­do tie­ne que pre­sen­tar una co­lec­ción?

De la Ca­nal: En el mo­men­to que es­toy vi­vien­do, pue­de ser un via­je que me ins­pi­re, un li­bro, una pe­lí­cu­la, al­go que me to­có atra­ve­sar. Me ins­pi­ro en la vi­da mis­ma. A mí me gus­ta mu­cho tra­ba­jar con te­las vin­ta­ge, en­ton­ces a ve­ces de un mo­ño chi­qui­to pue­de sur­gir to­da una co­lec­ción. Siem­pre en­cuen­tro al­go que sur­ge co­mo dis­pa­ra­dor.

NO­TI­CIAS: Vis­te a mu­chos fa­mo­sos, ¿cuál fue el pe­di­do más exó­ti­co a la ho­ra de las exi­gen­cias?

De la Ca­nal: Ves­tí a Su­sa­na (Gi­mé­nez), Ti­ni (Stoes­sel), A Mirt­ha (Le­grand), a La­li (Es­pó­si­to), a Pam­pi­ta… A to­das las gran­des. Me lle­na de or­gu­llo y la ver­dad que ca­da una tie­ne su per­so­na­li­dad pa­ra ves­tir­se y ya sa­ben lo que quie­ren y có­mo es mi tra­ba­jo.

Na­die me pi­dió ex­cen­tri­ci­da­des.

NO­TI­CIAS: ¿Có­mo es fue­ra de la pa­sa­re­la y del set te­le­vi­si­vo?

De la Ca­nal: Es­toy en pa­re­ja con Fa­bián ha­ce 20 años, to­da la vi­da. Y te­ne­mos a Va­len­tino, de 11. Me gus­ta mu­cho dis­fru­tar de la vi­da, de las co­sas sim­ples, soy una per­so­na sen­ci­lla. Dis­fru­to en fa­mi­lia, de la gen­te que quie­ro… Por lo ge­ne­ral las reunio­nes se ha­cen en mi ca­sa, y eso me en­can­ta. Ten­go po­cos ami­gos, pe­ro de esos que nun­ca te fa­llan, me gus­ta cons­truir víncu­los só­li­dos. Amo co­ci­nar y di­cen que lo ha­go muy bien, que soy bue­na an­fi­trio­na. Tam­bién me en­can­ta mi­rar una bue­na pe­lí­cu­la con Fa­bián. Soy muy tran­qui­la, to­da la ex­tra­va­gan­cia se la pon­go a la ro­pa.

NO­TI­CIAS: ¿Cuál es el di­ne­ro me­jor gas­ta­do?

De la Ca­nal: Ado­ro via­jar, co­no­cer, te abre la ca­be­za, te nu­tre, te da fe­li­ci­dad, co­no­cés gen­te. Y mi lu­gar pre­fe­ri­do es Pa­rís, cuan­do lle­gué por pri­me­ra vez sen­tí que es­ta­ba en ca­sa.

De la Ca­nal: Ado­ro via­jar, co­no­cer, te abre la ca­be­za, te nu­tre, te da fe­li­ci­dad, co­no­cés gen­te. Y mi lu­gar pre­fe­ri­do es Pa­rís, cuan­do lle­gué por pri­me­ra vez sen­tí que es­ta­ba en ca­sa.

NO­TI­CIAS: En “Cor­te y con­fec­ción” pa­re­ce un ser an­ge­li­cal que nun­ca se enoja. ¿Có­mo es eno­ja­da?

De la Ca­nal: La ver­dad es que no sue­lo eno­jar­me, mi don es la pa­cien­cia, siem­pre es­toy en es­ta­do zen. Pe­ro eno­ja­da soy to­do lo opues­to, po­cas co­sas me enojan, co­mo las in­jus­ti­cias. Eso me sa­ca.

NO­TI­CIAS: ¿Có­mo de­fi­ne su per­so­na­li­dad?

De la Ca­nal: Ten­go muy buen hu­mor, soy muy his­trió­ni­ca, ro­mán­ti­ca, bue­na com­pa­ñe­ra, ami­ga. Me gus­ta res­pe­tar los es­pa­cios del otro. Me gus­ta lo que no es co­mún. Soy muy se­lec­ti­va, por ejem­plo, pa­ra com­prar ro­pa. Cuan­do via­jo pre­fie­ro ir a un vin­ta­ge que traer lo úl­ti­mo que sa­lió de una mar­ca sú­per ca­ra. Me gus­tan las pren­das úni­cas. Y me con­si­de­ro una trans­gre­so­ra.

NO­TI­CIAS: ¿Có­mo es el es­ti­lo de las mu­je­res que eli­gen sus di­se­ños?

