Los gigantes de la moda se aggiornan: “Queremos democratizar el diseño”

Fuente: Clarin ~ Fernanda Feijó, gerenta de estilo de las tiendas brasileñas Renner, cuenta a Entremujeres Clarín los desafíos de los grandes emporios de indumentaria.

Las consumidoras fashionistas -especialmente las más jóvenes- empiezan a delinear y, muy de a poco, a imponer nuevas formas de consumo. Menos prendas para poquísimas ocasiones -como propone el fast fashion– ni tendencias para seguir a rajatabla, y más opciones posibles de reconvertir mil y una vez y pensadas para los cuerpos tal y como son; son algunas de las consignas pedidas y que empiezan a asomar en las marcas masivas.

La colección alto verano 2020 de las tiendas Renner -una de las cadenas más importantes de Brasil, con presencia en Uruguay y que a fin de este año desembarcará con cuatro locales en Argentina– reflejó estos puntos.

En la presentación de temporada -hace unos días, en una de las salas del híper moderno Museu do Amanhã de Río de Janeiro-, se vieron sobre la pasarela modelos de distintas edades, conjuntos con formas diferentes de interpretar los básicos y los accesorios, looks superpuestos y conformados por prendas de texturas naturales.

En una charla con Entremujeres Clarín, Fernanda Feijó, gerenta de estilo de la cadena, contó el por qué de estas propuestas y las búsquedas que sigue la firma.

– ¿Cuáles son los desafíos actuales para una cadena masiva de indumentaria?

– Nos proponemos democratizar el acceso a la moda y para ello, buscamos ofrecer productos de calidad a precios competitivos. Investigar, capturar y monitorear las tendencias latentes son caminos para lograrlo.

– La moda sin género se postula como uno de los próximos requerimientos del mercado, ¿Tienen en cuenta este concepto?

– Nuestras prendas pueden atraer a todos los géneros. Creemos que cada persona tiene su estilo, más allá de su género, y que los clientes pueden recorrer la tienda y ver con qué artículos se identifican más, independientemente del sector donde se encuentren. Incluso hoy vendemos a los hombres muchas prendas que serían del segmento femenino, y viceversa.

Las prendas estampadas renuevan los equipos clásicos.

Accesorios y texturas más naturales, dos ítems fundamentales para los looks verano.

La sustentabilidad es otro de los pilares de Renner. “Nos interesa incorporar materias primas y procesos con menor impacto ambiental”, sintetiza Feijó. Además, las colecciones privilegian la ropa de diseños neutros y atemporales ¿Esta consigna también impulsa una moda eco friendly?

– Valoramos la calidad y la versatilidad de las piezas para que duren más y puedan combinarse entre sí. Para ello, ofrecemos desde piezas básicas hasta más diferenciadas o de temporada.

– ¿Los accesorios también están pensados para armar la mayor variedad de equipos con menos prendas?

– Entendemos que los accesorios siempre agregan un diferencial al look, lo cual permite crear distintos mix y jugar con la versatilidad. Nuestro objetivo es ofrecer a los clientes una amplia gama de opciones para que tengan más libertad de tomar sus decisiones de compra y puedan idear looks variados y conformes a su estilo.

– ¿Los modelos que participan en sus desfiles son elegidos buscando más inclusión?

– Creemos en la diversidad en todos los sentidos: de personas, de cuerpos, de estilos. El desfile es un reflejo de la forma en que desarrollamos nuestras colecciones y cómo nos comunicamos con los clientes. Esto está alineado con la diversidad, algo muy valorado en la marca.

Dos hermanas arrancaron vendiendo tejidos y ahora llegaron al shopping

Fuente: La Nación ~ Hace cuatro años apostaron a la industria textil y ahora llegaron al Paseo Alcorta con el nombre de Oklan y también tienen una línea de venta al por mayor

Arrancó como un hobby entre hermanas, casi un juego, un intento de proyecto de indumentaria. Hoy es cosa seria, emplean gente, tienen más de una marca, un local en el shopping Paseo Alcorta y una idea muy clara: no es más sólo un divertimento. Julieta Roij tenía 21 años y una corta experiencia laboral en la marca de ropa de su prima. Renunció sin saber que quería hacer, y mientras estaba de vacaciones en Punta del Este se encontró con el tradicional negocio de Manos del Uruguay, que hace años fabrican ponchos y ruanas artesanales. Pensó que hacía falta un equivalente en la Argentina para comprar esos tejidos, que le quedaban bien a todo el mundo y se estaban poniendo de moda. Se lo comentó a su hermanita, mientras pensaba en buscar un socio, alguien con más experiencia. “Yo le decía “acá estoy, mirame a mí, elegime”, cuenta Sol, la hermana menor que en ese momento tenía sólo 18 años y el mismo reclamo que cuando jugaban a las muñecas. Julieta finalmente aceptó y decidió que iba a mandar a fabricar una pequeña tanda para vender entre conocidos y amigos, cuando Sol tuvo el primer “no”. “Si lo querés hacer conmigo necesitamos un logo, una marca, una etiqueta y hacerlo bien”, pidió la reciente socia.

Desde ese primer día los roles estaban claros: Julieta tenía la cabeza puesta en la producción y Sol en el marketing y, sobretodo, en hacer crecer el negocio. La primera tanda fue de 200 ponchos y ruanas. Con cero conocimientos de confección de las prendas, el primer intento fue de la mano de un amigo textilero que las acompañó a buscar alguien que se encargue de la fabricación. “Trabajamos de lunes a lunes, teníamos el respaldo de contar con la ayuda de nuestro papá pero nos lo tomábamos muy en serio porque a medida que íbamos creciendo era un compromiso mayor”, comentó Sol. Empezaron por vender a conocidos, y de recomendaciones boca en boca. Se aventuraban a contactar influencers para crecer su canal online. Un día alguien las contactó para revender Oklan en el interior y fluyen las anécdotas de apuestas, aciertos y obstáculos de su crecimiento, como cuando las estafaron con un pedido grande o cuando se les ocurrió abrir un showroom, o las cenas familiares que sucedían con la computadora de por medio mientras entraban pedidos que querían resolver.

