Es arquitecta, comenzó a diseñar zapatos y su marca no para de crecer

Fuente: La Nación ~ Conocé a Johanna Adkins, fundadora de Boneca Shoes y MinibyBoneca, una marca de zapatos de esos que duran varias temporadas porque son clásicos y porque respetan la calidad de materiales y confección. En pandemia vende ciento por ciento online y sigue apostando a lo clásico.

En la facultad los profesores decían que los arquitectos pueden diseñar cualquier cosa. Cuando se graduó de arquitecta, Johanna Adkins, que es colombiana y vive hace trece años en Argentina, tuvo muy presente esa enseñanza. Vno a Buenos aires para estudiar un posgrado sobre Gestión de empresas de diseño en la UBA, se enamoró y se quedó. A los 40 años, lleva adelante su empresa propia de fabricación de calzado para adultos y, desde hace poco, para niños: Boneca SHoes y MinibyBoneca.

“Los zapatos son lo más tridimensional y parecido en el proceso de construcción a la arquitectura”, afirma Johanna. “Con estos productos logré encontrar el punto de unión entre mi carrera y mi otra pasión: la moda”, cuenta.

Antes de dedicarse solo a su emprendimiento, trabajó para varios estudios de arquitectura en diseño y en arquitectura efímera para moda (montajes de desfiles y exhibiciones) pero cada día que pasaba reafirmaba más sus ganas de hacer algo propio. Ella quería participar en proyectos más dinámicos y a pequeña escala, con artesanos, por ejemplo, y conocer toda la cadena de producción.

La primera etapa del proyecto Boneca fue de a dos: tenía una socia, arquitecta también, y con ella fueron aprendiendo todo en el camino. En un momento, por motivos personales, ajenos al emprendimiento, ella tuvo que dejar y la marca quedó un tiempo pausada.

Pero Johanna sentía que tenía que reactivarla, había invertido mucho tiempo y sueños en el proyecto. Así, hace dos años decidió retomarla y casi comenzar de cero de vuelta, por la desactualización de precios.

Un nuevo desafío: clásicos para niños

Hoy está entusiasmada, especialmente con la división para niños, fabricando modelos clásicos y atemporales, bien de niños, como las guillerminas y los mocasines. Sus características, relatadas por la creadora:

– Nuestros zapatos son atemporales, tratamos siempre de lograr un diseño que mezcle las últimas tendencias (prints, materiales, formas) con un formato tradicional, para que tu par de zapatos te dure muchos años y no pase de moda. Creemos fielmente en el concepto #compráinteligente en donde un par de zapatos levanta cualquier look básico, que se puedan usar de día o de noche, para trabajar o salir y que además en la siguiente temporada siga vigente.

– Nuestra filosofía siempre ha sido la de rescatar el oficio del zapatero tradicional, que hace cada terminación a mano, y colaborar en que no se pierda ese saber y ese trabajo colectivo artesanal. Por eso trabajamos nuestras colecciones con talleres pequeños que solo trabajan para marcas chicas o de mediana escala, con un enfoque más slow fashion.

– Hace menos de un año, creamos otra unidad de negocio, y nació nuestra marca para niños, Mini By Boneca, con los mismos parámetros de bonecashoes, inspirada en mi hija Rosario. Mini by boneca son zapatitos hechos a mano, de estilo clásico, unisex, nuestros diseños son para niños y niñas de 1 a 7 años, en cueros nobles, o materiales alternativos no tóxicos.

– Nuestra marca Mini nació por dos necesidades latentes: una de mercado, en donde no se encuentran muchos zapatos para niños y niñas que no sean zapatillas y, la más importante, es que Rosario hace terapias del lenguaje lo que me permitió estar más tiempo con ella y dar el paso definitivo a dedicarme 100% a la marca.

Proceso de fabricación y venta

  • El proceso de fabricación inicia de cero en el taller de zapatería , todo está hecho a mano, las muestras, la moldería, el armado. “Somos una cadena de pequeños artesanos, porque nuestros proveedores de materiales y mano de obra, también lo son”, explica Johanna.
  • Su objetivo para este año era comenzar a vender fuera de Argentina: desde su tienda online buscaba llegar a otros mercados. En Colombia solían hacer ferias o pop ups dos veces al año pero, estas metas quedaron pospuestas debido a la pandemia.
  • También están trabajando y diseñando un plan de reciclaje para los zapatitos de niños, que son heredables entre hermanos y, si no hay hermanos, Boneca los recibe de vuelta, les hace un lavado de cara y los dona, a cambio de un descuento en tu última compra.
  • Los modelos estrella son los acordonados tipo Oxford; también hacen mocasines, mules y los zuecos.

En números

  • 7 o más variaciones de cada modelo de zapatos, según colecciones, materiales y texturas.
  • $ 5.000 de inversión inicial.
  • $ 90.000 reinvirtió para retomar la marca hace dos años y poder comenzar la marca nueva de niños.
  • 50% de crecimiento en ventas tuvo Mini By Boneca.
  • 60% de las ventas de Mini by Boneca provienen de la tienda online y 40% del punto de venta físico.
  • 100% es la venta online de los zapatos de adultos.

La facturación del comercio electrónico creció un 84% en abril

La Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) informó hoy que la facturación del e-commerce creció en abril un 84% en comparación con un mes promedio del primer trimestre de 2020 y que la tendencia se aceleró después del día 20 de ese mes, momento en que se permitió la venta de más electrodomésticos y productos de indumentaria y calzado.

Según el estudio que realizaron con Kantar, el promedio para el mes arroja que las órdenes de compra también crecieron un 38% y las unidades vendidas, un 71%, pero, si el corte se restringe a lo sucedido a partir del 20 de abril, la suba de la facturación fue del 111%, las ordenes aumentaron un 54% y las unidades, un 87%. Dólar blue hoy: a cuánto cotiza el martes 26 de mayo

En tanto, si se analizan las categorías, la facturación de los productos esenciales creció un 149% en abril, las órdenes subieron un 103% y las unidades vendidas, un 182%, también con una aceleración post 20 de abril.