De la Ca­nal: Son mu­je­res a las que les gus­ta ser pro­ta­go­nis­tas, que tie­nen mu­cha actitud. Tam­bién son mu­je­res fe­me­ni­nas, em­po­de­ra­das.

De la Ca­nal: Son mu­je­res a las que les gus­ta ser pro­ta­go­nis­tas, que tie­nen mu­cha actitud. Tam­bién son mu­je­res fe­me­ni­nas, em­po­de­ra­das.

NO­TI­CIAS: ¿Có­mo de­be­ría ser una no­che ro­mán­ti­ca?

De la Ca­nal: Muy re­la­ja­da, co­mien­do al­go ri­co, dis­fru­tan­do de una pe­lí­cu­la. Me gus­ta dis­fru­tar de los pla­ce­res de la vi­da. No ne­ce­si­to que me ba­jen la lu­na.

Los gigantes de la moda se aggiornan: “Queremos democratizar el diseño”

Fuente: Clarin ~ Fernanda Feijó, gerenta de estilo de las tiendas brasileñas Renner, cuenta a Entremujeres Clarín los desafíos de los grandes emporios de indumentaria.

Las consumidoras fashionistas -especialmente las más jóvenes- empiezan a delinear y, muy de a poco, a imponer nuevas formas de consumo. Menos prendas para poquísimas ocasiones -como propone el fast fashion– ni tendencias para seguir a rajatabla, y más opciones posibles de reconvertir mil y una vez y pensadas para los cuerpos tal y como son; son algunas de las consignas pedidas y que empiezan a asomar en las marcas masivas.

La colección alto verano 2020 de las tiendas Renner -una de las cadenas más importantes de Brasil, con presencia en Uruguay y que a fin de este año desembarcará con cuatro locales en Argentina– reflejó estos puntos.

En la presentación de temporada -hace unos días, en una de las salas del híper moderno Museu do Amanhã de Río de Janeiro-, se vieron sobre la pasarela modelos de distintas edades, conjuntos con formas diferentes de interpretar los básicos y los accesorios, looks superpuestos y conformados por prendas de texturas naturales.

En una charla con Entremujeres Clarín, Fernanda Feijó, gerenta de estilo de la cadena, contó el por qué de estas propuestas y las búsquedas que sigue la firma.

– ¿Cuáles son los desafíos actuales para una cadena masiva de indumentaria?

– Nos proponemos democratizar el acceso a la moda y para ello, buscamos ofrecer productos de calidad a precios competitivos. Investigar, capturar y monitorear las tendencias latentes son caminos para lograrlo.

– La moda sin género se postula como uno de los próximos requerimientos del mercado, ¿Tienen en cuenta este concepto?

– Nuestras prendas pueden atraer a todos los géneros. Creemos que cada persona tiene su estilo, más allá de su género, y que los clientes pueden recorrer la tienda y ver con qué artículos se identifican más, independientemente del sector donde se encuentren. Incluso hoy vendemos a los hombres muchas prendas que serían del segmento femenino, y viceversa.

Las prendas estampadas renuevan los equipos clásicos.

Accesorios y texturas más naturales, dos ítems fundamentales para los looks verano.

La sustentabilidad es otro de los pilares de Renner. “Nos interesa incorporar materias primas y procesos con menor impacto ambiental”, sintetiza Feijó. Además, las colecciones privilegian la ropa de diseños neutros y atemporales ¿Esta consigna también impulsa una moda eco friendly?

– Valoramos la calidad y la versatilidad de las piezas para que duren más y puedan combinarse entre sí. Para ello, ofrecemos desde piezas básicas hasta más diferenciadas o de temporada.

– ¿Los accesorios también están pensados para armar la mayor variedad de equipos con menos prendas?

– Entendemos que los accesorios siempre agregan un diferencial al look, lo cual permite crear distintos mix y jugar con la versatilidad. Nuestro objetivo es ofrecer a los clientes una amplia gama de opciones para que tengan más libertad de tomar sus decisiones de compra y puedan idear looks variados y conformes a su estilo.

– ¿Los modelos que participan en sus desfiles son elegidos buscando más inclusión?

– Creemos en la diversidad en todos los sentidos: de personas, de cuerpos, de estilos. El desfile es un reflejo de la forma en que desarrollamos nuestras colecciones y cómo nos comunicamos con los clientes. Esto está alineado con la diversidad, algo muy valorado en la marca.

¿Por qué Prüne lanzó una línea de indumentaria?

Fuente: La Nación ~ Así como alguna vez la española Loewe dejó de ser una casa exclusivamente de marroquinería y sacudió la Semana de la Moda de París con su línea prêt-à-porter -y es un éxito hasta el día de hoy- la nueva línea de indumentaria de Prüne, viene a romper con un paradigma para enriquecer la historia de una marca que ya tiene dos décadas de éxitos en el país.La primera colección “ready to wear” de Prüne activó una poderosa sinergia entre los miembros del team de la marca, que incorporó nuevos talentos y dinámicas a su estructura.