El gran salto fue hacerse un lugar en Alcorta Shopping. “No teníamos ni un empleado y estábamos por abrir a un shopping que abre todos los días de 10 a 10”, contó Julieta. En abril de 2017 inauguraron el stand y de a poco fue creciendo en ventas. Las ruanas eran el producto ideal para el espacio por que no necesitan un probador “Teníamos las clientas, pero necesitábamos agrandar el ticket”, contó Sol acerca de cómo se les ocurrió ampliar la gama de productos. El local ayudó a formalizar procesos, costos y tiempos. Hoy tienen cinco empleados y una nueva marca que no se vende en el local. “Love Kelly”, que ofrece productos similares pero apunta a un público con menor poder adquisitivo, vende tanto al por mayor como en el canal de ventas online. “Lo que nos dimos cuenta es que las crisis generan oportunidades porque se caen grandes y chicos y hay lugar para que avancen otros”, reflexionó Julieta acerca de arrancar en un mal momento económico. “Construir una marca desde cero lleva tiempo, y aunque el contexto no ayude, al principio hay tanto por hacer que puede haber un crecimiento”.

  • Estudios: Sol estudió dirección de empresas en la Ucema
  • Marcas: Oklan y Love Kelly
  • Edad: Julieta tiene 25 años y Sol, 23
  • Comenzaron de cero en el negocio en 2015 y hoy cuentan con dos marcas de indumentaria, trabajando tanto con shoppings como con la venta al por mayor.

Genderless, más que moda unisex

Fuente: Clarín ~ “Ya no es un cuerpo que se adapta a una prenda, ahora es una prenda que debe adaptarse a diversas tipologías de siluetas”, dicen los diseñadores.

El tapado Encuentro es una de las prendas genderless de la colección que presenta Baroli este año. “Su silueta oversize y su diseño minimalista permiten abarcar las necesidades de diferentes públicos”, describe.

Pelo largo o al ras, polleras coloridas o pantalones oscuros, zapatos con tacos y panchas. Los creadores de la muñeca Barbie, la firma de juguetes Mattel, lanzaron esta semana una colección de figuras con género neutro, que pueden vestirse y peinarse combinando diferentes piezas, que incluyen ropa, pelucas y accesorios varios. “Creatable World” –el nombre de la colección que tiene seis kits diferentes- es una reacción de la marca ante los modelos tradicionales de juguetes, los famosos estantes “rosas” y “celestes” tan criticados en el último tiempo. Las propuestas genderless –sin género- forman parte de una movida más amplia, que también suma a la moda.

La rosarina Eva Baroli tiene 30 años y es una de las diseñadoras que muestra sus creaciones en la Feria Puro Diseño, hasta el domingo 29 de septiembre, en La Rural. Este año es una de los 18 finalistas del concurso Fase Emergente de la feria, que tiene como objetivo apoyar a los nuevos creadores y promover la innovación en diseño. Su marca tiene una línea genderless, “para que puedan usar las prendas quienes quieran hacerlo sin distinción de género, edad o silueta”. Dijo a Entremujeres Clarín: “Es quitar una etiqueta que, hoy en día y sobre todo en las nuevas generaciones, ya no se plantea exclusivamente necesaria. Una forma más libre de vestir”.

El diseñador fueguino Santiago Artemis estuvo en boca de todos hace más de un año por sus particulares y excéntricos looks. Integrante de la generación millennial, dijo a Entremujeres Clarín: “La moda genderles no tiene cortes, ni colores, ni estilos particulares. Uno decide ponerse lo que tiene ganas, ya sea de mujer o de varón”.

El joven diseñador que ya vistió a Katy Perry, Britney Spears y Lali Espósito, entre otras celebrities, asegura que, para él, “es un camino en donde no hay rótulos de género, ni estándares establecidos sobre cómo vestirse”. Lo expresa principalmente en su forma de vestir al mezclar géneros, colores, accesorios, etc. “Este estilo es algo que me distingue y lo vengo construyendo desde muy temprana edad. Me visto como tengo ganas, tomo lo que me gusta y no me importa el ‘qué dirán’. Esto es lo que siempre me distinguió como diseñador”.

¿La moda genderless es la misma que la ya conocida como unisex? “No es lo mismo”, asegura Artemis. “Unisex es cuando una prenda tiene un rol tanto para varón como para mujer. En el caso genderless ya hablamos de elementos que engloban todo, por ejemplo, que una pollera pueda ser tanto para varón como para mujer. Genderless es romper con cualquier estructura que te encasille en un género o en otro. Es decir, una mujer se puede poner un jean ‘de varón’ y un varón, ponerse una pollera”.

Uno de los diseños de Eva Baroli: “Es quitar una etiqueta que, hoy en día y sobre todo en las nuevas generaciones, ya no se plantea exclusivamente necesaria. Una forma más libre de vestir”.
El tapado Encuentro es una de las prendas genderless de la colección que presenta Baroli este año. “Su silueta oversize y su diseño minimalista permiten abarcar las necesidades de diferentes públicos”, describe, y asegura que los diseños sin género de sus colecciones son los primeros en agotarse. Inspirado en una investigación sobre el río Paraná y la labor portuaria, dice que la idea inicial surgió a partir de un libro de recopilación de crónicas que Roberto Arlt había escrito sobre su travesía por el Paraná (Aguafuertes fluviales, 2016). “En el kilómetro 420 del curso del Paraná se encuentra la transición en la profundidad entre navegación de ultramar y de río. Este encuentro y equilibrio de ambas corrientes fue el punto de partida para desarrollar toda la colección. Con este diseño en particular la propuesta es resaltar el contexto y la identidad cultural que representa el río para cada habitante a lo largo de su extensión”, desarrolla la diseñadora de indumentaria que busca producir la menor cantidad de desperdicios.

“Diseñar de esta manera habilita otro tipo de morfologías y siluetas, más andróginas, oversize y cómodas, las cuales permiten abarcar un público mucho más amplio que la moda binaria. Ya no es un cuerpo que se adapta a una prenda, ahora es una prenda que debe adaptarse a diversas tipologías de siluetas”.

Sin binarismos
En esta línea en donde se busca borrar la limitación binaria y tradicional de género, Mercado Libre incorporó la categoría “moda sin género”, una sección que pretende dar respuesta a aquellos consumidores que no se identifican con los géneros femenino o masculino a la hora de elegir qué ponerse. Creada el 15 de septiembre, ya agrupa a más de 400 productos.