En cuanto a los productos electrónicos , la facturación promedio de abril aumentó un 272%, las órdenes, un 216% y las unidades, un 225%, con un crecimiento en la facturación del 306% a partir del 20 de abril.

Lejos de los números de estas dos categorías, la facturación en indumentaria creció solo un 10% en abril, las órdenes decrecieron un 4% y las unidades vendidas subieron un 6%.

Cabe aclarar que el estudio tomó en cuenta a estas categorías y no a un rubro que solía ser estrella del comercio electrónico como el turismo, dado que las empresas dejaron de vender pasajes por las restricciones a los vuelos por las restricciones impuestas para prevenir la expansión del coronavirus, si bien en los últimos días comenzaron a ofrecer promociones para más adelante .

Otro dato que surge del informe es que muchos argentinos se volcaron a la compra online de productos esenciales lo que hizo crecer en 10 puntos porcentuales el peso de las ventas de este canal entre las empresas. Además, casi cuatro de cada 10 órdenes de compra de las tiendas provinieron de nuevos clientes.

Esta expansión del e-commerce muestra una aceleración en la tendencia del primer trimestre de 2020, donde el crecimiento de la facturación y órdenes de compra estaba alineado con lo observado en 2019, es decir una suba del 75% y del 21%, respectivamente.

Pero esto no significa el final de las tiendas físicas como explicó el presidente de la CACE, Alberto Calvo. “El online no mata la tienda física, sino que se aceleró un proceso que va a llevar a la complementariedad de los canales. Un cliente irá a compra a las tiendas unas zapatillas que vio en el canal online o viceversa. Un canal va a potenciar al otro”, aseguró.

El informe, que se basó en una encuesta a 86 empresas socias de la CACE entre el 5 y el 11 de mayo, fue presentado vía una videoconferencia por Calvo y el director institucional Gustavo Sambucetti, que se refirió también a las quejas de algunos usuarios por la demora en la entrega de productos.

“Claramente este incremento de las ventas no es gratuito, en el sentido de que ninguna empresa estaba preparada para duplicar o triplicar los productos despachados. Los supermercados fueron los primeros en tener un cuello de botella y luego esto se trasladó a electrodomésticos por el incremento de volumen y los protocolos sanitarios que hay que cumplir en la logística que implican menos empleados. A todo esto, se suma el factor aprendizaje que hizo que los tiempos de entrega se extendieran de 2 a 3 días a de 7 a 10 días”, explicó Sambucetti.

El ejecutivo dijo, además, que están trabajando con las empresas para que corrijan y adapten sus promesas: “No es mala palabra decir que la entrega puede llevar de 10 a 15 días. Es preferible decir eso que prometer tres y entregar en 15”.

Por último, consultado por las perspectivas que tienen para el evento de descuentos Hot Sale que se realizará entre el 6 y el 8 de julio próximos, Sambucetti dijo que es difícil hacer pronósticos, pero que las ediciones que ya se realizaron en Ecuador, Perú y México superaron en facturación a las del año pasado.

Polémica: por qué quieren prohibir que los supermercados vendan ropa, calzado y artículos de electrónica

Fuente. IProesional ~ Enfocados en cambiar el escenario de trabas y restricciones para operar a partir del escenario de pandemia, y reducir de alguna forma las pérdidas de los pocos habilitados, los comercios pyme activaron una serie de maniobras con el fin de poner en entredicho la comercialización de ropa, electrónica, bazar y librería que vienen llevando a cabo los súper e hipermercados en Capital Federal.

A partir de esa intención, durante este martes elevaron ante el Gobierno de la Ciudad una serie de peticiones que, visto bueno oficial mediante, comenzarán a ser evaluadas para una virtual aplicación en el corto plazo. Uno de los ítems en consideración: que directamente se prohíba la venta de productos no esenciales en las cadenas de grandes superficies comerciales.

El pedido surge del malestar de los comerciantes que, por el incremento fuerte que viene exhibiendo el Covid-19 dentro de la geografía porteña en estas últimas dos semanas, se vieron nuevamente afectados por la decisión de la administración Rodríguez Larreta de volver a vetar la actividad comercial en Once, el microcentro, y las avenidas Córdoba, Avellaneda y Santa Fe, entre otras arterias.

Hace eco, además, con lo que viene ocurriendo en la provincia de Buenos Aires y el interior profundo de la Argentina. En los últimos días, los municipios de Morón y Vicente López implementaron medidas para impedir que las grandes superficies comerciales continúen con la venta de artículos que los mismos comercios pyme no pueden ofrecer por pautas de aislamiento social. Al similar comenzó a regir en distintos distritos en Córdoba, La Rioja y Santa Fe.

Sin pelos en la lengua, los representantes del comercio pyme y el ámbito de la producción de indumentaria no dudan en tildar a la propuesta de los supermercados de “competencia desleal”. Aseguran que la libertad comercial de la que gozan los grandes emprendimientos le “dan una vuelta más a la soga que tienen en el cuello los comercios de proximidad”, y exponen a las cadenas como otra variable que -predicen- empujará al cierre a más del 40 por ciento de los pequeños comercios que hoy subsisten de alguna forma en la Ciudad.

Según confirmaron a iProfesional fuentes que tomaron parte de la reunión, el reclamo de los empresarios pyme fue presentado al mismo Horacio Rodríguez Larreta, quien participó del encuentro en compañía de su vice Diego Santilli y José Luis Giusti, ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad.

Descubrí la plataforma web que vende lo mejor de los diseñadores locales

Fuente: Perfil ~ Colección Zero es una plataforma digital que ofrece prendas de desfile, ediciones limitadas, colecciones cápsula, colaboraciones especiales, piezas a pedido, pre-ventas exclusivas y piezas atemporales. Trabajan con diseñadores locales que producen a pedido o en pequeñas cantidades, sin sobre-stock.

El recorrido de Noel Falken, su creadora, comenzó en la industria con la especialización en marketing y comunicación de moda, trabajando en el área de relaciones públicas, cubriendo pasarelas y colaborando con numerosas publicaciones. Actualmente, se desempeña como consultora mientras desarrolla proyectos como Colección Zero, vinculando moda y tecnología.