María Eugenia Farrell, directora creativa de Prüne, nos cuenta de qué se trata este plan de crecimiento que puso a funcionar, con cada parte de la organización, rumbo a una colección que sostiene y reafirma el estilo que ya caracteriza a la firma.

¿Cómo surge esta expansión hacia la creación de prendas propias?

Empezamos en septiembre del año pasado, y todo fue muy rápido. Se nos ocurrió y pronto empezamos a trabajar con las áreas de diseño, producción, marketing, diseño. Fue la clase de proyectos que traen adrenalina a una organización. La indumentaria estaba presente en nosotros desde hace mucho tiempo, no sólo en el imaginario, sino de manera más explícita. En nuestras vidrieras, campañas, editoriales, siempre había un estilo, una forma marcada de llevar los accesorios. De hecho, hace años me preguntan si lo que lucen nuestros maniquíes se vendía, pero no, no se vendía.

¿De dónde venían esas prendas?

La fabricábamos o la traíamos de afuera. Si había algún producto vintage que nos gustaba para los maniquíes, se nos hacia más complicado. Lo cierto es que a lo largo de estos años, cada cosa que poníamos en vidriera, nos preguntaban si estaba a la venta. Después de tanto tiempo explorando nuestro estilo, fue fácil generar la colección porque salió de la misma idea con la que estábamos trabajando los accesorios y con la misma lógica con la que siempre hicimos la confección de nuestros diseños.

¿Cuál es esa lógica?

Nuestra historia con la manufactura de productos de cuero, que son de lujo, nos dio una orientación muy sólida a la hora de saber qué camino seguir en nuestra primera producción de indumentaria. La calidad de los materiales y el detalle de la confección y la manufactura, es algo que se puede apreciar a simple vista. Las líneas son muy simples y los materiales, muy fluidos, livianos. Hay un trabajo muy fuerte en esa elección. Ésta es una colección inicial chica, de quince, veinte prendas. Cada prenda tiene un pequeño detalle, algo en las puntadas, en los ruedos, que demuestran una gran atención. En general, hay algo hecho a mano, con un tratamiento similar a lo que son nuestros productos de cuero. Es una colección que todo lo que tiene de simple, lo tiene de sofisticado.

¿Cómo es la estética que se eligió mostrar en #FRONTROW?

El concepto que se eligió para #FRONTROW gira alrededor de prendas en colores neutros, blancos y negros, pero al mismo tiempo, hay una importante inclusión de color de manera explosiva en los accesorios. Así se aprecian la liviandad de la ropa en contraste con zapatillas con fondos más pesados. Por último, usamos el metalizado en total looks. Nos gusta mucho lo power de las prendas metalizadas, combinadas con pilotos livianos y con líneas de mochilas deportivas.

¿Hay algo de lujo en la primera línea ready to wear?

El lujo, para nosotros, tiene que ver con algo muy simple de muy buena calidad y con sumo cuidado en los detalles. La versatilidad, lo multifacético, también tiene que ver con eso. Nuestros productos conviven y se potencian.

¿Qué incorporaciones hubo en el equipo para que este trabajo se pueda dar?

A nivel productivo, se incorporó a la empresa una persona que venía trabajado en algunas marcas en Europa. Volvió a la Argentina y quiso trabajar en Prüne . Esta persona armó un equipo dentro del equipo de diseño ya existente. En fábrica también hay ingenieros de otras marcas de indumentarias que conocen los procesos. Finalmente hicimos una red. Toda la fabricación ha sido nacional.

¿Cómo sigue este plan de expansión?

Hay un plan de producción establecido respecto a cuántas prendas se van ir incorporando en el futuro y cuantas tiendas van a ir ofreciendo. También para generar las reformas necesarias en los locales y para preparar a los vendedores. En cuanto a Prüne como marca, sabemos que el mundo del cuero seguirá siendo el ADN de la marca pero seguiremos trabajando en esta idea de look total. Por supuesto, somos conscientes de que nuestro crecimiento también dependerá del contexto, de las condiciones del país.

¿Cómo va a afectar en las tiendas la nueva experiencia de acceder a prendas?

Prüne es cercana, es democrática. Los clientes tocan, prueban, se llevan, comparan. Hay una linda experiencia en el local y eso lo queremos mantener. Encaramos un rediseño muy interesante. Por otro lado, no todo es físico. También notamos que la confianza hacia la marca se vio muy reflejada en las ventas iniciales por el e-commerce. A pesar de que nuestros clientes nunca habían visto una prenda Prüne, confiaron en la marca, en la calidad y compraron.