“La moda genderles no tiene cortes, ni colores, ni estilos particulares. Uno decide ponerse lo que tiene ganas, ya sea de mujer o de varón”, dice Santiago Artemis.
“Creemos que incorporar esta sección enriquece la búsqueda para el usuario. Tal es así que para este lanzamiento se modificaron los filtros para sumar el de ‘moda sin género’ a los que ya teníamos. Esto, además de facilitar la búsqueda a los consumidores, permite que los vendedores y marcas puedan participar en publicar indumentaria seleccionando este filtro”, comentó Karen Bruck, Vicepresidente Comercial de Mercado Libre, a Entremujeres Clarín.

Carolina Unrein
Sobre este tema, Carolina Unrein, autora de Pendeja. Diario de una adolescente trans y destacada por su historia de lucha por la igualdad: “Me parece que es necesario que empecemos a entender que la ropa no tiene género. Y esto me parece que es fruto de toda esta lucha y esta conversación que se está teniendo”.

Diseño + lana nacional. Emprendimientos colectivos unidos con fibras naturales

Fuente: La Nación ~ La recuperación de saberes ancestrales y la revalorización de las fibras naturales son apenas la punta del ovillo de una movida que tiene a la lana argentina como protagonista. En las últimas semanas coincidieron dos lanzamientos que apuntaron a poner en valor esta materia prima a partir de un tejido colectivo. Por un lado, una línea cápsula de indumentaria, joyería, accesorios y alfombras que fue presentada bajo el colectivo Lana Sur, una iniciativa impulsada por la firma El Espartano. Y por el otro, Filosofía Natural Fibras Neuquinas, un entramado de ocho estudios patagónicos que desfilaron sus textiles de diseño en el Congreso de la Nación.

La propuesta neuquina hiló la sinergia aplicada al proyecto, donde el diseño entrelaza el ADN de la región. Vestidos asimétricos, monos, trajes cruzados, abrigos disruptivos y tops calados fueron algunas de las piezas elegidas para el desfile que ratificó el proceso de búsqueda hacia un diseño alternativo. Los creadores sub 25 demostraron estar a tono con una tendencia que crece: el diseño glocal, global y con inspiración local.

Las fibras que brillaron fueron el cashmere, la lana merino y el mohair neuquinos, en creaciones de Abril Ghilini, Aín Nievas, María Eugenia Charriere, María Eugenia Argüelles y Lucinda Walmsley, Marianela Rodríguez, Mariela Arocena, Paula Rosas, y Paulina Di Santo. Las hilanderías Fibras del Viento y el grupo de artesanas de “Tejiendo Mohair Neuquino” también desplegaron su nueva colección.

Paula Rosas, de la firma Prosas, se inspira en la riqueza morfológica de las grutas y las rocas, los sedimentos y el paisaje natural. “Me interesa profundizar en el desgaste del material por los factores climáticos que inciden en el volumen, lo modelan y alteran la forma”, explica Rosas, diseñadora de indumentaria (FADU UBA). Para Walmsley y Argüelles, de Yumbrel, la inspiración surgió en la “magia del bosque nocturno y los arquetipos de mujeres fuertes, atemporales como la bruja, la reina, la guerrera y la doncella”, señalan las diseñadoras, que recrean tipologías definidas. Capas, capuchas, vestidos y chalecos tejidos en crochet a dos agujas o a máquina, que incluyen fieltros estampados.

El trabajo articulado entre crianceros, artesanos y diseñadores cuenta con el apoyo provincial, que estableció mecanismos de innovación para posicionarse como “el principal abastecedor de fibras naturales del mercado local e internacional”, según señaló la diputada Alma “Chani” Sapag durante la presentación. “Transmitir el valor cultural de una provincia intercultural y transhumante a través de esta iniciativa es una oportunidad para destacar el camino de la producción neuquina. El cashemere, una fibra elástica y suave, el mohair, resistente y con buen desempeño térmico y la merino, suave y fácil de teñir son las fibras exclusivas que trabajamos”, agregó.

Al desfile de textiles se sumó Proyecto Barda, un emprendimiento que aportó calzado natural, sustentable, autóctono, artesanal y “neutral”, según su creadora Abril Ghilini. Barda, un localismo neuquino, se refiere al borde de la meseta. “Por eso optamos por una suerte de alpargata botita sin talón”, dice la diseñadora, y agrega: “Revalorizamos el trabajo artesanal, el consumo consciente y sin prisa”.

Del suelo al indumento

Por otra parte se presentó el colectivo Lana Sur, una iniciativa de El Espartano, la empresa de alfombras que lleva 75 años en el país. Gabriela Horvat, Gabriela Nirino, Galpón Estudio, Julieta Erpen, Manto, Malmo Kids, Maydi, Ñanduti y Planar fueron los estudios convocados para desarrollar colecciones que combinaron textiles con otros materiales.

Horvat presentó un collar realizado con lana y sedas naturales y el agregado de piedras semipreciosas. Manto, por su parte, un abrigo tejido en telar con fibras de Salta. Ñandutí lanzó una familia de contenedores de lana de oveja. Y Planar, una serie de posavasos e individuales en lana ovina, estampados con tintas al agua. La gargantilla de Julieta Erpen incluye algas e hilos de metal bañados en oro. En tanto, las tazas “Porce-Lana”, de Galpón Estudio, fueron vestidas con lana cruda “para aportar una sensación extra de bienestar a partir de la lana en su estado más puro, antes del hilado y antes del bobinado. Lana virgen”, destacan los autores – arquitectos, que a la vez integran su propio colectivo.

“Este proyecto es fundamental para unir esfuerzos y promocionar la lana argentina en nuestro país y en el mundo. La lana es una fibra usada por el hombre desde la antigüedad. Nos protege del calor y del frío, es elástica, resiliente, biodegradable, aporta confort, suavidad y seguridad. Cumple con las necesidades y deseos de un consumidor que busca cada vez más los valores de excelencia, creatividad y respeto por el medio ambiente”, explica Nuria Kehayoglu, coordinadora del equipo de diseño de El Espartano.

El espíritu colaborativo es el motor que teje estos emprendimientos, donde la valoración de la lana argentina y el diseño aplicado en técnicas ancestrales hilvanan los sueños de productores y diseñadores.