-¿Qué encontrás en los diseñadores independientes que no tengan las marcas masivas?

-Uffff, todo un universo. El diseño independiente no se rige por las tendencias, es más creativo, más auténtico, además es 100% mano de obra nacional. En algunos casos los textiles pueden llegar a venir de afuera, en otros hasta el hilado es nacional. Son más sustentables porque hay una trazabilidad genuina y no se produce masivamente.

-Cuando comenzaste, no era muy usual tener tienda online. ¿Cómo fue creciendo Colección Zero?

-Todavía en 2015 no, al menos en Argentina, ya un tiempo después muchos comenzaron a tener su tienda online. El sentido que tiene hoy es la curaduría, el sentido de comunidad, porque hay quienes conocen y consumen diseño y quienes no, para ellos llegar a una plataforma donde descubren todo este nuevo talento, es que se les abra un mundo nuevo.

-¿Cómo elegís qué diseñadores forman parte de la plataforma?

-Generalmente es una elección primero estética, luego tiene que haber un factor clave que es la calidad y los tiempos de entrega, así como el compromiso con el cliente. Pero el primer filtro es la propuesta de diseño. La mayoría son independientes, pero no novatos. Todos tienen su trayectoria y reconocimiento, ya sea porque han presentado colección en pasarelas locales o internacionales, entre otras cosas. Lo cual no quiere decir que sean conocidos a nivel masivo. Son reconocidos en la industria.

-¿Cómo fueron las ventas durante la cuarentena?

-La verdad es que estuvo bastante parado hasta que se liberó el permiso de la venta online. Es un periodo de mucha incertidumbre. Tratamos de mantenernos muy conectados con nuestra comunidad desde otro lado, hablando mucho con cada diseñador y tratando de entender cada situación particular. Y conectándonos con nuestra comunidad no desde el lado de la venta sino desde lo creativo. Sugiriendo recursos, películas, talleres, compartiendo entrevistas con los diseñadores, o simplemente con imágenes inspiradoras.

-¿Crees que los consumidores tienen las mismas necesidades o intereses que antes de la pandemia?

-¡Creo y espero que no! No puedo hacer una lectura general, sé lo que me pasa a mí y a mi entorno y en todo este tiempo aprendimos. Esa palabra es clave, aprendimos experiencia de vida, aprendimos porque leímos, porque empatizamos, porque tomamos conciencia de un montón de cosas. Espero que después de todo esto el consumo sea más responsable, tanto con el medio ambiente como con las comunidades que producen, porque la producción sostenible tiene que ser consistente en toda la cadena. Y eso es una demanda pendiente de los consumidores hacia las marcas que consumen.

-¿Cómo hacen en la plataforma para que la experiencia de compra sea similar a una presencial o qué valor le agregan?

-Pienso que no es copiando la experiencia sino generando otras, que sean aptas, nativas digitales. Tratamos de ser lo más cercanos posibles en el trato, ahora más que nunca informando sobre lo que va pasando y cómo nos posicionamos en cada momento. Luego, algo que hicimos desde el principio es admitir cambios y devoluciones para que comprar online no sea una experiencia terrorífica, si algo no te va, no te gustó, lo devolvés. La idea es que te pruebes en tu casa lo más cómodo posible, en tu espejo, en tu lugar, esa experiencia también es irreemplazable, no es lo que un probador de un shopping te devuelve, sino que estás en el contexto de tu espacio personal. Las únicas piezas que no tiene devolución son las que se hacen a pedido porque se hacen especialmente para ese cliente.

-¿Qué le recomendarías a los diseñadores argentinos en esta situación?

-Es un momento único para el diseño porque justamente esto va a acelerar el cambio de mentalidad en el consumidor. Hoy es un momento muy difícil para muchos, pero también el hecho de trabajar en pequeña escala hace que los riesgos no sean tan grandes y seguramente surjan fortalecidos de esta situación. Es clave que sigan siendo genuinos.

-¿Crees que hay una oportunidad en esta crisis?

-Definitivamente, creo que hasta ahora no se valoraba todo lo que el diseño local tiene para ofrecer, que no es sólo el diseño en sí, sino todo el trabajo que hay detrás, la mano de obra local, etc. Lo que sucede es que consumir diseño exige un poco más desde el consumidor, requiere que entienda la pieza o colección, que se arriesgue a vestir una prenda de una marca que no es reconocible por sus pares quizás, hay que buscarla y encontrarla… es un poco más laborioso, pero vamos!!! ¡Hay un talento enorme! Hasta ahora era más fácil entrar en la caja boba del shopping y salir con algo en 5 minutos, hecho por no sabemos quién, ni en qué condiciones… por eso creo que es una oportunidad de que la sociedad despierte en ese sentido.

Diseño: de las provincias del norte al resto del mundo

Fuente: La Nación ~ El comercio justo y la sustentabilidad son dos conceptos que van de la mano y continúan en crecimiento a nivel mundial, en medio de una mayor conciencia ambiental que se traduce en cambios significativos en el consumo. Y esta empresa argentina de productos artesanales conjuga diseño contemporáneo y sabiduría ancestral para generar objetos de decoración, bajo los conceptos del comercio justo y sustentabilidad social con el fin de exportar sus productos.

Creada en 2010 con el objetivo de generar un impacto social positivo en comunidades de artesanos , Tienda de Costumbres se dedicó a “revalorizar productos hechos a mano, con conciencia social, técnicas tradicionales de hilado, teñido y tejido a través de una comercialización moderna”, cuenta Silvina Lippai, su fundadora.

Compramos una camioneta con mi marido y viajamos por el norte argentino

“Compramos una camioneta con mi marido y viajamos por el norte argentino, Llevé los dibujos de lo quería hacer y empezamos a producir para lo que iba a ser mi marca; Tienda de Costumbres”, cuenta Lippai. Uniendo fuerzas con personas de provincias distintas -algunas agrupadas en cooperativas, otras trabajando en comunidad con familiares y vecinos y otras por su cuenta-, la empresa se enfocó en el mercado interno.