Ahora estamos abriendo una local en Pacífico, que es es el primer local que nace con probadores. Va a ser más fácil para exhibir y probarse todo.

¿Y cómo será la próxima colección?

La liviandad de esta primera colección seguirá siendo un eje, adaptado a otro tipos de prendas. Los abrigos serán protagnistas y habrá mucho color en monoblock. El tono brick y el verde army serán parte de los favoritos. También estamos incorporando prendas de puntos que van a ser una novedad dentro de la producción.

Moda entre la bohemia y el rock, con inspiración oriental

Fuente: La Nación ~ Socias, pero amigas, ante todo, Sol Acuña y Josefina Helguera crearon un vínculo fuerte que mantienen y celebran. La historia de Rapsodia comenzó cuando, sin encontrar algo que las identificara, pensaron en darle una vuelta a la moda local. En tiempos de minimalismo, propusieron una marca ecléctica, llena de color, un mezcla entre la bohemia y el rock, de inspiración oriental, una propuesta que sorprendió y no paró de crecer. El paso inicial fue bajar a tierra todas sus ideas. De esa manera surgió Azucena, su clienta target ideal y quien moldeó y le puso cuerpo, vida y sentimientos a la marca a lo largo de los años. Esa que sentía, pensaba y se vestía tal como ellas soñaban: libre, alegre, segura de sí misma.

Después de 20 años, continúa siendo la mentora de sus colecciones, una fuente de ideas que surgen de la sorpresa, la novedad y la diferenciación.

Para Sol y Josefina, este es un tiempo de festejos, y lo hacen con el lanzamiento de la exclusiva Indie, una fragancia de Puig, la primera del grupo perfumero español con una firma local, y con 57 locales en el país y 49 que se reparten por América Latina.

La expansión se potencia a partir de la sociedad con el grupo Catterton, hace dos años; con la suma de dos nuevas marcas Baby Cottons y Caro Cuore, y con la llegada de Marc Leffman a la dirección creativa. La razón del éxito es sencilla: más allá de los cambios y el crecimiento natural, siguen fieles a su esencia y conservan su amistad como un tesoro. “Somos muy distintas y nos complementamos, siempre estamos buscándonos. Nos escuchamos, nos apoyamos. Estamos creando nuestra vida en todo momento y elegimos hacerlo juntas”, asegura Josefina Helguera. “Pasaron veinte años y no pasaron, pasó de todo y no pasó nada, porque el espíritu sigue intacto”, dice Sol Acuña.

El de Las Cañitas es el primer local de la marca. ¿Qué conserva de ese espíritu inicial?

Josefina: El espíritu está intacto. Nosotras entramos y es un mundo de sensaciones, porque fue nuestro sueño más soñado.

Sol: Este lugar significa un montón, acá nacimos, fue nuestra carta de presentación. Cada vez que vengo siento lo mismo, es el lugar, el olor, el comienzo. En el medio crecimos, evolucionamos, sacamos más líneas, hoy presentamos nuestro perfume, pero fue una evolución orgánica porque siempre nos mantuvimos fieles a nuestra idea inicial.

Josefina: Pero, además, cambiamos la imagen unas tres veces y este local sigue siendo espectacular porque lo pensamos como si fuera nuestra casa.

Eso representó un cambio.

Sol: Lo sentimos como un hogar, con un living, una chimenea, ambientes amplios, cómodos, buena atención, un local a la calle, no en un shopping, y el hecho de abrir hasta las tres de la mañana porque estaba en una zona netamente gastronómica; fue una suma de cosas nuevas para crear una experiencia diferente. Un lugar te hace sentir parte de y no uno más entre cuatro paredes blancas y un vestidor.

¿Como fueron sus primeros viajes a la India y de qué manera esa experiencia está representada en el perfume que acaban de lanzar?

Josefina: La India tiene una mística muy especial. Cuando llegamos sentimos que ahí estaba todo lo que necesitábamos. Teníamos un montón de ideas, pasión y el corazón puesto en un montón de procesos artesanales y la respuesta que recibimos fue como un mantra: “You can have it, lady”. Todo se podía hacer, a nada te decían que no.

Sol: Cuando pusimos luego las cosas en producción y a los seis meses llegaron las cajas con la ropa confeccionada, todo fue mejor de lo que imaginábamos. Todo era fantástico, un concepto nuevo de prendas coloridas, muy distinto de lo que había acá.

Josefina: Nosotras trabajamos mucho los procesos artesanales y en cada bordado se cuentan historias, porque detrás hay una persona sentada, que hace una labor a mano, que tiene una vida, sueños. Eso se traslada a las prendas. Siempre trabajamos con las etnias y las temáticas artesanales que generan un viaje, una conexión al interior, y eso es un poco lo que experimentás con los sentidos cuando entrás en la tienda.