¿La ropa tiene derechos de autor? En Europa fallan contra una marca que denunció plagio y en Argentina piden más control

Fuente: Clarín ~ El Tribunal de Justicia de la Unión Europea señaló que el efecto estético de un diseño no es suficiente para determinarlo como obra. Cómo es en Argentina.

¿Un diseñador es autor? Una prenda de vestir, un vestido “originalísimo”, por ejemplo, ¿es una obra? El mundillo de la propiedad intelectual es complejo, está lleno de sutilezas y cambia de país en país. Por eso, mientras este jueves se conoció un fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europa que determinó que el efecto estético que puede producir un modelo o dibujo en una prenda no es pertinente para determinarla como obra (y así declinó el reclamo de una marca de ropa que acusaba a otra de haber copiado sus modelos de jeans y remeras), a nivel local el tema se debate de una manera muy particular: expertos del sector explicaron a Clarín que estos conflictos legales entre marcas existen “poco y nada” porque, contra lo que podría creerse, si bien en Argentina legalmente es posible registrar la autoría sobre modelos de prendas o diseños de estampas, pocos diseñadores lo hacen.

“Sí, la herramienta existe y no es compleja ni extremadamente costosa, pero por algún motivo y tal vez por desconocimiento o escaso asesoramiento, es poco utilizada”, admitió el abogado y experto en propiedad intelectual Nicolás Novoa, socio del estudio Sáenz Valiente y asociados. Coincidió con Gustavo Schötz, a cargo de la Dirección Nacional del Derecho de Autor: “La verdad es que registramos muy pocos derechos de autor relacionados a la moda. A veces camino por la calle y veo ciertas estampas, dibujos originales, y pienso que serían dignos de ser registrados. También es posible registrar los moldes de cierto diseño. Pero ocurre poco”.

Schötz aclaró que “los juicios que hay en esta materia también son pocos; la mayoría por uso no autorizado de la marca o el logo, pero no por temas de diseño, cuando en realidad es posible registrar los patrones o moldes de una prenda, además del diseño bidimensional de la estampa”.

El litigio europeo enfrentó a dos marcas de ropa: una portuguesa, Cofemel, y la denunciante, G-Star, que es holandesa. También de ese país era el comerciante de verduras que en su momento creó el queso para untar “Heksenkaas”, sobre el cual el máximo tribunal europeo se expidió, en noviembre de 2018, de un modo comparable al reciente caso de la moda: estableció que el sabor no tenía copyright.

Pero en Argentina, el ABC de la propiedad intelectual tiene sus ribetes, ya que dos organismos en dos ministerios diferentes absorben la cuestión. Por un lado está el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), dependiente del Ministerio de Producción. Por otro, la Dirección Nacional de Derechos de Autor (encabezada por Schötz), dentro del Ministerio de Justicia. Llamativamente, quienes estén en el mundo de la moda podrían registrar sus creaciones, de distinta manera, en ambas dependencias del estado.

En diálogo con Clarín, Benito Fernández (ícono de la alta costura, abocado a la moda desde hace más de 30 años), aclaró que siente “un vacío en la protección” de sus prendas, y opinó que “sería interesante que se legislara más fuertemente, ya que las prendas de cada diseñador tienen su ADN”. Aclaró que, si bien su marca y logo están registrados, “no está bien reglamentado el tema de la parte estética del diseño. Se puede registrar en el INPI un textil o proceso nuevo, pero lo que es la estética y el diseño en sí, no. Y como no está claro, nadie hace juicio porque no llegas a buen puerto. Lo que sí ocurre son escraches en las redes contra los productos copiados”.

Pero no es exactamente así, aclaró Novoa, quien detalló que “un modelo o diseño industrial puede, según el caso, ser protegido tanto bajo el derecho de autor como bajo el régimen de la propiedad industrial”. En el primer caso, el producto industrial o artesanal debe haber incorporado formas “novedosas”. De ser así, “la protección del INPI le da un derecho exclusivo por el plazo de 5 años, prorrogable a un total de 15”. En el segundo caso, para considerarse “obra de autor”, debe ser “original”, y la protección corresponde al creador toda su vida y a sus herederos, por 70 años tras la muerte del autor. Pero Novoa subrayó un tema central: no está permitido reclamar judicialmente invocando los dos sistemas a la vez.

Ahora bien, ¿qué hace que algo sea “novedoso” y qué, “original”? “Para establecer si un modelo es novedoso habrá que ver si se divulgó, por ejemplo, en ferias o exhibiciones, hasta seis meses antes de su registro, o no”, detalló el abogado. Pero no es materia sencilla: lo confuso es que la creación puede ser “original” no siendo novedosa y, por lo tanto, calificar como obra del derecho de autor.

“Vivimos en Argentina. Imaginate… te copia un vestido alguien, o una empresa, y es más costoso hacer el juicio y poner en marcha todo ese asunto que el beneficio que te podría traer ganarlo”, se sinceró Claudio Cosano, otro ícono local de la alta costura.

El diseñador fue claro: “Tengo registrada la marca y mi logotipo, con lo cual no me lo pueden copiar acá, pero afuera sí. De hecho supe que en China está registrado mi nombre con otra empresa y no puedo hacer nada con eso. Un juicio en China sería imposible de pagar”.

Decepcionado, Cosano aclaró que está al tanto de las herramientas legales: “Sé que se puede registrar… los diseños, los patrones, las fotografías o dibujos en las telas, pero llevarlo a cabo es complicado. Estamos en un país de emergencia. A veces te sale más caro cubrirte. Y bueno, prefiero contentarme con pensar que si me copian me hacen un homenaje”.

Diseño de moda: secretos de un puente entre la piel y el mundo

Fuente: Clarín ~ Pionera en el desarrollo académico del diseño de moda y ropa, la especialista interpreta los cambios que vive este mundo en el que usuarios y fabricantes adquieren nuevos roles y actitudes. El sábado 14 de septiembre, en Fundación Proa, se realiza el desfile de sus alumnos inspirados en la muestra Minimalismo.