“Abrimos una tienda en el casco histórico de San Isidro y comenzamos a vender al público. En 2013 ampliamos nuestro espacio para ofrecer alfombras a pedido y seguimos con los viajes al norte, para ampliar nuestra red artesanos, afianzar los vínculos con ellos y pulir la calidad de los tejidos”, continúa. Hasta que en 2016 decidieron asesorarse para conquistar mercados internacionales .

“Nuestra producción para el público de la Argentina estaba cubierta y teníamos la posibilidad de vender al mundo un poquito de nuestro país a través de su artesanía y así tener unidades de negocios distintas y crecer como empresa”, cuenta.

A pesar de que desde siempre tuvimos muchos clientes interesados del exterior, fue recién en 2016 cuando tomamos la decisión estratégica de viajar a ferias internacionales para estudiar el mercado en el mundo y comprender la calidad que se buscaba. Participamos exponiendo productos en la feria del mueble de Milán y tuvimos varias reuniones con posibles compradores en Italia”, dice Lippai. “Todo este tiempo fue de aprendizaje, de prueba y error, de generar lista de precios FOB, CIF y determinar cuál era la cantidad de productos que podíamos ofrecer. Teníamos claro qué vender en grandes retails del mundo no era nuestro objetivo, la producción, al ser totalmente artesanal, es en cierto modo limitada.Así fue como en 2017 comenzaron a organizar todo para ofrecer sus productos más allá de la Argentina. “Nos inscribimos en el régimen de importadores- exportadores y comenzamos a trabajar en conseguir esos clientes.

La empresa fue distinguida con el Sello Buen Diseño,

En 2018, el año que lo cambió todo, la empresa fue distinguida con el Sello Buen Diseño , gracias al cual participaron en 2018 en la feria internacional ICFF en los Estados Unidos. “Esta feria nos cambió la percepción sobre el comercio exterior; nos hizo perder miedos y prejuicios, además logramos nuestra primer exportación”, recuerda Lippai. Y con la aplicación del régimen Exporta Simple, la empresa comenzó a explorar mercados.

Descubrimos a muchos argentinos que vivían en el exterior y querían tener sus propios emprendimientos , donde ofrecer productos argentinos con diseño, una forma de estar cerca de su país, nos decían. Así fue como empezamos a producir para ellos, logramos una especie de sociedad de trabajo, los asesoramos, les damos la contención y el apoyo y por supuesto los productos. Luego se fueron incorporando negocios y estudios de arquitectura que nos compran para sus obras de forma directa”, agrega.

En 2019 recibieron el Premio Exportar

Además, en 2019 recibieron el Premio Exportar, en la categoría Mujer Exportadora, representando así a las ciento de artesanas que a través de la empresa llevan sus producto al mundo. “Hoy formamos una red de trabajo que incluye a más de 120 artesanos agrupados en cooperativas o pequeñas pymes familiares de las provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba y Tucumán”.Hoy la empresa tiene el gran desafío de mantener la lista de precios internacional con cierta estabilidad, cuando la inflación no los acompaña por fluctuación del tipo de cambio oficial al que se liquidan las exportaciones. Hay mas inflación que movilidad de cambio, lo que aumenta los precios en dólares y los clientes del exterior no están acostumbrados a eso. A pesar de todo, la empresa proyecta crecer en 2021..

Con o sin coronavirus, la moda vuelve al taller de costura

Fuente: Clarín ~ Hace pocas semanas, se viralizó una serie de fotos de la ex estrella de las pasarelas Naomi Campbell en un aeropuerto. Causó furor. Se la ve íntegramente tapada con un overall como el que usan los médicos, y otros elementos para la profilaxis. Una síntesis perfecta de la moda en tiempos del coronavirus. En este mundo, hoy sin glamour, hay estupor y estrategias para sobrevivir y pensar en lo que vendrá.

“La sociedad cambia y el contexto del coronavirus cambia radicalmente los modos de habitar, por eso es tan interesante la disciplina proyectual”, observa Andrea Saltzman, titular de Diseño (FADU- UBA), y subraya que “nosotros somos cuerpos vestidos, y los modos de vestirnos implican modos de interactuar con el mundo”. Al revisitar las metamorfosis reiteradas, vistas desde que empezó la propagación del Covid-19, que ahora incluyen cubreboca, y en algunos casos también guantes y antiparras, es inevitable pensar cómo será la vestimenta más allá de la persistencia del virus y también si habrá modificaciones ya no solo en el modo de producción sino también en la manera de transmitir los saberes del diseño. “El futuro es hoy, y tenemos que ficcionar nuevamente el presente: cómo voy al supermercado, cómo me saludo con el otro, cómo me encuentro, cómo me saco la ropa cuando llego a casa, cómo me siento confortable, porque necesitamos ver qué nuevos personajes construimos entre ese exterior e interior y cómo nos cubrimos” comenta la autora de La metáfora de la piel.

Ante el avance del coronavirus la industria de la moda resultó ampliamente afectada en todo el mundo. Innumerables fábricas y talleres cerraron, creció la desocupación, cayeron las ventas y se complicó la cadena de pagos. En nuestro país todavía no fueron habilitadas las tiendas de vestimenta y calzado, y aunque es posible el comercio electrónico también implica una logística y un modo no del todo asimilado por los protagonistas de este sector. El futuro inmediato tampoco parece demasiado auspicioso; de acuerdo a una encuesta realizada, en abril, por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) a más de 160 empresas del sector; el 74% afirmó que volver a los niveles previos a la pandemia demorará al menos 5 meses o más, el 16% sostuvo que podrían ser 4, mientras que solo un 10% consideró que llevará 3. Así y todo, el reverso de esta coyuntura puede ser paradójicamente esperanzador, porque, durante esta crisis, de una vez por todas, se evidenció que el sistema de la moda manifiesta una imperiosa necesidad de transformación con implicancia en la producción, comercialización y consumo.