Sol: Y eso está trasladado al perfume que hicimos con Puig, una mezcla de sensaciones, un viaje al interior que de alguna manera generan la bergamota, la gardenia, la rosa búlgara, mezclada con sándalo y el cedro. Fue hilar olores que nos gustaban, que nos identificaban.

Jamás tuvimos la meta de las 57 tiendas. Fuimos disfrutando del camino y nos quedamos tranquilas de haber dejado lo mejor

Josefina Helguera

¿Cómo fue el proceso?

Josefina: Puig es una corporación grande y con trayectoria, y no querían un blend demasiado de nicho, necesitaban un perfume para todas y, de alguna forma, Rapsodia es para todas. Entonces, buscamos ese balance perfecto entre acordes universales y algunas notas más de nicho; por ejemplo, el sándalo, que no es algo muy masivo y que le da ese toque exótico.

Sol: A la vez, buscábamos un olor que fuera fresco, que no invadiera, que conviviera.

Este es el primer desarrollo de Puig con una marca local…

Josefina: Para nosotros fue un honor, trabajamos con el nariz, Gregorio Sola Vela, gran conocedor que dirigió lo técnico, y nosotras aportamos desde lo sensorial.

Sol: Fue un trabajo divertido que duró dos años.

Josefina: Llegamos a una fragancia un poco más comercial, que resultó una mezcla de acordes y notas que representó la fusión de etnias, rock, bohemia y femineidad que es Rapsodia.

¿Sigue siendo Azucena su cliente target ideal? ¿Es la misma que pensaron hace 20 años?

Sol: Conserva su esencia, la seguimos pensando igual.

Josefina: El proceso creativo se origina en el mismo lugar, desde la pasión, el asombro, la novedad y la diferenciación. Sol tiene a su hija Azucena, que hoy nos representa infinitamente y nos inspira. Azucena creció con nosotras, pero el proceso creativo pasa por el mismo lugar. Eso sí, hay enormes equipos que agregan un montón de valor y con los que logramos un crecimiento permanente.

Esos equipos están liderados por Marc Leffman. ¿Cómo participan ustedes en lo creativo?

Sol: De alguna manera, Marc trae una visión nueva y nosotras le ponemos el corazón y la historia. Compartimos esto con él, lo discutimos y procesamos, porque más allá de lo nuevo, tenemos que sentir a Rapsodia en las colecciones.

Josefina: Marc lleva adelante una evolución natural. Veinte años después está bueno traer una vuelta de rosca, nuevas ideas, creo que todos juntos nos potenciamos.

¿Qué cambios trajo?

Josefina: Él trabaja más como un diseñador desde el total look; en cambio, yo siempre miré productos sueltos, desde la mejor camisa blanca, el mejor jean, el saco, pero el outfit completo es una parada más integral. El modelo de retail nos había llevado a disparar un montón de productos sueltos, más comerciales, y, de repente, para armar conjuntos era hasta complejo. Al diseñar desde total looks, la dinámica es diferente, más rica e interesante.

¿Continúan con la capacitación fuerte de su personal?

Josefina: Para nosotros, Recursos Humanos es un área primordial.

Sol: Se ocupa de que todos estemos bien.

Josefina: Siempre nos interesó que Rapsodia fuera un portal para que cada uno desarrollara su mejor vuelo, y eso está representado en nuestro logo, que son las alitas.

Sol: Se formó al mismo tiempo una especie de universidad donde el que necesita estudiar portugués, aprende portugués; la que iba a China, tomaba clases de chino; la que necesitaba inglés, de inglés; y otra serie de capacitaciones según las necesidades de cada área. Todo eso te fortalece. Hasta Marc está ahora aprendiendo español, y con él todos estamos hablando en inglés [risas]. Hay unos 1200 empleados, todas tenemos historias, hemos estado solteras, nos hemos casado, hemos tenido hijos, hay gente que está hace mucho tiempo, es una empresa en donde la gente se quiere quedar.

¿Hasta dónde llegó la propuesta de Rapsodia?

Josefina: Estamos con 57 tiendas en Argentina y en total son 100 con las del exterior: estamos en Chile, Uruguay, Paraguay, México y Colombia. Cada país es una aproximación diferente, por eso hay una country manager para cada uno, que nos ayuda a poder decodificar su cultura, costumbres, clima, y su manera de elegir producto. En México por ahí no usan breteles, no usan cortes a la cintura; en Chile son más formales, entonces hay una selección y adaptación.

¿Adónde quieren llegar?