En el ecosistema de la moda y el diseño local, en el trayecto que fue de las modistas de alta costura y el prêt-à-porter a la escena actual más sofisticada, tuvo un rol fundamental la creación de la carrera de Diseño de Indumentaria que se inauguró en la Universidad de Buenos Aires en 1989. Andrea Saltzman tuvo un rol central en este recorrido. Desde ese 89 fundacional, la arquitecta es profesora de la carrera y le imprimió una impronta donde la imaginación y el cuerpo adquirieron relevancia por sobre los conceptos, que proviene de su formación en la danza contemporánea y la plástica. Su concepto vital de la forma y su experiencia están retratados en La metáfora de la piel (Paidós), del que habla en esta versión condensada de una extensa conversación.

–La carrera de Diseño de Indumentaria en la UBA comenzó en un momento cultural creativo, ¿planteás que la escasez de herramientas habilitó otras posibilidades?

–Mi planteo tiene que ver con mi trabajo en la facultad y lo que eso me hizo aprender. Las cosas se naturalizan, pero cuando empezamos a enseñar no tenía la menor idea de lo que era un diseñador de indumentaria. Había creativos, modistos, con un conocimiento muy profundo del oficio. En una época, el diseño era Valentino, con su saber, esa precisión… Algo que hoy no podría existir, porque trabajamos en un diseño masivo donde nadie podría bancar esa obra de arte artesanal. Diseño de Indumentaria abre en el contexto de la carrera de Arquitectura, cuando otras carreras provienen de oficios o del arte. Fue un desafío, porque si bien la vuelta a la democracia produjo grandes cambios, para los arquitectos nosotros éramos corte y confección. Esta cosa ligada a lo femenino, a lo gay, no como algo bueno… Recuerdo que le pregunté a Gabriel Grippo por qué se había dedicado a la indumentaria cuando era arquitecto. “Porque la ropa es como la comida, es directa”, me dijo y subrayó: “Vos te vestís todos los días”. Nuestro modo de envolvernos, que nos da placer o incomodidad es tan próximo que estamos invadidos por eso. Y cuando construís diferente, la posibilidad de diseño cambia porque tenés distintos recursos, materiales.

–Y además de las aulas, compartían otros espacios creativos.

–Fue un momento de desarme. Muchos de los chicos que formaron parte del equipo docente provenían de movimientos de arte muy potentes, que buscaban volver al cuerpo para construir la identidad. Volver al cuerpo implicó a la Organización Negra hacer esos simulacros en el semáforo. Era un grupo de gente joven, también de la comunidad gay, todo lo que había sido marginado, con la necesidad de volver a expresarse. Y no impactaban solo a un grupo sino que era un respirar de nuevo, que haya otras formas. Y empezó a tomar mucha relevancia con el desfile, pero no era de las marcas.

–Decís que el desfile pasó “del té canasta a la calle”.

–Todo era en el espacio público. Para la primera Bienal de Arte Joven se había construido un puentecito desde el Centro Cultural Recoleta hasta la plaza de la calle Posadas, enfrente. Una pendiente con un escenario y un pasacalles. Están los videos, donde los nenes tocan la ropa, miran a una travesti. Era como un volver a descubrir que hay no solo uniforme y el miedo, sino poder jugar y participar con el cuerpo. Proveníamos de una época de mucha angustia, retracción y fue una sacudida. En la Facultad de Arquitectura, decíamos “vamos a bailar la línea, a cantar la línea”. Teníamos que inventar algo que no estaba. En ese momento, Sergio De Loof había abierto el bar Bolivia. “Con ese nombre nunca me podía ir mal”, me dijo. Bolivia, el bolita, era lo peor en una época de mucho prejuicio.

Replanteo de la satrería para lograr prendas más lúdicas, flexibles y relacionadas con los accesorios que fueron inspirados en los móviles de Alexander Calder. De las estudiantes Agustina Montti y Camila Blasioli.

Replanteo de la satrería para lograr prendas más lúdicas, flexibles y relacionadas con los accesorios que fueron inspirados en los móviles de Alexander Calder. De las estudiantes Agustina Montti y Camila Blasioli.

–¿Hay una línea conductora con los 90 y los 2000?

–El trabajo final para los pibes en el primer año que dicté Diseño III –muchos de ellos después fueron diseñadores–, fue un videoclip. Eran los noventa y pocos. En esa promoción, Marcelo Ortega supuso un mundo bajo el agua, lo filmó todo en el Riachuelo, con unas cámaras enormes… Fue muy fuerte. Siempre invitaba a Sergio (de Loof), a Christian Delgado. Sin los artistas no podés diseñar. Es lo que te da la cultura, es lo que los chicos toman como referente…

–¿Cómo se vincula tu trabajo con el sistema de la moda más convencional?

-En mi libro anterior, El cuerpo diseñado, hablaba de tres elementos: cuerpo, textil y contexto. Primero, el cuerpo de la percepción; después lo textil y el libro se estructuraba en base a las relaciones. Y me costaba mucho incorporar los códigos y el lenguaje vestimentario, que no tenían una relación tan material sino que hablaban de una memoria cultural. Por ejemplo, como si dijera de Pablo Ramírez que trabaja con “la monja”, con un replanteo del modelo de “la maestra”. Son los códigos de un lenguaje de la vestimenta que ya conocemos, y hay un lugar para empujarlos y resignificarlos. Jean Paul Gaultier empuja el modelo también. Y después están los fuera de modelo, que podría ser Martín Churba que trabaja directamente desde el textil, o Issey Miyake, que ni siquiera tiene muy claro el código de prendas que implican otros sistemas constructivos, con toda la torpeza y el poderío de innovación que eso tiene. Son dos modelos geniales, no desmerezco. Pero en La metáfora de la piel me estoy refiriendo a esa mirada del borde, porque planteo también mi propia formación, que viene de la arquitectura, el diseño textil y de la danza.

–¿Qué gana tu trabajo al tomar esta perspectiva?

–Cambia lo que es el conocimiento. Porque si yo sé qué es el conocimiento, vengo a dártelo. En el campo de lo proyectual, al conocimiento lo planteamos juntos. Vos con tu historia, con tu disciplina y avanzamos en un proceso en el que tenés que tirarte a la pileta. Solo te doy herramientas para que descubras y percibas. No te enseño ni el corte ni la confección.

–¿Y a qué se refiere La metáfora de la piel?