Hubo cambios notorios. Las tradicionales semanas de la moda (fashion week) para presentar colecciones se están viviendo en plataformas digitales. Así se hicieron las de Shangai, Moscú y México, y lo mismo sucederá en Londres, París, Milán y también en Buenos Aires, con las consiguientes reducciones de costos y disminución de riesgos para los trabajadores y los asistentes. En ese sentido, también quedó demostrado que el parate comercial detuvo el frenesí de una industria catalogada como una de las más contaminantes del planeta, causante de polución por el uso de sustancias dañinas para el ecosistema y generadora de enormes volúmenes de residuos textiles, uno de los temas más preocupantes para los conglomerados urbanos en todo el mundo. La ecuación es beneficiosa para el medioambiente y por ende para todos los seres que lo habitan ya que a donde había amontonamientos de consumidores ahora hay menos toxicidad y especies animales que se animaron o volvieron a sus antiguos territorios.

Premonitorio. Presentación de la colección de Jean Paul Gaultier en París, el 22 de enero durante la Fashion week. En ese momento, Gaultier, anunció que después de 50 años de trabajo abandoba las pasarelas. Foto: EFE/EPA/YOAN VALAT

“En este momento estamos aprendiendo que, en circunstancias extremas, podemos reaccionar en sincronía por el bien común, y el impulso de ser altruistas y actuar con amabilidad está dentro de muchos de nosotros” dice desde Londres, Orsola de Castro, fundadora del Fashion Revolution, movimiento surgido tras el derrumbe de Rana Plaza, en Bangladesh, en 2013, catástrofe que implicó la muerte de más de 1100 personas que trabajaban para firmas de indumentaria en condiciones infrahumanas. Por eso, para esta organización, la idea de revolucionar la moda está en motivar a los consumidores a preguntarse cómo está hecha la ropa que compran y analizar, además, cuáles son los niveles de transparencia de las grandes marcas. ¿Puede cambiar el sistema de la moda? “No lo sé, pero tengo curiosidad, y hay tanto sentido de propósito y creatividad en las próximas generaciones de diseñadores, que espero que esto sea igualado por las de consumidores”, observa De Castro, y agrega: “Lo que sí sé, es que los usuarios de ropa, tenemos que beneficiarnos de la moda y no al revés”.

Laura Zambrini, doctora en Ciencias Sociales, cree que la situación provocada por el coronavirus tiene que ver con el cambio climático y con una saturación absoluta del orden industrial. Justamente para la investigadora (UBA-Conicet), el foco ahora está puesto en el capitalismo algo que no solían incluir los análisis basados en la sostenibilidad. “Esto se le está yendo de las manos a los seres humanos, la cultura occidental se asentó en esta dicotomía naturaleza/cultura con una sobreimposición de la primera por la segunda, y parte de lo que pasa ahora tiene que ver con no poder controlar algo del ‘orden natural’”, explica. Y tal cual lo demostró, recientemente, el diseñador italiano Giorgio Armani, no solo desde el ámbito académico se reflexiona y se explicita el cambio a gritos que parece pedir la industria a nivel global. “Ya no quiero trabajar así, es inmoral” dijo en una columna de opinión en la legendaria publicación Women’s Wear Daily, donde además aludió a la obsolescencia programada de la indumentaria y a la mala costumbre que tomaron las marcas de lujo al copiar el modo de trabajo de la denominada fast fashion, que realiza cada vez más líneas de ropa por temporada y abarata los costos de producción para maximizar las ganancias de los empresarios, entre otras cuestiones.

Clientes en la cola esperando la apertura del local de Zara en la Rue de Rivoli de París, el 11 de mayo. Foto: Adrienne Surprenant/Bloomberg

Armani además fue una de las primeras firmas en reaccionar frente al coronavirus al realizar la presentación de temporada sin espectadores, y al ser pionera en fabricar delantales y batas para los hospitales. Otras de las expresiones solidarias en estos últimos días fueron las de Gucci y Fendi -algo así como la representación de la dinastía de la moda en Italia- que también pusieron su capital humano manos a la obra para producir miles de barbijos e indumentaria sanitaria. Además, la Cámara de la Moda de ese país organizó una recolección de aportes monetarios para jóvenes diseñadores. Algo similar pasó en Nueva York -hasta el momento la ciudad más golpeada por el virus- donde Anna Wintour la célebre directora de la revista Vogue se unió al Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA) para formar A common thread, un fondo de ayuda para creadores noveles y marcas pequeñas, con el que ya recaudaron 4,1 millones de dólares para los postulantes. Aunque el caso de Chanel es quizás el más paradigmático por estos días, ya que decidió llamarse a silencio en las redes sociales -durante al menos dos semanas- hasta que emitió un comunicado explicando la decisión de la firma de mantener sus tiendas y fábricas cerradas, cumplir con el pago de los salarios y no recurrir a la ayuda estatal de Francia. De acuerdo a las reacciones que las diferentes marcas tuvieron en todo el mundo, Laureano Mon, con amplia trayectoria en análisis de tendencias sociales y cofundador de The Sprout Studio, indica que “si la preocupación es qué estética se va a usar, no se entendió nada, porque la pregunta no es esa, sino qué rol va a cumplir la indumentaria en esta nueva normalidad”, expone, desde París, y además puntualiza en el error de las firmas “que no entendieron el momento emocional que se está viviendo y siguieron comunicando en sus redes sociales como si nada pasara, sobre las carteras que nadie iba a comprar”. En términos de la transformación que podría darse, Mon reflexiona; “si va a emerger más empatía sobre los sentimientos de los consumidores, espero que la moda empiece a eliminar el discurso elitista, del viejo paradigma, que causa frustración en la gente”.