Josefina: Hemos sido dos personas que se han dejado llevar y el camino siempre nos sorprendió. Queríamos tener una tienda linda y, de repente, el universo se manifestó con 57 tiendas en Argentina y otras tantas en el exterior. Somos de confiar y de poner lo mejor en cada momento. Hoy está Catterton como accionista también y siempre son socios estratégicos que van proponiendo distintos caminos. En principio, ahora estamos en un proceso de ordenamiento, porque se sumaron dos marcas, Baby Cottons y Caro Cuore, y además se lanzó Rapsodia Girls.

Sol: Lo primero es tener todo ordenado para poder sobrellevar la crisis que nos afecta como país.

Josefina: Argentina nos pone creativos, son momentos para desarrollar al máximo tu creatividad. Hay planes de llegar el Cono Norte, pero en este momento, la mesa de directorio está trabajando sobre el presente de Argentina.

¿Con qué sueñan?

Sol: Yo me veo hoy y me siento súper plena, orgullosa de lo que hemos logrado juntas, de estos 20 años de laburo en sociedad, de estar juntas y elegir estarlo, disfrutar y agradecer. Eso es un montón.

Josefina: Nuestra amistad es el mejor regalo.

Sol: Nos hemos sabido respetar siempre y ese es el pilar de nuestra relación.

Josefina: Jamás tuvimos la meta de tener 57 tiendas. Fuimos disfrutando el camino y en cada momento nos quedamos tranquilas de haber dejado lo mejor. El camino siempre nos sorprendió. Si me preguntás a donde querrían estar, te digo que a donde la vida nos lleve, juntas y divertidas, eso está buenísimo.

Sol: Que el camino nos sorprenda.

Teddy Karagozian: “Con este gobierno hubo un asesinato de empresas”

Fuente: iProfesional ~ El economista y presidente de la textil TN & Platex explicó en una entrevista con Infobae en qué consiste el libro que publicará en los próximos días y cuál es su plan para bajar el gasto público y la inflación. Cuestionó duramente a Mauricio Macri y se mostró esperanzado con Alberto Fernández

“Revolución Impositiva”. Así se llama el libro que será público en diez días y en el cual el economista y empresario Teddy Karagozian, presidente de la textil TN & Platex, ofrece su receta para acabar con el excesivo gasto público, la inflación y la catarata de impuestos nacionales, provinciales y municipales que existen en la Argentina. “El objetivo del libro es plantear que de remaches ya no podemos vivir más. Lo que tenemos hoy es fruto de 100 años de remaches que fueron creando un monstruo”, aseguró el empresario a Infobae.

Distintos borradores de este ejemplar recorrieron varios despachos de funcionarios en los últimos años, pero no hubo respuesta. Ni siquiera logró que lo reciba el presidente Mauricio Macri, cuestionó. No logró, como dijo, atravesar la “guardia pretoriana” que rodea al jefe de Estado. Pero ahora piensa en lo que viene. La decisión de publicarlo en los próximos días se relaciona con eso: poder ser fuente de influencia en el próximo gobierno, reconoció Karagozian, quien aprovechó la entrevista para cuestionar muy duramente al actual gobierno y mostrarse optimista frente a la probable llegada de Alberto Fernández al poder.

– ¿Cuál es el objetivo del libro?

– El objetivo es plantear que de remaches ya no podemos vivir más. Lo que tenemos hoy es fruto de 100 años de remaches de una cosa que fuimos armando y tenemos un monstruo. Tenemos millones de impuestos, cuando en los países modernos tienen 5, 6, 7, muy pocas regulaciones y bien pensadas. Las nuestras no están bien pensadas. Son regulaciones para tener un currito acá, otro allá. Tenemos que hacer una revolución impositiva. En este Gobierno arruinaron la palabra reforma impositiva. Hubiera sido un mejor título, si no se hubiera malogrado.

– ¿Por qué se malogró?

– Porque pensaron que la reforma impositiva era bajar en 5 años Ingresos Brutos, o que era en cinco años tal otra cosa. Y eso no es una reforma impositiva. Todos sabemos que en un país que mueve por el dinero, una reforma que iba a significar una disminución en el ingreso de las municipalidades no se iba a dar. Y fue lo que pasó. No vino una sola inversión como la gente. Salvo en sectores regulados con precios asegurados, hubo desinversión. La Argentina perdió entre 20% y 30% de su capital de fábricas y conocimientos que se arruinaron.

– ¿En qué consiste tu plan?

– En la Argentina, el político que más dinero gasta, más elecciones gana. Porque no hay una correspondencia entre quienes pagan impuestos y quienes cobran subsidios o aprovechan los gastos. El gobierno le saca a unos pobres para darle a otros pobres, pero le saca al empresario. Entonces la Argentina es uno de los pocos países donde el empresario tiene mal nombre. Todos quieren trabajar para el Estado, todo quieren un Estado más grande y un empresariado más chico. ¿Pero para quien recaudan los empresarios? Para el Estado, que gasta y malgasta los fondos.