–Por un lado, volver a validar el cuerpo como lugar de la experiencia. Pero lo interesante del concepto de piel es qué es el borde. Y es un borde entre una cosa y otra, que habla de lo vincular. Es poroso. Uno respira y excreta desde la piel, produce un montón de situaciones para la subsistencia que hablan de ese borde con conexión dentro-fuera: hace frío, hace calor, se abre, se cierra, te pega el sol, la lluvia. Reacciona. También a los afectos: los chicos que están en incubadoras, el abrazo que te salva de un ataque psicótico. Es como conectar.

Andrea Saltzman. DIseño de indumentaria. Ideas revista Ñ.

Andrea Saltzman. DIseño de indumentaria. Ideas revista Ñ.

–Que implica un riesgo, porque se conecta desde las emociones…

–Es un riesgo, pero tenés que conectar… Sino por dónde pasa la vida. Implica un pensamiento poético, por eso es metáfora, porque es distinto a una clasificación que lo determina: la remera, la camisa, el pantalón… Todo tranquilo, lo clasificamos. Sos hombre, mujer, niño, viejo… Pero cuando salís de ese lugar, tocás y es infinita la sensación.

–¿Qué pasa cuando concebimos prendas en estos términos?

–Ni siquiera sé lo que vas a diseñar. Volviendo a la tarea docente, son tan abismales las transformaciones que vivimos que cómo se me va a ocurrir a mí lo mismo que un pibe que nació en la era digital. Necesito abrir a una metáfora que les permita este lugar de entendimiento. Tenemos que cambiar los imaginarios, porque este sistema y la fragmentación, y que el hombre es el ser superior… Tenemos que pensar que hasta la materialidad es interactiva. Tenemos que pensar en nuevos materiales, y si se diseñó desde lo que sobra, entonces hoy se tiene que diseñar con basura.

–¿Cómo se plantea el escenario ahora que se produce masivamente?

–La ropa no vale nada. Lo interesante de esto es: ¿qué diferencia hay entre ropa de ricos y de pobres? ¿Quién compra grandes marcas? Cualquier mujer súper millonaria se va a comprar en H&M igual, o en Uniqlo. Y la campera la conseguís en la Salada también. Hay toneladas de basura, como si estuviéramos devorando el mundo.

–¿Cómo surgieron los desfiles después de las exposiciones de Fundación Proa?

–Cuando en Proa se expuso Futurismo, en 2010, hicimos el primero. Enviaron a personas de Educación a dar clases teóricas, vimos la muestra. Fue fabuloso pero no hicimos formas de Futurismo, porque como me interesaba la piel, propusimos una acción que conectara el adentro del museo con la ciudad. Eran performances con música de un DJ. En 2014, Joseph Beuys fue genial, los modelos venían desde adentro del museo y bajaban de la pasarela para perderse por La Boca. Después lo hicimos con Malevich y con Yves Klein. El sábado 14, hacemos la muestra Minimalismo. En mi tesis doctoral, el desfile es un vínculo: lo entiendo como espacio de investigación.

Desfile Minimal
El sábado 14 de septiembre a las 16 hs, la explanada de Fundación Proa se convierte en pasarela. Los estudiantes de la cátedra Saltzman de la Carrera de Diseño de Indumentaria de la Universidad de Buenos Aires presentan los diseños realizados a partir de una investigación sobre la obra de los artistas de nuestra exhibición de arte minimalista y conceptual.
Actividad sin costo ni inscripción previa. Se suspende por lluvia.

Nikole Tursi. Quién es la sombrerera argentina que conquista Europa

Fuente: La Nación ~ “Tus manos saben cosas que tu mente no sabe. Ahí es donde nace el estilo”. Con esa frase plasmada en su página web, ya desde el vamos, Nikole Tursi, artista del vestir, no solo se presenta sino que además procura dejar en claro que su trabajo es artesanal.

Especializada en sombreros, a los 21 años empezó a hacer coronas solamente guiada por la intuición. Después estudió el oficio con Cesar Orlando Núñez y Laura Noetinger, además exploró las potencialidades que pueden tener los textiles con la diseñadora Araceli Pourcel. En el 2016 se anotó en el Taller de Realización de Tutú Romántico en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, y al poco tiempo fue convocada para trabajar en vestuario. Hizo realizaciones para ópera (Aida, La Traviata) y ballet (El Cascanueces, Coppélia, La Italiana en Argel, El Corsario, entre otros). Ahí estuvo dos años, hasta que a fines del 2018 se animó a irse. ¿Cuál fue su mayor aprendizaje? “Que todo lo que se me cruce por la cabeza es posible” señala.

En lo que va de este año ya participó de la London Hat Week, la reconocida celebración de sombreros que, en esta edición, tuvo como tema “World Garden” (Jardín del Mundo). Para ello eligió trabajar con la figura del ceibo. Salió de su impronta clásica -negro, blanco o gris- y realizó tocados en rojo tal cual la flor nacional. Quedó en la selección de los mejores 200 y a su vez de los 32 que tuvieron un encuentro especial con la prensa en la capital británica. Eso pasó al mismo tiempo que cumplía 33 años y sus creaciones eran parte de “Reinos” la muestra montada por las diseñadoras de joyas de la firma Cabinet Oseo en el Museo Nacional de Arte Decorativo en Buenos Aires. Las realizó experimentando con materiales diversos (tul, gasa, organza, plástico y foil, entre otros) fusionándolos para lograr nuevas texturas y un efecto metalizado, como el del cobre o la plata.

En junio ganó el Premio Colbert Argentina que por primera vez se entregó en el país en asociación con la Unesco y el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos. El concurso “Mi oficio. Mi historia” contó con la presentación de 100 artesanos y el objetivo fue estimular la puesta en valor y el reconocimiento social de los oficios de excelencia. Además, de recibir una suma de dinero, Tursi viajará a Francia en diciembre para conocer cómo trabaja una de las casas que ella elija y que conforma el prestigioso Comité Colbert; podría ser Chanel, Hermès, Christian Dior, Louis Vuitton e Yves Saint Laurent, entre otras. Antes, en octubre, estará dos semanas realizando un workplacement, una especie de pasantía, en el Royal Opera House de Londres.