Una mujer camina por la exposición al aire libre “Fotografía de Karl Lagerfeld”. La retrospectiva” en el Museo de Arte de Moritzburg en Halle, Alemania, el viernes 22 de mayo de 2020. La exposición reúne más de 400 fotografías del director creativo, diseñador de moda, artista, fotógrafo y caricaturista alemán que vivió en París y murió el año pasado. Foto: AP Photo/Jens Meyer

“Hay algo de lo sanitario, de lo aséptico, de la protección, que va a ser fuerte a futuro, y creo que al nivel de las materialidades pueden tener impulso aquellas que son más limpias y antisépticas, como una nueva capa de ropa, para una nueva ocasión de uso”, analiza Mon, y reconoce dos cuestiones fundamentales: una es que los materiales van a apuntar más a lo smart, a modificar la composición de los textiles, y además que “las empresas de moda van a tener el desafío de garantizar que la trazabilidad de sus prendas está libre de virus”. Es decir, a la exigencia sostenible para que expliquen cómo desarrollaron una colección en cuanto a recursos humanos y naturales, ahora se podría sumar “cómo garantizar, además, que los productos se hacen en un marco de sanidad y que se van a distribuir en óptimas condiciones”, indica. En la misma línea para Zambrini: “la asociación entre moda, sustentabilidad y salud va a ser un gran desafío para el diseño, ya no va a ser la función estética sino protectora y con cierta prestación que tiene que ver con lo saludable y seguramente a futuro -reflexiona- los textiles inteligentes vayan a tener más protagonismo, lo que implica quiénes podrán acceder a estas nuevas fibras, porque no va a ser nada democrático”.

Pro Tejer: por el efecto cuarentena la producción textil se derrumbó 29,6% en marzo

Fuente: Bae ~ Mientras la industria textil, en plena pandemia, fue una de las más afectadas y tuvo una caída de 29,6% en marzo interanual, las importaciones aumentaron 15,7% en el primer cuatrimestre por los permisos otorgados por el gobierno anterior.

De acuerdo con un informe de la Fundación Pro Tejer, al que accedió BAE Negocios, “el incremento de la cantidad de productos textiles importados en toneladas, fue de 15,7% acumulado durante los primeros cuatro meses del año, respecto del mismo período del año 2019”.

En cuanto a la actividad textil, en el acumulado trimestral enero-marzo hubo una disminución de 14,9% respecto del mismo período del 2019, cuando el índice ya no era nada alentador, un 17,5% menos que en el primer trimestre del año 2018. El rubro de confección de prendas de vestir por su lado junto al cuero y el calzado registraron variaciones negativas muy fuertes, acentuando la crisis.

El porcentaje de utilización de la capacidad productiva de marzo (28,7%) fue 21,1% inferior al del mismo mes del 2019 y 24,9% menor a la del mismo mes de 2018. Para la industria textil, en un contexto de recesión a nivel mundial por los motivos de público conocimiento, en marzo se registró el nivel más bajo de utilización de la capacidad instalada desde el 2002. Y ello se debe en gran parte al menor nivel de actividad de los sectores elaboradores de hilados de algodón y de tejidos planos y de punto.

Las principales incidencias negativas en el mes bajo análisis se observa en el segmento de hilados de algodón que presenta una merma interanual de 38,5% en marzo y una leve caída en el primer trimestre de 2,1% respecto del mismo período del año anterior y esto se debe a que venía repuntando. Por otro lado, los tejidos y acabado de productos textiles denotan una baja de 36,8% vs. marzo de 2019 y 17,1% en la variación acumulada interanual.

El rubro de confección de prendas de vestir, también refleja la complicada situación que atraviesa el sector, con una baja de 37,5% interanual en marzo y 22% trimestral.

Los textiles arrancan de a poco

Fuente: Página 12 ~ El sector textil, uno de los más golpeados por la paralización económica, comienza muy de a poco a prender las máquinas. Por fuera de nichos como barbijos y otros productos de uso sanitario, la situación es muy complicada. El agujero financiero que padece la industria en general por la ruptura de la cadena de pagos es más agudo en indumentaria y calzado, debido a que la ropa que no se vendió es de la temporada de invierno, con lo cual pierde vigencia a medida que avanza el año. Las empresas tienen que volver a invertir en materia prima y producir la ropa para el verano. En cambio, la situación inversa se da en el hemisferio norte, en donde hay sobrestock de ropa de verano, con lo cual hay un fuerte riesgo de invasión de importaciones. El e-commerce representó algo cercano al 10 o 15 por ciento de las ventas normales: “fue como un suero para mantener signos vitales”, grafican los empresarios, con el tono de época.

Jorge Russi, secretario gremial de la Asociación Obrera Textil (AOT) explicó a este diario que “en el sector textil tuvimos habilitada desde abril la fabricación de bolsas para el agro, que no implica más del 10 o 15 por ciento de la actividad. Ahora empieza una nueva etapa. Ya habilitaron La Matanza, Quilmes y San Martín, pero todavía no arrancaron las empresas. La actividad sigue prácticamente parada, y los que vuelven lo hacen muy a media máquina. En Mercedes ya está habilitado, también en Luján y en Colón, provincia de Buenos Aires. En algunas zonas del interior del país se han presentado protocolos. Algunos prefieren esperar para arrancar a ver qué pasa con el mercado. En junio se supone que ya estaremos con más actividad”. El dirigente cuenta que “la mayoría de las empresas recibió la ATP para el pago de salarios y que en el sector se está renegociando el acuerdo para que los trabajadores suspendidos a partir de junio cobren el 75 por ciento del salario neto.

Los textiles sufren las generales de la ley, es decir, la ruptura de la cadena de pagos. “Se está volviendo tímidamente. La cadena de pagos se rompió en el mostrador, al no efectuarse las ventas programadas, por lo cual no se pagaron los cheques que habían liberado los comerciantes en favor de los proveedores. De manera que la mayoría de las fábricas les pagamos a nuestros proveedores de materia prima con cheques que vinieron de vuelta. Así, los fabricantes perdieron el crédito de los proveedores”, indica Damián Regalini, vicepresidente de la Cámara Argentina de Medias. A la hora de evaluar la marcha del consumo, Regalini señala que “el mercado en el Interior va a empujar, pero va a faltar fuerza de AMBA”. En el conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires, los locales de ropa no tienen autorización formal para reabrir mientras que shoppings siguen cerrados.