Mi punto es que necesitamos un federalismo en serio. Nosotros tenemos el peor de los sistemas, es unitario en la recaudación y federal en el gasto. Los gobernadores, intendentes y ministros son como niños porque gastan, gastan y gastan, pero no saben de dónde viene el dinero. Entonces, mi propuesta es la eliminación de los 150 impuestos y tasas que tenemos y reforzar algunos de ellos. En Estados Unidos, tienen impuestos a las ventas finales. El 7% de ese impuesto pero bien recaudado es más que el 21% de IVA, pero ese 7% debe recaudarlo el intendente y debe cobrárselo a todos los bienes finales. Y luego, en lugar de tener miles de impuestos y tasas, el intendente tiene que cobrar 2% sobre el valor de la propiedad. Entonces, cuando el intendente cobre esos dos tributos, no necesitará que nadie le mande dinero. Será dueño y señor de su zona.

Lo que tenemos hoy es fruto de 100 años de remaches de una cosa que fuimos armando y tenemos un monstruo. Tenemos millones de impuestos, cuando en los países modernos tienen 5, 6, 7, muy pocas regulaciones y bien pensadas

– ¿Qué chances hay de que ese plan pueda aplicarse en la Argentina, con los intereses que tocaría? Además, tengo entendido que se lo presentaste a varios ministros en los últimos años.

– Para serte sincero, como pasó con el Presidente, fue decir ‘Yo los escucho pero no les doy ni cinco de pelota’. Lo mismo me hicieron todos los funcionarios a los que fui a ver. Le dije a varios que necesitaba una hora con el Presidente.

– ¿Te la dieron?

Habiendo sido un aportante de la campaña y habiendo felicitado, ido a bunker cuando ganaron, siendo pública mi posición de defensa al gobierno de Macri durante el primer año, nunca conseguí una hora con el señor Presidente. Porque acá hay mucha gente que está en contra de este plan. Yo sostengo que en la Argentina nuestros intendentes y gobernadores tienen la capacidad de ser adultos, pero no la pueden ejercer. Pero tenemos una ventaja: no nos podemos endeudar más, y esta es una solución para cuando no hay dinero; porque cuando hay, se compran todas las voluntades. Yo sostengo que en la Argentina no tenemos un problema cultural. Si fuera así, no tendríamos solución. Respondemos a incentivos de un sistema impositivo que nos lleva al mal comportamiento, de los políticos, de los empresarios, de los sindicalistas, de los periodistas. Nuestro sistema lleva al mal comportamiento porque nadie sabe de dónde sale el dinero, entonces tratamos de sacarle al Estado.

– ¿Le presentaste este plan a Alberto Fernández? ¿Te juntaste con él?

– No tuve la necesidad porque yo no era un enemigo de él, nunca estuve en el chat de los que votaban y decían que aún viendo que las cosas estaban mal en la Argentina, había que volver a votar a Mauricio. Creo que Mauricio tuvo su chance, no nos escuchó, ni en 2017, ni el día de las PASO. Decir que lo que pasó es consecuencia de que ganó Fernández es un atentado contra el patrimonio de los argentinos. Porque las cosas estaban mal antes. Fernández gana porque Mauricio no logra comprender la dinámica de la Argentina. La reacción del día posterior a la elección fue porque se sintió engañado por su propia gente. ¿Pero cómo podés sentirse engañado por tu gente? Lo asocio con el momento en que yo pedía una hora con el Presidente; no lograba traspasar su guardia pretoriana. Y cuando tenés este sistema, te vas escuchando a vos mismo.

Yo lo voté las dos veces, pero voté con la esperanza de que iba a cambiar, de que las cosas iban a suceder, no de que íbamos a gastar más dinero en el Estado ¿Que tuvieron una herencia pesada? Sí, pero no era tan pesada como la de ahora. Ahora le debemos al mundo. Y esto es muy difícil.

Decir que lo que pasó es consecuencia de que ganó Fernández es un atentado contra el patrimonio de los argentinos. Porque las cosas estaban mal antes

– ¿ Planteás entonces que Alberto Fernández recibirá una herencia más pesada que la que recibió el macrismo?

-Creo que tenemos una herencia muy pesada que será muy difícil de remontar, que será sangre, sudor y lágrimas. Alberto sabe esto. Por supuesto que no va a decir todo lo que sabe porque tiene que ganar una elección, pero la deuda actual con la sociedad es mucho mayor porque es deuda con el exterior.

– ¿Qué cree que pasó con las inversiones que no llegaron en estos 4 años?