“Toda mi vida me imaginé esto que me está pasando” dice, mientras se prepara para aplicar a The Queen Elizabeth Scholarship Trust, conocida como la beca de la Reina. Si la obtiene le permitirá financiar nuevos estudios. Para eso ya tiene armado un cronograma de las clases que va a tomar con expertos en sombrerería a los que fue a conocer uno por uno. Además está realizando diseños a pedido para Burberry, la tradicional marca inglesa. Trabaja freelance para el área vip a donde desarrolla piezas únicas hechas a mano, destinadas a celebridades que las usarán en videos musicales, shows, red carpet o desfiles.

“Siempre me gustó hacer cosas diferentes”, reconoce. Así es que se sale de los límites del sombrero en sí; su valor está en el cómo lo hace, las herramientas que utiliza y la búsqueda que emprende con cada trabajo. ¿Su meta más próxima? Hacer conjuntos que incluyan prendas, guantes, sombrero y paraguas, todo con la misma tela. Por eso dice que lo suyo es el “wearable art”, el arte para usar. “Quiero que la gente se anime y que use lo que estoy haciendo; llegar a un equilibrio entre la moda que se muestra en la pasarela y la que se ve en la calle”, concluye.

Creatividad e identidad sanjuanina al servicio de la moda

Fuente: Si San Juan ~ La diseñadora Paola Fuentes fue una de las beneficiadas en la primera edición del Programa Emprendedor Cultural. Con esta ayuda económica, apostó a una campaña para posicionar su marca.

A la hora de diseñar, “hacer un producto que tenga algo para contar sobre San Juan” es lo que prioriza Paola Fuentes. Ella es la creadora de “De la Fuente”, una marca netamente sanjuanina que trabaja con textil, cuero y tejido. La joven, que tiene su taller-showroom en Rivadavia, se dedica al desarrollo y producción de ponchos y chaquetas con diferentes técnicas de tejido en lana e hilos, estampación serigráfica y por sublimación; fusión con materiales textiles y cuero.

Con sus ideas, su labor y proyecciones, la especialista en indumentaria no pierde de vista el sello local en sus producciones. Eso se refleja en que utiliza, dentro de las posibilidades, materia prima sanjuanina. En el caso de los tejidos, la lana es natural, está hilada y teñida a mano por hilanderas locales y la mano de obra es a dos agujas.

“Dediqué mucho tiempo y esfuerzo al diseño y la producción de las prendas, pero después me di cuenta de que faltaba una segunda parte fundamental del trabajo, que era la comercialización”, contó. Por eso la joven creadora se presentó para ser parte del Emprendedor Cultural y resultó beneficiada por el programa a cargo del Ministerio de Turismo y Cultura. Con ese dinero, Paola llevó adelante la producción de distintos soportes que contribuyan a la difusión, circulación y comercialización de sus productos.

Entusiasmada, la emprendedora cultural organizó su tienda on line para activar las ventas por Internet. Según cuenta, sus clientas tienen entre 25 y 70 años y son mujeres que buscan diseños originales para romper el molde de lo clásico.

Otro de los objetivos que tiene su trabajo es la fusión de dos técnicas en una prensa, como por ejemplo, la lana con el cuero. “Mi sueño es salir del país y mostrar estos productos que tienen esta impronta de mi provincia”, confesó la emprendedora que comenzó este camino no por necesidad sino por sentirse identificada con sus raíces.

El nuevo diseño de autor

Fuente: BAE ~ Talentos emergentes presentaron sus colecciones en las pasarelas de BAFWEEK y Designers. Énfasis en creaciones que cuidan el impacto ambiental y vienen a proponer otras reglas

Desde que existe como tal, el universo de la moda siempre estuvo divido en dos: las marcas comerciales y el diseño de autor. Mientras el primero lucha por readaptarse al nuevo escenario social, el segundo se renueva constantemente gracias a talentos emergentes cuyas creaciones se basan en conceptos como la sustentabilidad, el no género, lo autóctono y el trabajo artesanal.

A través de concursos y convocatorias, los nuevos nombres de la escena local tienen la posibilidad de presentar sus colecciones en las pasarelas más importantes del circuito: “BAFWEEK” y “Designers”.

En el marco de la quinta edición del concurso Autores de Moda BA, una iniciativa de la subsecretaría de Desarrollo Económico que busca dar visibilidad a los jóvenes talentos, los diseñadores Carla Andrea Escalera y Mauro Pesoa mostraron sus colecciones Primavera-Verano 2019/2020 en BAFweek.

“A través de Autores de Moda BA, reafirmamos nuestro compromiso de continuar impulsando y potenciando el talento y la creatividad en la Ciudad, y, de este modo, ser cada vez más competitivos a nivel mundial”, señala Juan Manuel Seco, director general de Desarrollo Productivo.

Los proyectos ganadores fueron las colecciones de Py’aguasú y Oficio Ancestral de Carla Andrea y Pesoa, respectivamente.

Carla afirma que la construcción del proceso creativo transitada en la universidad y la herencia de generaciones de costureras en su familia fueron el pie para dar un vuelco en la materialización de una obra. Bajo este concepto creó su proyecto de diseño de autor sostenible al que llamó Carla Andrea.

Su colección Py’aguasú está basada en la creencia de la diseñadora de que la materialidad y el concepto convivan en una colección donde el respeto por el origen y la identidad regional sean esenciales.

La propuesta recuerda a su abuelo materno y el respeto por su inherente historia: es la conexión que mantiene con Misiones, la tierra de su madre. Bloques de descartes pigmentados con tintes naturales y adaptación de ítems anteriores conviven junto a recursos de terminaciones al corte, desgaste e irregularidades en el matiz, reforzando la identidad “oversized” y “genderless” característica de la marca.

Chiripa Chimá, proyecto ganador de Semillero UBA. Fusiona la cultura argentina y coreana
Pesoa, de 26 años, es hijo de artesanos oriundo de Rosario. Tras terminar sus estudios de moda y un intento fallido en el sector, en 2013 creó su marca con la que mezcla el oficio familiar (la mimbrería) con el diseño de indumentaria. Trabaja su primera colección con su madre, con quien se presentó en el concurso de moda Slow, resultó ganador y fue seleccionado para representar a Argentina en Milán.