Además de la problemática horizontal vinculada a la cadena de pago, en el segmento de ropa y calzado aparece un conflicto específico. “Cuando reabre el productor o comerciante de baldes de plástico tiene el stock que le quedó de marzo, o sea, tiene capital para volver a operar. La nuestra es una industria semestral: yo no puedo vender en verano la ropa de invierno. Y para comprar las telas para confeccionar la ropa de verano tendríamos que haber vendido al menos un 80 por ciento del invierno, pero andaremos en el 10 o 15 por ciento”, señala Claudio Drescher, de la marca Jazmín Chebar. “Encima, se calcula que en el hemisferio norte sobran al menos 4 billones de unidades de ropa no vendida, porque H&M, Zara, el Corte Inglés, los chinos, los rusos, estuvieron y mayormente están cerrados. Esa ropa va a tratar de colocarse en el hemisferio sur, con lo cual hay un riesgo de extranjerización y cierre de marcas nacionales”, agrega. Se calcula que en el país hay 400 marcas de ropa de relativo peso.

Drescher es presidente de la Cámara de la Indumentaria y presentó días atrás al ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas un “programa de recuperación de la cadena de indumentaria textil y calzado”, cuya herramienta financiera consiste en créditos para capital de trabajo de hasta 40 millones de pesos, por un monto total estimado de 2 mil millones de pesos, plazo de devolución de 36 meses y período de gracia de 6 meses, con una tasa anual fija del 18 por ciento anual en los primeros 18 meses y Badlar + dos puntos en la segunda mitad. El beneficio se otorgaría siempre que la empresa no distribuya dividendos ni compre dólares.

Uno de los mayores jugadores del rubro textil es TN&Platex, productora de hilados. “Tuvimos todas las fábricas cerradas en el primer mes de la cuarentena y luego retomamos en algunos segmentos para atender la demanda de gasa medicinal, sábanas y productos de limpieza que consumen hilado. La fábrica de medias la utilizamos para fabricar tapabocas y conseguimos apoyo del Banco de Corrientes para fabricar 8 millones de barbijos, para lo cual seguimos recibiendo pedidos. Estamos trabajando al 25 o 30 por ciento del volumen mensual normal”, explicó a este diario Teddy Karagozian, presidente de la empresa.

La venta de ropa cayó 22% en el primer trimestre

Fuente: BAE ~ Las ventas del sector de indumentaria registraron un descenso del 22% en el primer trimestre del año, de acuerdo al último informe elaborado por la consultora IES. 

El trabajo de IES destacó que la caída más significativa se produjo durante marzo, mes que dio comienzo a la cuarentena obligatoria por la pandemia del coronavirus, con una contracción interanual del 65,1 por ciento.

En cuanto a la fabricación de productos textiles, en el primer trimestre del año se produjo una caída interanual del 14,9%, mientras que la producción de prendas de vestir fue del 22,1 por ciento.

Por su parte, las exportaciones del sector alcanzaron durante dicho período valores por 61,4 millones de dólares, una cifra 42,6 % inferior a los mismos meses de 2019. A su vez, las cantidades exportadas sumaron más de 21 000 toneladas, lo que implicó un descenso acumulado del 8,6 por ciento.

Sin embargo, es diferente el escenario de las importaciones de textil de indumentaria, ya que sus valores se mantuvieron casi estables, es decir, con una caída del 1,8 %. Además, se registraron en total compras por 276,6 millones de dólares.

Por último, de acuerdo al informe elaborado por la consultora IES, el primer lugar de destino de las exportaciones argentinas del sector, medidas en valores, fue Paquistán, seguido por Alemania, China y Brasil. En las importaciones China alcanzó el 45,3 % del valor importado, mientras que Brasil se ubicó en el segundo lugar con el 16 por ciento.

Abril fue un mes muy duro para los comercios, como consecuencia de la cuarentena obligatoria y el avance de la pandemia de coronavirus. En ese marco las ventas minoristas en Argentina se desplomaron durante abril, con una caída del 57,6 %, de acuerdo al último informe realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

En el caso específico de la indumentaria, las ventas durante dicho mes disminuyeron un 79,1% anual. Los comercios se manejaron mayormente por Whatsapp, sobre todo en el caso de los localizados en barrios o ciudades más chicas, y en ventas por Internet. Calzado y marroquinería siguió la misma línea, disminuyendo un 79,9 por ciento.

La caída, que se produjo tanto en locales físicos como en online, fue menos fuerte en los rubros esenciales, donde la contracción fue del 31%. En el resto de los sectores, la baja promedio fue del 75 por ciento. El 94,5% de los comercios pymes estudiados tuvieron declives en sus ventas y no cubrieron sus costos operativos.

Por su parte, en el rubro de farmacias, perfumerías y cosméticas, las ventas totales no mermaron tan significativamente, con una caída anual del 26,9% y un aumento del 32,8% en el e-commerce. Igualmente, la participación de esa modalidad continúa siendo escasa, a pesar de que se incrementó con la cuarentena en cosmética y perfumería.

La medición de la CAME se realizó en base a 1.100 comercios de todo el país, analizados entre el miércoles 29 de abril y el sábado 2 de mayo. Según sus resultados, en este período las ventas volvieron a estar marcadas por la restricción de circulación de gente que generó la cuarentena.

Si bien con el correr del mes se fueron flexibilizando rubros, sobre todo en la modalidad online, no alcanzó para amortiguar el drástico derrumbe. Los comercios que abrieron o vendieron por internet tuvieron serios problemas de abastecimiento y faltas de precios de referencias, con algunos proveedores que comenzaron a presentar los precios con subidas importantes o en dólares.

Aunque la modalidad de atención y de funcionamiento de cada comercio fue variando de acuerdo al rubro y a la localización geográfica, lo cierto es que, incluso los comercios que abrieron sus puertas, vendieron menos producto de la baja circulación de gente en las calles.

Moda y cuarentena: qué pasó con las colecciones de invierno y qué planean los diseñadores

Fuente: Infobae ~ Reconocidos diseñadores de modas de nuestro país están actualmente recluidos en sus respectivas casas, como el resto de los argentinos. Tienen sus ateliers y locales con las puertas cerradas al público y solamente se comunican vía online o a través de videollamadas con sus fieles clientes que siguen eligiendo sus creaciones también a la distancia.