– En 2015, todos teníamos la esperanza de hacer cosas, pero cuando vimos a los cinco o seis meses que Macri no mencionaba la palabra industria y ni empresario nacional y que todas las empresas que mencionaba eran del exterior, empezamos a comprender que no era momento para invertir. Y todo este tema de que los empresarios deben invertir es voluntarismo. Los empresarios no hacemos magia. Podemos pagar inversiones con préstamos que nos den (a tasas del 100%, imposible); ganancias que tengamos (con pérdidas, no se puede) o dinero que tenemos del bolsillo. Muchos pusimos el dinero que ganamos en 20 años del bolsillo, pero ya no damos más.

En 2015, todos teníamos la esperanza de hacer cosas, pero cuando vimos a los cinco o seis meses que Macri no mencionaba la palabra industria y ni empresario nacional y que todas las empresas que mencionaba eran del exterior, empezamos a comprender que no era momento para invertir

– ¿Por qué entonces se ha bancado desde el establishment a Mauricio Macri hasta el final?

– Yo quiero pensar que todos somos optimistas y pensamos que la gente puede cambiar. Pero debo reconocer que me equivoqué. Siempre digo que en la Argentina hay 4 tipos de empresarios: está el entrepreneur, que pierde, pierde y pierde y en general la sumatoria de ellos da un valor negativo para el país; los empresarios como yo, que tienen empresas multigeneracionales, no las compran, no las venden, pelean por su gente, la defienden; están los empresarios que compran y venden empresas; y están los que compran y venden acciones.

Yo pensé que Mauricio era del segundo tipo, del multigeneracional. Pero me confundí. Así era el padre; él es del tercero o cuarto. Lo mismo que sus ministros, que nos decían: ´Vendé, transformate´. ¿Pero quien sos vos para decirme a mi que yo no sé hacer mi negocio? Cuando Joseph Schumpeter decía que las empresas tenían que morir, decía que tenían que morir las que hacían látigos, porque ya no se usaban más carruajes; no las que sufrían las consecuencias de un mal gobierno. Los empresarios que somos del segundo tipo sabemos que los gobiernos y funcionarios malos pasan, y nosotros quedamos. Por desgracia, hemos pasado por muchos malos, pero seguimos estando.

– ¿Te da esperanzas un triunfo del Frente de Todos en octubre?

– Yo tengo un carácter optimista. Pero no tengo tantas esperanzas de que cambie el sistema como yo propongo.

– ¿Por qué?

– Por mi historia, pero mi obligación es presentarle mi plan al nuevo gobierno. De hecho, ya algunos miembros del equipo de Alberto lo tienen y algunas de las partes están siendo absorbidas.

– ¿Hay miedo de la figura de Cristina Fernández de Kirchner en el empresariado?

– Yo entiendo que haya gente que le tiene miedo a las arañas, pero no es un miedo verdadero. La Argentina, a pesar de que comete uno y otro error, no comete los mismos que en el pasado. La realidad es que es un temor atávico, no realista, y no del conocimiento verdadero que tiene la gente. Todos dicen: ‘Vuelve Cristina’. Puede ser; no digo que no. Pero Alberto Fernández fue el que se peleó con ella. Martín Redrado fue el que se peleó con ella. El puesto de presidente de un país como la Argentina es poderosísimo, por eso es tan peligroso.

– ¿Crees que el país va a estar mejor entonces si gana Alberto Fernández?

– La realidad es que vamos a estar mejor porque en este gobierno anterior se promovió la externalización. El que viene tiene la obligación de que las máquinas que están paradas se pongan a trabajar, que los argentinos que están parados se pongan a trabajar. No hay otra forma de hacerlo que con el empresario local.

La realidad es que vamos a estar mejor porque en este gobierno anterior se promovió la externalización. El que viene tiene la obligación de que las máquinas que están paradas se pongan a trabajar

– ¿De dónde vendrán los recursos?

De la explotación natural de los recursos. Y el más importante es la capacidad del hombre. A mi me dijeron que no era importante si yo cerraba fábricas. Fue una barbaridad. Fue un asesinato de empresas, y así como la mala praxis médica es condenada con reclusión, por mala praxis económica deben considerar que hay mucha gente que perdió vida, salud y alimentación por fallas del sistema económico. Hubo mala praxis porque una cosa es cuando vos no sabés, y otra es cuando no escuchas.

– ¿Crees que Alberto Fernández podrá bajar la inflación?

– Claramente no lo sé, pero seguro que no va a hacer lo mismo que este gobierno. En la Argentina, no teníamos inflación de demanda, sino de costos. Y sobre llovido mojado, el gobierno subió las tasas aumentando el costo de las empresas, ya altos por los impuestos. La forma de bajarlo es aumentando el sector privado por encima del público. Y para hacer eso, no hay otro camino que hacer una revolución impositiva.