Su colección más reciente, Oficio Ancestral presentó sobre la pasarela mimbres blancos y materiales nobles como algodón y lienzo, todos en color natural para mostrar su esencia. Se trata de una propuesta atemporal y de genero fluido, inspirada en la reencarnación simbólica y/o metafórica de los personajes ancestrales del oficio de la mimbrería, una actividad que está fuertemente arraigada en su historia familiar.

“Estamos orgullosos de apoyar e impulsar el diseño de indumentaria y a sus actores para que continúen desarrollándose y creciendo en la Ciudad. Con Autores de Moda BA, buscamos incentivar y apoyar a los estudiantes y diseñadores emergentes brindándoles oportunidades de formación y capacitación.” destaca Vero Ivaldi, una referente del diseño local y coordinadora de Moda del Gobierno de la Ciudad.

Romper patrones
Denise Afonso y Laura Moschioni fueron las ganadoras del Semillero UBA, un espacio que celebra el talento de los jóvenes diseñadores de la facultad pública de Buenos Aires, rankeada como la mejor universidad latinoamericana por quinto año consecutivo.

Las diseñadoras basaron su propuesta en las similitudes que existen entre la vestimenta asiática y la occidental, particularmente entre el vestuario tradicional coreano y la ropa del gaucho.

Así surgió Chiripá (poncho del gaucho colocado en la misma forma que una sobreprenda inferior) Chimá (pollera en coreano) que une a las dos culturas. La colección busca romper con los estereotipos tradicionales a partir de un nuevo lenguaje y su propia interpretación. Por tercer año consecutivo, Terma realizó el Concurso Colección Sustentable del cuál resultó ganadora el proyecto Germin.ar, a cargo de la diseñadora Sabrina Rodriguez Uzal.

La marca invitó a estudiantes y diseñadores de indumentaria y textil a realizar una colección basada en la sustentabilidad y la conciencia social. Uzal ganó $120 mil pesos para desarrollar la línea que presentará en el marco del evento de moda “Designers”, el próximo viernes.

Germin.ar repiensa el ciclo de vida de las prendas y propone diseños realizados 100% con fibras naturales, biodegradables y teñidos naturalmente con deshechos alimenticios. Entendiendo que la industria textil es la segunda más contaminante a nivel mundial y que el universo de la moda se asocia al consumo desmedido, la diseñadora repensó el diseño con foco en la sustentabilidad.

Con especial énfasis en el trabajo artesanal, Germin.ar eligió corcho y fieltro como sus materiales principales, y añadió semillas de flores y hortalizas para lograr un textil compostable y plantable.

Lejos de lo que indica la moda comercial, las jóvenes promesas locales siguen el rumbo y las voces de las nuevas generaciones mientras establecen nuevas reglas: diseño “genderless” (sin género), un rol activo frente a los movimientos sociales, más trabajo artesanal y menos impacto ambiental.

Los figurines de moda: de los modelos longilíneos a los dibujos inclusivos

Fuente: Clarín ~ La transformación de estos bosquejos, de acuerdo a las exigencias y parámetros actuales de belleza.

La moda, por las exigencias del mercado, desde hace algunos años comenzó a dar pequeños pasos hacia la inclusión y la diversidad. Las pasarelas con modelos que no siguen los parámetros hegemónicos y el pedido de talles que se ajusten a las medidas y formas corporales reales son dos pruebas de ello (aunque está claro que falta todavía mucho por recorrer).

Para continuar este camino, el requisito necesario es la adaptación de los distintos pasos de la producción. Por ejemplo, la transformación de los figurines -ese primer bosquejo de las prendas y que muestra la veta más creativa del diseñador.

La aspiración es que “comiencen a incorporarse dibujos más amorfos y realistas, que no estén tan relacionados con un ideal determinado y hasta que no estén asociados a un sexo determinado, como una inclinación hacia la moda genderless“, arriesga Micaela Ferreyra, licenciada en diseño de indumentaria e ilustradora.

De esas siluetas longilíneas, híper estilizadas y de piernas larguísimas, que tienen una reminiscencia en la moda de los 50, el rumbo esperado es hacia los dibujos imperfectos, con más curvas, redondeces o desproporciones, que es -en definitiva- como somos y nos vemos el 99,99 por ciento de las personas.

“Está buenísimo que conozcamos los figurines tradicionales o usados décadas atrás para saber lo que se hizo hasta el momento. Pero ahora deberíamos modificar estas ilustraciones hacia un enfoque que se ajuste a lo verdadero. Hay un concepto arraigado sobre cómo debería ser el cuerpo y el figurín de moda, y de a poco esto va cambiando”, opina Roxana Seijas, artista plástica, profesora de dibujo y a cargo de clases sobre este tema del Centro de Estudios Técnicos para la Industria de la Confección (CETIC).

Pensar una moda con las medidas reales, el desafío de las marcas argentinas.

La percepción alentadora: “Hoy veo dibujos de alumnos que fueron hechos pensando en líneas de talles regulares y que en otro momento hubieran sido interpretados como especiales”, agrega Seijas.

De todas maneras, el perfil de la marca será la guía que dará las características de esos dibujos. “El figurín tiene que conceptualizar el target de su público ideal. Hay diseñadores que crean sus marcas adaptadas al usuario”, diferencia Myrian Nuñez, diseñadora de indumentaria y textil y profesora de dibujo de figurines de la Escuela Argentina de Moda.

Además, después de este anteproyecto inicial llega la parte industrial, que implica la moldería -el punto fundamental para que la ropa “quede bien” y se adapte al cuerpo (y no que el cuerpo se adapte a la moda)- y un abanico amplio de talles -el default de la moda argentina. “Esto está dentro del circuito de confección y de la impronta de la marca. También podrían realizarse distintos figurines según el rango de talles”, agrega Nuñez.

“Hay que cambiar el paradigma de la moda y la belleza y creo que vamos en esa dirección”, concluye Seijas. Esto se logrará cuando desde la idea preliminar hasta la prenda terminada se guíen por estos nuevos parámetros.

El dibujo de los figurines de moda y su cambio en la moda actual serán algunos los temas de los talleres que integrarán la BA Semana de la moda, organizada por el Gobierno de la Ciudad. Las actividades son abiertas a todo público (no requieren experiencia previa) y se realizarán del 14 al 31 de agosto.