La mayoría de ellos tenía contemplado presentar sus colecciones en el mes de marzo y abril en el marco de la semana de la moda, alrededor de la cual está pautada la agenda fashionista para muestras en sociedad de las colecciones de otoño-invierno.

En un comunicado, la Camara Argentina de la Moda remarcó su acompañamiento y su apoyo a los trabajadores del mundo de la moda, la industria textil y el comercio, en el momento difícil por el que atraviesa todo el país y declaró la “emergencia en la moda”. La actividad que ejerce cada uno de los diseñadores argentinoscomprende la que ocurre en talleres propios, con pequeños talleres y a quienes trabajan con modistas que realizan sus prendas en forma particular.

Sin embargo, este sector hoy se ve totalmente afectado, no solamente por la cuarentena, sino también por la falta de insumos, los altos costos, los impuestos, los alquileres y los sueldos y gastos en general.

Infobae dialogó con Evangelina Bomparola, Fabián Zitta, Pía Carregal, Maureene Dinar y Patricia Profumo sobre cómo están sobrellevando la cuarentena, cómo afectó a cada uno en particular la llegada del coronavirus en la moda y cómo se preparan para la próxima temporada.

Evangelina Bomparola tiene su tienda sobre la avenida Alvear y Ayacucho, en el barrio porteño de Recoleta, pero desde el mes marzo, cuando decretaron la cuarentena obligatoria, éste permanece cerrado. Sin embargo, desde el lunes 11 de mayo está en el local de 12 a 16hs para atender por videollamada a sus clientas y asesorarlas por esa vía.

“Desde que tenemos las puertas cerradas, las ventas de esta colección fueron de un 60% de ventas sobre lo producido a través de estrategias de venta por webcam y vía WhatsApp”, detalló Evangelina, sorprendida por no ser la forma que normalmente estaban acostumbrados a vender sus piezas.

Con más de 18 años de historia en el diseño de modas, dijo que tienen un chat junto a todos sus empleados en el que todos cuentan los resultados de la tareas que le toca a cada uno,y están conectado 24 horas los 7 días de la semana. Ese chat sirve para “resolver las ventas, proyección de futuras colecciones, administración de gastos y para discutir ideas e inquietudes que cada uno plantea”.

¿Qué hicieron por el COVID-19? Están fabricando protectores faciales de seda natural reversibles diseñados con los colores característicos de la colección de invierno y algunas estampas. Están bordados con cristales con el logo de la marca (EB) y ya va van por la tercera serie y las entregas las hacen personalmente o con un taxista de confianza. Cierran los pedidos al vacío con previa desinfección con alcohol al 70%.

La diseñadora Pía Carregal compartió con Infobae que su colección actual de invierno ya se encuentra disponible en su tienda online a pesar que no pudo ser presentada mediante un desfile como hubiera querido.

Nosotras ya preparamos el lugar con el protocolo indicado para cuando se abra”, dijo la diseñadora con muchas ansias por abrir las puertas de su local sobre la coqueta avenida Quintana en Recoleta.

Contó que por ahora está trabajando a puertas cerradas en su atelier tres veces por semana para despachar los pedidos online y la producción nueva de verano. “No sabemos aún en el verano cómo vamos a presentar, suponemos que también online”, confesó Pía.

¿Cómo es la relación con sus clientas y los pedidos? La diseñadora se comunica con ellas a través de videollamadas y por WhatsApp para la confección de vestidos y piezas by Pia Carregal.

¿Qué hizo por el COVID-19? Diseñó barbijos especiales para sus clientas en cuero.

Fabián Zitta tiene su atelier en Quintana 10, en el corazón de Recoleta. Es el elegido por las celebridades para los mejores eventos fashionistas pero este invierno tampoco pudo presentar su soñada colección. “Estamos hace dos meses cerrados, pero dentro de todo lo negativo nos reinventamos y armamos un sistema de venta en casa. Le acercamos a nuestras clientas una funda con prendas para que se prueben tranquilas y prácticamente todas accedieron a este método. Para eso hicimos una colección prêt-à-porter y seleccionamos de acuerdo al perfil de cada clienta”, detalló Zitta a Infobae.

Como adelanto exclusivo, el diseñador está preparando unos cursos de diseño online y una línea de novias para el próximo verano que sorprenderá a todos.

Patricia Profumo, refugiada en su casa junto a su esposo y su pequeña hija Mía, poco pudo disfrutar de la apertura de su nueva maison. Con la colección de invierno ya lista para ser presentada en sociedad, la diseñadora confió a Infobae que la dejará guardada para el próximo.

“Estoy trabajando mucho con Network Marketing, una empresa americana y también armando mi próxima colección para el verano. También atendiendo a las clientas online, un método distinto e inesperado, asesorando de manera virtual, vía videollamada, WhatsApp y también por Zoom para tener aunque sea el contacto con ellas”.

La diseñadora Maureene Dinar terminó la temporada de verano 2020 con un desfile en la ciudad uruguaya de Piriápolis. Con las esperanzas de volver a Buenos Aires y tener ya lista su colección de invierno para realizar las fotos de la campaña, Maureene tenía repartida en los talleres los diseños pero no le pudieron entregar todavía ninguna de sus creaciones.

“Tenía todo programado para hacer el 22 de marzo, estaba listo para hacer la campaña, el fotógrafo, la agencia de modelos, el desfile programado para abril. Pero me di cuenta de que el coronavirus estaba avanzando y yo tomé la iniciativa de hacer un ‘parate’ el 9 de marzo y ahí fue cuando también llegó la cuarentena”, dijo a Infobae la diseñadora.

Dinar contó que diseñó con muchas energías y con mucho amor la colección de invierno, aunque sabe que esta temporada va a pasar y no va a ser posible ni mostrarla ni mucho menos poder hacer un desfile, ya que todos “los eventos se apagaron”. Tiene la esperanza de poder abrir la temporada de verano, pero a su vez, también lo ve incierto.